LA historia ha demostrado en más de una ocasión que un grupo de personas comprometidas pueden cambiar las cosas. La ciudad de Puertollano, en el corazón de Castilla – La Mancha, no pasa por su mejor momento. Sin líder casi en el Gobierno local, se encuentra en una situación crítica a muchos niveles, desde el industrial pasando por la educación, justicia, laboral… Sus ciudadanos se sienten huérfanos, y los políticos perdidos…
Sin embargo, en toda tormenta, siempre hay alguien que saca la cabeza y, quién la saca, no suele ser el más grande. Hay que aplaudir en este sentido la labor que están haciendo los técnicos del Ayuntamiento por avanzar en materia cultural y crear marca. Por lo tanto, felicidades a Pepe Vigara. La concejalía de cultura ha emprendido actividades de carácter cultural con el fin de construir una programación en conjunto con los creativos y creativas de la ciudad. Introducir a los ciudadanos, desde el más mayor hasta el más joven, para que, entre todos, hagamos la ciudad que todos queremos.
En el marco del día internacional de los museos, fui invitada para hablar del blog De Cerca en el espacio que llamaron #BlogLab.En la charla acudió toda persona de Puertollano que pasaba por el museo de la ciudad y aquellos que tienen un blog y una intención de crecer y agitar la Red con un fin concreto. Allí quise trasladar varios mensajes: la Red es una oportunidad en un momento de crisis como esta: aprovechémosla. La gestión de talento es fundamental y hay que ser estratégicos con uno mismo para llegar al fin que nos marcamos de antemano. Por lo tanto, más contenido, más conversación, más relaciones. Seamos capaces de crear valor de dentro hacia fuera. Lo pequeño puede ser muy grande. De lo local, a lo glocal.
La situación social y política ha tenido mucho que ver con la irrupción del partido de Beppe Grillo como tercera fuerza en Italia. Pero también la forma en que responde a los problemas de la gente y su discurso.
“Ocurrió cuando nadie lo esperaba. En un mundo presa de la crisis económica, el cinismo político, la vaciedad cultural y la desesperanza, simplemente ocurrió”. Con estas palabras empieza su ‘Obertura’ Manuel Castells en su última obra ‘Redes de indignación y de esperanza’.
En Italia el pasado 24 de febrero se celebraron elecciones. La tercera fuerza más votada, el Movimiento 5 Estrellas, logró llegar a la gente angustiada, hartada y cansada. Ese ha sido el éxito de Beppe Grillo. Y no otro. De cero a 108 diputados, ahí es nada. “La gente nos ha elegido y nosotros somos la gente”, dice Alfonso Bonafade, abogado recién elegido diputado por este movimiento. Y llegar a la gente es escucharla y entender lo que dicen. Y a partir de ahí, comunicar de otra manera. Lo hicieron, entendieron el qué, cuándo y cómo. Y, algo muy importante: supieron movilizar. Son el fruto del cabreo social, del basta ya encima de la mesa.
A las elecciones se presentaban cuatro candidatos principales. Así los define el asesor de comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí: “Bersani: el candidato que ilusiona y moviliza a la mayoría de la sociedad italiana; Monti: el hombre que ha mantenido a Italia dentro del orden financiero y el orden con la Unión Europea; Berlusconi: el caimán, el hombre que nunca muere y que, cuando muere, o antes de morir, muerde y hace mucho daño; y Grillo: el candidato que utiliza el humor para combatir a la política formal y denunciarla”.
Como decía Castells, simplemente ocurrió. Ocurrió en un país donde el cinismo político camina como un ciudadano despreocupado por las calles de Italia. El Movimiento 5 Estrellas ha conseguido en estas elecciones 108 diputados en el Congreso. Un número que resulta una bofetada a las políticas austeras de Monti, quien se ha quedado como cuarta fuera política con tan sólo 45 diputados. Lidera Bersani, con 340. Y el “caimán” no se agacha, aunque sí cede: ha conseguido 124 escaños.
El éxito de llegar a la gente
El periodista Ícaro Moyano dice que el rival hoy de la política es el humor. Y tiene razón. El rival hoy de Bersani y Berlusconi es Beppe Grillo, un cómico y actor de 64 años cuya oficina es el escenario de un teatro y su discurso es un grito. Ha sabido dirigir bien su mensaje a su forma y a su manera porque, en esta campaña electoral, él no se ha bajado del “escenario”.
Y no es porque haya interpretado un papel cínico políticamente incorrecto, sino porque ha entendido que, quien va a verlo actuar, son las mismas personas que se levantan a votar. Ha entendido que su audiencia es la misma que está pasando serias dificultades, es la misma que necesita una sonrisa y esperanza, y es la misma que está indignada por la situación.
Su discurso es su grito. Un grito emitido a su modo y a su manera: dinamismo, fuerza, convicción. Y en ese grito va implícito el mayor rival de la política hoy: el humor. Esa es su estrategia, la que se acerca más a comprometerse con la clase popular, la más afectada en Italia. Y… ¿por qué? Porque logró entender lo que necesitaban y cómo querían escucharlo.
El grito del grillo deja a un lado los formalismos y se baja a la plaza y a la Red. El grito del grillo emana de un líder que dice no serlo, emana de un partido cuyos representantes han sido elegidos con vídeos de YouTube y cuyo programa son la aportación de cada uno de ellos.
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Este movimiento ha sido un “tsunami”, como ellos mismos denominaron a la campaña: mítines, calle e internet. Y nada más. “La gente tiene que creer en algo para comprarlo”, dice Frank Luntz. Y en Italia ya estaban por la labor de comprar: sólo faltaba poner en la estantería el producto adecuado.
Las formas del grito fueron las gotas que colmaron el vaso en esta campaña electoral porque consiguió lo indispensable: movilizar. El resultado, hoy, es de absoluta inestabilidad por el rechazo de Grillo de pactar con la política formal. Fuera cinismos. Parece que es el único “político” que no ha cambiado de parecer una vez pasadas las elecciones.
POSIBLEMENTE seas tú, diputado, nuevo en el Congreso. Posiblemente hayas tenido la suerte de estrenar asiento tras las elecciones del 20N en España. Y posiblemente estés ilusionado con ese nuevo puesto que hoy impera en tu vida. Pero esa libido momentánea puede pasar malas jugadas bien por la emoción, bien por la inexperiencia del cargo, sobre todo en lo que a comunicación online se refiere… ¿Se pueden mejorar algunas cosas? Sí, ¿las vemos?
Mucho cuidado con confundir páginas de Facebook con tu perfil personal en esta red social. El número de amigos no es lo mismo que el número de fans o “personas a las que les gusta esto”, por lo tanto, no obligues a tus amigos a ser fans: invítalos. No dupliques por ti mismos a tus amigos en tu página: insisto, invítalos. Ten en cuenta que el número de amigos no es relevante, haz que desaparezca en tí el síndrome de Roberto Carlos. Lo que es relevante es tu comunicación, el contenido, el nivel en que éste es compartido y el porcentaje de relevancia para aquellos que te siguen.
Si empiezas, continua. Antes de introducirte de manera continuada en las redes sociales, debes conocer bien qué target está ahí y qué esperan de ti. Pero no lo abandones. Ponte tu tiempo y actúa en él de manera estratégia.
Mucho cuidado con el Spam. Una cosa es la atención y otra el agobio y el aburrimiento. En las redes sociales no es conveniente emitir publicaciones constantes que no tienen gran relevancia. Podemos aburrir a los seguidores perdiendo interés para ellos. No los despistes. No multipliques mensajes por doquier en todas las plataformas 2.0. Cada una tiene su propia naturaleza. Empieza por entenderlas y por conocer a quién te diriges para adaptar tu mensaje.
No hagas un mitin en la Red, no monopolices la conversación: interactúa y conversa. Internet tiene ese carácter. Lo sentimos. De modo que hay que adaptarse y utilizar este activo para estar, y estar bien.
Tus mensajes deben ser estratégicos, creíbles, claros y cercanos. No mientas y utiliza la gran virtud de la prudencia. No digas por decir o por emitir algo periódicamente por el mero hecho de mantener tus perfiles activos. Debes conocer bien en qué plataformas quieres estar, a quiénes te vas a encontrar y a dirigir, qué esperan de ti y, a partir de aquí, adaptar el mensaje los espacios de comunicación online. No sólo critiques: comunica. No sólo opines: propón.
Elige bien tus 140 caracteres en Twitter. No emitas varios mensajes progresivos para decir una misma cosa. Aprende a sintetizar y a emitir lo importante y lo interesante.
Si no sabes hacer algo. No lo hagas. Pide ayuda, pregunta, pregunta y pregunta. Y, segundo: escucha, escucha y escucha.
Eres Diputado, por lo tanto, hazlo saber actualizando tus perfiles. Pero, ahora bien, tu comunicación debe ir enfocada hacia el puesto que ostentas. Cuidado con el síndrome de La Moncloa que también padecen muchos políticos en el Congreso: no eres presidente del Gobierno.
¿Entiendes lo que es ser Diputado? Muéstrate cercano y representa los valores y principios a los que tanto alegas en campaña electoral cuando te diriges a la ciudadanía.