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Queridos lectores, queridos amigos…

Bienvenidos al eterno encuentro con la lectura y, sobre todo, al encuentro con el mundo de la información y de la comunicación política.

He pensado en este momento muchísimas veces. Muchísimas veces soñando cómo daría a conocer el que fuese mi primer libro. El libro, ese sueño preciado de cualquier periodista que nace ya con vocación. Y cuando me encuentro en ese momento, salen más sentimientos que palabras, me vienen a la memoria imágenes a lo largo de años y años de esfuerzo y de lucha, de largas conversaciones y de infinitas noches en vela. Pero aquí está.

Se llamaba Alfredo… es el título que doy a una campaña electoral en concreto en la historia democrática española, la campaña del PSOE en las elecciones del 20 de noviembre de 2011.

Este libro lo he escrito para ti, lector, con el apoyo de muchas personas que me han regalado un ratito de sus vidas con el fin de recomponer una parte de nuestro pasado que parecía tener algunas preguntas sin responder. Lo he escrito porque, como periodista, me parecía justo hacerlo. Y, además, me he esforzado al máximo en elaborar un texto comprensible y cercano, porque es así como yo entiendo la política. No de otra forma. Espero haber arrojado algo más de luz donde no la había, y haber incitado aún más tu curiosidad por el ejercicio de las campañas electorales.

Tan sólo deseo que lo disfrutes tanto como yo lo disfruté cuando ya lo tuve entre mis manos.

Gracias por acompañarme en este sueño…

@anpamar

 

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Publicado en Sesión De Control (2 de agosto de 2013)

Rajoy ha hablado sobre el caso Bárcenas citando en sede parlamentaria el nombre del ex tesorero del partido. Uno de los discursos más importantes de la legislatura, analizado párrafo a párrafo y gesto a gesto.

Fin de la cita. Estas cuatro palabras son las que resumen la esperada comparecencia de Rajoy. El presidente del Gobierno ha ido a contar su versión después de la presión que han ejercido los medios de comunicación, la sociedad y los grupos parlamentarios. Una presión que ha culminado con el anuncio por parte de Alfredo Pérez Rubalcaba de una moción de censura. El tema era el caso Bárcenas y las dudas sobre si lo mencionaría o no estaban a la orden del día. Muchos de los que esperaban escucharle fallaron en la previsión porque habló de Bárcenas y citó a Bárcenas.

Mariano Rajoy entraba por la puerta de la Cámara alta a las 09:01 con una cartera negra. En ella llevaba su discurso. Después del minuto de silencio por las víctimas del pasado accidente ferroviario en Santiago, Rajoy ha subido a la tribuna a las 09.07. Y ha arrancado su intervención, centrada en varios focos.

  • Estrategia: el resumen podría ser que él ha defendido su versión del caso Bárcenas como única verdad y ha desviado el tema para maquillar la mala imagen que se tiene a nivel internacional de España a través de la enumeración datos económicos que justifican un cambio de tendencia en positivo de nuestro país.
  • Actuación: Mariano Rajoy se mostraba tranquilo al principio de su discurso y a partir de las 09:10 muy pausado, queriendo captar la atención del oyente. El tono de su voz sonaba contundente y confiado. “Me equivoqué”, ha dicho a las 09:26. Empezaba el grueso del contenido sobre el caso Bárcenas. A las 09:59 ya se iba por las nubes, hablaba más bajo y leía mucho más rápido. Lo importante ya lo había dicho. Ya estaba todo dicho. Además, la complicidad y el apoyo obtenido por parte de la bancada popular se ha hecho notar en todo momento: los aplausos han sido numerosos y la aclamación final ha sido decisiva.
  • Bárcenas: la palabra “Bárcenas” la ha repetido 16 veces, y aunque lo ha mencionado antes de las 09:26, el claro contenido de su relación con el ex tesorero popular empezaba en ese minuto y terminaba a las 09:59. En total, más de media hora ha estado hablando sobre aquello por lo que se le había llamado a comparecer, los mismos minutos que Alfredo Pérez Rubalcaba ha utilizado para emitir su discurso. ¿Un titular? “Me equivoqué. Lo lamento, pero así fue. Me equivoqué al mantener la confianza en alguien que ahora sabemos que no la merecía”.
  • Recursos: físicamente, el principal recurso que siempre emplea Rajoy es el papel: en él se escuda, en el confía y en el se apoya en todo momento. Pocas miradas hacia la tribuna, pero sí muchos gestos, capturados por los fotógrafos, y propios de su personalidad sobradamente conocida. Pero el recurso del que ha hecho uso en su oratoria ha sido del storytelling para narrar lo acontecido alrededor del caso Bárcenas en los últimos años y justificar así por qué se equivocó y por qué había que confiar en él cuando presuntamente era inocente. Demasiado tiempo quizás ha tardado en hablar sobre la presunción de inocencia. La palabra “Justicia” la ha repetido 15 veces, casi tantas como la palabra “Bárcenas”.
  • Ataque: el ataque central ha ido directamente a parar al líder de los socialistas. Ha sido claro en su ofensiva y con una seguridad que parecía evidente. Lo ha citado  hasta ocho veces. “No me amenace, señor Pérez Rubalcaba, con una moción de censura”.
  • Fin de la cita: pero fin de la cita ha sido sin duda la noticia del día. Cuatro palabras que estaban escritas en su discurso -ocho veces- entre paréntesis y que ha dado lugar a dudas sobre si las tenía que haber mencionado o no. Poco después de finalizar su discurso ya se había puesto en marcha un agregador de contenido con el dominio FinDeLaCita.com y se había abierto un perfil en Twitter @_findelacita. El hashtag #FindelaCita ha sido Trending Topic dejando atrás el #RajoyCumple impulsado por el PP. Nueve horas después de que Rajoy emitiera su discurso estos eran los datos en torno a un hashtag que, por un día, se ha hecho en sí discurso político:

 

 

 

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 Publicado en Sesión de Control el 19 de marzo de 2013

Los políticos españoles se escudan en una realidad inventada para evitar tener que enfrentarse públicamente a los problemas del país.

Fotomontaje de la intervención de Mariano Rajoy a través de un monitor. (Twitter: Armando el pollo)

Fotomontaje de la intervención de Mariano Rajoy a través de un monitor. (Twitter: Armando el pollo)

El gran secreto de la comunicación es saber escuchar. Así es. Revelador.  Sencillamente saber escuchar. Sin embargo, tenemos una gran crisis, como apuntó una vez Mayor Zaragoza: “la crisis sigue siendo una crisis de escucha”. No es tan fácil saber escuchar. Y mucho menos entender lo que se escucha. Muchas veces pasa que, cuando que no se entiende lo que se escucha, es porque no se quiere entender. ¿Triste verdad? Pues eso es lo que se está viviendo.

Éxitos que no lo son

El pasado discurso de Mariano Rajoy en el Debate del estado de la Nación es un ejemplo de realidad paralela. Empezó dando el dato del paro, y ahí acertó. Pero no acertó en el resto de la situación laboral por la que pasan cientos y cientos de personas en nuestro país. Salió reforzado en las formas de ese debate, es verdad, pero no en el fondo. La reforma laboral, de momento, no es un éxito. Y hay que reconocerlo. ¿Tanto cuesta? Por lo tanto, no puede ser ajeno a lo que ocurre en la realidad de nuestro país. Y sin embargo, nos hacen creer lo que ellos quieren hacernos creer. Esa no es la realidad que vive España. Y el toma y daca después con Rubalcaba en ese mismo debate, tampoco es lo que necesita la ciudadanía. Ese discurso ya no vale. Del y tú más, hay que olvidarse. Pero ya. La realidad es muy distinta. Si los políticos se olvidan de cómo hay que comunicar, es porque se olvidaron de escuchar a la gente.

Que no y que no, y en diferido

El pasado febrero, Ana Mato reiteró una y otra vez que no pensaba dimitir ni por lo que hiciera su ex marido antaño ni por los recortes en Sanidad en 7.000 millones de euros. Senadores reclamaban su dimisión una y otra vez. Y ella hablaba de descalificaciones personales. ¿No es una descalificación olvidarse de las mareas blancas que se convierten en tsunamis? ¿Por qué se empecinan en emitir discursos en la cámara aludiendo a los sacrificios de la sociedad y la comprensión de ésta por sus políticas? ¿Es que acaso quiere la sociedad estar sacrificada? La gente no entiende por qué hay que sacrificarse para privatizar servicios. Y tampoco quiere bailar a ritmo de Aretha Franklin para que los escuchen. Quiénes niegan la cruda realidad es porque viven en una ajena a la que vive España.

María Dolores de Cospedal se enrocó el pasado mes de febrero también al afirmar que el finiquito de Bárcenas era una “simulación en diferido”. Nadie entendió dichas declaraciones y nadie entendía nada de nada cuando explicaba la simulación y el diferido. Pero tampoco se entendía nada cuando explicó la relación de Bárcenas con el PP a lo largo de estos últimos meses. ¿Es tan difícil explicar la situación de un trabajador? En este caso sí. Mucho. A Cospedal le ha tocado librar una batalla dura, le ha tocado bailar sola en el mismo momento en el que la música ha dejado de sonar. Una situación nada fácil. Pero no se pueden defender finiquitos en diferido en un país en el que no existen.

 

Comunicación, no propaganda

Las declaraciones que se están escuchando, y las ruedas de prensa sin preguntas de las que se está siendo testigo, son una muestra más de las carencias de comunicación y de la falta de intención que se tiene a la hora de escuchar a los ciudadanos. Para negar lo evidente hay que valer, sin duda alguna. Pero para representar a los ciudadanos con honestidad también hay que valer. ¿Están preparados nuestros políticos? Goebbels hizo un ejercicio exagerado de propaganda al divinizar a Hitler, al promover el odio al comunismo, a los judíos… y a cuantas cosas que se le pudieran pasar por delante. Creó una realidad paralela que daba miedo. Muchas declaraciones que escuchamos día tras día, y que son una clara película de ficción en la realidad en que vivimos, pasa por pura propaganda política. Por mucho que se niegue lo evidente, no van a convencer a una sociedad cada vez más informada. Este camino sólo lleva a engordar al monstruo de la desafección política.

 

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