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Ángela Paloma Martín (Ciudad Real, 1985) es, ante todo, una luchadora convencida de que puede ayudar a mejorar la sociedad. Su pasión por escribir y la seguridad de que con sus palabras podría conseguir que la gente entendiera mejor el mundo la llevaron a estudiar Periodismo.

*Una entrevista de Germán Pacheco (Kuorum.org) publicada en Sabemos (6 de septiembre de 2015)

Ángela Paloma Martín (Ciudad Real, 1985) es, ante todo, una luchadora convencida de que puede ayudar a mejorar la sociedad. Su pasión por escribir y la seguridad de que con sus palabras podría conseguir que la gente entendiera mejor el mundo le llevaron a estudiar Periodismo. Empezó su experiencia profesional en algunos de los principales medios de comunicación, como Antena 3 o El País. Le atraía la sección de Política, ya que como ella misma confiesa, “creía que era donde más podía aprender y dónde más podía ayudar”. En 2013 publicó Se llamaba Alfredo, libro en el que explica los detalles de la campaña y las claves de la derrota electoral de Rubalcaba en las generales de 2011. Esta obra y sus grandes dosis de talento la han llevado a ser considerada un referente en el área de la comunicación y la estrategia política. No en vano, el año pasadoVanityFair la destacó como una de las 30 jóvenes españolas con menos de 30 años que han despuntado en sus profesiones. Actualmente se encarga de la dirección de Ideograma en Latinoamérica.

-¿Cómo pasó del periodismo a la comunicación política? ¿De dónde surge ese interés?

Siempre me interesó la política. Me hice periodista por la convicción utópica de que podría ayudar a reducir la ignorancia de una parte de la sociedad. Siempre he creído que mientras menos informada esté la sociedad, más facilidades hay para manipularla. La información nos hace libres y sólo la ignorancia conduce al caos. También me hice periodista porque adoro informarme y escribir. Mi generación tiene la idea de que sólo con estudios no basta, por lo que desde el momento que inicié mis estudios empecé a trabajar, compartir, demostrar. Intenté siempre estar la sección de Política de los medios de comunicación. Creía que en la parte de Política era donde más podía aprender y donde más podía ayudar.

-¿En qué consiste su trabajo actualmente?

Trabajo en Ideograma, el despacho de Antoni Gutiérrez-Rubí. Nos dedicamos a la comunicación estratégica política y corporativa. Lo que hacemos es principalmente comprender muy bien a la sociedad para ayudar a nuestros clientes a comunicar mejor. Somos un equipo diverso, con una gran sintonía entre nosotros y que se complementa muy bien en el espacio tiempo y geografía. Lo más motivador es el aprendizaje continuo y conjunto. Como consultora mi tarea es asesorar a nuestros clientes públicos y corporativos, además de dar apoyo al consultor principal en las estrategias de comunicación. Ahora, desde Ecuador, apuesto por Ideograma en Latinoamérica. A nivel personal, Ecuador es muy atractivo, y creo que existe la gran necesidad de profesionalizar la comunicación.

-¿Cómo es la comunicación política en Latinoamérica?

En Latinoamérica hay todavía una creencia mayoritaria en la publicidad o márketing político. Por eso es un reto el convencer de que la comunicación y la conversación también pueden ganar batallas electorales. Y las batallas sólo se ganan con ciudadanos comprometidos. Entiendo que allí hay una necesidad de saber comunicar y entender sociedades que están cambiando permanentemente. Las ideas de muchos gobiernos en Latinoamérica son distintas en el momento en que entran a gobernar y cuando acaban su mandato. Las ideas cambian muy rápido porque las sociedades avanzan a mayor velocidad que la política. La clase media ha crecido aproximadamente un 40% en Ecuador en los últimos años, y esto es un factor que se debe tener en cuenta para adaptar la comunicación, la política y las decisiones. Latinoamérica presenta una situación compleja en donde la publicidad debe pasar a un plano con menos protagonismo, y donde la apuesta por la comunicación y la conversación deben ser decisivas.

-¿Es muy diferente la comunicación política en Latinoamérica y en España?

La cultura, el modo de ver la política y el mensaje político lo son. Las sociedades son mucho más complejas en Latinoamérica debido a diversidad de electores y a la necesidad de segmentar especialmente, que es mucho mayor a la que tenemos en España o en Europa. Aprender para la innovación es un reto. Además, hay una gran diferenciación entre las clases sociales, las culturas y los orígenes. Estos factores hacen que prácticamente todo sea distinto, incluso la manera de comunicar una tendencia política o el concebir una necesidad social. Cuando se concibe una necesidad social la reacción política en Latinoamérica es muy distinta a la que hay en Europa.

-Escribió un libro sobre las causas que llevaron a Alfredo Pérez Rubalcaba a perder las generales de 2011. ¿Qué valoración hace de la manera en que los partidos están llevando su comunicación a pocos meses de las de este año?

Creo que a raíz de las elecciones europeas, los partidos políticos tradicionales se dieron cuenta de que tenían que reaccionar. Desde mi punto de vista lo que puede ocurrir en las próximas generales no va a llevar a un cambio radical, pero sí a un cambio estructural, porque con el nacimiento de otras fuerzas políticas, los partidos tradicionales han visto que han perdido parte del espacio en el que tenían que moverse. Creo que se producirá un cambio que les hará ver que la estructura que tenían hasta el momento no era lo que la sociedad demandaba. En su momento escribí que será muy importante tener en cuenta algo que la sociedad está pidiendo, que son liderazgos demandados, no impulsados desde las propias estructuras. Creo que esto será vital en los próximos comicios. Estar porque es lo que toca ha perdido todo su valor en política.

Para estas elecciones habrá que ver si las campañas personalistas, como las de 2011 funcionan, la comunicación digital será mucho más importante que entonces y tengo la convicción de que habrá una mayor intención de acercarse de una manera más segmentada al electorado, más personal y utilizando y aprovechando muchos más datos extraídos de la producción de las sociedades conectadas.

-¿Qué importancia tienen las redes sociales en la comunicación política?

Creo que las redes sociales son fundamentales. Principalmente porque la sociedad actual ha cambiado su comportamiento en la forma de comunicarse y también sus necesidades. Aunque la televisión sigue ocupando un espacio fundamental, las personas usan más herramientas para informarse, complementan varias a la vez, participan y quieren influir. La política no puede ir por lados diferente sin comprender qué está sucediendo, qué se comparte y qué conversaciones son las que predominan entre la sociedad en el entorno red.

-Se dice que los políticos deben estar en las redes sociales, pero se ha visto recientemente que también puede perjudicarles. ¿Cuál es el uso que deben hacer de estas herramientas?

El problema es que muchos políticos creen que hay que estar, pero no entienden cómo se mueve la sociedad digital. Con estar no basta, hay que saber estar, entender quiénes están y cómo se comportan. También es de suma importancia saber utilizar el poder de las redes sociales. Los políticos no deben tomar la decisión de utilizar una determinada red social sin saber primero cómo hay que usarla. Desde mi punto de vista, la pirámide de la influencia comunicativa se ha invertido. Ya no hay una influencia jerárquica familiar. Ahora se escucha a una madre decir “me lo dice mi hijo que lo ha mirado en internet”. Con esto quiero decir que ahora es común que la influencia la tengan los hijos sobre los padres por ser quienes mejor informados están debido a la permanencia y la participación de los entornos digitales.

Sobre si las redes sociales pueden ser perjudiciales, pienso que es fundamental que los políticos entiendan el entorno en el que se encuentran. Cuando una persona decide estar en el objetivo público debe adaptarse y usar las redes sociales siendo natural. La ejemplaridad en la trayectoria será clave. Es cierto que los adversarios están esperando cualquier error, así sea irrisorio. Además, el comportamiento natural de los políticos se ha convertido en extraordinario. Y ¿por qué? Justamente por una carencia de comportamientos naturales de trayectoria en el entorno político, que ha llevado cada vez más a una percepción negativa en la sociedad traducida en una terrible desafección. La clave de la comunicación política en la red radica en lo que parece extraordinario: naturalidad, sencillez y honorabilidad.

-El 16 de septiembre en el Congreso se celebra la I Conferencia Internacional de Comunicación Política Digital en la que se van a presentar herramientas como Kuorum.org, Change u Osoigo. ¿Cree que este tipo de iniciativas ayudan a la política en nuestro país?

Creo que estas iniciativas son importantes y necesarias porque ayudan a cambiar la percepción de la política y ayudan a que ésta sea más transparente, más sana y más necesaria que como actualmente se percibe. Asimismo creo que es importante una mayor penetración social. Herramientas tan útiles e imprescindibles en la sociedad deben tener un radio de difusión mucho mayor y ser conocidas por más personas.

-Hay mucha desafección hacia los partidos y hacia la política en general. ¿Cuál cree que es el mayor error de los partidos políticos españoles en su comunicación con los ciudadanos?

El mayor error es la falta de escucha en un momento clave de candencia política. Los partidos decían que escuchaban cuando en realidad tenían que aprender a escuchar. El secreto a voces para el éxito de la comunicación es la escucha. Los partidos no han sabido escuchar porque creían que lo importante era tomar decisiones, pero lo fundamental realmente es escuchar a la sociedad para después tomar las decisiones.

-Ganó un Victory Award Mención Impacto Educativo por su blog de comunicación e información política De Cerca. ¿Qué tiene de especial este blog?

Lo que tiene de especial es la pasión. Yo tengo pasión por lo que hago, por lo que reflexiono, escribo y por lo que creo, y eso también hace diferente la profesión y la comunicación política. Cuando escribo lo hago de esa manera, con convicción, y sabiendo que aporto a los demás una reflexión compartida por cuestionar. Al publicar siento una satisfacción personal que no tiene precio, una gratificación personal indescriptible. En cada palabra que escribo mantengo mis principios de aportar información por vocación periodística y, por convicción, de compartir reflexiones a quienes creo que tienen el poder para construir sociedades más justas. Lo que distingue mi blog es, en resumen, pasión por compartir para intentar cambiar las cosas.

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La «dinastía» no es otra cosa que una «familia en cuyos individuos se perpetúa el poder o la influencia política, económica y cultural», según al definición de la Real Academia de la Lengua. Su origen como deriva de la palabra griega «dynastos», que significa señor. Y aunque ni la familia Clinton ni la familia Bush sean príncipes soberanos, sí han ostentado el poder en Estados Unidos en épocas concretas. 2016 puede ser un año histórico, o el año de la continuación de dinastías. Todo depende de lo que ocurra en las elecciones previas tanto del partido demócrata como del republicano, y de las campañas que diseñen los estrategas del poder. Sobre ello hablo en el artículo que os comparto a continuación publicado en Elecciones USA 2016, el espacio de las elecciones americanas promovido por Antoni Gutiérrez-Rubí.

2016… ¿La nueva era de la dinastía Bush-Clinton?

Publicado en Elecciones USA 2016, el 2 de enero de 2015 

Es un hecho más que evidente que las mujeres pueden cambiar el concepto actual de la política; o quizás mejor, la cara visible que siempre se ha conocido de la política. Aunque, sinceramente, poco habló de ello el consultor republicano, Tom Edmons, el pasado 4 de diciembre en la Ciudad de México en la Cumbre de Comunicación Política. Vaticinó lo que podría ser y que cada vez es más probable: que entre los candidatos demócratas se encuentra Hillary Clinton (con el 64% de posibilidades), Joe Biden (con el 15% de posibilidades), Elizabeth Warren (8%) y James Webb (con un dudoso porcentaje); y que entre los candidatos republicanos están Jeb Bush (15%), Rand Paul (13%) y Chris Christie (12%). No parece sorprender el que no haya mencionado a ninguna mujer entre las posibles candidatas a la contienda republicana. Y es en este punto cuando se podrían recordar las palabras de la periodista Soledad Gallego-Díaz cuando se refirió a Europa, pero adaptándolas a Estados Unidos podrías preguntarnos: ¿Más de 156 millones de mujeres en Estados Unidos y ni una sola de ellas vale lo bastante? Haber, las hay. Pero ninguna es favorita.

Según Tom Edmons, a los republicanos les va mejor un 5% más de lo que dicen las encuestas. Y quizás eso se pudo traducir en los resultados de las pasadas elecciones legislativas en Estados Unidos porque, después de ochos años, han sido los republicanos los que se han hecho con el control del Congreso. Para traducir estos datos quizás habría que hacerse algunas preguntas: ¿querrán los votantes llevar al país hacia un sistema más conservador?, ¿están los votantes molestos con el presidente Obama?, ¿estuvieron dispuestos los activistas del Tea Party a votar por los republicanos? Estas preguntas que lanzó el consultor republicano podrían ser la clave no sólo de lo que ocurrió en las legislativas, sino también de lo que se puede esperar para las Elecciones Presidenciales de 2016. Aunque, sinceramente, las próximas Elecciones necesitan diseñarse con más preguntas y mejores respuestas.

Mientras tanto, fijaos quiénes están los primeros de la lista: Jeb Bush, por el partido republicano, y Hillary Clinton, por el partido demócrata. De ganar ambos las primarias y postularse como opción única para sus respectivos partidos, estaríamos hablando de una campaña especial: la era de la dinastía Bush-Clinton.De hecho, Jeb Bush ya ha abandonado todos sus cargos y ocupaciones profesionales para focalizar los esfuerzos en prepararse y ser el candidato definitivo a la Casa Blanca. Él encabeza las preferencias de los ciudadanos más conservadores. ¿Y quién es Jeb Bush? Ex gobernador de Florida, hijo del ex presidente George H. W. Bush y hermano del también ex presidente George W. Bush. El halo familiar es el que envuelve a Jeb Bush. La política tradicional quizás sea lo que marque los pasos de su campaña. Y no dudará en jugar al ataque hacia los Clinton.

En el lado opuesto, Hillary, quien aún no ha tomado la decisión definitiva de presentarse aunque sea la favorita. La favorita y también uno de los personajes más admirados en Estados Unidos según la encuesta de Gallup. Ser candidata, o no, será algo que decida en los primeros meses de 2015. Sin embargo, ella juega a eso de la campaña permanente. Sólo hay que observar su perfil de Twitter para comprobarlo, o el potencial de las historias que están detrás de ella misma, como el documental “the human side of a leader”,un documental para mostrar a través de las historias la parte más humana de la posible candidata demócrata. La imagen que protagoniza su página web ya representa una mirada al futuro, pero una mirada que no estará exenta de miradas hacia el pasado. La retórica familiar también estará servida como mujer del ex presidente, además de su experiencia política como rival de Barack Obama en las primarias de 2008 y su cargo como Secretaria de Estado. Sin embargo, aunque tenga el apoyo del presidente, no todo son vientos a favor: otra mujer, Elizabeth Warren, quiere romper con Wall Street, el partido republicano y el aura demócrata de los Clinton. En cualquiera de los casos posibles, de ganar una o la otra, Estados Unidos haría historia teniendo por primera vez a una mujer presidenta.

Pero… Tanto si Jeb Bush o Hillary Clinton llegan al poder, es posible que quede siempre la duda de quién manda o quiénes realmente tienen el poder. La “Era Bush-Clinton” parecería no terminar entonces, un término introducido por la prensa y por analistas políticos para definir el periodo de la historia de Estados Unidos en la política federal y presidencial que abarca el periodo entre 1980 y 2013. Tanto la campaña de Jeb Bush como la de Hillary Clinton se verían ensombrecidas por el pasado y por la influencia familiar que parece no acabar nunca. Y puede que se corra el riesgo de que prevalezcan las campañas negativas de una familia contra la otra en vez de las campañas de ambos como políticos dependientes tan sólo de un futuro mejor para Estados Unidos. Los estrategas del poder tienen una gran tarea por hacer: diseñar una campaña en pos de lo que aún queda por hacer y tratar de responder el “después de Obama, ¿qué?”. Si no es así, 2016 puede convertirse en una contienda más entre dinastías.

 

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