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EL pasado 23 de mayo, gracias AUGAC, estuve en Sevilla en la Universidad Internacional de Andalucía compartiendo experiencias sobre comunicación interna y redes sociales con grandes profesionales. Entre ellos estuvieron Francis PaniaguaJosé Merino, Jesús Timoteo ÁlvarezEsteban MucientesJosé Álvarez MarcosBernardo GómezChitina MorenoEmi SolísSonia Chacón e Ildefonso Martínez.

Llevo once años vinculada a la Universidad de una u otra forma y cuando aparece el concepto «comunicación interna» vinculado a ella, la primera palabra que dibuja mi cabeza es REVOLUCIÓN, seguida de relación, confianza y eficacia. Demasiados, procesos, demasiadas jerarquías sin sentido práctico alguno y demasiada lentitud. Ese es el diagnóstico. La Universidad y los Centros de Investigación siguen anclados a unas prácticas que poco tienen que ver con su público: desconocen quién es su audiencia interna, no adaptan los mensajes al público (y se le pregunta escasamente por ello) y toman decisiones basadas en mandos de dirección que tocan poco el suelo. No es una crítica: es la traducción de la realidad misma. Una realidad que cuesta aceptar. Pero frente a ello, sólo hay una camino: revolucionar la Universidad apostando por un cambio cultural, nuevas relaciones transversales, nuevos liderazgos que den confianza y creyendo en la eficacia del talento de la multitud. 

Ahora bien, no todas las Universidad comunican mal a su público interno ni todas a nivel España están en la misma situación. De hecho, además de la asesoría externa, entre ellas mismas pueden generar nuevos modelos que ayuden a agilizar y mejorar su trabajo. De eso se trata la relación. Y para eso estuvieron allí en Sevilla dos días profesionales de la comunicación, para compartir experiencias que mejorasen su día a día.

Por otro lado, también es cierto que el cambio cultural empieza siempre por una actitud. De hecho, algunas personas que participaron en las jornadas me transmitían que es muy difícil por la complejidad de las estructuras de la Universidad y que siempre acaba tomando la decisión de hacer una cosa u otra aquél que tiene más «poder» pero el que menos entiende de comunicación. Y este es el problema. Además de desconocer que existen otras técnicas de comunicación, desconocen que adaptarse a los públicos conduce al éxito. Frente a los cambios y la adaptación, la primera respuesta que ofrece la Universidad es NO: no se puede hacer esto, esto no lo van a aprobar, esto no se puede hacer así…

Con un simple juego que me inspiró Imma Marín compartido en TrendSpain les hice ver que podemos llegar a acuerdos, relacionarnos sin preguntar «qué puesto tienes tú» siempre y cuando tengamos un objetivo y un reto por conseguir.

Con un simple juego de globos les hice ver que la Universidad es experta en acumular problemas en vez de acumular soluciones. De ahí que la burocracia interna haya pasado a llamarse «burrocracia».

Y con una simple pregunta final les hice ver que la actitud de la Universidad frente a lo desconocido siempre es negativa. Si nuestro cuerpo puede pasar a través de un folio, la Universidad puede tener su propia revolución, generar nuevos liderazgos a través de las relaciones, generar confianza a su público y ser eficaces incluyendo el aprendizaje colaborativo. 

 

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“Manchega errante con ole”. Así empieza la descripción de mi biografía en Twitter. Y es que es imposible alejarse de las raíces familiares que la unen a una con Andalucía. Por ello no podía dejar de ir a presentar el libro a una tierra que adoro, la malagueña, y a la que me escapo siempre que el tiempo lo permite para andar por las playas de San Luis de Sabinillas, rozar, una vez más, esas piedras que adormecen los sentidos, y esas sus agua cuyo frío penetra en el interior de una misma sin dar tiempo a la reacción para impedirlo.

SIEMPRE es un placer disfrutar del sol malagueño, de sus vinos y de las sonrisas de sus gentes. Y allá que me fui para hablar de “Se llamaba Alfredo…”. Tuve una cálida y fabulosa acogida. Y aquí tengo que dar las gracias a Fernando Arcas y a Mavi Navarro por adoptarme en su casa, el Ateneo, para hablar de este libro. Fue algo familiar, cercano, por y para la gente, continuando con la filosofía de este libro.  Y se consiguió. Tanto es así que se alargó el debate hasta bien tarde superando con creces la audiencia del fútbol malagueño que se disputaba a la misma hora que esta presentación.

EN esta ocasión me acompañaron dos grandes personas del mundo de la información política y de la comunicación política. Teodoro León Gross y Francis Paniagua. Teo estuvo más que acertado en su explicación y en sus citas, dando por sentado algunas y muchas claves del transcurso de la profesión periodística en campaña electoral. Citó, se acercó y enamoró. Mientras que Francis nos dio una lección de liderazgo político aproximándonos a un debate que aunque parezca que está empezado, puede que la intención política sea evadirlo.

SENCILLAMENTE genial un acto en el que estuve muy apoyada también por Charo Moreno y, como no, por alguien considerado como un grandísimo profesional del mundo de los eventos en esta ciudad: Antonio J. Guzmán. A él le debo mucho y todo para que este día saliese mucho mejor de lo esperado. Lo llevo diciendo ya mucho tiempo pero, insisto: la idea pueda que nazca de una sola, pero nada se conseguiría sin el apoyo de tantas y tan buenas personas. GRACIAS.

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