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POR 24 erres está compuesto el relato de Rubalcaba. Así es, por 24. Racional (1), como ese adjetivo que aparece en un diccionario, ese adjetivo que lees, que piensas, que procesas… Racional. Rápido (2), veloz como una moto de carreras. Rápido en lo personal, en lo profesional, en la capacidad de Respuesta. Razonable (3), como esas piezas de juego que hay que unir para formar una palabra y que ésta, a su vez, tenga coherencia. Realista (4) como lo que se ve y se observa tras un cristal completamente transparente. Receptivo (5) como quien recibe las letras exactas en los huecos de un crucigrama aún por terminar. Reconocido (6), esa persona que conoces y reconoces a simple vista, sin necesidad de forzar la mirada… Esa persona Reconocible (7). Recto (8), como recto es el dibujo trazado con fino empeño y esmero. Reflexivo (9), con la capacidad de reflexionar, decidir y comunicar, reflexivo como reflexivo es esa colección de palabras y puntos seguidos que encontramos en los libros de una manera casi involuntaria y que necesitamos observar tras unas lentes para no perder detalle. Reformista (10), con la capacidad y flexibilidad de reformar como puede hacerse con los cubos de un juego de niños. Regenerador (11), con la capacidad de plantarse para desarrollarse y crecer de manera voluntaria para estar dispuesto: ¡ahora! Relajado (12) como relajado está un globo en el aire, con esa misma soltura graciosa. Relator (13), como los son las palabras bien pensadas de un periódico, como lo es el titular de una gran noticia en portada. Relevante (14) como relevante es lo más destacado en el arte de un cuadro. Renovador (15), como renovada es una caja de cartón en cada uso. Reposado (16) como un té, como una infusión para que, después de un pequeño espacio de tiempo, éste esté en su mejor momento y así poder consumirlo a placer. Representativo (17), como lo que representa una tarjeta de visita en un intercambio de mesilla tras un café previamente acordado para una gran firma.  Resistente (18) como ese tatuaje en la piel que nunca se fue porque no se quiso ir a menos que el empeño de lo químico haga que desaparezca. Resolutivo (19) como ese sello que marca el fin de una etapa administrativa imponiendo la confianza entre los atrayentes. Respetable (20), como respetable es un título en una pared, el que marca la confianza del que lo emite al que lo recibe. Respetuoso (21), como el camino que él mismo escogió pensando siempre en la sociedad a la que representa. Responsable (22), como lo que se debe ser sobre una mesa cuyo contenido guía y marca el comienzo y el final de una etapa. Riguroso (23) como una ecuación a la que no le falta proceso ni detalle, tan sólo de esta manera se alcanza la solución al problema. Risueño (24), esa palabra que forman la plastilina que amasan las manos de un niño o una niña. Risueño como ellos. Rubalcaba.

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ULTIMAMENTE no paro de recordar esa cita del presidente Barlet (The West Wing): “Nunca dudes de que un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo”. Egipto, Túnez, Libia… En efecto, un grupo de ciudadanos comprometidos puede cambiar el mundo, y nada más empezar el 2011 vemos las consecuencias de ese compromiso ciudadano, de ese afán por cambiar el rumbo de sus vidas en sus países. Tras el 15M, vuelvo a recordar esa cita.

España está viviendo un momento clave de campaña electoral. A poco más del ecuador, vemos como cientos, miles de ciudadanos (con padrinos o no) reclaman un giro, exigen un cambio en la política española. Exigen ese cambio en la calle pero también en las redes sociales, herrmientas que están cobrando especial protagonismo. Y lo hacen a través de un mensaje: Democracia real ya! Una crisis económica interminable, casi cinco millones de parados, crispación por la comunicación de nuestros políticos… Ciertamente esto se ha ido de las manos. La desafección política es tan profunda que las personas han decidido salir a la calle para decir basta. Una desafección política más relacionada con la actitud de nuestros políticos que por las acciones o por los mensajes. Pero en los mensajes también hay culpables que, en muchas casos, ayudan y favorecen alimentando a esa furia en celo actuando lejos de su deontología profesional: los medios de comunicación. Hartazgo del “y tú más”. Hartazgo de una comunicación negativa repleta de críticas. Hartazgo de discursos políticos cuando en realidad deberían ser humanos. Hartazgo de un bipartidismo sin alternativa clara. Hartazgo de la falta de liderazgo. No escuchan una proyecto que ilusione y de esperanzas, no ven mejoría en sus vida, continúan sin trabajo, aumentan sus facturas y el precio de la cesta de la compra, no pueden acceder a una vivienda digna, no pueden pagar sus estudios, vuelta a casa de sus padres, adiós a las pensiones, adiós a las cajas públicas, adiós a los ahorros… Adiós…

Sin duda, un sinfín de motivos por los que manifestarse o acampar, insisto, con padrino político o sin él. Motivos por los que expresarse libremente. Motivos, como vienen diciendo, por los que ir a votar a grupos que son minoritarios fuera del camino del bipartidismo. Unos «acampados» que aprovechan la libertad de expresión para expresarme libremente. Libertad pedir voto, o no,  para solicitar ese cambio con lo que consideran que es lo bueno y/o lo justo.

Hemos sabido recientemente que la Junta Electoral de Madrid ha prohibido la concentración en la Puerta del Sol. Esto, ¿qué significa? Pues significa muchas cosas: queda abierta la caja de las interpretaciones. Esta acampada masiva a nivel nacional puede influir en los resultados electorales aunque ellos digan que no es un movimiento político. Si ante el cerrojazo de la Junta se ven amenazados, la participación en las urnas se verá reducida dando paso a ese pie que no dejará de apretar el acelerador de la abstención. Una abstención que perjudicará al socialismo en estas elecciones.

Con acampadas apadrinadas o no, lo que no es de recibo es escuchar declaraciones como las de Esperanza Aguirre: según la presidenta de la Comunidad de Madrid, organizaciones de izquierdas están intentando “manipular” el movimiento contra el PP. De izquierdas sí, “no hay más que mirar a los firmantes”. Por este tipo de declaraciones, quizás también haya que acampar.


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