ETA manda una vez más en el panorama político. Barato le sale. No le cuesta nada. Tan sólo publicar un video y locutar varias palabras que caen en vacío a oídos del pueblo español. Con esta declaración se poscionan de nuevo en la agenda de los medios. «Alto el fuego permanente y de carácter general»: eso es lo que han comunicado. Y lo comunican desde un punto de vista apelativo: «todas las partes deben cumplirlo». Exigen cuando no están en condiciones de exigir. Y en su alocución leen, cuando son palabras que deben salir desde las entrañas de uno mismo. Falta de convicción una vez más. Pues se dirigen a una audiencia aburrida ya, cansada y dolorida. La credibilidad se perdió por algún resquicio de lo racional.
LA lluvia arrecia tras esa ventana de esta casa que he tomado prestada. Fuerte. Ni un rayo de luz se ve ya tras ella. Nada que contemplar, nada que vislumbrar a esta inocente hora que se tercia invernal. Sólo compartir unas palabras de una entrevista, publicada en El País hace una semana, que ha dado mucho que hablar y que ha suscitado mucho debate y generado mucho dinero en televisión a personas que poco o nada tienen que decir. Pero que a diario dicen, y hablan, y no callan.
Juan José Millás se puso manos a la obra para rescatar lo que pasa por la cabeza del ex presidente Felipe González. El hilo ya estaba encima de la mesa con la hebra suelta, dispuesta a dejarse tirar. Y, Millás, tiró y tiró…
Como entrevista, no tiene desperdicio. Como fuente de información tampoco. Y como ensayo, quizás tampoco. Este impreso son de esos que los periodistas, amantes del papel, guardamos con mimo. Aquí rescato lo más peculiar y creo que importante que merece alguna que otra reflexión: (Pincha para leer)