Your address will show here +12 34 56 78

Los días 2, 3 y 4 de diciembre se celebró en Lima, Perú, la VIII Cumbre Mundial de Comunicación PolíticaJunto con otros tantos colegas de la profesión, he sido invitada a participar como ponente. Mi exposición tuvo lugar el 4, a las 10h, y hablé de «Educación para la igualdad. Mujeres para la acción política». 

¿Igualdad a través del grito colectivo o a través de la acción? ¿Mayor y mejor participación de las mujeres en política a partir de la teoría, o a partir de acciones que motiven e impulsen esa mayor y mejor participación? La participación de la mujer en política hoy ya no es una ilusión. Es un hecho. Pero un hecho insuficiente.  En primer lugar por el esfuerzo que les supone estar. Después por el esfuerzo que les supone mantenerse. Y, por último, por el insuficiente valor y reconocimiento que se les da. Abandonarse no es una opción. Tampoco es una opción el conformarse con los roles que les encargan a algunas mujeres las estructuras de sus partidos políticos. Y tampoco es aceptable la presencia de las mujeres políticas en algunos medios de comunicación cuando estas ostentan cargos públicos.

Cuando la pregunta es qué hay que hacer, la respuesta siempre será la misma. La igualdad pasa por una cultura de valores, y esa cultura de valores pasa por la educación. Las pistas, las ideas, los estudios, los libros… muestra el compromiso férreo por querer cambiar el entorno de representación, aún hoy liderados en su mayoría por hombres. Pero existe la gran preocupación de… y tanto diagnóstico… ¿para qué sirve? Sabemos que existe el problema, sabemos que hay un problema, sabemos hablar del problema. Pero aún hoy no sabemos cómo solucionar el problema. La intención no es suficiente. Tampoco la actitud. Cuando se quiere pero no se puede, poco se puede hacer.

En esta investigación presentada en Lima, intenté arrojar luz para pasar de la teoría a los hechos, de las palabras a la acción. 

Les comparto la presentación que expuse:

0

Publicado en BEZ el 24 de Noviembre de 2015

La derecha latinoamericana se reinventa en Argentina

Mauricio Macri será el nuevo presidente de Argentina. Aunque con un resultado ajustado, se ha puesto por encima del peronista Daniel Scioli. Se convirtió en favorito el pasado 25 de octubre en primera vuelta, y mantuvo esa posición hasta el 22 de noviembre, una fecha histórica para Argentina después de 12 años de Kirchnerismo. El cambio en Argentina empieza por “Cambiemos” con la percepción de una nueva derecha en el país.

¿La reinvención de la derecha latinoamericana?

Probablemente, buena parte de la reinvención de la derecha latinoamericana se basa en un trabajo de lectura de percepciones sociales, más que en un giro ideológico. Y la política y la comunicación política acaban demostrando que, según interpretaciones, pueden apostar por estrategias inspiradas en la teoría conocida como pospolítica. Un ejemplo lo encontramos en Ecuador, en la Alcaldía de Quito, cuando Mauricio Rodas candidato de centro-derecha por el Movimiento SUMA logra hacerse con la Alcaldía en las elecciones de mayo de 2014. El éxito de la aplicación de la pospolítica en campaña radicó en presentar a un candidato de “marca blanca”, débil y sin ambición de poder. Se potenció la sencillez como valor, lo mostraron como la esperanza colectiva y no emitió argumentos para el enfrentamiento: sólo propuestas para una sociedad que sólo esperaba oír aquello que puede afectar a sus intereses individuales. Esta estrategia es la que también ha usado el argentino Mauricio Macri, empleando al mismo asesor que Rodas para llevarla a cabo, al ecuatoriano Jaime Durán Barba.

Pero… ¿qué es esto de la pospolítica?

El concepto de pospolítica no es nuevo, y tampoco es una invención de la consultoría política de los dos últimos años. Hoy se habla del término en buena parte por el filósofo y psicoanalista esloveno, Slavoj Zizek. El articula la “post-política” en algunos de sus ensayos, como en “En defensa de la intolerancia”, o en “Sobre la violencia. Seis reflexiones marginales”. “Hoy en día, sin embargo, asistimos a una nueva forma de negación de lo político: la postmoderna post-política que no ya sólo “reprime” lo político, intentando contenerlo y pacificar la “reemergencia de lo reprimido”, sino que, con mayor eficacia, lo “excluye”, alude Zizek en “En defensa de la intolerancia”. Y sigue: “En la postpolítica el conflicto entre las visiones ideológicas globales, encamadas por los distintos partidos que compiten por el poder, queda sustituido por la colaboración entre los tecnócratas ilustrados (economistas, expertos en opinión pública…) y los liberales multiculturalistas: mediante la negociación de los intereses se alcanza un acuerdo que adquiere la forma del consenso más o menos universal”.

Para la pospolítica, todo es posible. Lo antipolítico, como escribió Iván de la Nuez –inspirado también en el filósofo francés Jean-François Lyotard– tras las elecciones en Italia, intenta recuperar el debate ideológico, pero sospecha de su representación en los escaños parlamentarios, las cámaras senatoriales o la partitocracia. La pospolítica busca la reducción de las ideologías para construir un modelo hedonista, basado en conseguir el placer del otro, el del votante, reconocido como aquél que persigue un interés personal y cuyo ideal es que su vida sea mejor. Ahora bien, cuando el objetivo es la negación de las luchas y de las luchas ideológicas, se duda del principio mismo de la pospolítica, pues toda contienda se da por un objetivo concreto, aunque sea para alcanzarlo con el convencimiento de la capacidad de influir.

De la pospolítica a la biopolítica

Cuando ya no existe poder, cuando ya no hay derecha ni izquierda ni ideología en el imaginario político, se da paso a lo natural, a la importancia de la defensa de la vida. Según Zizek, “Hoy en día la moda en política es la biopolítica pospolítica (…): ‘pospolítica’ es una política que afirma dejar atrás las viejas luchas ideológicas y además se centra en la administración y gestión de expertos, mientas que ‘biopolítica’ designa como su objeto principal la regulación de la seguridad y el bienestar de vidas humanas”. Cuando ya no hay ideología, y se margina la posibilidad de política, el pensar sólo en la vida de las personas evoca un estado fuera de conflicto. Más aún si para garantizar la eficiencia, el líder hedonista busca rodearse de un equipo experto. De ahí que se pueda entender aún mejor las palabras de Macri al conocer su victoria: “Pido a los que no nos votaron, que se sumen. Y también sus palabras el pasado 20 de noviembre: “Se acaban las banderas que nos ponen de un lado o de otro. Ahora es todos juntos, trabajando por Argentina”.

La era de la pospolítica responde a una sociedad positiva, como definiría Byung-Chul Han en La sociedad de la transparencia, donde la “transparencia es enemiga del placer”. La pospolítica conduciría a un mundo de apariencias donde la ilusión sería el eje temporal que lo sostuviera. Pero la ilusión es eso, temporal. Si la “transparencia – según Han, y añado ‘absoluta’- desmonta la esfera arcana del poder”, la pospolítica podría desmontar la esfera de lo real, llevándose en buena medida los resultados de luchas sociales por causas que son justas. Cuando la ilusión se evapore, sólo el tiempo desvelará el éxito o el fracaso de la gestión y el resultado.

0

Publicado en Elecciones USA 2016, el 14 de abril de 2015 

Shirley Chisholm fue la primera congresista negra en Estados Unidos y activista por los derechos de las minorías, especialmente por los derechos de las mujeres. En 1972 se presentó a las primarias presidenciales por el Partido Demócrata. Desde 1971 empezó a trabajar en su campaña, pero lo anunció el 25 de enero de 1972 en una iglesia Bautista en el distrito de Brooklyn por el que era Congresista. Siempre quiso que en su campaña se la viese como a una candidata seria, no como a una actriz simbólica. Y perdió. Le faltaron apoyos. Le faltaron personas a su alrededor, pero “alguien tenía que hacerlo primero”. Sólo había un motivo que la empujaba: “la gente me quería”. Perdió y cuando perdió dijo: “He sido más a menudo discriminada por ser mujer que por ser negra”. “Los hombres piensan que estoy tratando de tomar su poder. El hombre negro debe dar un paso adelante, pero eso no significa que la mujer negra deba dar un paso atrás”, sentenció.

Y ahora Hillary. Era un secreto a voces, un anuncio esperado. Sólo falta el cuándo lo anunciaría… Y lo ha hecho. Pero, a diferencia de Chisholm, el anuncio de la candidatura de Hillary Clinton a la presidencia de los Estados Unidos ha sido a través de las redes sociales. El 12 de abril, el día escogido. Y dos mensajes en Twitter. Uno en inglés a las 21:27 y otro en español a las 22:28, justo una hora y un minuto después del primero.

Bien es cierto que la traducción en español de la presentación de su candidatura en Twitter carece de pasión. La palabra “champion” en inglés cobra más fuerza que la palabra “defensora” en español. No obstante, ¿qué necesita la comunidad hispana en Estados Unidos? ¿Una campeona o una defensora? Veremos… Veremos qué es lo que le demandan los hispanos, si defensa o pasión, si el ser una campeona para una comunidad campeona en los Estados Unidos.

En el caso de la composición de los tweets, Hillary ha elegido una fórmula sencilla: primero el texto, después la firma que identifica que esos son los tweets que ella genera personalmente “-H” y finalmente enlace a la web, en el caso del tweet en español, a la página en español.

Otro elemento importante es su avatar, el icono que la representa en Twitter y en el site de candidatura: su propia inicial en azul, H, jugando con una flecha roja transversal hacia la derecha en señal de futuro, de guía hacia dónde está el camino para seguir avanzando, para seguir creciendo. Ella señala anuncia que esto empieza, señala el camino, ¿la siguen?

Hillary Clinton ha anunciado su candidatura en las redes sociales porque sabe que en una campaña electoral el elemento central no es el candidato, tampoco es el equipo de campaña… son las personas, el público objetivo, los electores. Cuando se diseña una campaña electoral, el primero elemento a analizar es la sociedad a la que se representa. Si no se conoce a la sociedad a la que se quiere representar, nunca se la representará bien. Si no se escucha, si no se comprende, si no se entiende dónde y con quiénes se está, nunca habrá oportunidad de atraer al electorado, de enamorarlo. Si no se siente, es imposible hacer sentir a los demás. En las redes sociales Hillary Clinton sabe que están sus electores, sabe quiénes hicieron ganar al presidente Obama y sabe quiénes pueden hacerle ganar a ella.

Las mujeres y las familias serán una prioridad para ella en La Casa Blanca. Y así lo ha demostrado en el vídeo que ha presentado junto con el mensaje de su candidatura. Un vídeo titulado “Getting Started”(empezando). Un vídeo en el que se muestran diferentes personas mientras empiezan… ¿Y quiénes son? Diferentes familias, diferentes formas de familia, diferentes formas de vivir, diferentes formas de empezar, diferentes características de diferentes lugares, blancos, negros, mujeres, parejas de homosexuales e interraciales. Y todos… empezando: plantas que empiezan a nacer, una niña que embala para después abrir, hermanos que anuncian en español el empiece de un negocio, un bebé que espera empezar una nueva vida… Todos empiezan, de alguna manera, a construir una nueva etapa de sus vidas, o a prepararse para ello. Y todos parecen saber el camino, la dirección, esa que quizás marque la flecha que adelanta la marca de la candidata Hillary Clinton. Y finalmente, ella… de rojo y azul, evocando que Estados Unidos necesita una campeona y ella quiere serlo. Es la presentación del vídeo de una gran campaña que se dirige a ti, a lo más pequeño, a lo micro, a cada uno de los americanos para llegar a su corazón, para iniciar juntos esa carrera.

Todo campeón empieza una carrera con una señal de salida. Por eso el título de su web no es casual: Esto empieza contigo”. Todo, el lema, la web el vídeo, el icono… forman parte del relato que ya ha empezado a construir. Y en la cabecera de su web, una imagen que aparece en su vídeo en el minuto 1:33. Sentada alrededor de una mesa toma un café con personas mayores. Y un detalle en esa imagen: ella no habla, escucha.

Captura001133

Hillary también quiere ser una candidata seria, como Chisholm. La convicción con la que dice “Everyday Americans need a champion, and I want to be that champion” es más natural que evidente. Y eso es lo que lo que marcará la diferenciación no sólo de su campaña, sino de su persona como única opción real para ser la presidenta de los Estados Unidos. Chisholm lo intentó. Buena parte de Estados Unidos quiere que Hillary lo consiga. Toda su estrategia estará enfocada a diferenciarla, a posicionarla como la gran campeona de una América campeona que nada tiene que ver con dinastías. Tiene que ver con liderazgos renovados, femeninos. Antes, todos estaban preparados para Hillary. Preparados… listos… Y ahora sí: ya, la carrera ha empezado… contigo.

0

POSTS ANTERIORESPágina 14 de 46POSTS SIGUIENTES