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Diario de campaña. Día 7: El discurso

Publicado en BEZ el 10 de Diciembre de 2015

 

En el interior de la Galería Nacional de Noruega, localizada en Oslo, encontrarán la mejor versión de El grito, un sorprendente cuadro a la par que famoso que muchos recordarán. Lo pintó Edvard Munch, un hombre que predominó por evocar la angustia, por diseccionar almas. Dicen que la fuente de inspiración de esta, posiblemente, su mejor obra, fue su atormentada vida. Munch refleja bajo el matiz del expresionismo, un estado anímico, la desesperación y la ansiedad, la necesidad de dejar salir todo lo que siente a través de un grito que es capaz de atravesar la naturaleza.

En esta campaña electoral hemos visto, especialmente, cómo después del debate celebrado el pasado 7 de diciembre, los candidatos han cogido cuerpo y forma a la hora de emitir sus discursos, sobre todo Pedro Sánchez y Albert Rivera. Menos con Pablo Iglesias, porque Iglesias ya nos tiene acostumbrados a un discurso transmedia que traspasa, en el momento en que lo evoca, plataformas y formatos. Lo hace constantemente. Y lo hace bien. Probablemente después del debate hayan cambiado poco las palabras de los candidatos, pero sí se ha percibido un cambio en sus formas. ¿Cuáles? Mayor énfasis y más volumen.

No es nada fácil escribir un discurso, mucho menos interpretarlo. ¿Lo más difícil? Empezar a escribirlo. ¿Lo menos difícil? Escucharlo cuando lo expone el orador. Pero, si ha habido algún consejo a los candidatos después del debate de que, subiendo el volumen, dan sensación de mayor fortaleza cuando se dirigen a la audiencia, se equivocan. Subir el volumen no da la razón a un orador. Pero tampoco se la quita. Exponer argumentos sólidos, convincentes e identificativos con la audiencia sí. Emplear la vida de uno mismo, conocer la vida del otro, meterse en la piel de los demás y utilizar una narrativa convincente y emotiva, es el eje vertebral de un discurso en toda su estructura. Este es el verdadero arte del grito, el grito natural del hombre, el de la honestidad.

No se será más fuerte por emplear el grito en el discurso, por subir el volumen sin más. Más bien dejamos al descubierto las costuras, las debilidades y las deficiencias. No funciona el grito de desgarro ante la impaciencia. Fernando Garea bien nos recordaba que Carme Chacón fue Sepultada por su grito en febrero de 2012 ante un derrotado Alfredo Pérez Rubalcaba después de las elecciones de 2011.

Santos Juliá tituló en El País el 24 de julio de 2000 que, con un discurso, se puede ser secretario general. Hablaba de un joven Zapatero “de verbo fácil, con agradable timbre de voz, mirada clara, encantado de la vida”. El discurso de Rubalcaba del 9 de julio de 2011, como candidato oficial por el PSOE, fue catalogado por expertos como un “discurso memorable” en el que intentó por todos los medios movilizar a la izquierda a partir de tintes de motivación y de esperanza. Según me contara Ignacio Varela, el que fuera sociólogo de cabecera del partido, “ese discurso fue uno de los momentos transcendentales de la campaña junto con el debate electoral”. Aunque el propio Rubalcaba me revelara también que nunca soñó con ganar las elecciones, no hay dudas que sudó la camiseta, en un discurso posterior, cuando quiso renovar a su partido.

Sócrates, en Fedro, llamaba cinceladores de palabras a aquellos que recurrían al género demostrativo en sus discursos. Y eso no es más que el arte del buen decir. Este género es “aquel que se nutre de la abundancia de palabras, y su construcción y ritmo gozan de una cierta mayor libertad”. Pareciera que todos los candidatos en estas elecciones fueran cinceladores de palabras, pero no lo son. Algunos sólo lo parecen. Quizás porque confunden la libertad con el libertinaje, o la abundancia de palabras con gritos desmedidos.

El profesor de Análisis del Discurso, Jonathan Potter, en su obra La representación de la realidad, discurso, retórica y construcción social, hace una distinción entre dos discursos: el cosificador y el ironizador. Mientras el ironizador se decanta por socavar versiones, véase a Pablo Iglesias, por ejemplo, o a Rajoy cuando dice que se aburre hablando de los demás, el cosificador “produce algo como si fuera un objeto, sea este un suceso, un pensamiento o un conjunto de circunstancias”, como intenta hacer el resto en estas elecciones.

Potter, junto con el psicólogo e investigador sobre el discurso, Derek Edwards, trataron, en 1992, lo que llamaron el “dilema de la conveniencia”. ¿A Felipe González le conviene criticar a Pablo Iglesias? Quizás le convenga él el enfrentamiento al entrar en el terreno de lo personal, pero la vida de la gente no va a cambiar por mucho que, un admirado González, critique al líder de Podemos. Mientras, Pedro Sánchez, entiende que le conviene tener claro a su enemigo, Rajoy, y al enemigo de España, la derecha. Pero por gritar más alto no se van a ir antes del Gobierno. Ojo al street marketing de Callao, donde ha firmado un contrato con los ciudadanos subrayando quién es el enemigo y por qué él quiere ser “un presidente para la mayoría”. A Rajoy le conviene no hablar mucho para ganar tiempo, evitar ridículos y dirigirse sólo a su electorado, al fiel. Rivera sigue anclado en un discurso cosificador con pocas demostraciones y muchas condiciones: si gobierna «España no se negocia, no se toca y no se rompe». Sin embargo, el sexto día de campaña, los ciudadanos se le han revelado al saber que su programa deja en evidencia que quiere acabar con las penas por violencia de género.

Es más que evidente que, estos cuatros años de legislatura, quiénes más han gritado de muchas formas han sido los ciudadanos. Han gritado por la educación, por la sanidad, por la igualdad y la violencia machista. Hay gritos de desgarro, ansiedad y angustia que no hace falta escuchar, sólo basta con mirar a los ojos, como a la obra de Munch. Hay que sentir cuando se dice que se siente. Y a nuestros candidatos aún les falta gritar con el arte del convencimiento, la emoción y la honestidad para no parecer un cuadro.

DIARIO DE CAMPAÑA

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Ángela Paloma Martín (Ciudad Real, 1985) es, ante todo, una luchadora convencida de que puede ayudar a mejorar la sociedad. Su pasión por escribir y la seguridad de que con sus palabras podría conseguir que la gente entendiera mejor el mundo la llevaron a estudiar Periodismo.

*Una entrevista de Germán Pacheco (Kuorum.org) publicada en Sabemos (6 de septiembre de 2015)

Ángela Paloma Martín (Ciudad Real, 1985) es, ante todo, una luchadora convencida de que puede ayudar a mejorar la sociedad. Su pasión por escribir y la seguridad de que con sus palabras podría conseguir que la gente entendiera mejor el mundo le llevaron a estudiar Periodismo. Empezó su experiencia profesional en algunos de los principales medios de comunicación, como Antena 3 o El País. Le atraía la sección de Política, ya que como ella misma confiesa, “creía que era donde más podía aprender y dónde más podía ayudar”. En 2013 publicó Se llamaba Alfredo, libro en el que explica los detalles de la campaña y las claves de la derrota electoral de Rubalcaba en las generales de 2011. Esta obra y sus grandes dosis de talento la han llevado a ser considerada un referente en el área de la comunicación y la estrategia política. No en vano, el año pasadoVanityFair la destacó como una de las 30 jóvenes españolas con menos de 30 años que han despuntado en sus profesiones. Actualmente se encarga de la dirección de Ideograma en Latinoamérica.

-¿Cómo pasó del periodismo a la comunicación política? ¿De dónde surge ese interés?

Siempre me interesó la política. Me hice periodista por la convicción utópica de que podría ayudar a reducir la ignorancia de una parte de la sociedad. Siempre he creído que mientras menos informada esté la sociedad, más facilidades hay para manipularla. La información nos hace libres y sólo la ignorancia conduce al caos. También me hice periodista porque adoro informarme y escribir. Mi generación tiene la idea de que sólo con estudios no basta, por lo que desde el momento que inicié mis estudios empecé a trabajar, compartir, demostrar. Intenté siempre estar la sección de Política de los medios de comunicación. Creía que en la parte de Política era donde más podía aprender y donde más podía ayudar.

-¿En qué consiste su trabajo actualmente?

Trabajo en Ideograma, el despacho de Antoni Gutiérrez-Rubí. Nos dedicamos a la comunicación estratégica política y corporativa. Lo que hacemos es principalmente comprender muy bien a la sociedad para ayudar a nuestros clientes a comunicar mejor. Somos un equipo diverso, con una gran sintonía entre nosotros y que se complementa muy bien en el espacio tiempo y geografía. Lo más motivador es el aprendizaje continuo y conjunto. Como consultora mi tarea es asesorar a nuestros clientes públicos y corporativos, además de dar apoyo al consultor principal en las estrategias de comunicación. Ahora, desde Ecuador, apuesto por Ideograma en Latinoamérica. A nivel personal, Ecuador es muy atractivo, y creo que existe la gran necesidad de profesionalizar la comunicación.

-¿Cómo es la comunicación política en Latinoamérica?

En Latinoamérica hay todavía una creencia mayoritaria en la publicidad o márketing político. Por eso es un reto el convencer de que la comunicación y la conversación también pueden ganar batallas electorales. Y las batallas sólo se ganan con ciudadanos comprometidos. Entiendo que allí hay una necesidad de saber comunicar y entender sociedades que están cambiando permanentemente. Las ideas de muchos gobiernos en Latinoamérica son distintas en el momento en que entran a gobernar y cuando acaban su mandato. Las ideas cambian muy rápido porque las sociedades avanzan a mayor velocidad que la política. La clase media ha crecido aproximadamente un 40% en Ecuador en los últimos años, y esto es un factor que se debe tener en cuenta para adaptar la comunicación, la política y las decisiones. Latinoamérica presenta una situación compleja en donde la publicidad debe pasar a un plano con menos protagonismo, y donde la apuesta por la comunicación y la conversación deben ser decisivas.

-¿Es muy diferente la comunicación política en Latinoamérica y en España?

La cultura, el modo de ver la política y el mensaje político lo son. Las sociedades son mucho más complejas en Latinoamérica debido a diversidad de electores y a la necesidad de segmentar especialmente, que es mucho mayor a la que tenemos en España o en Europa. Aprender para la innovación es un reto. Además, hay una gran diferenciación entre las clases sociales, las culturas y los orígenes. Estos factores hacen que prácticamente todo sea distinto, incluso la manera de comunicar una tendencia política o el concebir una necesidad social. Cuando se concibe una necesidad social la reacción política en Latinoamérica es muy distinta a la que hay en Europa.

-Escribió un libro sobre las causas que llevaron a Alfredo Pérez Rubalcaba a perder las generales de 2011. ¿Qué valoración hace de la manera en que los partidos están llevando su comunicación a pocos meses de las de este año?

Creo que a raíz de las elecciones europeas, los partidos políticos tradicionales se dieron cuenta de que tenían que reaccionar. Desde mi punto de vista lo que puede ocurrir en las próximas generales no va a llevar a un cambio radical, pero sí a un cambio estructural, porque con el nacimiento de otras fuerzas políticas, los partidos tradicionales han visto que han perdido parte del espacio en el que tenían que moverse. Creo que se producirá un cambio que les hará ver que la estructura que tenían hasta el momento no era lo que la sociedad demandaba. En su momento escribí que será muy importante tener en cuenta algo que la sociedad está pidiendo, que son liderazgos demandados, no impulsados desde las propias estructuras. Creo que esto será vital en los próximos comicios. Estar porque es lo que toca ha perdido todo su valor en política.

Para estas elecciones habrá que ver si las campañas personalistas, como las de 2011 funcionan, la comunicación digital será mucho más importante que entonces y tengo la convicción de que habrá una mayor intención de acercarse de una manera más segmentada al electorado, más personal y utilizando y aprovechando muchos más datos extraídos de la producción de las sociedades conectadas.

-¿Qué importancia tienen las redes sociales en la comunicación política?

Creo que las redes sociales son fundamentales. Principalmente porque la sociedad actual ha cambiado su comportamiento en la forma de comunicarse y también sus necesidades. Aunque la televisión sigue ocupando un espacio fundamental, las personas usan más herramientas para informarse, complementan varias a la vez, participan y quieren influir. La política no puede ir por lados diferente sin comprender qué está sucediendo, qué se comparte y qué conversaciones son las que predominan entre la sociedad en el entorno red.

-Se dice que los políticos deben estar en las redes sociales, pero se ha visto recientemente que también puede perjudicarles. ¿Cuál es el uso que deben hacer de estas herramientas?

El problema es que muchos políticos creen que hay que estar, pero no entienden cómo se mueve la sociedad digital. Con estar no basta, hay que saber estar, entender quiénes están y cómo se comportan. También es de suma importancia saber utilizar el poder de las redes sociales. Los políticos no deben tomar la decisión de utilizar una determinada red social sin saber primero cómo hay que usarla. Desde mi punto de vista, la pirámide de la influencia comunicativa se ha invertido. Ya no hay una influencia jerárquica familiar. Ahora se escucha a una madre decir “me lo dice mi hijo que lo ha mirado en internet”. Con esto quiero decir que ahora es común que la influencia la tengan los hijos sobre los padres por ser quienes mejor informados están debido a la permanencia y la participación de los entornos digitales.

Sobre si las redes sociales pueden ser perjudiciales, pienso que es fundamental que los políticos entiendan el entorno en el que se encuentran. Cuando una persona decide estar en el objetivo público debe adaptarse y usar las redes sociales siendo natural. La ejemplaridad en la trayectoria será clave. Es cierto que los adversarios están esperando cualquier error, así sea irrisorio. Además, el comportamiento natural de los políticos se ha convertido en extraordinario. Y ¿por qué? Justamente por una carencia de comportamientos naturales de trayectoria en el entorno político, que ha llevado cada vez más a una percepción negativa en la sociedad traducida en una terrible desafección. La clave de la comunicación política en la red radica en lo que parece extraordinario: naturalidad, sencillez y honorabilidad.

-El 16 de septiembre en el Congreso se celebra la I Conferencia Internacional de Comunicación Política Digital en la que se van a presentar herramientas como Kuorum.org, Change u Osoigo. ¿Cree que este tipo de iniciativas ayudan a la política en nuestro país?

Creo que estas iniciativas son importantes y necesarias porque ayudan a cambiar la percepción de la política y ayudan a que ésta sea más transparente, más sana y más necesaria que como actualmente se percibe. Asimismo creo que es importante una mayor penetración social. Herramientas tan útiles e imprescindibles en la sociedad deben tener un radio de difusión mucho mayor y ser conocidas por más personas.

-Hay mucha desafección hacia los partidos y hacia la política en general. ¿Cuál cree que es el mayor error de los partidos políticos españoles en su comunicación con los ciudadanos?

El mayor error es la falta de escucha en un momento clave de candencia política. Los partidos decían que escuchaban cuando en realidad tenían que aprender a escuchar. El secreto a voces para el éxito de la comunicación es la escucha. Los partidos no han sabido escuchar porque creían que lo importante era tomar decisiones, pero lo fundamental realmente es escuchar a la sociedad para después tomar las decisiones.

-Ganó un Victory Award Mención Impacto Educativo por su blog de comunicación e información política De Cerca. ¿Qué tiene de especial este blog?

Lo que tiene de especial es la pasión. Yo tengo pasión por lo que hago, por lo que reflexiono, escribo y por lo que creo, y eso también hace diferente la profesión y la comunicación política. Cuando escribo lo hago de esa manera, con convicción, y sabiendo que aporto a los demás una reflexión compartida por cuestionar. Al publicar siento una satisfacción personal que no tiene precio, una gratificación personal indescriptible. En cada palabra que escribo mantengo mis principios de aportar información por vocación periodística y, por convicción, de compartir reflexiones a quienes creo que tienen el poder para construir sociedades más justas. Lo que distingue mi blog es, en resumen, pasión por compartir para intentar cambiar las cosas.

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En septiembre dejaré mi escaño en el Congreso y volveré a mi Universidad.

Han sido 21 años, 21, que son muchos, menos de los que algunos habéis dicho. No llevo 30 ni hice la Constitución, no. Llegué en el 93, han sido 21 años y sí quiero deciros una cosa y que es que el mayor honor que puede tener un político, el mayor, es ser diputado, no hay otro más importante, no hay otro puesto más relevante, no hay otro puesto más importante, no hay otro puesto más gratificante y por tanto han sido 21 años de un honor para mí, a los que pongo fin ahora.

Como también dije, me quedaré de secretario general hasta que el congreso decida el nuevo nombre y voy a seguir de secretario general y por tanto seguiré de presidente del grupo parlamentario. Por tanto, si hay plenos extraordinarios, pues haré lo que me toca, pero es verdad reitero que es el último pleno ordinario y por tanto el momento de decirlo.

Termino ya. Muchos lleváis, no sé si tantos años, pero muchos años conmigo. No es una insinuación, no lo entendáis mal. Lo único que deseo es que me echéis tanto de menos como yo os voy a echar de menos a vosotros.

Y nada más. Gracias por todo. Suerte.

 

Alfredo Pérez Rubalcaba

Congreso de los Diputados, 26 de junio de 2014

EL adiós de Alfredo Pérez Rubalcaba no ha sonado a derrota. Sus palabras huelen a un tiempo nuevo como nueva huele la lluvia al caer después de un tiempo seco que no se espera. Como nuevas son las iniciativas de aquellos del PSOE que están apostando por la secretaría general de su partido. Derrota es la palabra que más se ha empleado al referirse a él estos últimos años desde que Mariano Rajoy se hizo con las riendas de una España en crisis. O derrotas. Aludiendo a ese cuestionado liderazgo en la oposición y a las dos campañas electorales que ha protagonizado, primero la de 2011 y la aún reciente campaña para las europeas del 25 de mayo. Alfredo Pérez Rubalcaba ha dicho adiós sereno, incluso sonriendo a los periodistas. Tranquilo, como es él, como lo fue siempre. Ha cerrado una etapa dejando el debate abierto sobre si debió o no haberlo hecho antes. Pero ese es otro tema…

Curioso es analizar los artículos de los medios de comunicación, ahora elogiando a una persona que han desgastado paulatinamente. Y curioso es escuchar las palabras de aquellos políticos que han crecido con él en el oficio de representar al pueblo. “Me he enterado esta mañana con gran tristeza que nos va a abandonar en los próximos meses de su escaño don Alfredo Pérez Rubalcaba. Como presidente del Congreso, y creo que represento la voluntad de la inmensa mayoría de los diputados, quiero agradecerle su labor durante todos estos años, su labor en el escaño que ha dado categoría y altura a la función de diputado. Siempre serás recordado como una gran figura del parlamentarismo del siglo XXI. Muchas gracias”. Estas han sido las palabras de Jesús Posada. Y, tras ellas, todos los diputados que se encontraban en el hemiciclo han aplaudido de pie a lo largo de 39 segundos. Ha sido en este momento donde hemos encontrado a un Rubalcaba más emocionado, en su escaño, sentado y con las piernas cruzadas mientras el resto aplaudía.

Apoyo casi unánime cuando se dice adiós. Soledad absoluta cuando a uno le toca jugar las cartas que parecen no corresponderle, aunque se empeñe en jugarlas, como ocurrió al dar el paso de ser el candidato del PSOE para las elecciones de 2011. A Alfredo Pérez Rubalcaba se le pueden reprochar muchas cosas, pero fue un gestor que se entregó al devenir de muchas batallas. Alfredo el negociador. Alfredo el dialogante. Alfredo el orador. Alfredo el profesor. Alfredo también el político desconfiado, como lo califican algunos periodistas, ha sido una figura representativa de nuestro tiempo: ministro de Educación y Ciencia (1992-1993), ministro de la Presidencia (1993-1996), portavoz del grupo parlamentario socialista (marzo 2004-abril 2006), vicepresidente primero del Gobierno y portavoz (2011) y ministro del Interior (2006-2011). Alfredo Pérez Rubalcaba siempre ha sido una persona líder de sus propias ideas y de sus propias convicciones. Y muy valorado, aunque ahora muchas personas se empeñen en no recordarlo.

La campaña electoral del 20 de noviembre de 2011 fue la carrera más difícil para este político cuya vida personal apenas conocíamos. Poco o mucho tuvo que ver esa campaña con los 100 metros lisos que corrió en 11,1 segundos en 1975. Muchos metros en pocos segundos, mucho que perder y poco tiempo había para ganar un futuro que se le resistía. Esa campaña electoral Se llamaba Alfredo… porque de él dependía aminorar la caída. Una campaña electoral centrada en su persona: Alfredo… Una campaña, ahora sí, cuya derrota era inevitable. Se llamaba Alfredo… no es ahora sólo el título de un libro o la descripción de una campaña electoral, se convierte en una colección de palabras con un valor especial: su única oportunidad, la única vez que pudo optar a la presidencia del Gobierno de España.

Como periodista sentí que era justo recomponer las piezas de un rompecabezas inconcluso, las de esa campaña electoral de la que poco se conocía. Un acontecimiento único que queda para la historia. Un protagonista y su propia declaración. El 3 de julio de 2013 lo entrevisté en su despacho en Ferraz junto a Elena Valenciano. Y más que una entrevista fue una conversación. Quería que fuese así. Tenía claro que debía ser así. Tenía claro que quería que me contara qué ocurrió para después poder compartirlo con esa sociedad con sed de respuestas. Y así empecé: “Alfredo, cuéntanos…”. Y contó. Después varios periodistas me comunicaron el valor de esa entrevista porque es difícil que las suela conceder. Pero Alfredo se la concedió a esta periodista que se empeñó en escribir un libro por y para la gente, en su sentido más amplio, votase a quien votase en unas elecciones.

Tras el adiós de Alfredo me alegro de haber contribuido a escribir parte de nuestra historia y parte de la vida de un histórico de nuestro tiempo. De devolverle a la sociedad información que es suya y solo suya. Para una periodista no hay nada más gratificante que contar, que vivir para contarlo…

 

“Si yo hubiera dicho no, probablemente el Grupo Socialista hubiera votado no. Y Zapatero hubiera tenido que abandonar el Gobierno. Y eso hubiera supuesto una crisis tremenda. Hubiera sido la primera vez en la historia que el Partido Socialista abandona y dejar caer con una votación a su presidente del Gobierno. Yo creía que no podía hacerlo. (…) Yo acepté la candidatura porque creía que era mi responsabilidad. No daba un duro por mí mismo. Sabíamos que íbamos a perder. Lo que pasa es que creía que era el que estaba en mejor posición de hacer frente a la dificilísima situación por la que atravesábamos”

 

Entrevista de Ángela Paloma Martín a Alfredo Pérez Rubalcaba para

Se llamaba Alfredo… Las claves de una derrota electoral inevitable

 (Laertes, 2013)

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