Your address will show here +12 34 56 78

ADIÓS, que no “a Dios”, a los “corrillos” de “la vice”. Adiós a su puesto, el que hoy ya no tiene junto a Zapatero, después de que el sumo jefe ejerciera sobre ella el poder de la decisión. Adiós a María Teresa Fernández de la Vega en Moncloa después de cada rueda de prensa los viernes tras el Consejo de Ministros. Adiós a ese terremoto de periodistas que la rodeábamos cuando los focos de las cámaras en penumbra quedaban y ya sólo el afán de la conversación se hacía presente entre la multitud donde ella era la protagonista, era ella la que hablaba mientras la escuchábamos con pluma y papel en mano. Pregunta tras pregunta. Respuesta tras respuesta. Porque era en ese corrillo donde “la vice” hablaba y hablaba para que nos enterásemos de aquello que se contaba, pero de otra manera, quizás en los entresijos del secreto a voces o bien mal escuchado o bien mal recibido. Porque era en ese corrillo donde se hacía conocer y donde contaba y decía lo que a los periodistas más nos interesaba. Ella marcaba el tiempo, el qué y el hasta dónde. Hasta que se abría paso en ese corrillo de ansiosos y hambrientos periodistas de información “no añadida formalmente” ante las cámaras, después de que nos dejase contentos tras adelantarnos la agenda del día siguiente o del día después. Y así se abría paso, así marchaba. Y así se ha marchado. Adiós a los corrillos de “la vice”.

NOTICIAS RELACIONADAS

5

MARCOS tiene ahora 12 días, siete horas y dos minutos de vida. Allí se encuentra, hacia la mitad de ese pasillo de hospital que al mirarlo se hace eterno. Oscuro. Vacío. Una espera que se hace eterna. Hacia la mitad, un giro a la izquierda y otro a la derecha. Y allí está. Donde su vida, en una pequeña cuna, pende de un hilo. Una vida amarrada a decenas de cables que lo mantienen en este mundo que nos ha tocado vivir. Su cuerpecito reposa en ese aposento acolchado esperando que un milagro le sane ese corazón que nació pequeño. O demasiado grande para su voluntad, pues él lucha por vivir cada día; pero aún así, su corazón nació pequeño. Cual obra de arte de electricista, los cirujanos han remodelado esos conductos por los que, una y otra vez, circula nuestra sangre. Un error, tan sólo un error, se lo llevaría sin poder disfrutar de esa niñez que se merece junto a una familia que espera incansable con esperanza al final de ese pasillo. Oscuro. Vacío.

Dos errores fundamentales son los que la sociedad no acepta: las negligencias médicas y los errores políticos. Ambos se llevan cada año decenas de vidas. Cientos de vidas. El 11 de septiembre de 2001, 2973. El 11 de marzo de 2004, casi 200. La guerra de Irak, la de Afganistán, los conflictos en PalestinaCiviles, periodistas, militares y políticos muertos. Las guerras de África. Dictaduras tercermundistas innecesarias. El terrorismo, el cáncer de muchos países…

Pedimos atención continua cuando un familiar se pone enfermo, que no haya ni un error. Un error podría hacer desaparecer lo que más queremos en nuestra vida. Un error en política, también…

21

Dicen que toda persona que parte de su tierra vuelve algún día… El presidente  del Congreso, José Bono, suele hacerlo habitualmente. Suele regresar al pueblo en el que nació, Salobre, a su tierra manchega, seca y basta, a Albacete. Ha sido allí donde ha recibido a los medios de comunicación que le suelen acompañar durante el curso político en el Congreso de los Diputados. Contento estaba de enseñar a sus compañeros las calles por donde corría y el río donde su “madre bajaba a lavar hasta que crecieron las zarzas”.

Los periodistas, sedientos de sacarle información que contar, lo han seguido hasta su casa, la de toda la vida. Pero José Bono no quería “dar titulares”. Él quería contar otras cosas: anécdotas infantiles, los nuevos proyectos que se están realizando en su pueblo, el cómo y el por qué de las placas en su casa… “Transparencia democrática”, ha dicho una y otra vez…

Pero como político que es y se siente, le ha sido imposible mantenerse al margen de los últimos acontecimientos, como por ejemplo, la hipotética subida de impuestos anunciada por el ministro de Fomento, José Blanco: “No he oído a la ministra de Economía y vicepresidenta segunda del Gobierno, que es la que tiene encargados estos menesteres de los impuestos, hablar al respecto. Más bien se trata de opiniones y reflexiones, como ha dicho el propio Pepe Blanco, que no eran propuestas definidas y concretas. Por tanto, resultaría muy imprudente que yo me pronunciase al respecto. Simplemente les diría que los impuestos los ha de aprobar el Parlamento, que no hay ninguna norma que haya entrado ni ningún proyecto de Ley en esa dirección”.

También ha sido inevitable preguntarle por la denuncia que la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, ha hecho sobre las supuestas escuchas ilegales a dirigentes del PP. Esto es lo que Bono respondía al respecto: “en España no se escucha ilícitamente a nadie, porque todas las escuchas son las que ordenan los jueces habitualmente para escuchar a los malos, es decir, a los asesinos, a los terroristas, a sus cómplices…”.

Durante sus vacaciones, José Bono ha sido testigo de la vida veraniega de sus vecinos manchegos. Según sus declaraciones, parece haber percibido las necesidades de éstos y asegura que lo que la gente quiere es que “las cosas se mejoren en el ámbito de la economía, y que el Gobierno ayude a quien más lo necesita, pero no por ningún tipo de odio social como alguien podría sugerir”. Así es la vida en su pueblos (y en todos los pueblos me atrevería a decir): ven la televisión, leen los periódicos, “si es que los leen”, y los dejan si alguien “les invita a una partida de dominó”. Sus palabras podrían ser interpretadas para cualquier ciudadano que viva en España. Sin embargo y, a pesar del deseo de los españoles, esta afirmación del presidente del Congreso, parece no llegar nunca…

VÍDEO

5

POSTS ANTERIORESPágina 1 de 2NO HAY POSTS MÁS RECIENTES