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Diario de campaña. Día 2: El mensaje

Publicado en BEZ el 5 de Diciembre de 2015

Las palomas son aves con una simbología especial para los humanos. Columbiformes, aves neognatas que, según los griegos, significa “mandíbulas nuevas”, ojo. Significativo cuando hablamos de mensajes, porque las palomas mensajeras vuelven a su palomar una vez que lleva un mensaje lejos de su hogar. Eso es lo que han hecho y siguen haciendo los candidatos como primer objetivo en esta campaña electoral, abandonar el hogar, pero manteniendo la esencia de ésta, para llegar a cada rincón de la geografía con un mensaje único que sea el que inspire y movilice su voto. Pero lo que muchas personas no saben es que muchos de los mensajes que emiten los candidatos tienen que ver con el clima y la temperatura social. El mensaje lo pones tú, nosotros, todos. Den por hecho que no emiten mensajes ni discurso que no vayan a conectar con cada audiencia a la que se dirigen. O al menos eso deberían hacer. Las palabras pueden mover montañas, y hacer historia. Pero… ¿cómo lo hacen? Principalmente porque debe haber existido una escucha social, saber cuáles son las preocupaciones de los ciudadanos, dónde viven con esos problemas y preocupaciones, y por qué les preocupa.

Los ciudadanos cambiamos constantemente, nuestras vidas están condicionadas por las cosas más pequeñas, aunque no lo parezca. De un año para otro puede que hayamos cambiado de ciudad, hayamos tenido un hijo o hayamos decidido dejar a nuestras parejas, posiblemente decidamos estudiar más o dejar de hacerlo, o directamente hayamos definido nuevos rumbos u objetivos. No funciona el café para todos. Del mismo modo que no hablamos igual a nuestras madres que a nuestros amigos, los candidatos en estas elecciones no pueden trasladar el mismo mensaje a los parados que a los pensionistas, al emigrante que a la hija de una mujer viuda. E aquí una de las principales crisis de la comunicación política: desconocer con quiénes estamos hablando, a quiénes nos vamos a dirigir, por quiénes vamos a trabajar el ideal de país que construimos. No obstante, los candidatos en campaña no obvian que, según el CIS, el paro es el principal problema en España, que la corrupción y el fraude es el segundo problema y que los políticos en general, los partidos políticos y la política es el principal problema. Pero… si no bajan el discurso de lo macro a lo micro, como diría el consultor Antoni Gutiérrez-Rubí, de la política de electores a la micropolítica de personas, no habrá éxito, nadie se sentirá escuchado y tampoco sentirán las personas que influyen en las decisiones que deben tomar aquellos que tienen la oportunidad de representarlos. Es así de simple. Las mujeres y los hombres de España no son somos indiferentes. Y, por ello, cada mensaje debe ir al destinatario correcto.

Mariano Rajoy, durante el primer día de campaña, habla de fuerza y determinación, pero también habla desde el mercado de verduras de la Plaza del Mercado Chico de Ávila, dice estar orgulloso de sus vendedores y nos invita a probar sus dulces típicos. No obstante, quien protagoniza la visibilidad de sus mensajes no es él, sino Soraya Sáenz de Santamaría. Pedro Sánchez, desde Cataluña, habla a las mujeres de la recuperación de un gobierno paritario, visita el mercado de Guineueta, emite un mensaje a nuestros mayores de esfuerzo, agradece a los periodistas su labor al mismo tiempo que agradece también a El Periódico y el Banco Sabadell el coloquio organizado. Pablo Iglesias alude a su slogan de campaña, a la ilusión de ganar el futuro desde Cádiz y da protagonismo también a las mujeres que, dice, cambiarán al rumbo de la historia. Albert Rivera agrade a Mallorca su cariño e ilusión. Ilusión, una palabra que estará en buena parte de sus discursos, no lo olvidemos. Pero pocos mensajes segmentados profundos puesto que se evidencia más en su comunicación política el dónde está que el qué dice a quién. Y Alberto Garzón desde Burgos, pero desde los barrios, ojo, apuesta por la palabra unidad.

Las palabras que se escogen para los mensajes políticos son fruto de una escucha permanente o, insisto, deberían serlo. Y de ponerse en el lugar del otro de manera real, sincera, permanente y humilde. Porque la política es humildad. Cuando acabe el día, las palomas mensajeras habrán cruzado el territorio para llevar el mensaje. Pero sólo algunas habrán acertado en la dirección que debían enviarlo.

DIARIO DE CAMPAÑA

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Diario de campaña. Día 1: El arranque

Publicado en BEZ el 4 de Diciembre de 2015

Necesitamos héroes y heroínas que exciten nuestros sentidos, que nos emocionen y nos ilusionen con un tiempo nuevo que llegue real a nuestras vidas.

Aunque no sea inmediato, porque podremos desear que nuestras vidas mejoren, las de todos los españoles, pero el deseo de querer no nos lleva a un estado de idiotez, aunque muchos políticos nos hagan creer que puede que lo seamos. Necesitamos héroes y heroínas, y no es una frase sacada de un cuento de hadas, en realidad, es la realidad que esperan que suceda millones de españoles.

Pero esos millones de españoles se están desayunando cada día encuestas y datos que no saben muy bien qué significarán pero que, en el fondo, ya les hace reflexionar. De esos se trata… ¿o no? El pasado 30 de noviembre, la encuesta de Sigma Dos para El Mundo, revelaba que Ciudadanos adelantaba al PSOE y se quedaba a cuatro puntos del PP. Y la recién publicada encuesta del CIS publica que la victoria sería del PP con 40 escaños más que el PSOE. El partido de Mariano Rajoy obtendría entre 10 y 128 diputados, el PSOE de Pedro Sánchez entre 77 y 89, Ciudadanos entre 62 y 66. Podemos se quedaría entre 23 y 25. Sigue ganando el PP, aunque el 84,2% de la población valore su gestión como mala, regular y muy mala.

Ahora bien, el 41,6% de los españoles no ha decidido el voto, según el CIS. Y cuando no se ha decidido es porque en realidad se ha decidido lo más importante: a quién no votar. Hora de movilizar el voto, pero no cualquier voto. Porque el voto huérfano, el voto perezoso y el voto abandonado juegan un papel decisivo.Huérfano, porque son aquellos electores que no se sienten representados ni por los que gobiernan ni por aquellos partidos que siempre votaron. Perezoso porque son aquellos electores a quiénes poco les importa votar al no verse reflejado en la toma de decisiones de aquellos que los deben representar.

Una buena parte de esos perezosos son críticos de sofá a través del móvil, pero inmóviles a la hora de hacer crítica constructiva. Abandonados porque son electores que están fuera de España, los que han salido de nuestro país buscando nuevas oportunidades de vivir y de supervivencia, que tienen influencia, mucha, que tienen formación, más que nunca, y donde el voto es más complicado por el proceso burocrático al que hay que someterse.

Esta precampaña electoral ha sido una campaña sin precedentes con la única diferencia de no pedir el voto directamente, pero sí los apoyos. Hemos vivido una campaña electoral en plena pre campaña. Estrategias en pos de la máxima visibilidad para la máxima movilización. Visibilidad en las calles, en las redes y en los platós donde la gran pantalla, a través de los diferentes formatos, ha sido el gran canal de comunicación por excelencia.

Los decisivos están en los indecisos. Y se quiere llegar a ellos por tierra, mar y aire en una campaña electoral histórica donde las percepciones cuentan mucho más que los programas electorales, pero es en los programas electorales donde se encuentra la identidad de cada uno de los candidatos aunque los mensajes de cada uno de ellos poco tenga que ver con la realidad que después de las elecciones vayamos a vivir.

Mensajes que hemos visto repetidos en los carteles que inauguran un momento histórico en España. Una pegada que arranca con cinco partidos, aunque en todos los medios de comunicación se hable de cuatro: PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos e Izquierda Unida. El PP presume de una España “en serio” describiendo una realidad que poco tiene que ver con la que se vive. Suena el despertador después de cuatro años, arranca su vídeo, pero muchos todavía tienen la sensación de estar inmersos en una pesadilla.

Y mientras el PP sigue anclado al pasado criticando la herencia recibida, el PSOE decide mirar al futuro, a “un futuro para la mayoría”, ese es el eslogan de campaña. El hashtag #VotaPSOE ha sido trending topic, una conversación en Red liderada por un cartel de campaña cuyos colores protagonistas han sido el blanco y el rojo. Un blanco más que simbólico en política, como blancas eran las camisas de Kennedy, como blancas siguen siendo las camisas de Obama.

“Con ilusión” empieza un Albert Rivera que parece tener la palanca de cambio en España.

El mensaje en la pegada de carteles lo protagoniza un #AdelanteCiudadanos. ¿Adelante para avanzar? No lo sabemos, tampoco las encuestas. Y tampoco está claro si con Ciudadanos avance la política española. Cuando otro tiene la llave de tu casa, siempre hay que esperar a que te abra la puerta. El mensaje de Podemos es claro en comunicación, y fácil de recordar, sobre todo porque es un reclamo común en el vocabulario de las personas: #PodemosGanarElFuturo. Y punto.

E Izquierda Unida reclama “por un nuevo país”: coherente, después de llevar casi 8 años escuchando la palabra crisis en cada esquina de nuestras calles. Lo necesitamos.

Sí, necesitamos un nuevo país. O quizás recuperar el nuestro.

En esta pegada de carteles hay una máxima ilusión, porque nada está decidido cuando los indecisos han decidido a quiénes no van a ir a votar. Y un elemento básico que sigue protagonizando la pegada de las imágenes: el cepillo. Un objetivo con una connotación especial y una metáfora objetiva: limpiar las calles, posiblemente de corrupción, pero también de un pasado sufrido.

¿Saben? De la campaña del 2011 casi nadie se acuerda. Alfredo Pérez Rubalcaba hubiese dicho: “ven, os dije que ocurriría”. Ahora todos somos actores y víctimas de las consecuencias.

DIARIO DE CAMPAÑA

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La periodista Paloma Rando ha escrito una pieza estupenda para Vanity Fair sobre el humor y la comedia en TV adaptada al ámbito político. La ha titulado «¿Aprenderán algún día los políticos españoles a utilizar el humor en beneficio propio?». Además de estar muy bien contextualizada, ha entrevistado a Miguel Sánchez Romero, director de El Intermedio, y a esta servidora.

Reproduzco la pieza porque merece muchísimo la pena.

 

 

¿Aprenderán algún día los políticos españoles a utilizar el humor en beneficio propio?

En 1975 los políticos norteamericanos empezaban a ir al Saturday night live. Mientras tanto, en la televisión española sólo salía Arias Navarro. Desde entonces hasta hoy,  el sentido del humor de nuestros políticos sigue siendo el mismo: involuntario. Hacemos un breve repaso del matrimonio entre política y comedia en la televisión norteamericana y en la española y nos preguntamos: ¿serán nuestros políticos capaces de conquistar las risas intencionadas algún día?

“No creo que sea habitual que un político se ofrezca para participar en un programa de humor. En mi experiencia nunca ha sucedido. En nuestro caso, cuando hemos contado con un político para hacer un gag ha sido siempre a instancia nuestra. Desde Eduardo Madina a Zapatero o Labordeta”. Estas son las palabras de Miguel Sánchez Romero, director de El intermedio, el programa de La sexta, en emisión desde 2006, que, con unas audiencias que suelen rondar los dos millones y medio de espectadores (y que alcanzan en más de una ocasión los tres millones) se ha convertido en el referente de espacio de actualidad contada a través del humor de la televisión española.

Ahora hagamos un flashback de catorce años y cambiemos de decorado. 

Nueva York, 29 de septiembre de 2001. 18 días después del 11S. Rudoph Giuliani, por aquel entonces alcalde de la ciudad, rodeado de algunos de los miembros de la policía y de los bomberos que tan duramente trabajaron durante la catástrofe neoyorquina, le habla a los telespectadores. No lo hace desde un informativo, o un programa político. Lo hace desde el Saturday Night Live, sancta sanctorum de la comedia televisiva norteamericana, que celebra su cuatrigésimo aniversario el próximo 15 de febrero. Giuliani insiste en que a pesar de lo que han sufrido, es momento de que la ciudad siga adelante y de que comience, tal y como estaba previsto, la vigésimo séptima temporada del show. En directo, Lorne Michaels, productor del programa, le pregunta al alcalde: “¿Podemos ser divertidos de nuevo?”. Giuliani asiente con el primer gag de la noche: “¿Por qué empezar ahora?”. 

Este episodio televisivo, explicado aquí por sus protagonistas, es un claro ejemplo de cómo la utilización del humor televisivo y sus herramientas están totalmente integradas en la comunicación política norteamericana. No era algo nuevo en Estados Unidos, practicamente todos los estamentos políticos habían establecido una relación de simbiosis con los programas de comedia: candidatos a la presidencia de los Estados Unidos, como Ralph Nader (1977), senadores como Julian Bond (1977) y alcaldes como Ed Koch (1983) ya habían intervenido como anfitriones del programa. No obstante, fue probablemente aquel 29 de septiembre cuando se hizo patente un mensaje humano por boca de un político: incluso ante la muerte y el dolor (o precisamente para contrarrestarlos) es esencial recuperar el sentido del humor.

Desde entonces hemos visto en el programa a Jesse Jackson, a Al Gore, a John McCain y al mismísimo Obama, entre otros. Sin embargo, el episodio más popular hasta la fecha de unión de comedia y política no lo protagonizaron ninguno de ellos. Tuvo lugar en el mismo Saturday Night Live cuando Tina Fey y Amy Poehler dieron vida a Sarah Palin y a Hillary Clinton es este sketch emitido en plena carrera presidencial en 2008.

¿Qué hizo Sarah Palin? 

Participar del programa con total naturalidad. Según cuenta Amy Poehler en su libro “Yes, please”, la actriz se sorprendió de que el equipo de Palin, que supervisó todo el guion del programa, sólo pidió eliminar un gag que ni siquiera tenía que ver con ella o con su estrategia política, más bien con la vida personal de su hija. La exgobernadora de Alaska o más bien su gabinete de comunicación decidió que la mejor forma de contrarrestar las furibundas críticas que la candidata sufría era participar de ellas y así subvertirlas de algún modo.

¿Qué hizo Hillary Clinton? 

No sólo grabó este sketch junto a Amy Poehler, sino que hizo varias referencias a él en debates políticos posteriores e incluso le mandó una carta al hijo de Poehler(que nació una semana después de aquel show) dándole la bienvenida al mundo, que firmó como “Hillary Clinton, la doble de tu madre”.

De ese sentido del humor, los políticos norteamericanos no sólo hacen gala en programas de variedades como Saturday Night Live y los late night  como el de David Letterman, The tonight show y el de Seth Meyers . También la ficción de comedia ha acogido a representantes del mundo de la política. Por citar dos: Al Gore riéndose de su obstinado ecologismo en 30 rock («Perdonadme, tengo que irme, estoy oyendo llorar a una ballena») y John McCain, Joe Biden y Michelle Obama en Parks and recreation, la sitcom política de Amy Poehler.

Ahora bajemos a la tierra (patria).

La adaptación española de Saturday Night Live cuya única temporada se emitió en 2009 contó con una casi inexistente presencia política. La única reseñable fue la del socialista Juan Fernando López Aguilar que por aquel entonces ya hacía dos años que había salido de la cartera de Justicia.

Sánchez Romero apunta algunos de los motivos de estas reticencias: “No conozco tanto SNL como para saber si en sus comienzos era tan frecuente llevar a un político a su plató como lo es ahora después de un montón de años en antena. Entiendo que, en gran medida, para el político supone un prestigio aparecer en el programa. Es verdad que los estadounidenses tienen una cultura del espectáculo mucho menos estricta y restrictiva que la nuestra, que es como decir que tienen más sentido del humor para entender y aceptar aquello que sucede en un escenario. Y eso incluye tanto a políticos como a su star system o al propio público”.

Es injusto comparar, como bien indica Miguel, las apariciones políticas en uno de los shows más longevos y prestigiosos de la televisión norteamericana y su fallida versión española. No obstante, si repasamos la historia del programa norteamericano, la primera intervención de un político tuvo lugar en 1975, el mismo año en el que se estrenó el programa. Fue Ron Nessen, secretario de prensa presidencial del gabinete de Gerald Ford y aunque su aparición fue duramente criticada por los sectores más conservadores de la política norteamericana, la participación de los políticos no cejó.

Si nos atenemos a las apariciones de nuestros políticos en programas de variedades de corte humorístico, tal vez deberíamos recurrir a La noche con fuentes, programa de entrevistas en el que participaron José Luis Rodríguez Zapatero, Esperanza Aguirre y Felipe González, entre otros. Además, recordemos la aparición la serie 7 vidas de Alfonso Guerra en un papel de profesor universitario que parodió a su propio personaje o de Mariano Rajoy en Jacinto Durante representante. Estas si nos referimos a la comedia voluntaria, claro, que de comedia involuntaria los ejemplos sobran.

La periodista y consultora en comunicación política Ángela Paloma Martín, señala algunas de las causas por las que nuestros políticos no integran el sentido del humor en su discurso: «El humor, en un contexto de crisis y desafección, puede ser un arma de doble filo, porque las personas podemos percibir que se ríen de nosotros en función de quién emita el comentario, cuándo y en qué situación. El humor es una herramienta más de la comunicación, sí, pero una herramienta estratégica. No a todos les funciona. Y no todos deben abusar de ella«.

La historia de la relación entre los programas de sátira política en España y los políticos españoles es la historia de un desencuentro. En palabras del director de El intermedio: “El humor es una herramienta crítica excepcional por lo que no resulta extraño que despierte reticencias e, incluso, cierto temor a quienes pueden ser objeto de sus dardos. Es posible que en España los políticos, en ocasiones asesorados por sus hiperprotectrores gabinetes de prensa, sean de los menos decididos a participar en programas de tono humorístico pero no son los únicos. Resultan envidiables, por ejemplo, algunas de las intervenciones de artistas norteamericanos en el programa de Jimmy Fallon. No imagino esa disponibilidad en el star system español”. Como también indica Ángela Paloma: «Las propias estructuras de partido impiden la innovación más rápida de nuevos formatos y quienes lo hacen son precisamente aquellos que no tienen estructuras».

La vinculación de los políticos con la televisión, no obstante, se ha intensificado en el último año debido a la irrupción de Podemos y a que el éxito de la difusión de sus mensajes se debe casi en exclusiva a sus apariciones en tertulias televisivas y al uso de las redes sociales. Tanto es así que algunos políticos como Esperanza Aguirre se han mostrado en desacuerdo con que La sexta sea un altavoz de la pluralidad. Ella participará en la edición de Salvados del próximo domingo.

Tal y como nos explica Martín: «El contenido ahora es el rey, no sólo el que posiciona en buscadores, sino el que acompaña influyendo al usuario hasta tomar una decisión final. Se necesita diseñar espacios cada vez más innovadores y adaptados a una sociedad cada vez más exigente. Pero participar en ellos cuando no hay un vínculo entre lo que se es con lo que se persigue sería un error irreversible».

Hemos visto a Pedro Sánchez en El hormiguero en un intento por acercarse a los programas de humor tras su aparición en Sálvame. Sin embargo, la entrega fue una de las más aburridas y asépticas que se recuerdan del programa, en el que además las entrevistas suelen hacerse a mayor gloria del entrevistador que del entrevistado. Hemos visto también a Pablo Iglesias e Íñigo Errejón protagonizando la promo del regreso de Salvados en un brevísimo ejercicio de ironía y autoparodia. En palabras de Ángela Paloma: «Las ventajas de aparecer en programas diferentes, como la comedia, adaptados a la multipantalla, a la multiplataforma, siempre vendrán de la mano de aquellos que sepan hacerlo bien, entiendan dónde están, y lo hagan de manera natural y sencilla; pero sobre todo vendrán de la mano de quienes entiendan las exigencias de una sociedad cada vez más informada, y más capacitada para conseguir por ellos mismos contenidos que lideran la conversación por encima de cualquier acción política».

Si, como bien demuestran las palabras y los hechos de la expresidenta de la comunidad de Madrid, nadie se quiere quedar atrás en la carrera por la conquista de los medios de comunicación, la comedia y la autoparodia están tan poco transitadas por la política española que cabe imaginar que, al contrario de lo que afirma el dicho, quien ría el primero, reirá mejor. 

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