Your address will show here +12 34 56 78

 

Publicado en El País, blog Mujeres, el 15 de octubre de 2013

“Te reciben según te presentas. Te despiden según te comportas”Quevedo.

Ese “despedir”, en el caso de las mujeres en política, podría significar aquellos comentarios negativos que nacen después de ver el atuendo de algunas dirigentes. Este estudio demuestra que la mujer en política se enfrenta más que a un mensaje en un discurso o un acto. Los criterios de valoración de las mujeres siempre serán más que los del hombre por el mero hecho de su vestimenta. La variedad de ropa es innegable frente a la del hombre. Y eso siempre conduce a una segunda lectura para los medios de comunicación. Sin embargo, el vestir puede resultar a veces la primera lectura en la mente de un ciudadano.

Toda persona comunica, su ropa comunica, sus formas comunican, su mensaje comunica. Pero si el vestir destaca frente a los mensajes y frente a su discurso, el titular estará garantizado. Eso es algo que ha pasado con Angela Merkel o con Kirchener. Pero que también puede pasar con el botón del traje de un hombre en un Sesión de Control. Sin embargo, ciertamente la mujer está más expuesta por la variedad: siempre habrá quién se fije en una falda (corta o larga), en una blusa (transparente o no), o en un escote (demasiado arriesgado, o no). Según el experto en protocolo José Antonio de Urbina, nuestra imagen ante los demás consta de tres elementos básicos: lo que ven de nosotros los demás, lo que oyen los demás, y lo que sienten y piensan los demás al vernos y al oírnos.

Cuando vimos a Kirchner con sus leggings, a Merkel con su escote, a Michelle Obama en deportivas, o cuando vemos a Soraya Sáenz de Santamaría en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros con tal variedad de peinados, ¿qué pensamos? ¿qué sentimos? Una vez más, se trata de percepciones. El vestir bien tan sólo significa adecuarse al lugar donde uno vaya a interactuar, conocer el objetivo de “estar”, conocer y tener claro el mensaje que se quiere transmitir, a quiénes hay que dirigirse y cómo hay que hacerlo. Nada más. El equipo de estas políticas entienden el concepto, lo conocen y lo miden. Han sido noticia y, probablemente, hayan conseguido su objetivo.

Cuando ellas se visten, comunican. Como las mujeres de negro. Mujeres y políticas que visten de negro. Pero… ¿qué significa el negro? En política, el negro está asociado a la elegancia, pero también este color transmite negatividad, pena, tristeza o luto. Cuando una política española viste de negro puede transmitir elegancia, pero si el contexto es de crisis y desafección posiblemente lo que proyecte sea un mensaje en negativo. De negro ha vestido Santamaría, Ana Botella, Carme Chacón y Trinidad Jiménez. Destacar que Chacón y Jiménez vistieron de negro cuando cedieron sus carteras a los nuevos ministros. ¿Coincidencia? Simbólicamente estaban de luto, dejaban sus cargos después de que elPSOE sufriera una derrota electoral inevitable.

Sin embargo, el color negro también significa protección, de ahí que posiblemente sea utilizado por los políticos del PP desde que ostentaron el cargo para dar esa nueva imagen paternal a la que aludía George Lakoff en su libro Don’t think of an Elephant. Y el negro también es silencio y orden, dos palabras propias del marco conceptual del Ejecutivo español. O a Merkel. Aunque a Merkel en su campaña electoral pocas veces haya sido vista “de negro”.

 

*Imagen del artículo «¡Tápese, presidenta!» La moda, esa arma arrojadiza en la política.Por Getty

0

EDITORIAL publicada en Campaigns & Elections. Número 35, septiembre-octubre 2013

Los días 9 y 10 de agosto se dieron cita en Miami las mejores prácticas en torno a la comunicación y al marketing político de Iberoamérica con el fin de premiar y reconocer los trabajos de mayor calidad a través de los premios Reed Latino. Muchísimas, muchísimas felicidades a todos los ganadores. Fue un placer para mí participar como jurado del premio y evaluar el trabajo exhaustivo de decenas de equipos que se dejan la piel en la arena de la consultoría política elección tras elección. Tuve la oportunidad de observar con detenimiento los diagnósticos, las estrategias, las acciones… que muchos profesionales llevan a cabo para asesorar de la mejor manera a aquellos que han decidido llegar a lo más alto en política. Un trabajo, quizás, desconocido para muchos en todas sus dimensiones si preguntan por la calle… y vd., ¿a qué se dedica?

Ciertamente es muy bonito reconocer el trabajo que durante meses se va cociendo en una campaña electoral. Las estrategias van de sentarse, estudiar, analizar y diseñar con precisión. Las campañas van de comprender a qué se enfrenta un equipo, más que de reconocer a quién se enfrenta un candidato. Y evaluar el resultado final, comunicarlo, que lo conozcan y, además, que lo reconozcan, es sin duda muy gratificante. Esa ilusión de triunfo es la que posiblemente hayan sentido los ganadores de las distintas categorías de los Reed Latino. Es obvio y notorio el trabajo desconocido que siempre hay detrás de la barrera, detrás de una mesa de despacho y/o detrás de una cámara. Y me gustaría destacar y valorar también a todos aquellos profesionales que por iniciativa propia desean mantener su trabajo en el anonimato. Al leer estas palabras, ellos mismos sabrán reconocerse.

Pero, por otro lado, en el curso interno de la profesión, las palabras honestidad y humildad deberían estar escritas a fuego en la pizarra. La consultoría política carece de manual vehicular donde además de compartir los éxitos propios de los profesionales y se premie por ello, se estimule la humanidad, la investigación y la profesionalidad siempre con el fin de mejorar aquello que decimos que hacemos. Con valores y principios se sabrá aprovechar mejor las oportunidades y desecharán por completo las prácticas oportunistas. Ambas palabras no son iguales. Las campañas electorales van de ciudadanos, más que de políticos. Si la sociedad demanda políticos responsables y honestos, los consultores estamos obligados a hacer una doble lectura, o quizás triple, entender muy bien qué significan esas palabras y predicar con el ejemplo. Sólo de este modo el trabajo será, además de exitoso y recompensado, reconocido y valorado. Si ganar resulta ser una palabra positiva, nuestro trabajo siempre debería ir en esa dirección.

0

Queridos lectores, queridos amigos…

Bienvenidos al eterno encuentro con la lectura y, sobre todo, al encuentro con el mundo de la información y de la comunicación política.

He pensado en este momento muchísimas veces. Muchísimas veces soñando cómo daría a conocer el que fuese mi primer libro. El libro, ese sueño preciado de cualquier periodista que nace ya con vocación. Y cuando me encuentro en ese momento, salen más sentimientos que palabras, me vienen a la memoria imágenes a lo largo de años y años de esfuerzo y de lucha, de largas conversaciones y de infinitas noches en vela. Pero aquí está.

Se llamaba Alfredo… es el título que doy a una campaña electoral en concreto en la historia democrática española, la campaña del PSOE en las elecciones del 20 de noviembre de 2011.

Este libro lo he escrito para ti, lector, con el apoyo de muchas personas que me han regalado un ratito de sus vidas con el fin de recomponer una parte de nuestro pasado que parecía tener algunas preguntas sin responder. Lo he escrito porque, como periodista, me parecía justo hacerlo. Y, además, me he esforzado al máximo en elaborar un texto comprensible y cercano, porque es así como yo entiendo la política. No de otra forma. Espero haber arrojado algo más de luz donde no la había, y haber incitado aún más tu curiosidad por el ejercicio de las campañas electorales.

Tan sólo deseo que lo disfrutes tanto como yo lo disfruté cuando ya lo tuve entre mis manos.

Gracias por acompañarme en este sueño…

@anpamar

 

0

POSTS ANTERIORESPágina 60 de 222POSTS SIGUIENTES