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Publicado en BEZ el 21 de Febrero de 2017

Pablo Iglesias se equivocaba el pasado 30 de enero al afirmar, de una manera tan rotunda como ensordecedora, que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, era un ejemplo de eficiencia económica y justicia social en América Latina. Si lo hubiese sido, la victoria en la primera vuelta hubiese resultado más que evidente con un amplio margen entre el primer candidato, Lenin Moreno, y el segundo, Guillermo Lasso. Pero no ha sido así. De momento. Y la tensión aumenta cada día que pasa.

Lo peor que podría pasarle a Correa es llegar a segunda vuelta. Esto significaría la evidencia misma de que un amplio porcentaje de ecuatorianos desean un cambio que el correísmo no ha sabido escuchar en los últimos años. Y la incertidumbre podría significar una salida menos gloriosa para el que ha sido presidente de Ecuador los últimos 10 años. La propia incertidumbre augura lo que podría haber sido y no ha ocurrido de una manera inminente.

Lenin Moreno, encabeza la lista con un 39%. Pero, para ganar en primera vuelta, necesita obtener más del 40% y adelantarse 10 puntos sobre el segundo.

¿Con Ecuador fracasa la izquierda latinoamericana y se podría el fin del populismo? La respuesta podría ser negativa. Pero aquí se muestran, las claves de la elección:

1/ Los logros de la Revolución Ciudadana

Los logros de la Revolución Ciudadana han sido evidentes. Rafael Correa es catalogado como el mejor presidente del país. Y ha ido acumulando datos positivos de su gestión como presidente a lo largo del tiempo. Se ha experimentado un mayor crecimiento económico, ha disminuido la pobreza, ha aumentado la tasa de escolaridad, la inversión pública ha obtenido un impacto positivo y las políticas en igualdad de género han ido surtiendo efecto. Hasta aquí, bien. Pero no hay que olvidar todos los enemigos que ha ido sumando fruto de otras medidas políticas que no cayeron a gusto de todos, como la Ley de Comunicación.

2/ La crisis económica

Uno de los ejes clave que el Gobierno ha tenido que hacer frente ha sido la crisis económica. El desplome del precio del petróleo, la dudosa gestión de los recursos públicos, la deuda con China, la negación al diálogo a los propios empresarios ecuatorianos y las dificultades para invertir en el país,  fueron el motor que hizo encender las alarmas. La oposición, poco atinada y con argumentos poco claros, ataca al presidente. Un presidente al que no le hacía falta defenderse al mostrar una y otra vez el esplendor ecuatoriano que ha ido construyendo. Ecuador, por cierto, es uno de los países más caros de la región donde el precio de productos de primera necesidad puede tener un coste tres veces por encima del español.

3/ Las marchas

Determinadas decisiones políticas sacaron a la gente a las calles, una y otra y otra vez. La sociedad ecuatoriana reaccionó frente a la aplicación de las salvaguardias, un 32% más al precio de sus importaciones, una medida que quisieron mantener durante 15 meses. En abril de 2016 anunciaron que las salvaguardias se mantendrían un año más. La sociedad ecuatoriana reaccionó con protestas, especialmente esa clase media que Rafael Correa creó a lo largo de su Gobierno y que en este momento se le volvía en contra. El papel que jugaron los jóvenes que crecieron con el propio Correa fue determinante. El correísmo, para demostrar que había más gente a favor que en contra, movilizó a sus propios seguidores. Y calmaron las ansias de protesta a colación de la visita del Papa.

4/ Las crisis naturales

El gran reto del correísmo ha sido capitalizar las crisis y, concretamente, las crisis naturales. La erupción del volcán Cotopaxi, la alerta naranja del volcán Tungurahua y el peor terremoto de la historia de Ecuador lograron visualizar la vulnerabilidad del país. En el sismo del pasado abril, la actuación del vicepresidente Jorge Glass, la presencia del que aún no eran candidato, Lenin Moreno, y la presencia autoritaria de Correa hicieron dudar a la sociedad, pero el propio presidente salió reforzado. Las decisiones no se tomaron a tiempo y sectores clave como la productividad y la industria de la costa se vieron tremendamente afectados. A pesar de los rumores, la gestión política y de comunicación de las crisis naturales, han sido claves para esta apuesta electoral.

5/ La oposición

La oposición tenía una gran tarea estos últimos años que no ha sabido aprovechar. Los errores del Gobierno, que han sido continuos, no han sabido capitalizarlos a favor. El principal problema de la oposición (CREO-SUMA, PSC, FE…) es que no está unida, a pesar de que podría. Existen demasiadas diferencias de intereses aunque menos diferencias ideológicas. Además, la principal valoración en Ecuador reside en los líderes, más que en los partidos políticos, y no capitalizar el poder y la fortaleza en un líder diferenciador ha sido el principal error. Por otro lado, la segmentación y subsegmentación electoral era clave, geográfica, etaria y de clases. La diversidad ecuatoriana es la que hace rico al país, a la vez que lo hace complejo. A propósito de la segmentación, viendo qué partidos eran más débiles en cada territorio, los candidatos, especialmente Guillermo Lasso y Cynthia Viteri, empezaron haciendo campaña reforzando territorios.

En Ecuador empieza una nueva era, esta vez sin la figura de ese salvador o héroe que significó ser un Correa mejor percibido fuera de sus fronteras que dentro. Una era marcada por el deseo de un cambio que no se producirá inminente, reflejado en la tardanza de unos resultados que ya deberían de haber sido conocidos.

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Quito, la capital de Ecuador, ha convertido entre el 17 y 20 de octubre en la sede de la Conferencia sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, Habitat III. Esta será la tercera Conferencia desde que Naciones Unidas empezara a convocarlas en 1976. Y sí, se celebra cada 20 años. El objetivo principal es continuar creando redes de compromiso para fortalecer el desarrollo sostenible y la urbanización tanto de áreas rurales, como de espacios urbanos, e impulsar la Nueva Agenda Urbana: el documento final tras la Conferencia.

Repensar las ciudades del futuro haciendo hincapié en el análisis del presente no ha sido ni será tarea fácil. Más aún cuando quedan tantos retos por afrontar. Uno de ellos es el que se refiere a la planificación urbana teniendo en cuenta la perspectiva de género en la vida cotidiana. A día de hoy, se confirma que, todavía, los espacios urbanos están pensados para las necesidades masculinas. Por ello, y aprovechando el foco de las conferencias de Habitat III, es oportuno reflexionar sobre lo que compete a la movilidad femenina, su relación con el transporte urbano y la accesibilidad de las ciudades.

Ciudadanos e inclusión

¿Las ciudades deben estar planificadas para satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos? La respuesta es afirmativa, pero garantizará las necesidades de todos los ciudadanos en tanto que la palabra “ciudadano” lleve inmersa las demandas y necesidades de las mujeres. La primera complejidad que surge es la de definir la palabra ciudadano y es ahora cuando el concepto de ciudadano es examinado desde la inclusión de la mujer en la planificación bajo una perspectiva práctica. Sin embargo, las ciencias sociales empezaron a conectar género y espacio a inicios de 1970.

La investigación de Mercedes Pardo y Jose M. Echavarren, publicada en el volumen III de la revista científica Social and Economic Development mencionan tendencias teóricas de las mujeres y el transporte, donde autores como Pickup en Reino Unido, Coutras en Francia o Massolo en Italia, ponían el foco de su atención en el hecho de que la discriminación de la mujer en los espacios urbanos no sería resuelto solo por el desarrollo de nuevas políticas. Las políticas públicas resultan insuficientes porque nunca hubo voluntad desde los orígenes, y sólo resuelven problemas de contexto y actualidad. Solo resuelven problemas puntuales en un momento determinado. Y las tendencias en relación a la movilidad urbana han puesto un foco de mayor atención al medio ambiente y a la sostenibilidad, que a la perspectiva de trabajar por ciudades más iguales.

Planificación con perspectiva de género

Abrir los ojos ante la perspectiva de género en la vida cotidiana es fundamental, como lo es pensar en el género y en la seguridad ciudadana, y vislumbrar barrios más seguros desde la planificación. La rutina diaria de las mujeres es muy diferente a la de los hombres. Y aquellas personas que viven en áreas rurales, complementan sus vidas con áreas urbanas y viceversa por varias razones, entre ellas el trabajo. Estos hechos justifican la necesidad de tener que moverse y, las mujeres, debido a diferentes hábitos y roles, invierten más tiempo, dinero y recursos a movernos que los hombres a transportarse. Adicional, las mujeres son más vulnerables frente a ataques o robos, exigiendo por ello una revisión en la seguridad de los espacios, iluminación e incluso, de las infraestructura de la propia vía pública.

Si cogemos tres ciudades latinoamericanas al azar, como Medellín, Quito o Lima, descubriremos que el porcentaje de mujeres superan al de hombres. Y, como consecuencia de los procesos de urbanización, hay temas que preocupan seriamente: violencia por desigualdad social, segregación espacial, lucha por la supervivencia en condiciones de pobreza, corrupción y falta de planificación. La perspectiva de género en las ciudades va más allá de las políticas públicas o de reconocer que existen dichos problemas en las ciudades. Ciudades más iguales serán posibles cuando se detecten y analicen problemáticas sociales y culturales entre hombres y mujeres y se atajen de raíz, añadido a invertir en el desarrollo políticas públicas, más efectivas que reales, que impliquen el empoderamiento equitativo en los diferentes grupos. Planificar y modificar el entorno con el objetivo de satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos aún sigue siendo le reto de los gobiernos locales.

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Publicado en El Telégrafo de Ecuador el 1 de Mayo de 2016

FullSizeRender (1)No existe un orden lógico para gestionar una crisis porque nunca se está preparado para afrontarla. Pero existen una serie de elementos que deben tenerse en cuenta para gestionar la comunicación en situaciones de emergencia, y que deben adaptarse y personalizarse en función de la situación, como ya escribiera en El Telégrafo el consultor de comunicación, Antoni Gutiérrez-Rubí. Esos elementos son: i) designar a un responsable visible que represente liderazgo y control; ii) designar el papel del portavoz; iii) coordinación independientemente de las competencias que se tengan; iv) gestión del tiempo; v) y la generación de marcos de interpretación en el lenguaje.

Pero… ¿Y la tecnología? ¿Actúa de la misma manera en una situación de emergencia? En el terremoto, el uso la tecnología tuvo y tiene dos momentos: reacción y movilización. El periodo de reacción fue corto: actuación inmediata para localizar, buscar, saber. El periodo de movilización es una etapa que aún continua: desarrollar tecnología para reaccionar frente a la catástrofe, ser apoyo en la etapa de búsqueda de supervivientes y desaparecidos, geolocalizar puntos críticos, movilización ciudadana para las donaciones y periodo de reconstrucción –en el que ahora nos encontramos- y cuyo eje sigue siendo la movilización.

Los primeros momentos que configuraron la etapa de reacción se necesitaba conocer para tranquilizar. Twitter se convirtió en la principal fuente de información. Los primeros actores que reaccionaron fueron las personas porque eran las personas quienes daban las noticias, y los hashtags inmediatos donde se concentraba la conversación de lo sucedido fueron #SismoEcuador, #TerremotoEcuador, #Pedernales, #EcuadorListoySolidario, #sismo y #terremoto. Los perfiles institucionales y los medios de comunicación emitían información actualizada, de prevención y servicio. El perfil de Twitter del Instituto Geofísico de Ecuador (@IGecuador) se convirtió en una de las principales fuentes de información junto con el portal estadounidense http://earthquake.usgs.gov/). El contenido agregado por los usuarios en Twitter y en Facebook, como las imágenes, delataban la realidad. Ver para comprender la dimensión de lo sucedido era una necesidad.

Facebook actuó pocos minutos después activando su función  Safety Check y fue la herramienta de comunicación que reportaba la situación de cientos de personas a través de los muros personales, como ocurriera con el terremoto de Nepal o Japón. Google también actuó rápido y activó su localizador de personas earthquake, un espacio con dos botones principales: el azul se activa en el caso de que se busque a alguien, y el verde se activa en el caso de que se tenga información sobre alguien. Skype, en la mañana del 17 de abril, anunció que todas sus llamadas serían gratuitas en los días posteriores. Y si bien Whatsapp no es una aplicación que activara ninguna alerta, lo cierto es cada mensaje que se recibiera a lo largo de la noche era una alerta. Whatsapp fue el primer canal de comunicación para hablar, enviar mensajes y compartir contenido a las personas que configuran nuestra personal agenda de contactos. Ha sido, y es, la alerta permanente.

Posteriormente, la etapa de movilización, clave aún hoy: movilizar para localizar desaparecidos, buscar ayuda, mostrar solidaridad –dentro y fuera de las fronteras de Ecuador-, y para las donaciones y la ayuda humanitaria –extraordinaria capacidad de movilización en Ecuador para localizar puntos de encuentro y recogida de víveres-. Movilizar para la reconstrucción. En Google Drive se publicaron las fotografías de los desparecidos que circulaban en Twitter y en Facebook bajo el hashtag #DesaparecidosEC, de tal manera que la sociedad pudiese compartir el enlace y aumentasen las oportunidades de encontrar a esas personas. La unidad de un país por una causa se vio reflejada en el activismo cívico.

Las aplicaciones móviles han jugado un papel imprescindible en lo que se refiere a reportes de información para la movilización. La aplicación Yoveoveo, añadió 16 categorías más para recoger toda la información posible y generar así planes de acción coordinados. Cuestionarix.com creo la plataforma unidosecuador.org: se reporta dónde se necesita ayuda y ubica el punto exacto geolocalizado. Daniel Menieta, Gerente de Fábrica de Software Libre, indica que minutos después del desastre, desarrolladores se pusieron a trabajar en iniciativas de Software Libre que diesen apoyo en la tragedia. ¿Cómo cuáles? Divi-Damos vio la luz para contribuir en la logística y el reparto de las donaciones. También, en menos de 24 horas, nació https://desastre.ec/ que permitía a las personas solicitar ayuda en las zonas afectadas. El hashtag #MappingEcuador fue una iniciativa para seguir las actualizaciones de la cartografía del desastre a través de openstreetmap.org. El proyecto terremotoecuador.com utiliza esta última tecnología: evitar el caos y geolocalizar las emergencias para facilitar la logística era su objetivo. Ecuadorsolidario.org aún es un espacio en construcción: su actividad se puede seguir bajo el hashtag #HackPorEcuador.

La tecnología ha copado la inmediatez dando respuesta a una sociedad ávida de dar información a sus seres queridos, de querer ayudar a aquellos que inevitablemente han sido víctimas y de consultar el estado de situación de la crisis. Tranquilizar en momentos de crisis no es una opción. Tampoco coordinarse para optimizar la logística y operativizar las siguientes etapas de una catástrofe, como las ayudas y las donaciones. Y en Ecuador la tecnología no sólo ha sido útil, sino imprescindible por ser protagonista.

 

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