De Cerca

Un terremoto golpea las zonas turísticas y más vulnerables del norte de Ecuador

Portoviejo. Fotografía de Allen Panchana

Portoviejo. Fotografía de Allen Panchana

Publicado en BEZ el 17 de Abril de 2016

Mientras se camina por la calle a eso de las 19:15h por Cuenca, al sur de Ecuador –siete horas menos en relación a España-, parece no pasar nada, o al menos parecemos intuir san sólo una mera sensación. Hasta que la multitud sale de sus casas, de los comercios, de los hoteles, para mirar al cielo después de comprobar que la tierra se ha movido y que las lámparas de los techos siguen moviéndose. El primer acto después de lo sucedido es dar cuenta de lo que pasa. Después buscar información más allá de lo que se está viviendo en ese momento. ¿Dónde? El Instituto Geofísico ecuatoriano emitió por Twitter el sismo registrado de 6.9 de magnitud, pero posteriormente se confirmó que fue de 7.8 en la escala Richter cuyo epicentro está en la costa ecuatoriana, entre Pedernales y Muisne, en la provincia de Manabí.

Las primeras evidencias son las de la propia gente, que a través de Twitter empiezan a comentar y compartir todo lo que estaba ocurriendo y se estaba viviendo. Los medios de comunicación públicos prefirieron esperar mientras los medios nacionales e internacionales iban informando a medida que se sabía más información. Las primeras imágenes de la propia gente, pocos minutos después, evidenciaban la magnitud de lo que podría haber ocurrido. Las primeras llamadas y mensajes se sucedían constantemente por todo el país para conocer el estado de familiares y amigos hasta que Facebook activó su aplicación “safety check” que informaba del estado de las personas. En la capital, Quito, tuvo efecto con bastante menos intensidad que en la costa donde se quedaron sin luz y agua, y por tanto si comunicación.

Pasadas las 10,30h de la noche, el vicepresidente Jorge Glas, informaba que había 28 muertos y se había decretado el Estado de Excepción, que confirmó Rafael Correa, Presidente de la República ecuatoriana. Barrios destruidos, casas derruidas, puentes caídos, carreteras arrasadas… y un sinfín de escombros nos mostraban la cruda realidad. Antes de las tres de la mañana ya se temía lo peor: 77 muertos y 588 heridos. La comunidad internacional se solidarizaba con lo ocurrido y comunicaba el apoyo humanitario. Todo el país se ha movilizado para brindar todo el sustento posible a las víctimas.

Pedernales, con más de 55.000 habitantes, ha quedado destruido. Su alcalde, Gabriel Alcívar, a lo largo de la noche, pedía desesperado ayuda entre la impotencia y el terror. El barrio de Tarqui, en Manta, ha quedado seriamente afectado. Y en Portoviejo se siguen buscando supervivientes. La cifra oficial de fallecidos asciende a 233 y más de 1500 heridos. El Presidente, que estaba en Roma, llegará a Manta en las próximas horas. Y el vicepresidente voló hacia Portoviejo esta misma mañana. Por lo pronto, tranquilidad en el resto del país. Ecuador se divide en tres zonas: Amazonía, Sierra y Costa. Y el temblor ha tenido muy distinta repercusión en función de las zonas y por lo tanto diferentes efectos en las 135 réplicas que se han sucedido posteriormente.

Twitter se ha convertido en el principal canal de información desde que ocurrió la tragedia, no sólo para los perfiles de instituciones oficiales, políticos, medios de comunicación y periodistas, que han ido informando y emitiendo información de prevención y servicio, sino también para toda los ecuatorianos y personas extranjeras que viven en el país y que han ido aportando datos, información, imágenes, muestras de solidaridad y de ayuda humanitaria a lo largo de toda la noche y toda la madrugada entre el 16 y 17 de abril. Facebook ha sido la herramienta de conversación para ir reportando el estado de cientos de familias y amigos, dentro y fuera del país, de manera generalizada a través de las publicaciones en los muros. A través de Whatsapp existe una comunicación más directa con personas y familiares más allegados. Y Google también se ha sumado con su localizador de personas.

Una tragedia de estas dimensiones sólo se supera con el apoyo de la ciudadanía y la unidad y el compromiso de todas las instituciones ecuatorianas.  

 

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