MUCHAS veces, cuando estamos leyendo, andando por la calle, viajando en coche, en autobús, vemos frases, palabras que nos dicen algo y que son capaces de activar un botón de nuestro cerebro. Esas palabras colocadas de manera ordenada tal que forman un conjunto de sentidos, entran por nuestros ojos y paralizan nuestra mente para hacerla reflexionar. A mi me ocurre con las citas que rescato de libros, de los periódicos, hasta del mismo sitio en el que me encuentro trabajando ahora mismo…
Quiero abrir este espacio de citas, para que no se pierdan en la memoria ni se queden grabadas momentáneamente en unas hojas que, con el paso del tiempo, perderán su valor dando paso al desconocido mundo digital. Quiero abrir este espacio porque las citas son algo más que letras con espacios: nos hacen ver las cosas desde otro punto de vista, incluso para aquellos que nos dedicamos al periodismo y la política.
Es por eso que las quiero compartir, componiendo poco a poco una colección de palabras con sentido, profundas, que nos hagan pararnos un instante para hacernos reflexionar. Sencillamente, para hacernos disfrutar…
ADIÓS, que no “a Dios”, a los «corrillos» de “la vice”. Adiós a su puesto, el que hoy ya no tiene junto a Zapatero, después de que el sumo jefe ejerciera sobre ella el poder de la decisión. Adiós a María Teresa Fernández de la Vega en Moncloa después de cada rueda de prensa los viernes tras el Consejo de Ministros. Adiós a ese terremoto de periodistas que la rodeábamos cuando los focos de las cámaras en penumbra quedaban y ya sólo el afán de la conversación se hacía presente entre la multitud donde ella era la protagonista, era ella la que hablaba mientras la escuchábamos con pluma y papel en mano. Pregunta tras pregunta. Respuesta tras respuesta. Porque era en ese corrillo donde “la vice” hablaba y hablaba para que nos enterásemos de aquello que se contaba, pero de otra manera, quizás en los entresijos del secreto a voces o bien mal escuchado o bien mal recibido. Porque era en ese corrillo donde se hacía conocer y donde contaba y decía lo que a los periodistas más nos interesaba. Ella marcaba el tiempo, el qué y el hasta dónde. Hasta que se abría paso en ese corrillo de ansiosos y hambrientos periodistas de información “no añadida formalmente” ante las cámaras, después de que nos dejase contentos tras adelantarnos la agenda del día siguiente o del día después. Y así se abría paso, así marchaba. Y así se ha marchado. Adiós a los corrillos de “la vice”.
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