Your address will show here +12 34 56 78

Tengo que decirlo: no creía en el crowdfunding. Y me explico: no creía en el micromecenazgo como forma de financiación. Y, sin embargo, creí que Libros.com era la editorial más oportuna para publicar mi segundo libro, ojo, más por el cómo nacieron que por el método para poder publicarlo. Quería cerrar el ciclo narrativo de la propia historia del libro y lo único que no me convencía era la palabra «crowdfunding». Hasta que me convencieron. Una vez que finalizó la campaña de A Praga desde la Mitad del Mundo, reflexioné. No distaba mucho la campaña del libro de cualquier campaña electoral que hubiese trabajado a lo largo de estos últimos años y en distintos países. Y verán por qué:

1.- ¿Quién es esta persona y de qué partido viene?

Voy a poner el ejemplo de Libros.com, aunque puede ser parecido en el caso de otro producto que se ofrezca en crowdfunding. Al final, lo que tenemos encima de la mesa es un producto. Un producto con un contenido que hay comunicar: la propia historia. Escrita, además, por una o varias personas que dan un sentido específico al texto, del mismo modo que da sentido al texto la historia que hay detrás de la propia historia, el motivo que llevó a escribirla, dónde se escribió… etc. Saber de qué va el libro es importante porque es lo que da inicio al famoso marco. Y la creación del marco es vital en campaña electoral. Si no, que se lo digan al asesor César Martínez, quien ha trabajado este punto específicamente con el Partido Republicano en Estados Unidos. Cuando apareció Emmanuel Macron, todo el mundo quería saber quién era y de dónde venía, no sólo qué ideas representaba. El marco de comunicación que se creó en torno a él fue excepcional, aunque no sabemos muy bien si fue al principio. Cuando empezó a ser un “éxito de ventas” en su país, empezamos a hacerle caso en España. Y, oye, gustó. Igual que gustó María Dueñas a nivel internacional cuando “lo petó” en España con su Tiempo entre costuras. Una vez que conocimos el libro —Macron— quisimos saber quién había detrás, y empezó a ser noticia su esposa, Brigitte Trogneux, su mentora, su inspiradora —¿su autora? —.

2.- ¿Por qué apoyar?

Mariano Rajoy diría: «un libro es un libro; y una candidata es una candidata». Déjenme que ponga candidata y no candidato: nos hacen falta muchas, aunque él no sea muy consciente de ello. Efectivamente, un libro es un libro, y es un producto. Como la figura de un político o una política. Una figura formada por una trayectoria, una historia que contar, un motivo que vender y unas personas a las que llegar, por muy utópicas e inspiradoras que sean sus ideas. Los mensajes de Donald Trump en la campaña de Estados Unidos fueron breves y concisos. Y los repitió constantemente: todo el mundo recuerda que quería eliminar el «Obamacare», que quería un muro en México y que quería «hacer América de nuevo». ¿De qué nos acordamos de la campaña de Hillary? Escoger muchas ideas repetidas pocas veces puede fallar estrepitosamente en campaña. Responder a por qué apoyar a Hillary era vital y el mensaje debió ser contundente. Falló el mensaje central, no recordamos demasiado bien los eslóganes escogidos a lo largo de la campaña y no recordamos ya el motivo por el que debíamos votarla. Les invito a leer «las claves de la derrota demócrata en Estados Unidos». En una campaña de crowdfunding el mensaje es vital y debemos trabajar bien el motivo por el que apoyar el libro, un motivo que inspire junto a un mensaje que puedan recordar. Al final, les estamos ofreciendo algo que todavía no han leído, y queremos que compren, como un presidente que aún no ha gobernado… y tardará en hacerlo. Bernar Freiría, en Triple juego en Cuba, libro que por cierto ha publicado Libros.com, escribe: «Está utilizando la estrategia de un negocio en unas elecciones presidenciales. Tiene a un jefe de gabinete, Mark Hanna, que se encarga de disponer de todo lo necesario para mover la maquinaria. La novedad que están poniendo en marcha consiste en presentar la figura de un presidente como si se tratase de un producto que hay que poner en el mercado. Mientras su rival Bryan sigue confiando en los mítines para difundir sus ideas y recorre el país de punta a punta buscando votos, McKinley desde su casa en Ohio está presente en todas partes logrando que se asocie su imagen a la eficacia y la capacidad de dirigir un país».

3.- La estrategia de comunicación

Empezar la campaña de un libro, así tal cual, oye, ¡compra, es fantástico!: NO FUNCIONA. Obligar a comprar un libro no es eficaz. Obligar a votar a una u otra persona tampoco. La clave siempre estará en conectar —romántica de mí que yo aún apuesto por «conectar emocionalmente». — Debemos conocer y reconocer lo que tenemos —el libro y qué marco nos ofrece el libro—, delimitar un objetivo —fun-da-men-tal—, y a quiénes queremos llegar. Igual que en campaña electoral. Es posible que la palabra estrategia esté muy manida. Incluso yo he oído decir a grandes consultoras que han prohibido a su equipo mencionar la palabra «estrategia» en reuniones. Pero, ¿saben?, es el primer y peor error que se puede cometer en campaña electoral: no tanto diseñar la estrategia política y de comunicación errónea, sino olvidarse de ella en mitad de la misma. ¡Uys! Sí. Pueden leer este ejemplo, si quieren. Seguro que lo recordarán.

4.- El objetivo

No todas las campañas electorales están diseñadas para ganar, entendiendo ganar por «gobernar». Y seguro que no les estoy revelando ningún secreto. Algunos partidos políticos se ponen como objetivo, al menos, que el adversario no consiga mayoría absoluta; o ganar desmovilizando voto del adversario; o conseguir gobernar en coalición… Esto, evidentemente, nadie lo dice. Todos van a ganar y todos van a ser presidentes, diputados, alcaldes… etc. T-O-D-O-S. El objetivo de las campañas de crowdfunding no es conseguir los mismos mecenas; o la misma cantidad económica para la producción del libro. Igual que en política, se tiene en cuenta varios factores que se analizan con sumo detalle, como por ejemplo el producto (candidato); los costes de producción (coste de la campaña); costes distribución (campaña territorial, la ruta de mítines o como dirían en EEUU, los «rallyes»); o personas a las que queremos llegar para conseguir el mayor éxito posible (votantes, dónde están nuestros votantes y potenciales votantes). Por eso hay objetivos de 100 mecenas, 150 mecenas o 15.000 euros como objetivo. Tradúzcanlo a la política ;-).

5.- La movilización

La clave. La movilización acaba siendo eso que necesitamos innegablemente. Sin la movilización, sin la microsegmentación —territorial, etaria, por comunidades de intereses, sexo… y cruce de variables—, sin el uno a uno, Libros.com no sería posible, tampoco ninguna campaña electoral. En líneas generales, nos dirigimos a las personas para asegurarlas, también para convencerlas y, por supuesto, también para que personas convencidas convenzan a otros. Muchos partidos políticos se centran en el voto seguro para movilizar el indeciso, gestionando, después, el último periodo de la campaña para movilizar a favor voto indeciso. En el caso del Partido Popular es bastante diferente, porque sus campañas se han centrado en desmovilizar y dispersar el voto de la izquierda: eso asegura su voto fiel porque sabe que no necesita más para salir victorioso. En crowdfunding es vital la fórmula de los círculos concéntricos: la movilización de comunidades empezando por el entorno propio del autor. La honda que se expande a través del tiempo entre el entorno propio, comunidades de intereses, mensajes y canales hace que se consiga el objetivo esperado, incluso llegando a superarlo.  Cabe decir que, en ocasiones, la propia historia del libro suele ser una causa compartida: no es extraño esperar que surja un grupo espontáneo de personas que no sólo compren el libro sino que lo compartan entre sus comunidades de manera individual, ampliando, así, el ratio de éxito. Este fenómeno, en política, es conocido como grassroots. Un ejemplo es el famoso «carmenazo», o Efecto Carmena: contrariamente a lo que se auguraba, Manuela Carmena se convirtió en la alcaldesa de Madrid gracias a la creatividad y al apoyo cívico de cientos de anónimos; y de otras personalidades también no tan anónimas. https://twitter.com/elqaesar/status/601341202445824000

6.- Los votantes

Si los partidos políticos tienen encuestas, Libros.com tiene datos. La herramienta que utilizamos para poner a disposición los libros y gestionar todos los mecenas que han comprado, es tremendamente potente. Partidos políticos, estad atentos. Tenemos una base de datos de más de 25.000 personas. Yo me enamoré de ella como me enamoré de Vote Builder, software que utilizó el Partido Demócrata para organizar sus bases, llegar así a su electorado y movilizar, sobre todo al votante seguro e indeciso. Uno a uno. Sí, requiere mucho esfuerzo, pero es lo más efectivo. Repito: uno a uno. Increíble cuando nos pusimos a trabajar con él, en mi caso desde Virginia. El Vote Builder del partido ya no está disponible, pero lo desarrolló ngpvan. ¿Quiénes son los mecenas? Personas. Personas con las que se conecta para que compren el libro por anticipado, incluso antes de tener el libro entre las manos y saber si nos gustará o no. Personas, también, que vuelven a comprar más libros después de haberlo hecho anteriormente. Repiten: vaya, les gustó. ¿Quiénes son los votantes? Personas. Personas que votan a una figura que en muchos casos aún no ha gobernado, ni conocemos muy bien, ni sabemos cómo lo hará. Personas que también repiten candidato o candidata después de haber vivido una legislatura. Repiten candidato o candidata, como esa persona que se vuelve a hacer mecenas. Y, aunque no lo creamos y no nos lo digan, el libro lo acaban comprando. De la misma manera que un votante se levanta por la mañana ese domingo y va a votar, aunque haya dicho en las encuestas que no lo haría, o que votaría por otro partido, o que no volvería a votar a los mismos. En fin. Podría haber detallado mucho más y haber abierto varios epígrafes adicionales, sobre todo uno con el título «equipo». Porque, al final, son los equipos los que trabajan para que una elección sea posible. Las campañas no las ganan los candidatos, las ganan los equipos. Al igual que el trabajo de Libros.com no sería posible si no existiese un grupo de personas con roles perfectamente definidos trabajando bajo un engranaje espectacular.

0

Quito. Ecuador

30 de junio de 2015

 

Mi querida Manuela,

 

No son pocas cosas las que las mujeres de Madrid, que viven Madrid, que viven en Madrid o que tienen un espacio de su vida allá aunque tengan que viajar esporádicamente a miles de kilómetros, te dirían. Te dirían muchas cosas, estoy segura, porque son muchas cosas las que hay que cambiar de un Madrid que parece que despierta de un letargo, o no, veremos, dinos tú, querida Manuela. Y cada mujer, como bien sabes, es un mundo. Un mundo diferente, con sus climas y sus tiempos, con sus montañas y sus mares, con sus bares y sus vidas, con sus hijos o sin ellos. Pero en esta carta, que nace desde lo más profundo de un sentimiento y una necesidad, se centra en aquellas mujeres que estamos solas en Madrid, que vivimos solas en Madrid, que nos movemos solas en Madrid y muchos de los servicios de Madrid ahondan más es una soledad que, en muchas ocasiones, es irremediable.

Somos muchas las mujeres que pagamos un alquiler en Madrid a precio de vida entre manteles bordados en oro. Quizás seamos menos las que con suerte podemos decir que tenemos un trabajo, aunque nuestros sueños, el sentido de la prevención –vamos a seguir haciendo y estudiando por si acaso nos quedamos sin él, sin el trabajo- y ese instinto inaudito de querer cambiar el mundo nos lleve a trabajar más de 24 horas del día. Doy fe de que el día puede tener más de 24 horas. Y si tienes salud pues… es porque tienes una bendita estrella en el culo. Una estrella en el culo que te has ganado a base de trabajar gratis durante años, de vivir y buscar oportunidades en otros países, de demostrar con ahínco aquello que crees que mejor sabes hacer, y a base de ser becario durante años en un momento en el que ser becario indefinido, estoy segura, se planteaban las empresas para que fuese legal. Pero… hay mujeres que no tienen nada, y lo poco que tienen puede ser arrebatado a base de impuestos y malos servicios.

Uno de esos malos servicios, por ponerte un ejemplo mi querida Manuela, es el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER). Si pagas alquiler a peso de oro es obvio que evites pagar otro alquiler más para el garaje y tomes la decisión de dejar a tu coche con más de diez años de patitas en la calle. Vas a la oficina del SER, después de empadronarte, registrar el vehículo en el Municipio… etc. –más de un día de trámites que tienes que pedir libres porque como estás sola en Madrid no le puedes pedir a nadie que lo haga, evidentemente, y como funcionan tan bien los servicios de Madrid, cada edificio está en una punta de nuestra maravillosa ciudad-. Nada… todo cerquita, ya sabes Manuela. Una vez gestionado lo previo, pasas a lo secundario: pagas “tu año”, pongamos por ejemplo que empezaste a pagarlo en abril del año pasado y, para variar, y para que no puedas reclamar, no te dan un justificante ni nada que se le parezca donde ponga que es hasta el 25-26 de enero del año 2015. Porque… ¿sabes? Es que la normativa cambia, según los funcionarios del SER, y no les da tiempo a avisar a los ciudadanos –antes, al parecer, el mismo 1 de enero te jodían-. Pues bien, pagas tu año de estacionamiento, te dan el “distintivo” y por cosas de la vida –ja, ja- el distintivo no tiene ni por delante ni por detrás escrita la fecha en la que termina el servicio y en la que está permitido estacionar en la zona concreta según vivas, claro. Tampoco la letra pequeña y tampoco la evidencia de los grandes números que protagonizan el maravilloso distintivo verde. Como el ser humano es de por sí inteligente, creo, o no, pues tú piensas: si he pagado un año y pagué en abril, pues evidentemente mi servicio termina en abril de 2015. ¿No? Pues no.

En esto que vuelves de Barcelona en tren un día cualquiera de enero y con lluvia a las 10 de la noche después de pasar una semana intensa de trabajo y te pasas a ver cómo está el coche que se ha tirado a la intemperie todos esos días soportando la inclemencia del tiempo madrileño. Y ves cómo hay acumuladas 5 multas en tu parabrisas y pegadas contra el cristal, cinco pobres papelitos, de ese mismo día del SER, la letra corrida, todos mojados y a punto de romperse. 5 multas de 90 euros nada menos. El shock que te da en ese momento bajo la lluvia y cargada de bultos es poco más que mearse encima de rabia al sentir que tantos días de trabajo y noches en vela se van a ir por la misma alcantarilla que suena en ese momento al golpe con la lluvia que no cesa. Recoges todas las multas, intentas entender qué ha pasado, subes a casa corriendo, sueltas todo lo que llevas encima, empiezas a sacar los recibos del pago del SER que hiciste en su día y empiezas a buscar una explicación a la par que una respuesta. La respuesta no llega en ese momento. Tampoco al día siguiente. Llamas al 010 y te dicen que llames a la policía al 112. El 112 te da el teléfono de la policía y la policía te da otro número de contacto de una comisaría. Y esa comisaría te remite al 010. Y así… pasa más de una hora. Pero no logras entender por qué te multaron por carencia del distintivo, como rezaban las multas, si el distintivo está pegadito contra el cristal. Y empiezas a sospechar que estuviera caducado, ¿caducado? ¿No era un año?

Al día siguiente te levantas temprano y coges el coche para llevarlo a 250 kilómetros a casa de tus padres, lejos de la mano inclemente del SER y donde no te lo pueden multar más, lejos de la mano amenazante de quienes ponen multas como si no hubiese un mañana. Y digo yo… si el coche sigue en el mismo lugar y lo han multado más de una vez, ¿no han pensado que no sigue ahí por capricho? ¿No han pensado que quizás el dueño no esté? ¿Y si el dueño ha muerto? Pues pagan los herederos –me dijo un día un funcionario sin coger aire siquiera… Como es lógico, si esa mujer hubiera estado acompañada o hubiese alguien cerca, el coche se retira de inmediato. Como no es el caso y nadie te puede avisar, ni siquiera el propio Ayuntamiento al que le pagas un servicio, pues te han jodido viva.

¿Y qué hace una mujer cuando lo único que tiene es el trabajo por el que luchar? Pues se informa en la página de Madrid, después de estar más de una hora navegando y dar con una dirección donde preguntar después de pedir una cita previa, que en ningún caso es inmediata así tengas una urgencia. Y vuelves a pedir permiso a tu jefe para perder un día más de tu tiempo, de tu vida y para perder del todo la paciencia. Y vas a la calle Albarracín, 33, Planta Baja 28037 Madrid, en metro claro, parada García Noblejas –recuerda que tu coche está en casa de tus padres-. ¿Y qué te dice el funcionario? Que pagues. ¿Pero por qué? Porque el distintivo era hasta el 25 de enero y está caducado, lo ponga el distintivo, o no, lo ponga el justificante que te dieran al pagar, o no lo ponga. No lo ponía ni el distintivo ni el justificante. Y, evidentemente, el Ayuntamiento de Madrid no tiene ninguna obligación de informarte, ni de avisarte. Te jodiste. Que pagues de inmediato porque pagarás la mitad de lo multado, sobre todo en el caso de que en breve tengas que saltar el charco e ir Lationamérica por trabajo, lejos de tu vida y tu familia, para luchar por tu trabajo, para vivir tu trabajo y tus sueños, para defender tu trabajo y seguir viviendo de él. ¿Y el Contencioso? Ja, ja. El Contencioso te responderá en dos semanas con una carta a tu domicilio y, de no responder, pierdes. Y, si pierdes, te toca pagar los gastos jurídicos más las multas enteras, porque ya habrá pasado el plazo para que te las puedan reducir a la mitad. ¿Y cómo vas a responder a las cartas que lleguen a tu domicilio si estás sola y no vas a estar, si nadie va a coger las cartas, si nadie va a responder a las cartas?  Y pagas. Pagas aun teniendo las pruebas de que el Ayuntamiento de Madrid está en el error. Es más, una semana después llega otra multa a casa, y ya van seis, por lo mismo. Esta última, quizás, se escurriría del cristal del coche. Y vuelves a pedir un día más a tu jefe para ir a la calle Albarracín a pedir explicaciones y por qué unas multas son por “caducidad” y otras por “carencia del distintivo” en el coche, ¡si son del mismo día y en el mismo coche! Las de caducidad eran de menos importe (60 euros, no 90) y el distintivo, según los datos de la última tecnología del Ayuntamiento de Madrid, estaba caducado, pero pegado en el cristal. ¡Señor bendito, cuánta incompetencia! ¿A quién reclamas esto? Y como no puedes reclamar porque no vas a estar en tu casa, porque te tienes que ir a trabajar al Nuevo Mundo en dos días, a ganar dinero para sostenerte pero también para pagar las multas de un Madrid torpe, sangrante e incompetente pues no te queda otro remedio que pagar. Pagar, sentirte como una puta en cama ajena, y huir.

Mi querida Manuela, te escribo estas palabras desde la mitad del mundo y añorando un Madrid al que volveré, te escribo para decirte que las mujeres solas de Madrid nos sentimos solas. Y no es lo mismo estar sola que sentirse sola. Solas porque no hay un municipio que nos ampare, que nos ayude y que nos sirva, así paguemos los servicios. Hay mujeres que no tienen nada. Otras que solo tenemos nuestro trabajo cuyos beneficios vemos que acaban en una injusta, incompetente e inútil administración. Solas aquellas que vivimos para trabajar, sobrevivir y seguir soñando. Servicios que no se adecúan con una parte de la población, trámites absurdos que te hacen perder el tiempo y la paciencia: maldita burrocracia.  Acabemos con ello, por favor. Se necesitan políticas para mujeres, para las nuevas mujeres Madrid, de este Madrid. Te necesitamos.

Dice Marcela Serrano en su obra El albergue de las mujeres tristes que “las mujeres económicamente autónomas y con vida propia estamos cada día más solas”. Y es verdad.

El problema que expongo aquí, hasta con cierta ironía (creo y espero haber inspirado a mi admirada Eva Hache), es real pero absurdo quizás con el hambre y la muerte en vida que experimentan otras mujeres cada día. Porque hay otras mujeres que no son autónomas, que no tienen vida propia, que no tienen nada, que mueren un poquito cada día y que están solas. Solas. Las mujeres que vivimos solas en Madrid nos sentimos solas, mi querida Manuela.

Ayúdenos. Ayudémoslas. Ayudémonos.

 

Ángela Paloma Martín

0

Publicado en El País, blog Mujeres, el 26 de mayo de 2015

Noche electoral. 24 de mayo. Y leo un mensaje en Facebook que me hace reflexionar… más aún. Profe: vienen las mujeres… pero las buenas!”. Lo escribía Manoli Rodríguez, una de mis alumnas de IMEP y la Universidad Miguel Hernández de Elche, lugar donde los resultados electorales no han pasado desapercibidos. Vienen las mujeres… y vienen las buenas, decía, idea que muchos compartían en las redes sociales. No cabe duda de que las mujeres ya estaban, de hecho han sido las grandes ganadoras y perdedoras de estas elecciones, y no cabe duda de que han marcado un antes y un después en la presencia femenina en política.

El termómetro electoral ya tenía temperatura. Manuela Carmena a la alcaldía de Madrid al igual que Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes a la Comunidad madrileña, María Dolores de Cospedal quería repetir como manchega, Ada Colau a Barcelona… En fin. La presencia femenina era más que notable. Sin embargo, lo relevante en estas elecciones no ha sido la presencia de mujeres. No. El liderazgo femenino no se trata de eso. No se trata de más mujeres por imposición. Después de los resultados electorales del 24 de mayo nuevos liderazgos renacen, entre ellos el femenino. Se vislumbran políticas… para otra política. Sencillamente.

A vueltas con la regeneración democrática, Ahora Madrid le pide a Manuela Carmena que sea ella la candidata. Y, ésta, después de pensarlo, accede. ¿Regeneración democrática? Sí, con 71 años, y proyectando una nueva política que une y que integra. Una mujer coherente y práctica con convicciones adaptadas a nuestro tiempo. Y una campaña electoral basada en la tecnopolítica donde elactivismo político creativo ha sido la columna vertebral. Innovación y comunicación política estratégica muy buen planteada. Proyectaba energía porque las multitudes han hecho la campaña, porque el talento anónimo afloró y porque también personajes visibles e influyentes decidieron darle su apoyo: creativos, fotógrafos como Luis Gaspar con su “Vamos, Manuela”… Igual la gente no era de Podemos… o de Ahora Madrid. Pero sí de Carmena. Carmena adelantó a Esperanza Aguirre enbúsquedas en Google, y cuando se publicó la noticia, se encendieron las alarmas: hay más que posibilidades.

La chica del metro es más que juez y más que una candidata. Ha logrado identificarse con los ciudadanos, y ha sabido hablar y actuar en su lenguaje. No voy a obviar que mucha gente esperaba que Ángel Gabilondo, candidato a la Comunidad de Madrid por el PSOE, fuese su compañero de batallas en este periodo. Pero, si todo se concreta, finalmente Carmena caminará junto a Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid, una mujer del Partido Popular que tiene en sus manos la posibilidad de liderar de otra manera. En sus formas ya hay indicios, al igual que en su personalidad. Esperemos que su forma de gobernar no dé sorpresas, ni sustos, ni sobresaltos como si los diese su compañero de partido Alberto Ruiz Gallardón.

Ada Colau se hizo un nombre por denunciar injusticias que todo el mundo veía pero que el Gobierno callaba. El Gobierno callaba pero actuaba. Y cuando lo hacía era para desahuciar a personas de sus casas. El storytelling de Colau está relacionado con el activismo social. Impedir que se desahuciaran a más personas de sus casas era su reto. Y, de activista, pasará a ser la primera mujer alcaldesa de Barcelona. Especialmente se colocó en el escenario de la opinión pública con la intervención en el Congreso donde llamó “criminal” a un banquero. Siempre habló con claridad, describiendo la realidad en la que todos vivimos, dando un golpe encima de una mesa sabiendo que no podía mover muchos de los vasos por estar pegados al mantel. Colau es de Guanyem Barcelona, aliado de Podemos, aunque muchas veces el partido da igual cuando tus objetivos son claros. En su boca no encontraréis indicios de ambición, y sí muchas historiales reales. De eso se alimenta su comunicación: de historias vividas merecidas de ser contadas por injustas.

Después de 24 años de hegemonía popular en Madrid, regresa la izquierda, aunque bien creo que la izquierda no se fue a ningún sitio nunca. Carmena y Colau son claros ejemplos de liderazgos demandados, no impulsados. De liderazgos demandados, no estructurales. La gente demanda políticas para otra política, no políticas para lo mismo de siempre ni para seguir gobernando bajo el manto de los aparatos. Ahora toca ver si estas políticas se efectúan. Ser flexibles y coherentes, puntúa.

No obstante, la ceguera de muchos partidos políticos impide ver que esto de los liderazgos y de los candidatos no va de poner al que toque o al que no puedo quitar del partido. Esto va de aceptar la realidad y adaptarse a ella. La sociedad avanza más rápido que las propias decisiones estructurales. Y, oigan, mientras ustedes se deciden, surgen nuevos liderazgos más adaptados al contexto actual: demandados.

El PSOE a nivel territorial ya puso el cartel hace tiempo de “se buscan líderes”. Si cerramos los ojos por un instante y, mentalmente, reflexionamos y hacemos una pequeña fotografía a nivel autonómico, exceptuando Madrid con Ángel Gabilondo… ¿qué socialistas nos inspiran? ¿Quiénes nos excitan? ¿Quiénes nos evocan un sentimiento? ¿Quiénes son capaces seriamente de activar a la ciudadanía? Después de este ejercicio, igual nos acordamos de una persona, pero tan sólo de una persona, y también es mujer.

Y… ¿qué hubiese pasado si el PSOE invita a Manuela Carmena, en un hipotético escenario imaginario, a ser su candidata para la alcaldía de Madrid…? Pues posiblemente que el PSOE hubiese ganado más de lo que pierde. Pero olvidaos de esta idea falaz: las estructuras siguen teniendo el complejo de no querer mover lo que ya está. Lo que es así, es así. El 24 de mayo ha dado una gran lección: cuando hay políticos y líderes demandados, cuando no hay personajes impuestos, ni “colocados”, ni construidos, ni maquillados, la política gana y los ciudadanos premian. Cuando hay líderes impulsados desde las estructuras, presentados con mucha ambición y poca vocación de servicio, y metidos a golpe de calzador, la cosa no suele ir bien…

Este 24 de mayo ha dejado al descubierto nuevas mujeres con liderazgos propios que, si bien no son muchas, sus opiniones son decisivas e influyentes. Y también, este 24 de mayo, ha dejado rostros a los cuáles no les hace falta hablar, progresiones de sonrisas que evocan, sin necesidad de contar, los resultados electorales. Pero, sobre todo, lo que nos ha dejado el 24 de mayo al descubierto son políticas para otra política. Ya sabemos quiénes son esas políticas. Será cuestión de días descubrir de qué política se trata. Muchos esperan que no defrauden. 

0