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Diario de campaña. Día 4: Redes sociales

Publicado en BEZ el 7 de Diciembre de 2015

Hay una nube de palabras que inunda la pantalla de nuestro ordenador, del móvil, de la tableta y también de nuestra pantalla de televisión. Una nube de palabras que muchas son frases juntas, sin espacios, indescriptibles, simbólicas, raras, acompañadas de un signo, el numeral, la almohadilla. Una nube de palabras lejana pero ya tan familiar en el imaginario colectivo… Hashtags que se lanzan desde un partido u otro, no sin estrategia o intención, a través de las redes sociales, especialmente desde Twitter, no sin relación con el día de campaña, con el propio candidato y sobre lo que dice, hace, dónde está y el entorno que le rodea. Hashtags que se lanzan porque hay un objetivo que cumplir desde el inicio de la partida. La guerra de los hashtags es constante, diaria, y marca el ritmo de un éxito en red –o no- que se puede traducir también en las calles.

Liderar una conversación tiene mucho y todo que ver con ganar la batalla de los hashtahs. Quien lidere la conversación sobre un tema en concreto, logre tener a un mayor número de personas hablando sobre ese tema y logre que esas personas conversen en un tono positivo y neutro, gana la partida de ese día o de un momento en concreto. No obstante, también existen conversaciones a liderar cuyo objetivo es desmovilizar al rival o dejarlo en ridículo, cuidado. El éxito del liderazgo de la conversación en Red se traduce en una influencia horizontal, no ya para el sector de la población más joven, como se pensaba en la campaña de 2011, sino para el campo de la realidad donde, familiares, colegas y compañeros de profesión, de todas las edades, debaten, comentan y opinan en multiformatos, utilizando al mismo tiempo varias pantallas y varios dispositivos.

Para ello, los equipos de campaña de cada uno de los partidos trabajan ideas a destajo puesto que saben que el liderazgo de esa conversación no sólo pasa por el mensaje de sus líderes ese día, también pasa por la creatividad de los contenidos que compartan asociados a la estrategia de comunicación política diseñada. Y para crear contenidos, hay que tener un operativo importante de diseño, saber cuál es el discurso o tener el guión de lo que se va a decir, tener organizada la agenda, adaptar un banco de imágenes y hacer un gran trabajo previo de interpretación del programa político adaptado al juego visual. La rapidez y la astucia son claves, como la originalidad para aprovechar también la fuera del contrario. Contenidos creativos, sí, y perfiles reales sobre todo. Las batallas se ganan con ciudadanos comprometidos, no con cuentas falsas. Por eso no deja de sorprendernos que Ciudadanos utilice esta vez perfiles falsos en Pozuelo y Almería que, según Ctxt, emiten spam favorable a la formación de Albert Rivera. ¿Es esto ético? Juzguen ustedes.

Al margen, en campaña también se analizan momentos que se suman a la agenda prediseñada, como el 6 de diciembre, día de la Constitución. Y es también en estos momentos donde la guerra de los hashtags juega un papel relevante, ya que deben adaptar la campaña y adherirse a una celebración común. En este sentido, Izquierda Unida ha empleado el hashtag #NuevaConstitución tuiteado, hasta las 10 de la noche del propio 6 de diciembre y durante las últimas 24 horas, 13.164 veces. Y lo han combinado territorialmente con los viajes de Alberto Garzón como por ejemplo con #GarzónenAlcalá tuiteado 2.337 veces. El Partido Popular ha tuiteado en el día de la Constitución #SinPrejuicios, compartiendo incluso un vídeo que sigue anclado en el pasado, repitiendo, una vez más, la herencia recibida de Zapatero. Y cuando algo se niega es porque se es consciente de que el otro piensa que los tienes. Los prejuicios, digo. Este hashtag ha sido tuiteado 225 veces en el último día, combinándose con el eslogan de campaña #EspañaEnSerio.

#Gracias1978Hola2016 ha sido el hashtag que ha manejado el entorno de Podemos, tuiteado hasta las 10 de la noche del 6 de diciembre 31.077 veces. Ciudadanos ha empleado varios hashtags simultáneos como #SomosDemocracia, tuiteado 1.506 veces, y aquellos haciendo referencia a la estrategia de comunicación territorial en función de donde se encuentra el candidato: #ZaragozaCiudadana o #RutaCiudadana. El PSOE consiguió ser trending topic la noche de la pegada de carteles con #VotaPSOE, también con el hashtag #OrgulloSocialista previo al día de la Constitución. Y durante el 6 de diciembre manejan #6D y #DiaDeLaConstitución –hashtags que están utilizando otros perfiles de manera neutral, incluido el propio gobierno, el PP y la Policía Nacional- y tuiteado este día 36.829 veces. Cuidado con el hashtag #6D: hay mucho ruido al existir varias conversaciones, como por ejemplo con motivo de las elecciones en Venezuela. Por otro lado, el PSOE también ha utilizado al mismo tiempo #UnProyectodePais, sobre todo para dar a conocer el programa electoral y tuiteado en el último día 410 veces. Y, por último, #ReformaConstitucional, tuiteado 481 veces.

La guerra de los hashtags está servida pero sólo la ganarán aquellos que logren liderar la conversación para hacer más relaciones y tener más influencia. La comunicación real y la creatividad son las mejores armas para movilizar a ciudadanos comprometidos.

DIARIO DE CAMPAÑA

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Diario de campaña. Día 2: El mensaje

Publicado en BEZ el 5 de Diciembre de 2015

Las palomas son aves con una simbología especial para los humanos. Columbiformes, aves neognatas que, según los griegos, significa “mandíbulas nuevas”, ojo. Significativo cuando hablamos de mensajes, porque las palomas mensajeras vuelven a su palomar una vez que lleva un mensaje lejos de su hogar. Eso es lo que han hecho y siguen haciendo los candidatos como primer objetivo en esta campaña electoral, abandonar el hogar, pero manteniendo la esencia de ésta, para llegar a cada rincón de la geografía con un mensaje único que sea el que inspire y movilice su voto. Pero lo que muchas personas no saben es que muchos de los mensajes que emiten los candidatos tienen que ver con el clima y la temperatura social. El mensaje lo pones tú, nosotros, todos. Den por hecho que no emiten mensajes ni discurso que no vayan a conectar con cada audiencia a la que se dirigen. O al menos eso deberían hacer. Las palabras pueden mover montañas, y hacer historia. Pero… ¿cómo lo hacen? Principalmente porque debe haber existido una escucha social, saber cuáles son las preocupaciones de los ciudadanos, dónde viven con esos problemas y preocupaciones, y por qué les preocupa.

Los ciudadanos cambiamos constantemente, nuestras vidas están condicionadas por las cosas más pequeñas, aunque no lo parezca. De un año para otro puede que hayamos cambiado de ciudad, hayamos tenido un hijo o hayamos decidido dejar a nuestras parejas, posiblemente decidamos estudiar más o dejar de hacerlo, o directamente hayamos definido nuevos rumbos u objetivos. No funciona el café para todos. Del mismo modo que no hablamos igual a nuestras madres que a nuestros amigos, los candidatos en estas elecciones no pueden trasladar el mismo mensaje a los parados que a los pensionistas, al emigrante que a la hija de una mujer viuda. E aquí una de las principales crisis de la comunicación política: desconocer con quiénes estamos hablando, a quiénes nos vamos a dirigir, por quiénes vamos a trabajar el ideal de país que construimos. No obstante, los candidatos en campaña no obvian que, según el CIS, el paro es el principal problema en España, que la corrupción y el fraude es el segundo problema y que los políticos en general, los partidos políticos y la política es el principal problema. Pero… si no bajan el discurso de lo macro a lo micro, como diría el consultor Antoni Gutiérrez-Rubí, de la política de electores a la micropolítica de personas, no habrá éxito, nadie se sentirá escuchado y tampoco sentirán las personas que influyen en las decisiones que deben tomar aquellos que tienen la oportunidad de representarlos. Es así de simple. Las mujeres y los hombres de España no son somos indiferentes. Y, por ello, cada mensaje debe ir al destinatario correcto.

Mariano Rajoy, durante el primer día de campaña, habla de fuerza y determinación, pero también habla desde el mercado de verduras de la Plaza del Mercado Chico de Ávila, dice estar orgulloso de sus vendedores y nos invita a probar sus dulces típicos. No obstante, quien protagoniza la visibilidad de sus mensajes no es él, sino Soraya Sáenz de Santamaría. Pedro Sánchez, desde Cataluña, habla a las mujeres de la recuperación de un gobierno paritario, visita el mercado de Guineueta, emite un mensaje a nuestros mayores de esfuerzo, agradece a los periodistas su labor al mismo tiempo que agradece también a El Periódico y el Banco Sabadell el coloquio organizado. Pablo Iglesias alude a su slogan de campaña, a la ilusión de ganar el futuro desde Cádiz y da protagonismo también a las mujeres que, dice, cambiarán al rumbo de la historia. Albert Rivera agrade a Mallorca su cariño e ilusión. Ilusión, una palabra que estará en buena parte de sus discursos, no lo olvidemos. Pero pocos mensajes segmentados profundos puesto que se evidencia más en su comunicación política el dónde está que el qué dice a quién. Y Alberto Garzón desde Burgos, pero desde los barrios, ojo, apuesta por la palabra unidad.

Las palabras que se escogen para los mensajes políticos son fruto de una escucha permanente o, insisto, deberían serlo. Y de ponerse en el lugar del otro de manera real, sincera, permanente y humilde. Porque la política es humildad. Cuando acabe el día, las palomas mensajeras habrán cruzado el territorio para llevar el mensaje. Pero sólo algunas habrán acertado en la dirección que debían enviarlo.

DIARIO DE CAMPAÑA

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Publicado en BEZ el 17 de Noviembre de 2015

Los motivos de la sinrazón están manchados de sangre. Y a pesar de no tener apenas datos fehacientes de la oleada de atentados en París del 13 de noviembre, ya hay una reacción social frente a la masacre. La noticia de más de 100 muertos causa expectación, terror, asco. Causa un sentimiento unitario de repulsa, no tanto frente a ideologías o religiones, que también, sino frente a la barbarie, frente a la fiereza y la crueldad, frente a la muerte. Estúpida contradicción cuando deciden otros cuándo debes morir, retando a la naturaleza y a la vileza misma del ser. Unitaria reacción social de repulsa. Así ocurrió también el pasado 7 de enero tras el atentado contra el semanario satírico Charlie Hebdó donde murieron 11 personas y otras 11 resultaron heridas. Del #JeSuisCharlie, al #JeSuisParis.

“¿Por qué la religión permite la educación pero también el terrorismo? Atacar a un ser igual que tú. #PrayforParis” ha sido el mensaje de @salmakramos, acompañado de una imagen con una cita subrayada: “En los campos de refugiados incluso se les daba a los niños libros de texto creados en una universidad estadounidense en los que se enseñaba a contar con cálculos como estos: “Si un musulmán mata a 5 de 10 ateos, quedan 5” o “15 balas – 10 balas = 5 balas”. Este ha sido uno de miles de tweets bajo ese hashtag #PrayforParis en Twitter, pero también en Facebook. #TodosSomosParis inunda también las redes. Todo el mundo busca exponer su condena y compartirla con voz alta en el máximo de canales posibles de comunicación, desde las redes sociales, hasta los mensajes de Whatsapp, desde una llamada telefónica hasta la llamada unitaria a convocarse en plazas y Ayuntamientos para mostrar el rechazo a los ataques.

El miedo es libre, como la emoción colectiva de condena. Y frente a la emoción colectiva, movilización. Frente a la ideología que mata, movilización. Porque hay ideologías que enferman la lucidez de las personas. Porque hay ideologías enfermas que matan la cordura de las personas. La reacción social frente a la injusticia se traduce en un llamamiento colectivo. La forma en que se traduce físicamente esa reacción social es la movilización. La historia se escribe en las calles y también en las redes. En las calles la acción unitaria busca la transformación colectiva hacia objetivos comunes. Y es que la gente se moviliza tanto para bien como para mal, tanto para demandar políticas más justas y rechazar las injusticias, como para celebrar un gol.

Así somos los humanos. Así reaccionamos contra nuestros propios intereses y también cuando se ataca contra la humanidad. En España, en 2003 nos manifestábamos contra la decisión del Gobierno de Aznar de participar en una guerra que no era la nuestra, la guerra de Irak. Poco después, las calles se inundaban de símbolos y consignas para denunciar el atentado terrorista en España ocurrido el 11 de marzo de 2004. Unidad contra el rechazo, contra una guerra que existe aunque no se quiera admitir. Estamos en guerra, seguimos en guerra y parece que no lo queremos ver.

Unidad con lo que es nuestro y contra lo que no es nuestro. Así reaccionamos las personas. En todo el mundo se convocan movilizaciones por diferentes motivos. El diccionario de la movilización colectiva es amplio: manifestaciones, protestas, movilizaciones, concentraciones, marchas… Y en cada país del mundo tiene un sentido diferente, así como posturas políticas distintas. En Latinoamérica, por ejemplo, las “marchas” son opositoras, las “concentraciones” a favor, las “protestas” son personales, pero todo son movilizaciones. En Europa no es común, pero quien vive en países del centro y sur de América Latina, es testigo también de convocatorias en las redes para ir a las calles y a las plazas que se traducen en colectivos emitiendo al mismo son consignas en pos de la defensa de lo construido, o lo también denominado “vigilias”. Ocurre en Ecuador, ocurre en México, ocurre en Chile, ocurre en Argentina y ocurre en Brasil.

¿Quién no recuerda la Primavera Árabe? Reaccionamos frente a las causas comunes que nos unen. Nos movilizamos para la transformación colectiva aunque la sociedad no sea consciente del poder que tiene. O no todavía. Los alzamientos populares han servido a lo largo de la historia para transformar el mundo, para derrocar Gobiernos, denunciar las crisis que nos imponen por intereses económicos, conseguir políticas más justas, o denunciar el terrorismo, el mayor cáncer de las sociedades del ayer y del hoy. Empleamos mensajes para el levantamiento colectivo y empezamos a compartir imágenes en respuesta al rechazo, para evidenciar, desde el pensamiento visual, que sobran motivos por los que decir “no” a tiempo. Desde las Abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, al hombre que llora en Grecia porque no puede obtener su paga en un momento crítico para el país y para la supervivencia, pasando por la movilización mundial por los 43 estudiantes desaparecidos en México, el caso Ayotzinapa que nos tiene conmovidos aún. Desde la denuncia masiva por la negación a la recepción de refugiados en Siria, hasta la imagen de esa niña que dice ser una guerrera, no una princesa, para oponerse a la muerte de mujeres por violencia machista en España en el #7NFeminista.

La libertad sigue estando en crisis. La injusticia y las ideologías más cruentas siempre acaban matando. Unas lo hacen más lentas que otras. Francia será implacable, dice, porque con el sufrimiento no se negocia, ni en París, ni en cualquier país del mundo.

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