Your address will show here +12 34 56 78

PRIMERAS reflexiones a bote pronto tras la jornada que vivimos ayer. Así es, el PSOE necesita vivir su propia transición. Como dice la RAE pasar de un modo de ser o estar a otro distinto. Eso sí, sin cambio repentino de tono y expresión. Repentino no, reposado. Este titular podríamos haberlo llamado también: “En España, menos es más”. Así de sencillo y así de incoherentes somos. Pero lo cierto es que, no nos equivoquemos, el PSOE jugaba las cartas que les había tocado en una mesa que no era suya y en una sala sobre un barco donde sólo había botes salvavidas para el resto de jugadores. Esa es la verdad. Y… ante este panorama, ¿qué hacer? Creer que se puede, y hacerlo.

Me gustó mucho anoche el párrafo que escribió Antoni Gutiérrez – Rubí en El País:

“Los socialistas han cambiado menos que la sociedad. Es muy difícil ofrecer un programa progresista cuando no eres percibido como moderno, ni actual, ni contemporáneo. Esta falta de conexión con las transformaciones sociales y los anhelos de otra y nueva política podrían explicar parte de las fracturas más graves que tiene hoy la marca socialista. A la que hay que añadir problemas de liderazgo estatal y autonómico”

Como decían algunos usuarios de Twitter anoche, como el PSOE siga esta racha va a pasar al grupo mixto. Y no me extraña. El PSOE sigue sin entender qué está ocurriendo. No vale con adoptar la posición que tomó Rajoy con respecto a Zapatero: él vio pasar el cadáver y aprovechó la ausencia del Rey en el trono para coronarse a sí mismo, como hizo Napoleón. Pero Rubalcaba no puede seguir la misma estrategia del silencioDebe entender cuál es su posición para ser y hacer oposición. No hay más.

Menos es más. El 21O ha sido el aplauso en respuesta de lo que tenemos y no la reivindicación hacia un nuevo rumbo donde otra política sea posible. Feijóo, con menos votos, tiene más escaños. Ante este león, Patxi Vázquez no podía competir simplemente porque Patxi Vázquez no es un león. Y los gatos nunca ganaron la batalla a los reyes de la selva. ¿Podría ser que ocurriera? Sí, pero con gatos entrenados, con creencias, orgullos, valores y principios. ¡¡Y juntos!! Pero, sobre todo, con un fin común que hoy no persiguen.

Lejos quedó la conexión e identidad que lograban tener los antiguos líderes del pasado en momentos históricos donde se necesitaba más… Campañas políticas para una España enferma. Felipe González, Guerra, Leguina, Almunia… De nuevo, España está enferma. Mucho. Y el PSOE de nuestro país necesita vivir su propia transición si quiere volver a conectar con su electorado, si quiere volver a representarlo, si quiere aprender a entender a la sociedad que desea representar. Y no sólo en Galicia y el País Vasco, sino en todas las comunidades porque en todas las debilidad es notable.

– ¿Cómo se hace? -, me preguntó el periodista y asesor Juanjo Ibáñez.

– Empezar por querer hacerlo… -, respondí yo.

–  Queremos. Algunos queremos.- se sinceró él.

El problema sigue siendo que… no basta sólo con que algunos quieran.

Marquemos un punto y aparte. Abramos página y nuevo capítulo.

¿Título? “Arranca la transición del PSOE”

10

Según la RAE (Real Academía de la Lengua), este el significado de las siguientes palabras:

  • Cambio: 1. m. Acción y efecto de cambiar. 2. m. Dinero fraccionario de billetes o monedas de mayor valor.
  • Relevo: 1. m. Acción y efecto de reemplazar a una persona con otra en cualquier empleo, cargo, actividad, etc.
  • Impopular: 1. adj. Que no es grato al pueblo o a una parte importante de él.
  • Fidelidad: 1. f. Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona. 2. f. Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.

SABEMOS que Javier Arenas suele ganar en los sondeos. Lo que no está tan claro es que suela ganar en las urnas. De ahí a que su coletilla sea: “No me fío del color de la orina del enfermo”.

Según las encuestas lanzadas por los medios de comunicación en el ecuador de la campaña andaluza, el PP se haría con el poder rompiendo ese matrimonio histórico de 30 años que guardaba con celo el PSOE. Y una vez Arenas en el poder, candidato que ya ha perdido en tres ocasiones, sería la tercera victoria de los populares en menos de un año… Ahora bien, ¿ganarían por méritos propios? ¿Ganarían por éxitos conseguidos? ¿Ganarían por valientes, por retos y objetivos conquistados?

En este sentido, la respuesta es no. La estrategia del silencio empleada desde las elecciones autonómicas y municipales del 22 de Mayo (22M) del pasado año continúa hasta el último momento. Y esto les ha llevado a tener dos grandes victorias electorales, la última, la del 20N, donde Mariano Rajoy se hizo con el poder más absoluto, a pesar de haber perdido las dos campañas anteriores contra José Luis Rodríguez Zapatero (2004 y 2008). Victorias que han sido una oportunidad por dos factores principalmente: una crisis económica que merma el ánimo generando desconfianza y descrédito por las consecuencias durante los últimos años (31% de paro anda menos); y por algo tan fundamental como los errores del contrario (gestión, ERE). Así es, los errores del PSOE. Y por esos errores, otro partido político puede ganar.

El líder socialista, José Antonio Griñán, intenta por todos los medios movilizar a ese 25%, más de medio millón de indecisos. Y lo hace no pidiendo el voto, sino directamente apelando tal verbo: “movilizaos, movilizaos”. Mientras que el PP de Arenas pide cambio (y esperemos que no se refieran a las segunda acepción que la RAE da a esta palabra), el 52% de los que votaron a los socialistas en 2008, según Metroscopia, quieren el relevo. Pero cuidado, porque cambio no es lo mismo que relevo emanado de actores diferentes.

Y si Arenas quiere al votante desencantado con el PSOE, y por tanto captar la atención de este 52%, Diego Valderas, el líder de IU, quiere al votante socialista avergonzado. Pero Griñán, siempre querrá ir a por el indeciso dejándose la piel y su aliento hasta que su relato a favor de la herencia les ametralle los tímpanos emocionales que hace calar directamente en el corazón de cada uno de los andaluces en esa misma situación.

Y a pesar de la llamada impopular gestión del nuevo presidente de España, el PP en Andalucía se haría con un nuevo liderato porque el 76% de quienes votaron a Arenas en 2008 volvería a repetir. Un comportamiento de fidelidad mutua, algo que no caracteriza al votante de izquierdas en ninguna de sus vertientes en España.

El PP ha apostado por “el cambio andaluz” en su lema: corto, contundente y sencillo. El PSOE prefirió “Andalucía, por el camino seguro”, pero no se identifica con la gestión de los últimos años ya que la crisis y el fondo de reptiles para pagar prejubilaciones a trabajadores, es decir, la horquilla de la corrupción por el tema de los ERE, es la mayor factura que pagará Griñán a pesar de que fue el último que cerró la puerta al entrar y, según Felipe González, no se pilló ningún dedo (minuto 13:13 del vídeo). Quizás por eso siga manteniendo el color verde en su cartelería, de esperanza y de Andalucía, combinándolo con el rojo del socialismo, para que nadie vea que la identidad está perdida. Todo lo contrario que Arenas, que mantiene el azul nacional, ese mismo que llevó a Rajoy hasta La Moncloa el pasado mes de noviembre: identidad también, pero con el partido que gobierna España.

Aún así, tanto si gana Arenas, como si gana Griñán (con la vaga hipótesis de formar tripartido e incluso cuarteto), según el sondeo de El Mundo-Sigma Dos, Andalucía estará gobernada por líderes que suspenden: Arenas 4,82; Griñán 4,74. A partir de aquí cabe preguntarse, ¿cuál es el verdadero cambio o relevo que debería producirse en esta tierra?

7

GRIÑÁN con traje azul. Valderas, más oscuro. Griñán corbata azul. Valderas, ¿por qué no roja? Griñán con camisa azul. Y Valderas, acompañado de su pin con la bandera de Andalucía sobre la solapa de la chaqueta… Anoche se celebró el debate previo a las elecciones andaluzas del 25 de marzo con una silla vacía, un presidente solo y un líder, el IU, que quiere salir y salir por la izquierda sin encontrar aún la puerta adecuada…

Ante la negativa de Javier Arenas de acudir a Canal Sur por seguir imparable con la estrategia del silencio para asegurar posiciones, José Antonio Griñán y Diego Valderas, de pie, cara a cara y papeles en mano, confrontaron ideas, más que enfrentarlas, en un debate descafeinado. Escenario gris, pocas luces y planos justos. ¿Un tema principal? La corrupción. Y mientras Griñán debatía con el fantasma de Arenas y le daba la razón a Valderas en algunos temas (“ya sé que me da la razón, cosa que le agradezo”), el líder del IU sacaba sus ganas y su fortaleza ante Griñán en aquello que se debería hacer mejor en la Junta de Andalucía por la izquierda, convencido de que por la derecha no está la solución.

Mientras el porte de Diego Valderas crecía a medida que avanzaba el debate, Griñán daba síntomas de no encontrar su sitio, ni siquiera encontrar a su contrincante, por eso, quizás, mencionada al líder del PP una y otra vez: su rival no era IU, sino Javier Arenas. Sin embargo, el líder de los socialistas andaluces también acudió a la emoción y a su familia cuando tuvo que hablar del tema más espinoso que nos rodea, la crisis: “mi hijo pequeño también está en paro y está en casa”. (Declaración en el vídeo de la noticia).

Y para finalizar, dos minutos de gloria diferentes en cada uno de ellos: Valderas repitió en ese su minuto las palabras corrupción, dañado y manchado y pidió el voto porque quiere una oportunidad para IU en estas elecciones en la que la solución está salir por la izquierda, insistió. Griñán envió un mensaje más positivo con palabras como solidaridad, cohesión y libertad de oportunidades, pidió disculpas a su rival, le deseó suerte en lo personal, “pero en lo político, se lo deseo a Andalucía”.

Y así acabó este debate en plenas elecciones andaluzas con dos protagonistas que nada tienen de vencedores en las encuestas preelectorales… Pocos días por delante, y muchas cosas por hacer…

8