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Publicado en Elecciones USA 2016, el 14 de abril de 2015 

Shirley Chisholm fue la primera congresista negra en Estados Unidos y activista por los derechos de las minorías, especialmente por los derechos de las mujeres. En 1972 se presentó a las primarias presidenciales por el Partido Demócrata. Desde 1971 empezó a trabajar en su campaña, pero lo anunció el 25 de enero de 1972 en una iglesia Bautista en el distrito de Brooklyn por el que era Congresista. Siempre quiso que en su campaña se la viese como a una candidata seria, no como a una actriz simbólica. Y perdió. Le faltaron apoyos. Le faltaron personas a su alrededor, pero “alguien tenía que hacerlo primero”. Sólo había un motivo que la empujaba: “la gente me quería”. Perdió y cuando perdió dijo: “He sido más a menudo discriminada por ser mujer que por ser negra”. “Los hombres piensan que estoy tratando de tomar su poder. El hombre negro debe dar un paso adelante, pero eso no significa que la mujer negra deba dar un paso atrás”, sentenció.

Y ahora Hillary. Era un secreto a voces, un anuncio esperado. Sólo falta el cuándo lo anunciaría… Y lo ha hecho. Pero, a diferencia de Chisholm, el anuncio de la candidatura de Hillary Clinton a la presidencia de los Estados Unidos ha sido a través de las redes sociales. El 12 de abril, el día escogido. Y dos mensajes en Twitter. Uno en inglés a las 21:27 y otro en español a las 22:28, justo una hora y un minuto después del primero.

Bien es cierto que la traducción en español de la presentación de su candidatura en Twitter carece de pasión. La palabra “champion” en inglés cobra más fuerza que la palabra “defensora” en español. No obstante, ¿qué necesita la comunidad hispana en Estados Unidos? ¿Una campeona o una defensora? Veremos… Veremos qué es lo que le demandan los hispanos, si defensa o pasión, si el ser una campeona para una comunidad campeona en los Estados Unidos.

En el caso de la composición de los tweets, Hillary ha elegido una fórmula sencilla: primero el texto, después la firma que identifica que esos son los tweets que ella genera personalmente “-H” y finalmente enlace a la web, en el caso del tweet en español, a la página en español.

Otro elemento importante es su avatar, el icono que la representa en Twitter y en el site de candidatura: su propia inicial en azul, H, jugando con una flecha roja transversal hacia la derecha en señal de futuro, de guía hacia dónde está el camino para seguir avanzando, para seguir creciendo. Ella señala anuncia que esto empieza, señala el camino, ¿la siguen?

Hillary Clinton ha anunciado su candidatura en las redes sociales porque sabe que en una campaña electoral el elemento central no es el candidato, tampoco es el equipo de campaña… son las personas, el público objetivo, los electores. Cuando se diseña una campaña electoral, el primero elemento a analizar es la sociedad a la que se representa. Si no se conoce a la sociedad a la que se quiere representar, nunca se la representará bien. Si no se escucha, si no se comprende, si no se entiende dónde y con quiénes se está, nunca habrá oportunidad de atraer al electorado, de enamorarlo. Si no se siente, es imposible hacer sentir a los demás. En las redes sociales Hillary Clinton sabe que están sus electores, sabe quiénes hicieron ganar al presidente Obama y sabe quiénes pueden hacerle ganar a ella.

Las mujeres y las familias serán una prioridad para ella en La Casa Blanca. Y así lo ha demostrado en el vídeo que ha presentado junto con el mensaje de su candidatura. Un vídeo titulado “Getting Started”(empezando). Un vídeo en el que se muestran diferentes personas mientras empiezan… ¿Y quiénes son? Diferentes familias, diferentes formas de familia, diferentes formas de vivir, diferentes formas de empezar, diferentes características de diferentes lugares, blancos, negros, mujeres, parejas de homosexuales e interraciales. Y todos… empezando: plantas que empiezan a nacer, una niña que embala para después abrir, hermanos que anuncian en español el empiece de un negocio, un bebé que espera empezar una nueva vida… Todos empiezan, de alguna manera, a construir una nueva etapa de sus vidas, o a prepararse para ello. Y todos parecen saber el camino, la dirección, esa que quizás marque la flecha que adelanta la marca de la candidata Hillary Clinton. Y finalmente, ella… de rojo y azul, evocando que Estados Unidos necesita una campeona y ella quiere serlo. Es la presentación del vídeo de una gran campaña que se dirige a ti, a lo más pequeño, a lo micro, a cada uno de los americanos para llegar a su corazón, para iniciar juntos esa carrera.

Todo campeón empieza una carrera con una señal de salida. Por eso el título de su web no es casual: Esto empieza contigo”. Todo, el lema, la web el vídeo, el icono… forman parte del relato que ya ha empezado a construir. Y en la cabecera de su web, una imagen que aparece en su vídeo en el minuto 1:33. Sentada alrededor de una mesa toma un café con personas mayores. Y un detalle en esa imagen: ella no habla, escucha.

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Hillary también quiere ser una candidata seria, como Chisholm. La convicción con la que dice “Everyday Americans need a champion, and I want to be that champion” es más natural que evidente. Y eso es lo que lo que marcará la diferenciación no sólo de su campaña, sino de su persona como única opción real para ser la presidenta de los Estados Unidos. Chisholm lo intentó. Buena parte de Estados Unidos quiere que Hillary lo consiga. Toda su estrategia estará enfocada a diferenciarla, a posicionarla como la gran campeona de una América campeona que nada tiene que ver con dinastías. Tiene que ver con liderazgos renovados, femeninos. Antes, todos estaban preparados para Hillary. Preparados… listos… Y ahora sí: ya, la carrera ha empezado… contigo.

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Publicado en El País, blog Mujeres, el 08 de Marzo de 2015

La historia de las mujeres se escribe con el tinte de la valentía. Sólo con esfuerzo y aliento se puede seguir escribiendo, letra a letra, paso a paso. Y en cada espacio de cada párrafo pararse a coger aliento. Porque sólo escribiendo, incluso, se puede llegar a hacer historia. Sin embargo, hay muchas mujeres que no quieren hacer historia, tan sólo quieren seguir siendo lo que son, mujeres. Pero mujeres en igualdad de derechos y oportunidades. Mujeres parte de una sociedad que las necesita, porque sin la mujer no sería sociedad. Porque el futuro como el presente es con las mujeres. Y con las mujeres ha sido siempre, pero con la diferencia del reconocimiento merecido. Queremos ser mujeres sin ser las primeras víctimas de una crisis. Queremos ser mujeres con un salario equitativo al del hombre. Queremos ser mujeres en igualdad de condiciones y oportunidades. Queremos ser mujeres sin machismo ni violencia. Queremos ser mujeres valientes y seguras. Queremos seguir siendo lo que somos, mujeres. Mujeres con roles indispensables, mujeres libres, mujeres capaces, mujeres. No queremos ser más, no se confundan. Queremos construir, junto a los hombres, un futuro mejor para nuestras familias, para las sociedades, para nosotros mismos. Queremos lo justo, lo indispensable, la mitad de todo. Queremos, sencillamente, crecer y crecer juntos, todos. Y ser felices, como decía Pepe Mújica, ser felices.

Qué curioso. Algo aparentemente tan sencillo todavía es una brecha internacional. El mundo avanza, sí, pero muy despacio. Y aunque todo el mundo sea consciente de ello, todavía el Día Internacional de la Mujer sigue siendo una fecha del calendario ineludible donde ONU Mujeres pone el acento especialmente. Este año se hace un firme llamado a la Campaña de Beijing+20: “Empoderando a las mujeres, empoderando a la humanidad: ¡imagínalo!”. ¿Cómo sería un planeta 50-50 en 2030? No lo sabemos, pero sería el deseable no en 2030, aunque se marque una fecha, sino ahora, ya. Y aunque sabemos que el camino es complicado, alguien tuvo que andarlo primero. Nada de lo que ahora tenemos hubiese sido posible sin la inspiración y los pasos marcados de otras muchas mujeres que dijeron “no”, a tiempo, para empezar a marcar el sendero de la justicia. No a seguir siendo sumisas. No a la desigualdad. No a sólo aceptar. No a la violencia machista. No a cobrar un salario desigual. No a ser simplemente ayudantes. No a ser inferior. No a ser débil. Decir no, a tiempo, es empezar a decir sí a todo lo demás. Decir no, a tiempo, es empezar a ser heroínas y héroes de un tiempo presente para construir más y mejores sociedades: la del conocimiento, la de la igualdad, la de la educación, la de la sanidad, la de la política, la de todos.

Y alcanzar ese 50-50 sólo depende de nosotros mismos, de desearlo, de creer que se puede y se debe hacer. Inspirarse en otras mujeres es el primer paso porque como decía Marie Curie, “en la vida no hay nada que temer, sólo que entender”. Entendamos, comprendamos, escuchemos. Y hagamos. Además, sabemos, porque nos lo dijo bien Soledad Gallego Díaz, que “para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces, parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer”. Pero esta batalla hacia el 50-50 no es sólo de mujeres, es una batalla social, donde debemos participar todos y todas. “Luchar en defensa de los derechos de las mujeres es luchar por los derechos de todos nosotros”, escribió un día Miguel Focart. Un hombre, sí, feminista. Gracias. Quien crea que esto es únicamente tarea nuestra se equivoca. Podremos ser heroínas, pero no de un mundo paralelo al real.

Yo, como Emma Goldman, si no puedo bailar, no quiero estar en esta revolución. Quiero bailar y quiero ganar la revolución. Y, ojo, Rigoberta Menchú lo tenía claro: “una mujer con imaginación es una mujer que no sólo sabe proyectar la vida de una familia, la de una sociedad, sino también el futuro de un milenio”. ¿Te animas? Puede que estemos “tan condicionados por los valores masculinos, que hemos cometido el error de emularlos al precio de nuestro propio feminismo”, como advertía Petra Karin Kelly, pero siempre estamos a tiempo de aprender de los errores y de reconducir nuestros propios objetivos. Una bala quiso destrozar a Malala Yousafzai el habla y su sonrisa. Los pecados que cometió fueron dos: ser mujer y querer ir a la escuela. “Nada ha cambiado en mi vida excepto esto” –dijo- “la debilidad, el miedo y la falta de esperanza murieron. La fuerza, el poder y el ánimo nacieron”.

¿Cuántas mujeres no sienten debilidad y miedo hacia sus maltratadores? ¿Cuántas no sienten falta de esperanza ante a las oportunidades que no llegan, ante a la discriminación, ante a la desigualdad? Recuerden también las palabas de Malala: “un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”.

¿Saben? La educación es el primer paso hacia la igualdad. Los parches mal puestos de mala calidad por hombres para acallar las demandas de las mujeres son pasos hacia sus propios intereses, es decir, hacia ninguna parte.

Un maestro puede enseñar a un niño con un libro y un lápiz a escribir la historia de las mujeres, la de la humanidad. Y esa historia titulada “Igualdad» puede cambiar el mundo.

 

 

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Los próximos 4, 5 y 6 de diciembre la Comunicación Política tiene una gran cita en México DF para escuchar, compartir y generar ideas en el entorno de la mujer y la política. Un tema único y necesario para reflexionar y avanzar a nivel global. Un tema único que carece de apoyos, de la comprensión necesaria y de ideas que impulsen más igualdad, mejores derechos y más oportunidades. No sólo hay que tener la intención. Además hay que tener el compromiso de actuar frente a una brecha, aún, demasiado grande.

Es por eso que me hace mucha ilusión el que, en esta VI Cumbre Mundial haya contado con mi participación. Compartiré una investigación reciente titulada «Electoras y Elegidas», mujeres políticas en relación al comportamiento de su electorado femenino para intentar demostrar algo que me rondaba en la cabeza desde hacía mucho tiempo: que el mensaje de las mujeres no moviliza a las mujeres. Los que nos dedicamos de manera profesional a la comunicación política en muchos momentos debemos pararnos a pensar y reflexionar, a investigar para intentar llegar a conclusiones que mejoren nuestra profesión, y en mi caso también, con el fin de comprender mejor para intentar ayudar a construir más y mejores sociedades. Ese es mi compromiso y mi motivación, la misma que espero trasladar el próximo 5 de diciembre en esta Cumbre a partir de las 18h. en el panel 9 (ver programa completo). 

La Cumbre, como ella misma se define, es «un evento de referencia internacional que congrega a los mejores especialistas de la Comunicación Política, gestionándose en distintas ciudades de Latinoamérica. Es un evento multicultural de capacitación y entrenamiento con un mix creativo entre la Academia y la Consultoría donde se destacan año a año las mejores Campañas, Casos Exitosos de Comunicación Gubernamental y Nuevos Desarrollos Tecnológicos». Pero creo que lo mejor de esta Cumbre son aquellos que participan con su asistencia y con la curiosidad que inspira siempre aprender más.  Para mí es un honor también poder conocer a diferentes profesionales de los cuáles aprender más. 

Acceso al trabajo y a la presentación:

 

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