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PRIMERAS reflexiones a bote pronto tras la jornada que vivimos ayer. Así es, el PSOE necesita vivir su propia transición. Como dice la RAE pasar de un modo de ser o estar a otro distinto. Eso sí, sin cambio repentino de tono y expresión. Repentino no, reposado. Este titular podríamos haberlo llamado también: “En España, menos es más”. Así de sencillo y así de incoherentes somos. Pero lo cierto es que, no nos equivoquemos, el PSOE jugaba las cartas que les había tocado en una mesa que no era suya y en una sala sobre un barco donde sólo había botes salvavidas para el resto de jugadores. Esa es la verdad. Y… ante este panorama, ¿qué hacer? Creer que se puede, y hacerlo.

Me gustó mucho anoche el párrafo que escribió Antoni Gutiérrez – Rubí en El País:

“Los socialistas han cambiado menos que la sociedad. Es muy difícil ofrecer un programa progresista cuando no eres percibido como moderno, ni actual, ni contemporáneo. Esta falta de conexión con las transformaciones sociales y los anhelos de otra y nueva política podrían explicar parte de las fracturas más graves que tiene hoy la marca socialista. A la que hay que añadir problemas de liderazgo estatal y autonómico”

Como decían algunos usuarios de Twitter anoche, como el PSOE siga esta racha va a pasar al grupo mixto. Y no me extraña. El PSOE sigue sin entender qué está ocurriendo. No vale con adoptar la posición que tomó Rajoy con respecto a Zapatero: él vio pasar el cadáver y aprovechó la ausencia del Rey en el trono para coronarse a sí mismo, como hizo Napoleón. Pero Rubalcaba no puede seguir la misma estrategia del silencioDebe entender cuál es su posición para ser y hacer oposición. No hay más.

Menos es más. El 21O ha sido el aplauso en respuesta de lo que tenemos y no la reivindicación hacia un nuevo rumbo donde otra política sea posible. Feijóo, con menos votos, tiene más escaños. Ante este león, Patxi Vázquez no podía competir simplemente porque Patxi Vázquez no es un león. Y los gatos nunca ganaron la batalla a los reyes de la selva. ¿Podría ser que ocurriera? Sí, pero con gatos entrenados, con creencias, orgullos, valores y principios. ¡¡Y juntos!! Pero, sobre todo, con un fin común que hoy no persiguen.

Lejos quedó la conexión e identidad que lograban tener los antiguos líderes del pasado en momentos históricos donde se necesitaba más… Campañas políticas para una España enferma. Felipe González, Guerra, Leguina, Almunia… De nuevo, España está enferma. Mucho. Y el PSOE de nuestro país necesita vivir su propia transición si quiere volver a conectar con su electorado, si quiere volver a representarlo, si quiere aprender a entender a la sociedad que desea representar. Y no sólo en Galicia y el País Vasco, sino en todas las comunidades porque en todas las debilidad es notable.

– ¿Cómo se hace? -, me preguntó el periodista y asesor Juanjo Ibáñez.

– Empezar por querer hacerlo… -, respondí yo.

–  Queremos. Algunos queremos.- se sinceró él.

El problema sigue siendo que… no basta sólo con que algunos quieran.

Marquemos un punto y aparte. Abramos página y nuevo capítulo.

¿Título? “Arranca la transición del PSOE”

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20 de octubre de 2012. Día de reflexión. Mañana, un día decisivo para el País Vasco y Galicia. O eso pensamos. Pero no. Mañana es un día también que esperamos muchos españoles. Será el aplauso en respuesta de lo que tenemos o la reivindicación hacia un nuevo rumbo donde otra política sea posible. “Mira cómo está el país y Rajoy dando mítines. ¿Cómo es posible que le quede tiempo para dar charlas cuando estamos como estamos?” Esas han sido las palabras que he escuchado esta mañana de boca de un hombre de poco más de 70 años en Castilla La Mancha. Escuchar. En las conversaciones de la ciudadanía está la respuesta. Y nuestros políticos siguen alejados de lo que ocurre, de lo que les pasa a las personas de a pie. Siguen fuera de los talleres de mecánica, de las fruterías, de las peluquerías, de las empresas de servicio y transporte. Siguen alejados de los autónomos y de los currantes que se levantan a las 5 de la mañana cada día para después no poder ni permitirles un capricho a sus hijos. También siguen alejados de los parados, y de los estudiantes, cómo no. Y siguen alejados de los profesores de Universidad que con varias carreras, másteres en EEUU y doctorados británicos siguen cobrando 1000 euros mensuales. El que llegue, claro. Seguimos dando charlas con palabras vacías de contenido y de compromiso. Elecciones marcadas por modelos con los cuales ya no nos identificamos. Porque los que sí mandan, siguen sin saber qué ocurre. Y porque a pesar de existir alrededor de 80.000 cargos públicos donde la mayoría nada tiene que ver con la corrupción, esa gran mayoría sigue sin saber qué hacer sin saber hacer posición y oposición, políticos perdidos a pesar de llevar razón y trabajar por mejorar la situación de su territorio y su país. Siguen sin entender lo que significa bajar a la plaza, al mercado, al bar a tomarse un café de algo más de un euro. Siguen sin escuchar la Red. Siguen ajenos a la realidad por falta de un plan que los empuje a la construcción de un nuevo paradigma basado en la CONFIANZA, en la VERDAD y en la TRANSPARENCIA, en la CREDIBILIDAD. Pero, sobre todo, en la CONSTRUCCIÓN de un modelo de participación basado en la escucha de aquellos a quiénes representan.

Mañana será el aplauso en respuesta de lo que tenemos o la reivindicación hacia un nuevo rumbo donde otra política sea posible. Dejemos las palabras vacías que la gente no entiende y vayamos a las acciones a favor de un bien común que 1) todos entendamos y 2) que todos agradeceremos.

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Publicado en el Blog de El País, Mujeres (19 de octubre de 2012)

Curioso es que existan monumentos que homenajean a grandes luchadores y conquistadores, grandes guerreros y reyes. Pero pocas veces se acuerdan del papel de las mujeres en las conquistas y en las guerras. ¿Existieron?

“Las hazañas de Inés Suárez, mencionadas por los cronistas de su época, fueron casi olvidadas por los historiadores durante más de cuatrocientos años”, escribió Isabel Allende a modo de introducción en su novelaInés el alma mía. Y cuánta razón tenía.

Inés Suárez (1507-1580), mujer extremeña del siglo XVI que decidió embarcarse rumbo hacia ese nuevo mundo donde se depositaron tantas y tantas esperanzas. Hacia allí partió, tras su marido Juan de Málaga, para conocer que se había convertido en una mujer viuda. En Cuzco, conoció a Pedro de Valdivia, el gran Pedro de Valdivia, maestro de campo de Francisco Pizarro. Y junto a él no sólo conocería la pasión y el amor, sino también el sabor de la conquista.

La valentía no sólo es una intención. E Inés Suárez lo demostró al participar en las expediciones por territorio chileno y en la fundación de Santiago de Nueva Extremadura, hoy Santiago de Chile. Porque los guerreros no luchan solos. Y no todos son hombres. Hay mujeres que los acompañan, deciden, les cosen las heridas, los cuidan, les dan de comer, montan a caballo como ellos y empuñan las armas.

Inés Suárez destacó por su valentía y su ímpetu, pero la historia cuenta también que por su crueldad tras el asalto a Santiago dirigido por Michimalonco en 1541: hizo decapitar aQuilicanta junto a siete indígenas prisioneros para asustar a los atacantes.

Ocho años después, Pedro de Valdivia entregó finalmente a Inés en matrimonio a Rodrigo de Quiroga e hizo traer a su mujer a América. Todo para cumplir la sentencia de un juicio en el que lo acusaron, entre otras cosas, de mantener una relación fuera del matrimonio. Tras este matrimonio, se dice que Inés y Rodrigo vivieron en la calma de ese Santiago…

Más de 400 años después, la comuna de Santiago ha cambiado mucho… La lucha que hoy existe es para hacerse no con la conquista de ningún territorio, sino con la conquista de la confianza de los ciudadanos que allí habitan. El próximo 28 de octubre se celebran elecciones. Pablo Zalaquett y Calorina Tohá se disputan la alcaldía. Ya no hay caballos ni lanzas, aunque quede el origen y recuerdo de la historia. Hay líderes que pretenden mejorar la calidad de vida de sus vecinos, de todos: de los jóvenes, que cada día salen a las calles para pedir más educación; de las mujeres, que cada día solicitan más igualdad; de los mayores, que necesitan escuchar, ver y comprobar. Ese debería ser el objetivo de su candidatura.

Ya no se recuerda a Pedro. Y tampoco a Inés. Ese Santiago chiquito creció. Los grandes monumentos que homenajean a los hombres son sólo símbolos. Hoy se sueña con hechos. Las elecciones dan paso al papel de la democracia. Una democracia que, quizás, le habría gustado ver a Inés en su Santiago.

 

Imagen de la portada del libro de Isabel Allende Inés del alma mía

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