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Campaigns & Elections: MEJOR SI LO VEO

LAS máquinas se están calentando ya para arrancar con las campañas de las elecciones municipales en España. He aportado mi granito de arena en Campaigns & Elections este mes hablando de un elmento de comunicación vital para interpretar los análisis cuantitativos: la infografía. Espero que os sea interesante…

Pág. 37. Número 14. Campaigns & Elections

Pág. 37. Número 14. Campaigns & Elections

(leer artículo)

MEJOR SI LO VEO

La importancia de la infografía en la comunicación política

Ángela Paloma Martín | Vigo. Febrero de 2011

Mayo de 2011. Cientos de candidatos en España se preparan para las elecciones autonómicas y municipales. Y cientos de equipos de comunicación y de estrategia política se remangan sus camisas para ponerse a trabajar. Lo más difícil en campaña es pensar por dónde debe empezar uno, ya que el principio no suele ser el mismo para todos… Pero todos, más tarde o más temprano, pasan por el diagnóstico. Un diagnóstico que no está exento de un estudio cuantitativo. Las empresas expertas en este tipo de estudios se frotan las manos y se ponen manos a la obra: el éxito está asegurado siempre y cuando consigan el propósito del cliente. ¿Y cuál es ese propósito? Ese propósito difiere en función del candidato, del partido, del contexto y del lugar.

No me lo escribas, enséñamelo

Pero un análisis cuantitativo no es sólo una colección de preguntas dirigidas a un público que puede que responda con desgana porque cogió el teléfono, quizás por error, cuando se iba a una cena importante o no. Un análisis cuantitativo no es sólo un montón de entrevistas arrinconadas en una oficina esperando de una interpretación inteligente, eficaz y reposada. Y tampoco lo es un informe de 800 o 1.000 páginas que, técnicamente describa, como si de una sentencia del Tribunal Supremo se tratase, los resultados obtenido tras al encuesta.

Existe un elemento en comunicación muy útil e importante que aporta una información brutal con tan sólo un vistazo. Encuestas, sondeos… Todo es interpretable a ojos de este elemento, pero que pocos expertos saben tratar y hacerla atractiva a “su majestad el receptor”, tal como decía el profesional del periodismo científico Santiago Graiño.

Este elemento de comunicación no es otro que la infografía. Aunque bien es cierto que infografiar no es fácil. Pero… si lo escrito en esas 800 o 1.000 páginas lo veo, mucho mejor. Saber comprimir la información para interpretarla en un instante es un arte en el mundo de la comunicación. Y su tratamiento es fundamental. Y repito lo de “fundamental”. En comunicación política, tener una buena infografía que, a la vez que atractiva me aporte mucha información y sea reconocible con un vistazo, es tener oro blando en las manos para comenzar a moldear a placer. Requiere de grandes profesionales que sepan tratar la información (y la información con mayúsculas), que sepan plasmarla de manera visual, que la hagan atractiva y comprensible… Pero, he aquí la pregunta: ¿todas las empresas de análisis cuantitativo tienen infógrafos? ¿Se le da importancia a este elemento?

La señora infografía y a sus creadores

¿Arte? ¿Información? Tras el surgimiento de la “sociedad de la información” nos adentramos cada vez más en un mundo que se aleja de la literatura impresa dando cabida a otros medios para captar la información de manera inmediata. El texto, el escrito, el relato… se van desplazando y su estilo evoluciona en menor medida si lo comparamos con los elementos visuales utilizados por las publicaciones periódicas. Éstos, en la actualidad, consiguen el objetivo que persigue el texto: informar. Ya no es necesario leer el contenido que nos puede aportar un extenso informe que nunca se leerá para captar la idea: de manera visual somos capaces de interpretar aquello que vemos y estar al mismo tiempo informados. Diversos estrategas políticos, por no arriesgar y decir la mayoría, coinciden en que no se leen los informes de las encuestas: interpretan pequeñas píldoras de información, y mejor si las pueden ver y dar con la clave en un primer vistazo. ¿Te has preguntado alguna vez por qué Stanley Greenberg no le enseñaba muchas encuestas a Clinton? Los datos asustan, y mucho, si no son bien interpretados… ¿Te imaginas lo que podría decirle? “Señor presidente, no lea nada, además no tiene tiempo, mejor se lo cuento yo…” .

“Periodismo para los artistas y arte para los periodistas”. Con esta llamativa frase abre su capítulo Gemma Feereres en La infografía periodística. Etimológicamente, el término infografía es el resultado de la unión de dos palabras: informar y grafía. No obstante, no todo el mundo sabe crear imágenes que aporten información, ni toda imagen está creada con el fin de proporcionar información. Muchos artitas utilizan sus ordenadores y programas específicos con el único fin de perseguir una estética y vender una imagen, un gráfico. Sin embargo, la otra cara de la moneda es la que representa la unión de infógrafos, artistas y periodistas: persiguen un fin, el de convertir una información en una imagen que captada a simple vista por el lector, y que éste interprete la información sin tener la necesidad de leerla.

Un icono histórico y periodístico

Con el nacimiento de la prensa surge la verdadera información escrita e icónica en España y acompañado del momento tecnológico que hace del periodismo una auténtica revolución. No obstante, hay que tener en cuenta que, aunque de manera intrínseca, la infografía existiese pero fuese considerada como tal, existía una parte de lectores que no estaban conformes en el desarrollo de este elemento visual. Según José Luis Valero Sancho, doctor en comunicación audiovisual, “con la aparición de los primeros periódicos sus lectores crearon un cierto elitismo anti – icónico: los estamentos cultos no querían compartir sus conocimientos con los analfabetos que podían, mediante las imágenes, interpretar los asuntos del momento. Para Keith Williams: “Los periódicos eran entonces diseñados para apelar al gozo de población analfabeta. Aquellos que eran maestros en la habilidad de leer no querían compartir su información con quienes sólo podían contentarse con mirar imágenes…”.

Según Gonzalo Peltzer, periodista y doctor en comunicación pública, el primer mapa publicado en la prensa apareció el 29 de marzo de 1740 en el periódico The Daily Post de Londres donde se recreaba el ataque del almirante inglés Vernon a la ciudad de Portobello. Sin embargo, cientos de publicaciones contradicen tanto el dato cronológico como la atribución de la autoría a este periódico. Actualmente se acepta atribuir la publicación del primer gráfico explicativo al diario londinense The Times el 7 de abril de 1806 en cuyo gráfico se narraba “el asesinato de Isaac Blight”, detallando los pasos que siguió el asesino para “consumar su crimen”.

Los primeros gráficos que aparecieron en la prensa fueron mapas fruto de la recogida de datos, pero también fruto de mapas de antaño tradicionales, dibujados a partir de las exploraciones o de las explotaciones. También fueron rutas, croquis de territorios o esquemas de guerra. Según JL Valero, “no es de extrañar que fueran ingleses por sus múltiples relaciones fuera de su país”, como ocurrió en 1740 en el Daily Post. Como vemos, de nuevo la política y las relaciones internacionales  imperan en este resurgir de la información visual en la prensa española. Un dato histórico relevante fue el desastre de Cuba, donde un famoso medio supo cómo aprovechar la información: “desde finales del siglo XIX, el periódico The New York Times comenzó a usar infografías en determinadas informaciones como en el caso de la guerra de Cuba entre EEUU y España, sobre la explosión en 1898 del buque norteamericano Maine en La Habana.

Infografiar para informar

La infografía no es solo una herramienta, no es sólo un género de comunicación visual de lenguaje no verbal. La infografía va mucho más allá. Confirma y certifica el mensaje que se quiere transmitir. Estamos ante un mensaje reiterativo que nos dice mucho más que el qué y mucho más que el cómo. Gracias a la presión generada por la competencia audiovisual y al desarrollo de las nuevas tecnologías,  aparece la infografía como género adicional de comunicación. Ésta se ha convertido en una herramienta de transmisión indispensable hasta un punto tal que las redacciones de los medios de comunicación implanten un departamento dedicado exclusivamente a su labor e, incluso, que las empresas de análisis cuantitativo le den cada vez más importancia a la presentación de la información recogida a lo largo de las entrevistas para los proyectos de carácter político. Sin duda, es mejor que te presenten el pastel a que te lleven la receta en un papel sobre una bandeja. En España, los expertos de análisis cuantitativo, ya se están poniendo las pilas.