Your address will show here +12 34 56 78

 

Publicado en el Blog de El País, Mujeres (19 de octubre de 2012)

Curioso es que existan monumentos que homenajean a grandes luchadores y conquistadores, grandes guerreros y reyes. Pero pocas veces se acuerdan del papel de las mujeres en las conquistas y en las guerras. ¿Existieron?

“Las hazañas de Inés Suárez, mencionadas por los cronistas de su época, fueron casi olvidadas por los historiadores durante más de cuatrocientos años”, escribió Isabel Allende a modo de introducción en su novelaInés el alma mía. Y cuánta razón tenía.

Inés Suárez (1507-1580), mujer extremeña del siglo XVI que decidió embarcarse rumbo hacia ese nuevo mundo donde se depositaron tantas y tantas esperanzas. Hacia allí partió, tras su marido Juan de Málaga, para conocer que se había convertido en una mujer viuda. En Cuzco, conoció a Pedro de Valdivia, el gran Pedro de Valdivia, maestro de campo de Francisco Pizarro. Y junto a él no sólo conocería la pasión y el amor, sino también el sabor de la conquista.

La valentía no sólo es una intención. E Inés Suárez lo demostró al participar en las expediciones por territorio chileno y en la fundación de Santiago de Nueva Extremadura, hoy Santiago de Chile. Porque los guerreros no luchan solos. Y no todos son hombres. Hay mujeres que los acompañan, deciden, les cosen las heridas, los cuidan, les dan de comer, montan a caballo como ellos y empuñan las armas.

Inés Suárez destacó por su valentía y su ímpetu, pero la historia cuenta también que por su crueldad tras el asalto a Santiago dirigido por Michimalonco en 1541: hizo decapitar aQuilicanta junto a siete indígenas prisioneros para asustar a los atacantes.

Ocho años después, Pedro de Valdivia entregó finalmente a Inés en matrimonio a Rodrigo de Quiroga e hizo traer a su mujer a América. Todo para cumplir la sentencia de un juicio en el que lo acusaron, entre otras cosas, de mantener una relación fuera del matrimonio. Tras este matrimonio, se dice que Inés y Rodrigo vivieron en la calma de ese Santiago…

Más de 400 años después, la comuna de Santiago ha cambiado mucho… La lucha que hoy existe es para hacerse no con la conquista de ningún territorio, sino con la conquista de la confianza de los ciudadanos que allí habitan. El próximo 28 de octubre se celebran elecciones. Pablo Zalaquett y Calorina Tohá se disputan la alcaldía. Ya no hay caballos ni lanzas, aunque quede el origen y recuerdo de la historia. Hay líderes que pretenden mejorar la calidad de vida de sus vecinos, de todos: de los jóvenes, que cada día salen a las calles para pedir más educación; de las mujeres, que cada día solicitan más igualdad; de los mayores, que necesitan escuchar, ver y comprobar. Ese debería ser el objetivo de su candidatura.

Ya no se recuerda a Pedro. Y tampoco a Inés. Ese Santiago chiquito creció. Los grandes monumentos que homenajean a los hombres son sólo símbolos. Hoy se sueña con hechos. Las elecciones dan paso al papel de la democracia. Una democracia que, quizás, le habría gustado ver a Inés en su Santiago.

 

Imagen de la portada del libro de Isabel Allende Inés del alma mía

4

Publicado en el Blog de El País, Mujeres (23 de agosto de 2012)

Las más de 30 mujeres que viven en Londres en la residencia de las Adoratrices en Kensington Square tienen algo en común: las ganas de sobrevivir en un país que no es el suyo y una cualidad imprescindible y necesaria en estos tiempos que corren, la seguridad. Son mujeres con ideologías y opiniones diferentes, pero el 90% españolas. Son parte de esas 9.525 entre 18 y 35 años según el INE, que partieron en busca de una oportunidad en 2011 fuera de las fronteras españolas. Y el dato sube. El número de hombres que lo hicieron en torno a estas edades fueron 7.243, 2.282 menos que ellas.

El capital humano se va de España, y de nuevo son ellas más las que parten. Primero a mejorar el idioma que tanta falta hace para tener una oportunidad. Después porque no queda nada. O quizás sólo quede lo que Merkel prometió una vez. La ceguera política impide ver que el capital emigra, parte, y que muchos de estos jóvenes difícilmente volverán. La emigración supera a la inmigración. No hay trabajo. No hay perspectivas. Y la estrategia del Gobierno no genera esperanza a los jóvenes que ven la emigración como la única alternativa a la subsistencia.

Rocío Castro es el nombre de una más. Vive entre las paredes de una de las residencias londinense sin las comodidades de su casa, pero con una gran familia. Esta gallega estudió en la University of the Arts en Londres, y en España en la Escuela Superior de Diseño y Moda Felicidad Duce. Lleva 4 años en Gran Bretaña y lleva más de un año y medio trabajando en la Head Office de una de las marcas de moda de Londres más importantes. Se mudó a Londres por su cuenta cuando tenía 21 años. Llegó a un país que conocía poco. Todo le parecía extraño. Estaba sola y no hablaba el idioma. Ni siquiera podía permitirse el comprarse otro billete de vuelta a España: “Al principio te vas por poco tiempo, unos meses…; pero luego ves que no hay manera de regresar, a veces porque sabes que no tendrás mejor salida en España, otras porque tu orgullo te lo impide. Entonces, un día, me topé como por arte de magia con las palabras del diseñador John Galliano en una revista, o tal vez en un libro, no llego a recordarlo. Decía que durante sus años de estudiante en la Central Saint Martins dormía en el suelo en casa de unos amigos porque no podía costearse el alquiler de una habitación. Esas palabras me dieron fuerza para creer que yo también saldría adelanteLondres es lo mejor que me pudo pasar”.

Empezar es difícil. Luchar por un puesto de trabajo acorde a tu formación aún más. Eres emigrante. Y las oportunidades no son las mismas para todos. “Tienes que hacer muchas cosas que no te gustan, cosas que ni por asomo harías en tu país, cosas que te hacen pensar en todo lo que has dejado en España… Y es aquí cuando encuentras a gente como tú, tu nueva familia, esa que tú eliges, la que pronto se convierte en tu mayor apoyo y con la que compartes tus malos momentos entre lloros, y desde luego también los buenos, esos, que por muy pequeños que te parecerían en España, aquí son pasos de gigante”.

Rocío trabajó cuidando a dos niñas nada más llegar a este país, y a su vez siente que de alguna manera también la cuidaron a ella: “Aquí nadie te va a regalar nada, pero si van a valorar todos esos sacrificios y esfuerzos, te ayudan a crecer, te empujan hacía arriba, confían en ti cuando les das motivos para que puedan confiar. Algo que ni por asomo sucede en España, y mucho menos cuando tienes 25 años”.

A pesar de que había, en 2011, 173.412 varones más que mujeres entre los 18 y los 35 años en España, es más numeroso el número de mujeres que, como Rocío, toman la decisión de partir: “Desde luego que, el que yo me haya ido de España, no es una gran pérdida para el país como puede serlo para mi familia, pero sí lo será cuando, como yo, se hayan ido todos”.

Rocío tenía un sueño, como tantas y tantas mujeres que hacen las maletas, que tienen el valor de salir adelante solas y creer que es posible. Precio “cero” es lo que ella cree que le costará a los países receptores de españoles, ya que estos jóvenes cotizarán para pagar las jubilaciones de abuelos y padres que no son los suyos.

La generación más formada está siendo también la más humillada. Y se va, se va de España sin billete de vuelta… ¿Qué ocurriría si a España le da por apostar por la investigación y por la competitividad? El giro sería de 180º y la marca de nuestro país empezaría a tomar un nuevo matiz que a día de hoy desconocemos.

Detrás de la historia de Rocío, también está la de Montse, Mónica, Cristina, Claudia, Gloria, Mabel, María… Son diseñadoras de moda, ingenieras, periodistas, fotógrafas, biólogas, politólogas, psicólogas, economistas… las que viajan a la actual capital de los Juegos Olímpicos para trabajar como camareras, ayudantes de cocina, dependientas, canguros… en lo que sea hasta que algunas pocas, como Rocío, consiguen una verdadera oportunidad en relación a sus estudios. Viven lejos de sus casas, de sus familias, de sus amigos y en muchos casos de sus parejas. Viven contando las monedas para tomar un café o para poner una lavadora. Y en la mayoría de las ocasiones viven contando los días para volver… a ser.

10

Publicado en el Blog de El País, Mujeres (26 de julio de 2012)

Un hombre que se sitúa por detrás de una mujer y le tapa los ojos con una cinta negramientras que el ritmo sensual de la kizomba empieza a dominar sus cuerpos. Una mujer que sigue agarrada el paso que él le marca. Se cuelga, literalmente a él. La kizomba los posee, y ellos bailan…

La danza de la kizomba nació en Angola, como tantas y tantas mujeres que hoy luchan por su libertad. Bailan su ritmo, como queriendo salvarse, porque la danza siempre ha sido factor de integración, no de sumisión. Bailan con ellos, pero saben que sólo ellas tienen la llave para conseguir la tan ansiada igualdad. De ellas depende que el lema de su país se haga realidad: “la virtud unida es más fuerte”.

La República de Angola nació en 1975 tras su lucha por la independencia de Portugal. Desde 1979 su presidente ha sido José Eduardo dos Santos, perteneciente al MPLA(Movimiento Popular para la Liberación de Angola). El 31 de agosto es la fecha marcada en el calendario para que se celebren elecciones legislativas en Angola por tercera vez. Tercera vez desde 1975. Unas elecciones donde las mujeres tienen mucho que decir, donde sus voces deberían unirse para el tan ansiado proceso de democratización…

A día de hoy, la discriminación de la mujer sigue siendo un verdadero problema. Afortunadamente, hace años que no se practica la mutilación genital femenina, aunque se reconocieran casos en las zonas cercanas a Moxico (frontera entre la República Democrática del Congo y Zambia). Pero la violencia que perpetran los maridos contra sus mujeres continua siendo el pan de cada día. Sin embargo, el Ministerio de la Familia y Promoción de la Mujer (MINFAMU) no ve irregularidades allá donde se dan casos de violencia intrafamiliar…

En Angola existe legislación nacional a favor de la mujer, como la Ley contra la Violencia Doméstica y la propia Constitución dictada en 2010. Pero no es suficiente cuando se vulnera cada punto dictado. No se “promueve la igualdad entre el hombre y la mujer”(Artículo 21 de la Constitución apartado K); y el hombre y la mujer tampoco “son iguales en el seno de la familia, de la sociedad y del Estado, disfrutando de los mismos derechos y correspondiéndoles los mismos deberes” (Artículo 35 de la Constitución apartado 3). Y… ¿por qué?

Porque carecen de apoyo, carecen de protección y su valor aún se cuestiona. El nivel de alfabetización apenas roza el 30% aproximadamente, la mitad que el nivel del hombre. Y la tasa de fecundidad ronda los 6 hijos, una de las mayores del mundo. Además, la mujer continua siendo discriminada en todo lo relacionado con la herencia, con las propiedades y con la participación en las actividades comerciales. Se encuentran sin derechos y sin protección. Algo que desemboca a una pérdida de los valores, problemas con el sustento económico y profundas crisis en el seno de las familias, según el propio ministerio.

La OMA (Organización de la Mujer Angoleña) es una de las organizaciones más fuertes que luchan cada día por las desigualdades de género en este país y participa en la elaboración de políticas así como en charlas comunitarias sobre la violencia y apoyo a los centros. Pero sin educación, no hay ninguna información que interpretar. Y por tanto se pierde toda comunicación.

Incentivar el voto a mujeres con una tasa de alfabetización de un escaso 30% es promover un voto porque sí cuando el verdadero problema se sitúa en las fronteras del mundo rural. En la provincia de Moxico, la OMA tiene actualmente 86.203 miembros de los cuales 85.603 son militantes del partido que gobierna el país, el mismo que tiene un ministerio que no contempla como irregularidad la violencia intrafamiliar. El mismo gobierno que concentra, cada vez más, el poder en un sólo hombre.

El voto femenino el próximo 31 de agosto debería ir a ritmo de kizomba. Al ritmo de una danza que funcione como verdadero factor de integración, sin cintas que tapen los ojos… Llegará la hora en este país de que hombres y mujeres bailen al mismo tiempo.

3

POSTS ANTERIORESPágina 8 de 9POSTS SIGUIENTES