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La «dinastía» no es otra cosa que una «familia en cuyos individuos se perpetúa el poder o la influencia política, económica y cultural», según al definición de la Real Academia de la Lengua. Su origen como deriva de la palabra griega «dynastos», que significa señor. Y aunque ni la familia Clinton ni la familia Bush sean príncipes soberanos, sí han ostentado el poder en Estados Unidos en épocas concretas. 2016 puede ser un año histórico, o el año de la continuación de dinastías. Todo depende de lo que ocurra en las elecciones previas tanto del partido demócrata como del republicano, y de las campañas que diseñen los estrategas del poder. Sobre ello hablo en el artículo que os comparto a continuación publicado en Elecciones USA 2016, el espacio de las elecciones americanas promovido por Antoni Gutiérrez-Rubí.

2016… ¿La nueva era de la dinastía Bush-Clinton?

Publicado en Elecciones USA 2016, el 2 de enero de 2015 

Es un hecho más que evidente que las mujeres pueden cambiar el concepto actual de la política; o quizás mejor, la cara visible que siempre se ha conocido de la política. Aunque, sinceramente, poco habló de ello el consultor republicano, Tom Edmons, el pasado 4 de diciembre en la Ciudad de México en la Cumbre de Comunicación Política. Vaticinó lo que podría ser y que cada vez es más probable: que entre los candidatos demócratas se encuentra Hillary Clinton (con el 64% de posibilidades), Joe Biden (con el 15% de posibilidades), Elizabeth Warren (8%) y James Webb (con un dudoso porcentaje); y que entre los candidatos republicanos están Jeb Bush (15%), Rand Paul (13%) y Chris Christie (12%). No parece sorprender el que no haya mencionado a ninguna mujer entre las posibles candidatas a la contienda republicana. Y es en este punto cuando se podrían recordar las palabras de la periodista Soledad Gallego-Díaz cuando se refirió a Europa, pero adaptándolas a Estados Unidos podrías preguntarnos: ¿Más de 156 millones de mujeres en Estados Unidos y ni una sola de ellas vale lo bastante? Haber, las hay. Pero ninguna es favorita.

Según Tom Edmons, a los republicanos les va mejor un 5% más de lo que dicen las encuestas. Y quizás eso se pudo traducir en los resultados de las pasadas elecciones legislativas en Estados Unidos porque, después de ochos años, han sido los republicanos los que se han hecho con el control del Congreso. Para traducir estos datos quizás habría que hacerse algunas preguntas: ¿querrán los votantes llevar al país hacia un sistema más conservador?, ¿están los votantes molestos con el presidente Obama?, ¿estuvieron dispuestos los activistas del Tea Party a votar por los republicanos? Estas preguntas que lanzó el consultor republicano podrían ser la clave no sólo de lo que ocurrió en las legislativas, sino también de lo que se puede esperar para las Elecciones Presidenciales de 2016. Aunque, sinceramente, las próximas Elecciones necesitan diseñarse con más preguntas y mejores respuestas.

Mientras tanto, fijaos quiénes están los primeros de la lista: Jeb Bush, por el partido republicano, y Hillary Clinton, por el partido demócrata. De ganar ambos las primarias y postularse como opción única para sus respectivos partidos, estaríamos hablando de una campaña especial: la era de la dinastía Bush-Clinton.De hecho, Jeb Bush ya ha abandonado todos sus cargos y ocupaciones profesionales para focalizar los esfuerzos en prepararse y ser el candidato definitivo a la Casa Blanca. Él encabeza las preferencias de los ciudadanos más conservadores. ¿Y quién es Jeb Bush? Ex gobernador de Florida, hijo del ex presidente George H. W. Bush y hermano del también ex presidente George W. Bush. El halo familiar es el que envuelve a Jeb Bush. La política tradicional quizás sea lo que marque los pasos de su campaña. Y no dudará en jugar al ataque hacia los Clinton.

En el lado opuesto, Hillary, quien aún no ha tomado la decisión definitiva de presentarse aunque sea la favorita. La favorita y también uno de los personajes más admirados en Estados Unidos según la encuesta de Gallup. Ser candidata, o no, será algo que decida en los primeros meses de 2015. Sin embargo, ella juega a eso de la campaña permanente. Sólo hay que observar su perfil de Twitter para comprobarlo, o el potencial de las historias que están detrás de ella misma, como el documental “the human side of a leader”,un documental para mostrar a través de las historias la parte más humana de la posible candidata demócrata. La imagen que protagoniza su página web ya representa una mirada al futuro, pero una mirada que no estará exenta de miradas hacia el pasado. La retórica familiar también estará servida como mujer del ex presidente, además de su experiencia política como rival de Barack Obama en las primarias de 2008 y su cargo como Secretaria de Estado. Sin embargo, aunque tenga el apoyo del presidente, no todo son vientos a favor: otra mujer, Elizabeth Warren, quiere romper con Wall Street, el partido republicano y el aura demócrata de los Clinton. En cualquiera de los casos posibles, de ganar una o la otra, Estados Unidos haría historia teniendo por primera vez a una mujer presidenta.

Pero… Tanto si Jeb Bush o Hillary Clinton llegan al poder, es posible que quede siempre la duda de quién manda o quiénes realmente tienen el poder. La “Era Bush-Clinton” parecería no terminar entonces, un término introducido por la prensa y por analistas políticos para definir el periodo de la historia de Estados Unidos en la política federal y presidencial que abarca el periodo entre 1980 y 2013. Tanto la campaña de Jeb Bush como la de Hillary Clinton se verían ensombrecidas por el pasado y por la influencia familiar que parece no acabar nunca. Y puede que se corra el riesgo de que prevalezcan las campañas negativas de una familia contra la otra en vez de las campañas de ambos como políticos dependientes tan sólo de un futuro mejor para Estados Unidos. Los estrategas del poder tienen una gran tarea por hacer: diseñar una campaña en pos de lo que aún queda por hacer y tratar de responder el “después de Obama, ¿qué?”. Si no es así, 2016 puede convertirse en una contienda más entre dinastías.

 

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A partir del minuto 15 empieza este reportaje de Informe Semanal (RTVE) en el que participo junto a otro compañero de la profesión, Fran Carrillo, y con la oportuna visión de Andrew Young, asesor personal de Martin Luther King, el congresista Jhon Lewis, Amy Bliss, consejera de Cultura de la Embajada de los Estados Unidos para arrojar algo más de luz y consextualizar, 50 años después, el genial discurso del pastor Martin Luther King ‘I have a dream’.

Un reportaje de Irene Vaquerizo y Cristina Moreno, con la imagen y el sonido de Manuel Ovalle y Ruth Patiño. 

Puedes encontrar más información Ellas también tenían un sueño, capítulo con el que participo en el ebook coordinado por Antoni Gutiérrez-Rubí ‘I have a dream’. Miradas al discurso de MLK 50 años después, disponible en iTunes – Apple, en formato *.mobi (para Kindle), en*.epub, en Kobo y en PDF.

Y, además,puedes visitar la web de nuestro proyecto con motivo del 50 aniversario del histórico discurso: We still have a dream.

 

 

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Publicado en El País, blog Mujeres, el 20 de junio de 2013

Tecleamos las palabras Michelle Obama. Una primera búsqueda en Google y… ahí está. Discursos que no quiere que interrumpan, una mujer sin tiempo para la primera dama chinasu biografía, su perfil en Twitter, su perfil en Pinterest… En definitiva, una mujer posicionada en la red y posicionada en La Casa Blanca en un lugar estratégico. No paran de sucederse las noticias sobre ella, ni los comentarios. Es protagonista casi diaria en todos los medios de comunicación del mundo. Adopta un papel casi único con respecto a otras mujeres de presidentes.

Pero Michelle Obama es especial. De eso no hay duda. Lo demostró en la primera campaña electoral del 2008, y lo volvió a demostrar en la última del 2012. Ella tiene madera de líder y como tal lo ejerce de la manera más estratégica. Si bien no siempre acierta, Michelle es más que una primera dama. Es la clave de sol del pentagrama Obama. Ella es un símbolo que representa, que estiliza. Representa los sonidos más agudos de La Casa Blanca. Es la “clave” del presidente, el sol siempre presente.

Ella es… diferente a otras damas. Y está marcando tendencia entre el rol que éstas deben tener. Mujer, esposa y madre. Pero también presente en aquellos temas relacionados con la presidencia y que requieren de una atención “diferente”, “aguda”. Otro empoderameinto. Comparar a Michelle Obama con otras mujeres de otros presidentes sería un error. Y su presencia en los medios también. Porque su papel es único y ha ido evolucionando al tiempo que la política de su marido. Y su papel en la comunicación estratégica también. Cada salida está medida. Cada sonrisa. Pero, ojo, al igual que su mujer, Barack Obama también es un símbolo. Es esa melodía del pentagrama que ningún presidente posterior sabrá representar.

Las últimas noticias que han publicado los medios de comunicación con respecto a la esposa del presidente de los Estados Unidos no han sido música agradable. Pero criticar a Michelle Obama por sus errores, por sus tropiezos en escena y por su quizás demasiado empleo del «puesto» que ocupa, no servirá de nada. Analizar el pentagrama Obama sí servirá. Michelle, la clave de sol, ya marcó la nota de la representación al entrar en La Casa Blanca. Una nota que seguimos todos con atención. Sólo depende de ella que suene bien… que sea sublime.

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