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De Cerca

Firma de opinión en Cadena SER. 13 de febrero de 2024

Queridas paisanas y paisanos:

Os saludo con ilusión en la que es mi primera vez en este espacio de opinión.

El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia se celebró el pasado 11 de febrero.

No podríamos imaginarnos cómo sería nuestra vida hoy si desperdiciáramos el talento de más de la mitad de la población y, especialmente, en todas las vertientes de la ciencia.

La mujer invisible es un libro que se publicó en 2019; en España en enero del 2020. En él Caroline Criado, la autora, hacía referencia a un episodio escalofriante y es que durante el brote de SARS que tuvo lugar en China entre 2002 y 2004, no hubo un seguimiento sistemático de los resultados sobre la salud de las mujeres embarazadas, por tanto, era un hecho que existía una brecha de datos de género y advertía de la falta de información en el caso de que llegara la próxima pandemia. La próxima pandemia ya estaba aquí y esa información faltó.

¿La madre de una de las vacunas? Una mujer: la bioquímica húngara Katalin Karikó. Su trabajo, después de 40 años, fue clave para el desarrollo de las inyecciones de Moderna y BioNTech, que ya tanto nos suena a todos.

Y es que, es un hecho que las mujeres, a lo largo de la historia, se han enfrentado a enormes desafíos, como la cura del cáncer, el código que permitió al Apollo 11 llegar a la luna, el descubrimiento del ADN o la comunicación inalámbrica.

¿Qué quiero decir con esto? Existieron, existen y existirán mujeres en la ciencia, pero necesitamos más, especialmente que el sistema siga dándole las oportunidades que se merecen. Y, no sólo necesitamos más mujeres en la ciencia, sino ciencia sin discriminación que mejore la vida de las mujeres.

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Entrevista en Caden SER Castilla – La Mancha. 6 de marzo de 2020

Este viernes, nuestra invitada en La Ventana de Castilla-La Mancha es periodista y escritora, asesora de comunicación política y nacida en PuertollanoÁngela Paloma Martín Fernández dice que su labor es «comprender la sociedad en la que vivimos para ayudar a personas, instituciones, partidos políticos o empresas, a relacionarse mejor con las personas para mejorar sus vidas». 

En estos momentos, asesora en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno de España, esta mujer, que ha trabajado en siete países diferentes, acaba de publicar un nuevo libro «Más políticas para otra política: Más mujeres en política para la transformación social»

Hemos hablado con ella sobre periodismo, un oficio que se ha vuelto difícil y arriesgado o mejor dicho, siempre lo fue, cuando se ejerce con compromiso. Esta puertollanense, que ha escrito mucho nos cuenta el importante papel que juegan las redes sociales y el reto en que se han convertido para la comunicación en todos los ámbitos incluido el político. Partidaria del «esfuerzo para lograrlo todo en la vida» es una apasionada de su profesión y ferviente defensora de una necesidad: «creer en la política como una verdadera herramienta para mejorar la vida de la gente»

Escúchala aquí  

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Publicado en BEZ el 08 de Noviembre de 2016. Noche electoral, desde Washington DC

Se acabó. Desde los primeros minutos, las dudas estaban en el pensamiento de todos. Donald Trump consigue los 270 votos electorales que le hacían falta para ser presidente. Este resultado sorprende porque no se esperaba y, aunque algunos sabios lo vieron venir, no se podía corresponder con la realidad. Hasta que se pisaba la calle. Parte del resultado se puede comprender si se analiza de manera subsegmentada el electorado americano. Por un lado, el voto de las mujeres, los millennials y los latinos determinaban la victoria de Hillary Clinton. También la suma de los votos republicanos que optaron por los demócratas al no estar de acuerdo con Donald Trump como candidato. Sin embargo, el voto «fuga» puede haber sido clave en la victoria de Trump. Muchos deseaban un cambio que no estaba identificado con Hillary Clinton, por eso han votado a Trump aunque no estén de acuerdo con él. Este electorado, representado en buena parte por los afroamericanos, podría haber votado a Bernie Sanders de haber sido él el candidato. Otros, han optado por votar a los republicanos porque pensaban que Hillary ganaría de largo. Pero si un alto porcentaje del electorado pensara esto, Trump conseguiría la victoria, como así ha sido. Ser latino, por otro lado, no era sinónimo de votar a Hillary, y esto no ha sabido entenderse. Aquellos que no han votado a Hillary han optado por no hacerlo, no porque estuviesen de acuerdo con los republicanos, sino porque no estaban de acuerdo con la Administración Clinton en el pasado. Y, por último, el voto oculto ha sido determinante en el resultado. Parecía que no se podrían encontrar republicanos porque pocos decían lo que iban a votar, y al final han sido más de los que se ha sido capaz de localizar.

La campaña de Donald Trump se ha basado en la descalificación para el llamamiento de la atención mediática, y con ello la influencia en la opinión pública. Gana una persona deshonesta que expulsa de su pensamiento a su propio electorado. Su voto duro está en aquellos que son racistas, sexistas y fanáticos, y por tanto se viene un tiempo determinante en el futuro inmediato. Su deshonestidad como profesional marcará el tipo de futuro que desea para Estados Unidos, nos guste o no.

Siempre se recordará la campaña de Obama en 2008, sus apariciones sensacionales, sus mensajes, su presencia. La campaña del 2012 fue una continuidad con menos impulso. De la campaña de 2016 se recordarán los ataques frontales, las descalificaciones y los insultos. Ha sido demasiado técnica, demasiado frontal, demasiado en demasía. A Hillary Clinton le ha sobrado experiencia y le ha faltado emoción, aunque no le han faltado voluntarios que creyesen en ella y en sus propuestas. Las emociones sólo se han descubiero en un final a destiempo, pero sin la palabra mágica para movilizar al electorado necesario con la pasión que hacer mover al mundo.

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