Your address will show here +12 34 56 78

AYER por la mañana no pude evitar hacer un pantallazo de lo que marcaría un antes y un después en la política a nivel internacional. Ganó Obama, y con él toda una cultura. Porque su victoria, no es la victoria solo de los demócratas. Muchas personas en Europa, por todo lo que está ocurriendo en torno a la crisis que nos asola, se sentían felices. The best is yet to come, decía Frank Sinatra… Una frase que también marcó mi vida hace algunos años y que ahora está más presente que nunca para millones de ciudadanos de todo el mundo.

7

 

Publicado en el Blog de El País, Mujeres (05 de noviembre de 2012)

En las últimas manifestaciones no dejamos de leer la frase “el peor enemigo de un Gobierno corrupto es un pueblo culto”. Y eso es justo lo que va a sufrir la precariedad en nuestro país: la cultura. Pero si ahora miles de personas están luchando por mantener un derecho tan fundamental y necesario como es la educación, a principios de siglo XX existieron personasque marcaron un antes y un después…

Una de esas personas fue una mujer: Leonor Serrano Pablo. Manchega, natural de un pueblecito lleno de cuestas y rodeado del pasto dorado que caracteriza estas tierras: Hinojosas de Calatrava. Cuestas que la hicieron fuerte para subir hacia donde ella quiso.  O… hasta donde la dejaron. Nació en 1890 y a los seis años se topó con la reina Regente entre estas calles que la vieron nacer. No sabemos cuáles fueron los motivos de la visita de la reina a Hinojosas, pero lo que sí sabemos es que se quedó perpleja al observarla y decidió becarla. En 1898 viajó a Madrid y estudió en la Escuela Superior de Magisterio. En 1914 viajó hasta Roma para dar un paso más en el tema educativo y estudiar el método de la doctora María Monterssori. En Barcelona, donde poseía una plaza como inspectora de escuelas, insistió para que el Ayuntamiento adoptase este método, el método Montessori, con un objetivo claro: asegurar que los niños preescolares empezaran su formación y ayudar a las madres a escapar de esas cuatro paredes que las retienen en casa, ir más allá hacia una nueva cultura donde se conciliase la vida familiar y la laboral.

Esta mujer supuso un punto clave en las investigaciones en la enseñanza de párvulos y fue la que propuso ampliar la edad en la Escuela Obligatoria además de apostar por la enseñanza en los adultos. Como mujer y feminista en su época defendió el derecho al voto, el pecado mortal de Clara Campoamor. Ese mismo derecho que no defendían muchos diputados afirmando que las mujeres eran inferiores e incapaces intelectualmente porque éramos diferentes “naturalmente”, o porque “las mujeres tenían características negativas por naturaleza”*. Primero, decían, había que culturizarnos, educarnos. Y después, “si eso”, poder votar. En el año 1900 era una mujer la que estudiaba por cada 15.000. Y entre los años 1919 y 1920 ascendió al 2%.

Leonor Serrano llegó a ser pedagoga, jurista, abogada y escritora. Una persona que luchó por muchos derechos, entre ellos la lucha en contra del analfabetismo. Pero la Guerra Civil fue la cuesta que más dura se le hizo. Su marido, Josep Xandri Pich, y su hijo Andreu fallecieron en los bombardeos. Marchó a Francia, como tantos otros exiliados, y en 1939 viajó a Madrid. Además de a su marido y a su hijo, le arrebataron también su sueldo y su empleo. Pudo mal vivir el resto de sus días dando clase, aportando a la sociedad de la época aquello que mejor sabía hacer: educar. Murió en 1942, antes de que el Tribunal Militar la condenara.

 

* Las citas entrecomilladas y la información posterior en relación al porcentaje de las mujeres que podían estudiar pertenecen a Ana Aguado, quién escribió el artículo “Entre lo público y lo privado: sufragio y divorcio en la Segunda República”. Ayer 60/2005 (4) 105-134. ISSN: 1137-2227. Es más que recomendable esta lectura para entender la educación entre dos aguas: la del voto femenino y la de la ley del divorcio en 1932.

Imagen de la Universidad de Castilla – La Mancha

3

 

Publicado en el Blog de El País, Mujeres (29 de octubre de 2012)

El mundo que viene será con las mujeres o no será. Así es. Ese podría ser el resumen del título que tenemos ante nosotros: Tecnología y democracia: dos palabras con nombre de mujer. De repente se abre una ventana al mundo. Una ventana que nos da miedo abrir. Los cristales algo sucios se presentan ante nosotros dificultándonos la visibilidad. La pregunta que debemos hacernos es… ¿de verdad queremos abrirla?

Estos días se ha hablado en San Sebastián de un cóctel tremendo: mujer, tecnología y democracia para el cambio social. Algo indispensable en nuestros días. Pues no sólo se trata de una cuestión de género. Probablemente sí, probablemente ocurra que “el día que se vaya la última mujer del pueblo, el pueblo se cierre” como dice Jesús Casas Grande. Pero lo cierto es que la mitad de la población son mujeres. Personas inteligentes cuya sociedad no puede permitirse el lujo de perderlas. Y menos aún en pleno desarrollo tecnológico, innovador, donde el monólogo da paso a la conversación. Donde la acción da paso a la participación. La competitividad pasa por un todo. Pero por un todo igual. El presidente de Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza, tiene razón cuando dice que la educación es ser libre y responsable. ¿Y si cambiamos la fuerza por la palabra? Sí. Ya. Vamos. Hagámoslo ahora. La cuestión es que la crisis no sólo pasa por una crisis de palabra. En la red pueden abundar las palabras. Y el ruido también. La crisis sigue siendo una crisis de escucha, apunta Zaragoza. Tenemos voz. Las mujeres tienen voz. Los estudiantes tienen voz. Y los jóvenes tienen voz. Entonces… ¿por qué se siguen sintiendo perdidos? Sencillamente porque no se les escucha. La intención no basta. Tampoco la intuición. Según afirma María Silvestre, directora de Emakunde, “no somos libres si no somos iguales”.

Y en este nuevo paradigma, nos encontramos ante un cambio social. La tecnología ha venido para quedarse. Innovamos para mejorar. Herramientas que facilitan nuestra vida personal y profesional, nuestra comunicación, pero que nos permiten soñar, participar,vigilar, “en-redarnos”. Nos permiten emprender y ser capaces de llevar nuestra voz allá donde queramos.  ¿Podemos cambiar el mundo? La respuesta es sí. Pero el camino no es fácil. Michelle Bachelet sabe que “no existe el verdadero cambio si la mujer no participa en él”.

El empoderamiento implica democracia. Y no hay democracia si no hay Red, con mayúsculas. María Teresa Fernández de la Vega, hoy presidenta de la Fundación Mujeres por África, cree que el 40% de las mujeres en las plantillas de empresas de telecomunicaciones no es suficiente, cree que el 18% que existe hoy de ingenieras informáticas no es suficiente. Asegura que hay que seguir luchando. Y luchando con un valor indispensable: la confianza. Esa confianza que tenemos, la que somos capaces de aportar y también la que producimos. Y nos da la receta: “leyes políticas, inversión, participación y poder de decision”. Repetimos: poder de decisión.

Antes habíamos sido súbditos, ahora empezamos a ser ciudadanos, según palabras de Mayor Zaragoza. Y por eso, como ciudadanos, hoy en día tenemos la oportunidad y la ventaja de contar qué está ocurriendo, la oportunidad de opinar, participar, movilizarnos, reivindicar, denunciar y/o apoyar iniciativas, incluso económicamente, como elcrowdfunding. Pero hacerlo para que las TICs sean una potencia, no una impotencia. Se podrían citar muchos ejemplos donde las herramientas online en combinación con iniciativas han tenido un gran protagonismo en la lucha por verdaderos cambios sociales. La historia de Jolly Okot, directora de Invisible Children, es desgarradora. Esta mujer, que sabe lo que es la violación en primera persona, lucha cada día por la educación de los niños en Uganda. Quizás no conozcamos a estos niños, ni siquiera el cruel maltrato que reciben. Son niños soldados, niños invisibles. Pero la historia de Kony dio la vuelta al mundo gracias a la tecnología… El caso de Mari Kuraishi es distinto, pero con determinación y creyendo en el “todos podemos conseguirlo”. Ella ha fundado Globalgivingfruto del “crowdfunding”. Ella asegura que “si hubiera sido racional nunca lo hubiera hecho”. Esta emprendedora social lo hizo posible gracias a lo que llama “optimismo irracional”.

Hay cientos, miles de mujeres ahí fuera trabajando por ese cambio. Creyendo que las tecnologías pueden disminuir las desigualdades sociales y de género. Mujeres que luchan también por la paz utilizando estas herramientas, como Carmen MagallónGloria Bonder oManuela Mesa. Y hay mujeres, activistas, periodistas… que saben que las redes sociales son una herramientas de comunicación, una ventana al mundo con cristales limpios, saben lo que supone tener un blog y su poder de difusión, como Paula GonzaloLali SandiumengeJudith TorreaManal Hassan o Tsering Woeser.

El mundo que viene será con las mujeres. Hablamos de un esfuerzo humano, hombres y mujeres luchando y compartiendo por un bien común. No podría ser de otra manera. Esa ventana al mundo hay que abrirla, querer abrirla. Y después salir. Empecemos a ser conscientes de que somos capaces de ver, observar y… escuchar. Puesto que la comunicación también nos pertenece, contemos. Qué curioso, la tecnología puede ser democracia, dos palabras con nombre de mujer…

 

Imagen de la marcha de Las Damas de Blanco en enero. / A. ERNESTO (EFE). Publicado en El País Internacional. Pista para la foto de Manuela Mesa.

9

POSTS ANTERIORESPágina 77 de 222POSTS SIGUIENTES