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Esta tarde, en el programa Líderes de Gestiona Radio hemos estado hablando del pasado #SuperTuesday y haciendo algún pronóstico que otro sobre las elecciones republicanas desde el punto de vista analítico. La verdad es que con Antoni Gutiérrez-Rubí, Rafa Rubio, Ana Ramírez, José María Marco y Jorge Díaz Cardiel, así como el propio Diretor, Rubén Gil, hemos intentado dar puntos de vista diferentes a lo que fue, como he mencionado, un “SuperMartes” algo light, debido a los resultado obtenidos por los dos candidatos que se postulan favoritos, Mitt Romney y Rick Santorum. Se han dicho cosas verdaderamente interesantes, y otras que se han dejado en el tintero, como el caso de los issues en esta campaña (economía – energía), pero quería destacar algunas cosas que me parecen interesantes:

  1. a su experiencia (“A diferencia de Barack Obama, yo sí tengo experiencia que acredita que estoy capacitado”);
  2. intenta conectar con ese electorado más conservador que parece que se le escapa (“No nos olvidamos de ustedes, no los vamos a dejar atrás”);
  3. y apela a la emoción para llegar al corazón de los ciudadanos (“Esta campaña no consiste en un nombre en las papeletas electorales. Se trata de recuperar los corazones de todos los ciudadanos americanos”)
  • Ahora bien, las palabras más repetidas en ese discurso han sido: Presidente, Futuro y Obama. Presidente, porque el quiere serlo. Futuro, por el que vislumbra. Y, Obama, a quien quiere sustituir en La Casa Blanca. Así es, no hay que olvidar que su rival es Obama en esta campaña. El rival de la campaña de Santorum no es Obama, es Romney.
  • Ohio, la gran favorita en este #SuperTuesday. Pero… y de dinero. El 45% de la inversión va para esta campaña. Romney gasta hasta cuatro veces más que Santorum.
  • Romeny se hace con el #SuperTuesday. Light ¿por qué? Porque en la favorita, Ohio, logra el 38% de las papeletas frente al 37% de Santorum. Ventaja tan sólo del 1%. Pero cuidado, en Ohio no está la mayoría de los delegados (66), sino en Georgia (76) ganada por el “aspirante tortuga”, Newt Gingrich, tal y como el mismo se identifica.
  • En el discurso de Romney: “Soy el mejor preparado para vencer a Obama”. En el discurso de Gingrich: “Creo que soy el candidato que tiene la capacidad para derrotar a Barack Obama”. Vencer, palabra positiva, frente a derrotar, palabra negativa. Y… ¿dónde está la palabra convencer a la ciudadanía, al electorado, a los distintos tipos de votantes?
  • El discurso de Santorum en Steubenville, después de ganar en Oklahoma y Tennessee y Dakota del norte, alude al relato del superviviente, y por eso, un relato constructivo a través de la toda la campaña, quién hasta hace una semana sacaba siete puntos Romney: “Cuando se ha dicho de mí que estaba acabado, siempre he regresado, y lo he hecho no porque quiera ser el hombre más poderoso en este país, sino porque quiero devolverle el poder a la ciudadanía de este país”.
  • Puede que haya sorpresas con este candidato a pesar de la victoria rezagada de Romney si Santorum consigue hacerse fuerte a medida que vayan cubriendose las primeras hasta la Convención Republicana de agosto en Tampa (Florida).

Hasta el momento, vencen y derrotan, pero no convencen.

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LOS hombres también lloran, no cabe duda. Y en política, el llanto, también es política. Porque la política también atiende a emociones. Y las emociones cuentan, como los sentimientos, en comunicación política. ¿Y por qué? Porque hay que dirigirse a un target específico: el electorado. Y para las elecciones legislativas de Estados Unidos, no cabe duda de que el llanto del republicano John Boehner caló a ese público al que se dirigía, a su propio target.

El que se ha convertido el tercer hombre más poderoso de EEUU ese “próximo presidente  de la Cámara de Representantes” rompió a llorar, así es, a llorar. Y lo hizo en su discurso al anunciar la victoria de los republicanos justamente cuando afirmó que toda su vida ha estado “persiguiendo el sueño americano”.

¡Bingo! Ese fue su relato político. Un hombre con casi 62 años, líder de la minoría republicana, nacido en Ohio y trabajador de conserje para poder pagarse los estudios universitarios. El segundo de doce hermanos escogió como mentor a un ultraconservador, Newt Gingrich.

Muchos políticos utilizan el llanto como estrategia política en momentos determinantes y decisivos, como puede ser en campaña electoral. Otros no. Pero el llanto es inevitablemente un acto natural, una respuesta de nuestro organismo ante acontecimientos extraordinarios que suceden puntualmente. Llorar es una respuesta emocional, para bien o para mal. Boehner, con la voz entrecortada y mostrando su más sincera personalidad, lloró mientras “perseguía el sueño americano”. Y ese llanto, también despierta pasiones entre sus votantes, claro que sí, con todos aquellos con los que conecta y con los que ha logrado, a lo largo de la campaña, identificarse.

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