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Volcán Tungurahua. Baños. Ecuador
 

Publicado en BEZ el 12 de Marzo de 2016

“Los ecuatorianos son seres raros y únicos: duermen tranquilos en medio de crujientes volcanes, viven pobres en medio de incomparables riquezas y se alegran con música triste”, dijo Alexander von Humboldt entre el siglo XVIII y el siglo XIX, el alemán considerado el padre de la Geografía Moderna Universal. Naturalista, humanista, astrólogo… que realizó viajes explorando desde Europa hasta América del Sur, del Norte y Asia Central. Hoy, posiblemente pocos en la ciudad ecuatoriana de Baños de Agua Santa, o simplemente Baños, situada en la zona Andina de Ecuador, se acuerden de él. Las 13.000 personas aproximadamente que viven en ella, más toda la comunidad turística que diariamente la visitan, se despiertan cada día al ritmo de un volcán en erupción, el Tungurahua, activo desde 1999. Sí, desde 1999.

 El bramido del volcán

5 de marzo, 20h. El Mirador natural de Bellavista es uno de los mejores lugares y más visitados desde donde se puede contemplar la belleza nocturna de la pequeña ciudad de Baños, famosa por sus aguas termales, sus cascadas y su bellísimo paraje natural donde el deporte extremo es la gran atención para el viajero que busca aventura. Pero también es uno de los mejores lugares porque, frente a frente, uno se puede topar con la magnificencia de la naturaleza viva retándose a sí misma, seas quien seas y vengas de donde vengas: el volcán en erupción. Un volcán en alerta naranja durante estos días que no deja de maravillar al que lo visita. En ese Mirador, muchos turistas se congregan esperando que los guías les sirvan canelazo bajo la luz de las estrellas. Pero también curiosos, periodistas y científicos.

“Hay gente que viene a Bellavista de noche con el objetivo de ver el volcán, y se topan con purititas nubes”, se oye decir a un guía, y efectivamente, esa noche y a esa hora, la atracción defrauda. Las nubes tapan el volcán en erupción. Unas nubes que se iban desplazando cada vez más a la ciudad quedándose sin vista alguna. Puede haber suerte o no, todo depende de la climatología. Y ante esta situación, no queda otra que buscar otro punto de la ciudad y otra hora con la esperanza de poder ver su viveza en la oscuridad.

Dos horas después, se intenta llegar al sector de las Antenas, como lo llaman los vecinos, otro punto alternativo al que se llega en transporte específico. Ahora hay que esperar a que alguien esté dispuesto a subir… porque el volcán no espera, eres tú el que debes esperarlo a él para verlo. Ese punto está ubicado en el Mirador ojos del volcán, llamado así porque cuando se le pidió a la ciudad de Baños evacuar en octubre 1999, desde ese punto vigilaban la actividad del volcán. El sendero no es fácil de transitar, por las curvas y la pendiente. Los todoterrenos de particulares, periodistas y científicos no paran de subir y bajar. No hay miedo, pero sí respeto. La idea es encontrar un punto homólogo a la altura del volcán con la esperanza de que las nubes no tapen su actividad y, en la oscuridad de la noche, se pueda contemplar la lava. Cámaras quietas, trípodes rectos, y equipos abrigados hasta con sus caras cubiertas por el frío.

El volcán Tungurahua está a 5.020 m de altitud y desde el viernes 26 de febrero su actividad se ha incrementado. Desde ese punto hasta el volcán, se aprecian unos 8 kilómetros de distancia. Y ahí está, toda su viveza, en la oscuridad de la noche, fuego ardiente de un naranja vivo, y sólo cuando lo ves derretirse en la ladera, es cuando escuchas todo su estruendo. Emisión de vapor y ceniza que, según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, alcanza una altura de 2kms. Es la incandescencia del cráter lo que se observa, son los bramidos del volcán los que se escuchan en la oscuridad, son los bloques incandescentes que ruedan por los flancos hasta 2000 metros bajo el cráter. Las lluvias, además, por pequeñas que sean, generan el descenso de lahares por el flanco occidental. Entre julio y agosto de 2006 se sucedió el episodio más violento desde que lleva activo: la lava y los flujos pircoclásticos provocaron grandes daños materiales en varias poblaciones como Cusúa y Bilbao, se perdieron los cultivos, miles de animales perecieron calcinados, unas 3.000 personas evacuaron y casi una decena de personas murieron.

El volcán no espera

“Nunca vamos a olvidar el día que nos tuvimos que ir de Baños en octubre del 99”, dice un taxista que responde al nombre de Darwin, “los albergues estaban llenos, y no nos podían ubicar. Algunos se marcharon con familiares que vivían en poblaciones de los alrededores. Algunos volvieron, otros no. Y en enero entramos a la fuerza. Que no digan que nos abrieron las puertas de nuestras casas porque no fue así, el pueblo de Baños entró a la fuerza y se plantó a los militares que les estaban robando sus casas”. Darwin habla de una época que fue y que no quieren que se repita. Los vecinos de Baños no quieren dejar sus casas apenas sí esté el volcán a 5kilómetros de distancia. Pero la “Mama Tungurahua”, lleva despierta muchos años -conocido también así por la mitología indígena-. Y aunque el volcán sea hoy, y aún, una atracción turística, lo cierto es que el peligro existe y puede ser máximo. El volcán no espera, eres tú el que debes esperarlo a él.

6 de marzo. 8h. La Mama por el día gris, por la noche fuego. La columna de humo impresiona pero no asusta. Es despertar bajo su boina gris, conducir sobre el gris de su falda. En cualquier terraza abierta de la ciudad hay que limpiar mesas y sillas de ceniza. El fuerte rugir del volcán se oye. Pero los vecinos siguen con su actividad, gritando a voz en vivo por la calle quién quiere sánduches y chochos para desayunar. A la venta, jugo de caña pura, para endulzar la vista. La actividad del volcán es moderada-alta según las autoridades y el Instituto Geofísfico. Y así sigue. En estos momentos hay 27 volcanes activos en el Ecuador incluyendo las Islas Galápagos, entre ellos el más conocido, el Cotopaxi, el coloso, cuya actividad alertó en agosto de 2015 y permanece en alerta amarilla. Los extranjeros caminan, las bicicletas empiezan a recorrer los alrededores, el calor acecha, las empresas turísticas gritan la chiva que arranca en ese momento hacia la ruta de las cascadas para ver el Manto de la Novia y el Pailón del Diablo, en Río Verde. La aventura prosigue hasta nuevo aviso. Impresiona ver a unas personas que llevan 16 años en convivencia con los bramidos del Tungurahua… hasta que él diga. Viven tranquilos pero alertas. Es el hombre y la naturaleza frente a frente. Es la naturaleza frente a la vulnerabilidad del hombre. La costumbre de los Baneños es ya… esperarlo. Porque como dijo Humboldt, los ecuatorianos son esos seres raros que viven en medio de crujientes volcanes.

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Publicado en El Telégrafo de Ecuador el 21 de enero de 2016

Es verdad. En España tenemos un Congreso más cercano a la sociedad y, por primera vez en la historia, un mayor porcentaje de mujeres en el Parlamento (138 diputadas de 350 escaños). Pero también tenemos un Congreso con más espectáculo mediático, más preocupado por las formas que por el fondo. En España pasa de todo y, al mismo tiempo no pasada nada. Y eso es lo peor que puede pasar, que no pase nada, o al menos que se tenga la sensación de que no sucede nada después de las elecciones, o no con los resultados que se esperan. El pasado 20 de diciembre los españoles votaron la España que querían, una España plural y diversa, sensible a los aconteceres de una realidad defendida por unos, dibujada con tintes de superficialidad por otros más ajenos al grito reivindicativo de las calles.

Durante una larga conversación compartida con una colega de profesión, ella insistía en que no se podía hablar de “gente” para referirse al electorado al que se dirigía cada candidato, y razón no le falta cuando no se puede negar lo que es obvio y evidente, aunque sea insospechable para otros. Partido Popular, PSOE, Podemos, Ciudadanos, Izquierda Unida y un olvidado UPyD han comunicado de manera estratégica a sectores concretos de población, a su “gente”, en función de las posibilidades de movilización de su electorado, pero también dentro de las posibilidades de desmovilización, y subrayo esto último por la importancia de su determinación.

Después de la cita colectiva y de la aceptación de los resultados, empezaba el baile de la negociación. Un Parlamento multicolor daba paso a la esperanza, esa era la realidad, al menos en una noche electoral eufórica donde quien ganó realmente fue el impulso de un diálogo colectivo, el que los ciudadanos exigíamos de manera exultante a los que se repartían la representación. Pero todos sabemos que una negociación sin diálogo, para llegar a pactos que defiendan intereses comunes, no puede ser viable. Mucho menos cuando se deja entrever que los intereses no son comunes sino propios. Mariano Rajoy cuenta ovejas mientras coge el sueño en las noches como si contara los días que le puedan quedar en la Moncloa. Aunque quiere formar Gobierno lanzando ofertas al PSOE, será imposible con la negación persistente de los socialistas. Menos aún con otros modelos si cada partido político sigue defendiendo lo prometido en campaña electoral.

Como Podemos, que tras seguir persistente en tener cuatros grupos parlamentarios -con Comú Podem (la lista unificada de Cataluña), Compromís-Podemos (Comunidad Valenciana) más En Marea (Galicia)-, por fin ha desistido y presentará un único grupo confederal. La negación por parte del resto no era un capricho, era antirreglamentario según el artículo 23 del Reglamento. Porque Cuatro grupos, y según dice Luis Díez para Cuarto Poder, “en términos económicos superaría al PP en subvenciones. El Congreso destina 9,3 millones de euros de los 84 que tiene de presupuesto al financiar la actividad de los grupos”. ¿Superar al Partido Popular en subvenciones no sería casta?

La visibilidad de las diferencias internas del PSOE se ha visto como un símbolo de debilidad, sobre todo debido a la interlocución a deshora de unos barones que “prefieren la obediencia –de Pedro Sánchez- al debate –colectivo entre las fuerzas”, como escribía Carlos Fuentes en La silla del águila; más preocupados en su silla de águila que en trabajar los argumentos que unen a la izquierda que, por cierto, son más que los argumentos que los separa. A todo esto, Ciudadanos juega su papel bisagra y de diálogo permanente después de conseguir un resultado por debajo de lo previsible.

Según Metroscopia, el 61% de los españoles quiere que los partidos pacten. De no conseguirse, habría nuevas elecciones. Sí, se espera más diálogo y más consenso, pero para España, no para los intereses de los partidos políticos aprovechando la coyuntura electoral. Todos sabemos cuál es el juego político, pero al menos se espera más honestidad y menos trampas.

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Publicado en BEZ el 7 de Diciembre de 2015

“Dibujo fantasía”. –¿Por qué? ¿Bastante jodida es la vida?- “Sí, bastante jodida es ya la vida como para dibujar más realidades”. Mo Vásquez se muestra sincera mientras contempla su inacabado mural el pasado 14 de noviembre en Quito, Ecuador. Ella es así. Pinta así. Murales, pinturas e ilustraciones llenas de colores y formas redondas, líneas fijas, llamativas, sorprendentes que incitan a soñar, a imaginar mundos nuevos que nada tienen que ver con nuestro día a día. -¿Qué es exactamente tu dibujo?- “Un universo paralelo y nuevo que se construye mientras se alza”. Mmm. Puede que no entendamos nada. Aunque el gesto extraño la mire y la observe, aunque no se entienda muy bien qué es, ella no da más explicaciones sobre el dibujo, porque el dibujo es ese, es eso, y no hay más explicación. Sigue pintando.

Warmi Paint da nombre a un festival pionero en la capital ecuatoriana que tiene por objetivo visibilizar y empoderar a las mujeres de América Latina que se dedican principalmente al arte urbano. Desde el 11 hasta el 14 de noviembre participaron artistas de Brasil, Chile, Argentina, México o Puerto Rico, y cuyos murales, como el de Mo Vásquez, se pueden contemplar hoy por todo Quito. Además, se pudo disfrutar de conferencias y charlas como las de Alexandra Henry, Catalina Bobone o Qarla Quispe.

Caminando por el patio del Centro de Arte Contemporáneo de Quito, nos encontramos a Martha Cooper rodeada de tres cámaras que intentan adoptar su mejor encuadre. Pero… ¿para qué conformarnos con unas simples palabras de una entrevista premeditada cuando podemos escuchar el gran relato de su vida? Minutos más tarde a ese momento, congrega en una sala a más de 200 personas expectantes de conocer qué hay detrás de una foto y qué hay detrás de un dibujo en la pared.

Martha Cooper nació el 1940 en Baltimore, Maryland. Y a los siete años ya cogió su primera cámara de fotos. En 1962 fotografió en Europa su primer grafiti y también nació su curiosidad por el motivo de los retazos en las paredes. Pero continuó desempeñando su labor como trabajadora social, antropóloga y fotógrafa. ¿Su sueño? Su sueño siempre fue trabajar para National Geographic. Y con ese sueño en la cabeza, siguió haciendo fotografías. Pero no fotografías cualquieras, porque su curiosidad siempre la llevó a dar un paso más allá al de capturar el mero hecho de la realidad, como fotografías de cuerpos en Japón mientras son tatuados. Aunque, claro, muchas de estas fotografías después no pudiese publicarlas. ¿Censura? Who knows… Digamos que no eran… políticamente correctas para la época.

Martha Cooper empezó a trabajar para el New York Post en 1970, década donde creció aún más su curiosidad por el arte urbano y los movimientos sociales. Era, por decirlo así, la única fotógrafa que relataba con imágenes una parte de la realidad que acontecía a espaldas quizás de los sucesos, o de la euforia americana económico política. Entre los años 70 y 80 creyó que la influencia haitiana en Nueva York no era cualquier cosa y que los dibujos de los trenes del sur del Bronx tenían historias detrás merecedoras de ser conocidas. El riesgo estuvo siempre presente en su vida, pero posiblemente su pasión fuese más fuerte que el miedo en estos años. Sus fotos así lo demuestran.

El grafiti en los 80 empezó a acompañarse de toda una cultura colectiva que puso el ritmo, el llamado hip hop. El hip hop fue mucho más que ritmo, fue todo un movimiento artístico. Su inocencia la llevó a pensar que sólo se estaba extendiendo en Estados Unidos, pero no fue así. En Londres y París descubrió que no pocas personas ya lo habían extendido. Y con el hip hop también llegó el break dance, dice Cooper, con mucha participación femenina y con la participación especial de las comunidades neoyorkinas del Bronx.

También en la época de los 80 descubrió el Street Art, su proliferación y su profesionalización. Ella destaca a Keith Allen Haring, artista y activista social que pintó incluso un trozo del muro de Berlín. El objetivo de Haring fue siempre el arte como modelo de lucha por la solución de los problemas sociales. El artivismo, tan acuñado en la nueva política de nuestros días para reivindicar causas que son justas, fue un hecho clave de la década de los 80 con profesionales en la sombra cuyos nombres quizás ya no recordamos, pero cuyos dibujos pudieron marcar un antes y un después en la conciencia de muchas personas. Y también en la historia.

El arte femenino en esa década también era ya una realidad. Y Martha Cooper se encargó de darle una visibilidad especial. La historia Lady Pink y el motivo que la llevó a dibujar puede que desgarre. Muchos de sus dibujos están impresos en los vagones del metro de Manhattan. Bastardilla, además, no es sólo un tipo de letra. Es una artista colombiana que, según cuenta la fotógrafa, evidencia su vida mediante el arte. Su trabajo a través del grafiti ha sido conocido a nivel internacional gracias a Internet.

Pero… ¿en qué se diferencia el grafiti del Street art? Letras frente a dibujo, sentencia Cooper, lo prohibido frente a la exposición de belleza, lo legal frente a lo ilegal. El grafiti siempre ha estado perseguido. El Street art hoy tiene un reconocimiento especial que se remunera económicamente. Muchos artistas, por suerte, viven hoy de sus murales. También Mo. El Street art de ayer y de hoy, además, tiene una connotación específica ya que muchos están creados con el fin de visibilizar causas sociales por las que luchar.

Con los años, Cooper consiguió su sueño de trabajar en National Geographic, dice, pero se dio cuenta de que aquello era demasiado aburrido -y las carcajadas en la sala no se hacen esperar-. Empezó a trabajar productos propios de pintura que hoy llevan su nombre, y a publicar parte de su trabajo, como por ejemplo el libro Nos B * Girlz, una mirada femenina al mundo del arte y el brake dance. Su objetivo fue y será el de visibilizar al arte urbano de las mujeres, su motivo, su lucha y sus causas, en cualquier parte del mundo.

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