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LA lluvia arrecia tras esa ventana de esta casa que he tomado prestada. Fuerte. Ni un rayo de luz se ve ya tras ella. Nada que contemplar, nada que vislumbrar a esta inocente hora que se tercia invernal. Sólo compartir unas palabras de una entrevista, publicada en El País hace una semana, que ha dado mucho que hablar y que ha suscitado mucho debate y generado mucho dinero en televisión a personas que poco o nada tienen que decir. Pero que a diario dicen, y hablan, y no callan.

Juan José Millás se puso manos a la obra para rescatar lo que pasa por la cabeza del ex presidente Felipe González. El hilo ya estaba encima de la mesa con la hebra suelta, dispuesta a dejarse tirar. Y, Millás, tiró y tiró…

Como entrevista, no tiene desperdicio. Como fuente de información tampoco. Y como ensayo, quizás tampoco. Este impreso son de esos que los periodistas, amantes del papel, guardamos con mimo. Aquí rescato lo más peculiar y creo que importante que merece alguna que otra reflexión: (Pincha para leer)

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ESTE fin de semana leí una entrevista en estilo indirecto que me conmovió bastante. Está publicada en una revista de un sector especializado para las pequeñas y medianas empresas (PYMES).

Cualquier buen periodista conoce (o debería conocer) su código ético y deontológico y saber que no se puede mentir. Fui testigo de esa entrevista concedida las navidades pasadas; pero recién horneada hace escasos días. La periodista le hacía preguntas razonables y fáciles de contestar y el entrevistado estaba entusiasmado de contestarlas pues era la primera vez que una profesional iba a su casa con el fin de publicarle un texto dedicado a su trabajo.

El sensacionalismo primó desde el primer párrafo. Ya incluso en el lead la primera mentira se hallaba. Y cualquier persona que conociese a ese buen hombre se hubiese sentido indignada al leer las palabras de esa entrevista mal redactada y con malas intenciones.

Por pura naturalidad, había emoción en la historia que contar. Sin embargo, la periodista en cuestión quiso posicionarla en un grado que rozaba la ficción y lo irreal. En una historia emotiva mezcló la mentira con el tiempo para que todo diese la vuelta y si había alguna lágrima que derramar, mejor que fuesen dos.

Escribo estas palabras porque me sentí indignada. Porque el periodismo va mucho más allá de la imaginación y de la novela barata y porque las buenas prácticas periodísticas no deberían abandonarse nunca. Desde mi punto de vista, deberían recordarlas a diario aquellos que dicen ser profesionales y que ejercen la labor desde la sumisión y la frustración.

Si la relación periodista-fuente está basada en la confianza, en este caso se perdió, o quizás no se encontró nunca…

Como bien escribió el reportero polaco Ryszard Kapuscinski, “los cínicos no sirven para este oficio”…

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Damon Weaver es un niño de 11 años al que algunos le apodan ya como el “futuro del periodismo”. Weaver es un estudiante de 5º grado en la escuela Kathryn E. Cunningham / Canal Point Elementary, en Florida. Al parecer, le encanta grabar noticias y reportajes para el canal de Televisión de su colegio. Lo curiosamente sorprendente es que este pequeño journalist consiguió, durante la campaña electoral estadounidense, hacer una entrevista al vicepresidente estadounidense Joe Biden.

Pero esto no es todo… Él aspiraba a algo más… A finales de noviembre de 2008 grabó un video dirigido a Barack Obama: le solicitaba una entrevista. Ese mismo mes, el comité le hizo un hueco el día de la toma de posesión del recién estrenado presidente de los Estados Unidos. El 20 de enero, el pequeño y respetado periodista presenció la jura de Obama. Así es como se ha ganado la confianza de los ciudadanos: su personalidad, esparpajo y su “profesionalidad” lo dicen todo…

Ahora su sueño se ha hecho realidad. Esa deseada entrevista le ha sido concedida nada más ni nada menos que en La Casa Blanca. El jovencísimo periodista fue recibido por el mismísimo presidente de los Estados Unidos. Y entre un ambiente cordial, Weaver empezó su interrogatorio hablando sobre educación y pidiendo si la comida en los colegios se podía mejroar… No obstante, uno de los momentos a destacar ha sido cuando el principiante de Florida le ha preguntado a Obama si jugará el “uno contra uno” con el jugador de la NBA Dwayne Wade. Wade no hizo oídos sordos cuando el pequeño le solicitó la entrevista al presidente. Por ello grabó un mensaje dirigido a Obama comunicándole que si accedía al interrogatorio del joven Damon Weaver, él jugaría un “uno contra uno” cuando estuviese en Washington. Obama respondió afirmativamente, por supuesto…

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