De Cerca

Las palabras inevitables de un ex presidente: Felipe González

Felipe González. Fotografía de Sofía Moro. EL PAÍS

Felipe González. Fotografía de Sofía Moro. EL PAÍS

LA lluvia arrecia tras esa ventana de esta casa que he tomado prestada. Fuerte. Ni un rayo de luz se ve ya tras ella. Nada que contemplar, nada que vislumbrar a esta inocente hora que se tercia invernal. Sólo compartir unas palabras de una entrevista, publicada en El País hace una semana, que ha dado mucho que hablar y que ha suscitado mucho debate y generado mucho dinero en televisión a personas que poco o nada tienen que decir. Pero que a diario dicen, y hablan, y no callan.

Juan José Millás se puso manos a la obra para rescatar lo que pasa por la cabeza del ex presidente Felipe González. El hilo ya estaba encima de la mesa con la hebra suelta, dispuesta a dejarse tirar. Y, Millás, tiró y tiró…

Como entrevista, no tiene desperdicio. Como fuente de información tampoco. Y como ensayo, quizás tampoco. Este impreso son de esos que los periodistas, amantes del papel, guardamos con mimo. Aquí rescato lo más peculiar y creo que importante que merece alguna que otra reflexión: (Pincha para leer)

  • “Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. (…) nuestra gente había detectado, no digo quiénes, el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. (…) En aquel momento solo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. (…) existe la posibilidad de volarlos a todos y descabezarlos. La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado esto: todavía no sé si hice lo correcto. (…) Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos cuatro o cinco años.”
  • “La democracia se ha convertido en mediocracia. En los dos sentidos: democracia mediática y mediocre.”
  • Me resisto a ser un tertuliano. En esto respeto mucho lo que decía Manuel Azaña.`Si cada español hablara de lo que sabe y solo de lo que sabe, se haría un gran silencio nacional que podríamos aprovechar para estudiar´”.
  • “He resistido la tentación. Las memorias políticas suelen ser un ejercicio de exculpación de uno mismo y de culpabilización de los otros. Y también hay cosas que no puedes contar”.
  • “Éramos de una familia modesta, trabajadora, que podríamos llamar de clase media-baja, en un barrio bastante marginal, de obreros de aluvión, procedentes de la conversión de la sociedad agraria a una sociedad más urbana”. (…) Mi padre era republicano, pero yo lo supe después de cumplir 20 años”. (…) Me matriculé en Derecho por no darles un disgusto”.
  • Suárez me contaba que él, en el bachillerato, tenía claro que se iba a dedicar a la política, iba a ser el presidente de la Tercera República. Yo no. En el 77 me quise ir. (…) yo no había ido a la política desde el adoctrinamiento político o la tradición política familiar, sino desde la repugnancia que me producía vivir en una dictadura y no tener libertad”.
  • “En lugar de dictar tú la norma para que el mercado funcione, el mercado te impone la norma para sobrevivir (que, por cierto, es la ausencia de norma)”.
  • “Estamos incubando la siguiente crisis financiera y la diferencia con esta será que los ciudadanos ya no tolerarán que haya centenares de miles de millones de dólares para rescatar a los banqueros de sus propios errores. Probablemente, estamos ante la última oportunidad de una reforma seria del funcionamiento del sistema”.
  • “Nunca hice un ejercicio sano de cinismo como veo que ahora hace Rajoy pidiéndole al santo Apóstol que le ayude a limpiar la vida pública, mientras Camps se golpea el pecho a su lado. Fue una de las cosas que más me desgastó internamente”.
  • “Me apetece escribir un artículo diciendo: “Ciudadano de renta media busca entidad financiera que lo trate como ciudadano y que lo respete como cliente, cuidando su ahorro y no utilizándolo como un instrumento para colocar productos basura o incomprensibles”.
  • “La mayor aspiración que he tenido en mida es tener un cacho de tierra mía. Nunca me ha apetecido tener un barco, ni un avión…”.
  • “El gran desafío. Pero en pleno siglo XXI el verdadero problema es la empleabilidad, no el empleo”.
  • “También tenemos un problema en nuestra educación en general y es que educamos para la pasividad. La parte noble de la educación  es la transmisión del conocimiento acumulado, y la parte coja de nuestro sistema educativo, o de formación de capital humano, es que no entrenamos a la gente para que sepa qué hacer con ese conocimiento que va adquiriendo”.
  • “(…) se me olvidó decirte una de las características que me parecen fundamentales, y que además se entrena: la fortaleza emocional. No la inteligencia emocional de la que hablan los gringos, sino la capacidad para mantener la centralidad tanto cuando te va muy bien como cuando te va muy mal. Eso sí que es una característica de liderazgo. Y repito, se entrena”.