Your address will show here +12 34 56 78

El tercer y último debate en Estados Unidos entre Hillary Clinton y Donald Trump fue aburrido. Apenas pudimos disfrutar del espectáculo que produce un debate y sólo al principio se disfrutó de las temáticas directamente relacionadas con el país. Trump empleó la técnica del acorralamiento: provocar a Hillary era su única salida. Si ella caía en la trampa, la posición que debía tomar era la de la defensa, algo que la haría caer. Pero no fue así. Bordaba las defensas con argumentos que la diferenciaban de su candidato. Y volvió a ganar. Él, escaso. Ella, elegante. El minuto de gloria sirvió para cerrar con broche que distanció mucho de ser de oro. Hubo un llamamiento al electorado, pero no hubo emoción, ni sentimiento, ni relato. Fue como si Trump se diese por perdido. Fue como si Clinton lo diese por ganado.

Os dejo con los tweets que resumen la jornada en directo

 

 

0

Desde Bruselas, os comparto el artículo para El País tras el debate que se celebró en el Parlamento Europeo entre los candidatos a la presidencia de la Comisión en Europa. Preciosa experiencia, preciosa noche.

Publicado en El País, blog Mujeres, el 16 de mayo de 2014

Una candidata entre candidatos

¿250 millones de mujeres en la Unión Europea y ni una sola de ellas vale lo bastante?

Soledad Gallego-Díaz

La Plaza de Luxemburgo en Bruselas se empieza a llenar de gente que quiere compartir unas cañas entre amigos y compañeros. El jueves es el día. Mientras, algunas personas sin recurso alguno dormitan a los pies del Parlamento Europeo. Y dentro, un debate entre los candidatos a presidir la Comisión. 15 de mayo. El reloj marca las 20 horas y 49 minutos. En ese preciso instante, Alexis Tsipras (candidato de la izquierda europea), Ska Keller (candidata de Los Verdes), Martin Schulz (candidato por el PSE), Jean-Claude Juncker (candidato por el PPE) y Guy Verhofstadt (candidato liberal) entran al hemiciclo convertido en todo un programa televisivo. Su tiempo es de un minuto y un atril iluminado para cada intervención.

Cinco candidatos… y una sola mujer. Alemana y verdeSka Keller nació en Brandemburgo en 1981 y a pesar de su juventud y de los que la acompañaban ha sabido tomar las riendas de un debate de diferencias ideológicas, más que de diferencias argumentativas. Personas del entorno parlamentario dicen de ella que es una mujer fuerte, de gran actitud y seguridad, pero con poca experiencia. Y si es esta su debilidad, al menos no la ha sacado a pasear en el debate. Si algo sabe hacer bien Keller es tomar las riendas de su propia comunicación.

Ha pedido hasta 3 veces el comodín que te permite tomar la palabra por otros 30 segundos más y lo ha hecho para interpelar al liberal Verhofstadt (con quien ha mostrado tener más diferencias) y a Juncker. Con botas planas y negras, falda negra, camiseta negra y americana verde ha anunciado que la decisión sobre Europa la tienen los ciudadanos, pero sabiendo que ella lucha por recuperar el “sueño europeo”.

Y al escuchar “sueño europeo” nos viene a la mente el concepto inevitable del sueño americano estadounidense y toda la maquinaria de comunicación estratégica tras la imagen del presidente Obama bajo el lema “Yes we can”. Incluso nos viene a la mente la replicada idea en Ecuador con ese “sueño ecuatoriano”. Ahora ya conocemos el sueño europeo. Keller lucha contra el cambio climático, lucha por la solidaridad y la democracia. Pero ahora son los ciudadanos quienes tienen la palabra, dice. Controla la fuerza de sus mensajes, y su seguridad. Comunica con sus manos cuando habla de sueños, de salud, de educación, de empleo… cuando habla de migraciones legales tras el velo del Nobel de la Paz. Y comunica con el tono de su voz cuando no está de acuerdo con Guy Verhofstadt.

Keller es de las que piensan que la banca debe recaudar más dinero para salvarse a sí misma. De las que creen que le sobra poder a los lobbies y que necesitamos de nuevas energías que bajen nuestro nivel de dependencia energética. Es de las que piensan que son los propios ciudadanos los que tienen la palabra para decidir sobre el futuro de sus regiones. De hecho, acogería a Cataluña en la UE en el caso de que llegara a independizarse.

¿Qué le diría a los ciudadanos desilusionados? Le ha preguntado la moderadora del debate Monica Maggioni. No les diría nada, “primero los escucharía” y después les animaría a “cojan ustedes esta Europa y háganla mejor”.

Sin embargo, mientras terminaba el debate europeo, otro empezaba en España. El de Miguel Arias Cañete (candidato del PP) y Elena Valenciano (candidata del PSOE). Europa no se olvidó de España. Pero este debate tuvo tintas nacionales olvidándose de Europa. Y no sólo eso. Cañete se ha olvidado de la mujeres y de conectar con ellas.

Esta mañana despertamos con un comentario del popular que no ha pasado desapercibido: «El debate entre un hombre y una mujer es muy complicado, porque si haces un abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista que está acorralado a una mujer indefensa». Valenciano no ha tardado en responder a través de Twitter: «¿Entonces? ¿Qué hacemos? ¿Fuera mujeres del debate?» La justificación posterior a un debate es perder el tiempo para dárselo al rival. Y más cuando se trata de justificaciones de este tipo.

Elena Valenciano es mujer y habló de la igualdad de las mujeres, recordó las 28 mujeres víctimas mortales de la violencia de género de este año, su condición de madre y de la libertad de las mujeres en la decisión sobre su embarazo. Un tema, el aborto, que también fue mencionado en Europa.

¿250 millones de mujeres en la Unión Europea y ni una sola de ellas vale lo bastante?, se preguntó un día Soledad Gallego-Díaz. Hoy, el 35% de los políticos en el Parlamento Europeo son mujeres. ¿Llegar a tener una representatividad femenina de la sociedad europea también es un sueño? Keller ya ha sabido poner voz a otro liderazgo en Europa que no pasa por Angela Merkel. Pasa por nuevas formas, otros discursos. Políticas para otra política. «Querían caras en la UE y aquí estamos». Veremos si su actuación en el debate electoral de los candidatos a presidir la Comisión Europea ha sido suficiente.

De momento, sus adversarios se han puesto de acuerdo para dejarle unos segundos finales a Keller. Segundos dedicados a coger un cartel en blanco y anunciar que todos estaban de acuerdo con: #BringBackOurGirls.

4

Se llamaba Alfredo… Las claves de una derrota electoral inevitable ha pisado Cuenca en este 2014, concretamente la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla – La Mancha el pasado 9 de abril. Todo un honor el haber aceptado la invitación de Paco Seoane, amigo, profesor, gran investigador y una de las personas que me ha acompañado en esta travesía. Y tengo que reconocer que me encantó charlar con los alumnos de periodismo de campañas, de derrotas y de lo que con Europa está por llegar. De la teoría de la comunicación política, pasamos a la práctica, a pisar la arena y el terreno de lo que supone toda la construcción de principio de a fin de una campaña, lo que suponen los equipos, las estrategias y las decisiones entradas a tiempo y a deshora. Tengo que agradecer todas las preguntas, que siempre enriquecen y de las cuáles más aprendemos, porque fueron muchos los temas que discutimos: el debate, los titulares del día después del debate, las estrategias, las encuestas, los nuevos candidatos y los nuevos lemas, primarias y… ¿cuánto cuesta una campaña electoral? Aunque el libro cuenta específicamente cuánto costó el debate y la opinión de Manuel Campo Vidal en relación a este tema, lo cierto es que no es fácil coger una calculadora y sumar todas las partidas que supone la campaña en su conjunto, y más aún la del PSOE para el 20N en el marco de la palabra «crisis», pero no faltaron artículos al respecto que informaron sobre el asunto. De este día me quedo con la inquietud de aquellos jóvenes que el día de mañana serán los profesionales de la información y de la comunicación política, de su coherencia, del interés mostrado y de su convencimiento hacia otra forma de comunicar que ya no pasa por «y tú más».

 

0