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Publicado en BEZ el 28 de Diciembre de 2015

 

A pesar de que la Ley de Igualdad de aprobó en 2007 en España, es en esta legislatura cuando se ha conseguido el mayor porcentaje de mujeres en el Parlamento español, puesto que habrá un total de 138 diputadas, es decir, un 39,42%. Nunca antes se había conseguido este dato. Y aunque no se acerque a la igualdad, sí se acerca a la paridad que perfila una proporción de 60/40 para cualquiera de los sexos. Esta información es un paso, y motivo de alegría. Pero aún insuficiente. ¿Por qué? Porque aún son muchas las barreras que hay que saltar frente a los problemas que atañen a las mujeres y no son sólo de igualdad, sino también de derechos y oportunidades.

Los titulares de los medios de comunicación torturan nuestra vista para despertar nuestras conciencias un día sí y otro también. Y con razón. “Ser mujer, un riesgo mortal para muchas latinoamericanas” y La inclusión de las mujeres, una batalla pendiente (El País), “¿Qué partido presenta las listas más paritarias para las elecciones generales?” (eldiario.es), “¿Por qué han matado a cinco mujeres en cinco días?” (El Mundo), “El Gobierno cuenta 12 asesinadas por violencia machista menos que la Fiscalía” (BEZ.es), “La diferencia salarial entre hombres y mujeres en España supera la media europea” (El Confidencial). Y así sucesivamente. Pero… ¿Mostrarlo cada día es suficiente? No, evidentemente no. Son muchos los problemas que nos rodean, que nos persiguen, incluso acabando con nuestras vidas. Aún son muchos los problemas relacionados con igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el mundo. Y al igual que los medios de comunicación llenan de portadas mostrando los problemas como noticias, al resto de personas que están en puestos de decisión se les llena la boca de intenciones que nunca parece que se materialicen en compromisos.

Más acción para el cambio colectivo

En pleno siglo XXI siguen existiendo obstáculos que dificultan el liderazgo de las mujeres en política, a pesar de que la evolución de la sociedad y la transformación de la familia requieren de un estilo de liderazgo más femenino, como afirma la investigadora Susana Pulido. Obstáculos como el querer y no poder acceder a puestos de liderazgo y toma de decisión, problemas de crítica y soledad de la mujer cuando ya está en cargos políticos, y el “problema que supone para las demás mujeres, el hecho de que la mujer que llega a situación de liderazgo se olvide de llevar a cabo políticas y estrategias de igualdad de género”, sentencia Pulido.

Pero, el romper con esos obstáculos depende de todos y también de nosotras mismas. El momento actual que vivimos de crítica unitaria y de frustración colectiva, demanda de más diálogo, de nuevas y más relaciones con personas y entre personas, de optimizar la gestión del tiempo y trabajar más de manera conjunta. Esto que demanda el momento actual social y político no podría hacerse sin las mujeres puesto que las mujeres poseen estas capacidades de manera innata. Y esas capacidades innatas que poseemos las mujeres son, según la bióloga Helen Fisher, habilidad verbal, capacidad para interpretar posturas, gestos, expresiones faciales y otros signos no verbales, sensibilidad emocional, empatía, excelente sentido del tacto, del olfato y del oído, paciencia, capacidad para pensar y hacer varias cosas simultáneas, una amplia visión contextual de las cosas (…), talento para crear redes de contacto y para negociar (…), preferencia para cooperar, llegar a consensos y liderar sirviéndose de equipos igualitarios.

El futuro será con nosotras o no será. Pero uno de los pasos más importantes que hay que dar es ganar presencia política para tener la posibilidad de hacer más cosas que impliquen más cambios sociales. La primera acción es “estar” porque es necesario y pertinente no porque el cargo que se representa, se represente porque es “lo que toca”. Y hay que decir “no” a tiempo cuando son los hombres los que ofrecen cargos para que hagamos las mujeres lo que ellos deciden. Hay que aprovechar las oportunidades, no ser oportunistas engañándonos a nosotras mismas, porque entonces alimentaríamos la bestia de la desigualdad. El victimismo no nos ayuda y, además, no lo necesitamos. Por otro lado, hay que olvidar los prejuicios y afrontar el riesgo como una oportunidad para el éxito, romper el techo de cristal y denunciar las críticas –muchas veces injustas- que recibimos cuando se tiene poder. Cuanta más participación, más acción política. Cuanta más acción política, más oportunidades para la humanidad.

Educación para la igualdad

El talento no tiene género, que diría May Ferreira. Tampoco la inteligencia. Es por eso que deberíamos hacernos muchas preguntas acerca de leyes y medidas que tomamos para que las mujeres sean más, pero que no implica necesariamente una mejor democracia o una mejor calidad democrática, como por ejemplo… ¿serían machistas las cuotas? Según publican Andrés Santana, Xavier Coller y Susana Aguilar después de una investigación sobre las parlamentarias regionales en España, “distintos estudios coinciden en señalar que, aunque las representantes llegan a un número creciente al legislativo, no desempeñan un papel relevante en las cámaras”. Y este es el principal punto que hay que cambiar. Cuando se llega al poder, no se trata de que lleguen más mujeres para contentar al electorado o incluso para contentar a los hombres del partido político. Se trata de llegar para hacer más política y más política representativa. Puede interpretarse de la “ley de desproporción creciente” de Robert Putman, mencionada por Santana, Coller y Aguilar, que “los grupos menos favorecidos de una sociedad están tanto más infrarrepresentados cuanto mayor es la valoración social, el prestigio o el poder que confiere una determinada posición”. En la política y en el sector privado se refleja día tras día una infrarrepresentación social.

La educación es el primer paso para la igualdad, y para la igualdad de oportunidades. Educar para la igualdad. Educar en igualdad. No, el talento no tiene género, ni la inteligencia, ni el esfuerzo, ni la reflexión, ni la capacidad. Los colegios y la infancia son el primer punto de arranque para educar en valores no sexistas, empezando por el lenguaje. No hay colores de niños o de niñas, tampoco deportes de niños o de niñas, como no hay cargos políticos de hombres o mujeres. Hacemos lo que nos gusta, lo que nos hace felices y se potencian habilidades y competencias en función de lo que mejor se sabe hacer. Analizar estudios nos lleva a pensar que, desde la infancia, hay que trabajar más por desarrollar y potenciar habilidades innatas, sobre todo de las mujeres, que permitan hacer más cuando se llega a posiciones de influencia. No podemos permitir escuchar más veces que “las mujeres, con mayor frecuencia que los hombres, desarrollamos actividades políticamente poco relevantes”. Porque las mujeres han hecho mucho, pero… ¿se visibiliza? Hoy las TiCs son, además, una oportunidad para el empoderamiento y la visibilidad de las acciones de las mujeres por la sociedad, por causas que son justas para avanzar de manera colectiva. Si no se lucha por estar y permanecer cuando se está en puestos de influencia, no dará tiempo a implementar acciones a largo plazo que eviten problemas que se siguen arrastrando, como la desigualdad salarial o la violencia machista.

“Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”, dijo Malala Yousafzai, como la educación también es libertad. Libertad de ser, libertad de pensar y decidir qué ser y hasta dónde se quiere llegar.

 

Más información en:

 

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Los días 2, 3 y 4 de diciembre se celebró en Lima, Perú, la VIII Cumbre Mundial de Comunicación PolíticaJunto con otros tantos colegas de la profesión, he sido invitada a participar como ponente. Mi exposición tuvo lugar el 4, a las 10h, y hablé de «Educación para la igualdad. Mujeres para la acción política». 

¿Igualdad a través del grito colectivo o a través de la acción? ¿Mayor y mejor participación de las mujeres en política a partir de la teoría, o a partir de acciones que motiven e impulsen esa mayor y mejor participación? La participación de la mujer en política hoy ya no es una ilusión. Es un hecho. Pero un hecho insuficiente.  En primer lugar por el esfuerzo que les supone estar. Después por el esfuerzo que les supone mantenerse. Y, por último, por el insuficiente valor y reconocimiento que se les da. Abandonarse no es una opción. Tampoco es una opción el conformarse con los roles que les encargan a algunas mujeres las estructuras de sus partidos políticos. Y tampoco es aceptable la presencia de las mujeres políticas en algunos medios de comunicación cuando estas ostentan cargos públicos.

Cuando la pregunta es qué hay que hacer, la respuesta siempre será la misma. La igualdad pasa por una cultura de valores, y esa cultura de valores pasa por la educación. Las pistas, las ideas, los estudios, los libros… muestra el compromiso férreo por querer cambiar el entorno de representación, aún hoy liderados en su mayoría por hombres. Pero existe la gran preocupación de… y tanto diagnóstico… ¿para qué sirve? Sabemos que existe el problema, sabemos que hay un problema, sabemos hablar del problema. Pero aún hoy no sabemos cómo solucionar el problema. La intención no es suficiente. Tampoco la actitud. Cuando se quiere pero no se puede, poco se puede hacer.

En esta investigación presentada en Lima, intenté arrojar luz para pasar de la teoría a los hechos, de las palabras a la acción. 

Les comparto la presentación que expuse:

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Publicado en Sesión De Control (13 de mayo de 2013)

Desde la oposición hasta el Gobierno, el camino de Rajoy ha estado lleno de tropiezos. Declaraciones comprometedoras, errores y algún que otro renuncio quizá demasiado casuales.

 

No son pocas las personas que piensan que el presidente del Gobierno español es un despistado o un torpe. Mariano Rajoy acumula muchas equivocaciones por descuidos que no proceden. Errores que proyectan una imagen negativa de torpeza e inseguridad, pero que también, al mismo tiempo, pueden proyectar una imagen positiva, como por ejemplo de persona humana que comete errores como cualquier otra persona.

La cuestión es que con todos los años de trayectoria parece ser que Rajoy no aprende. Y no es cualquier persona, es el presidente del Gobierno de España Pero ¿son despistes de verdad?

 ¿Quién? ¿Yo?

El lapsus de Mariano Rajoy el pasado 8 de mayo en el Congreso de los Diputados nos hacen recordar que Rajoy tiene una gran colección de errores. En esta última ocasión, al acudir a la tribuna del Congreso, inició su intervención dirigiéndose a sus señorías como “al presidente del Gobierno”… pero ¿no es él el presidente del Gobierno? Un error poco común que puede trasladar la imagen de que todavía vive en “la oposición” y por tanto hace que la audiencia se pregunte si está a la “altura” del cargo.

 

¿De verdad todo falso?

Bueno, según el presidente del Gobierno “no es cierto, salvo alguna cosa”. Momento crítico para el PP después de que el periódico El País sacara a relucir los papeles de Bárcenas. Se echaba de menos que el presidente saliese a dar explicaciones. ¿Cobraron sobresueldos de manera ilegal? Hacía falta alguna aclaración contundente por parte del PP y, sobre todo, creíble. Y Rajoy salió, pero detrás de una televisión de plasma dejando boquiabiertos a los periodistas. Días más tarde, y aprovechando una comparecencia de Rajoy con Merkel en Berlín, le preguntaron. Contestó: “Todo lo referido a mí y mis compañeros no es cierto, salvo alguna cosa publicada”.

Cuba por Perú

El 25 de enero de este mismo año, Rajoy se encontraba con el presidente de Perú Ollanta Humala. Durante la comparecencia, en vez de agradecer al Gobierno peruano, no se le ocurrió otra cosa que decir: “Quiero agradecer al Gobierno cubano”. La anécdota no dejó de tener su importancia. Menos mal que aprovechó la ocasión para destacar la relación “tan hermosa” que mantiene con Perú.

ETA, la gran nación

“Quiero transmitir a los españoles un mensaje de esperanza. ETA es una gran nación”. Esto dijo el 11 de junio de 2007 en un discurso ante sus seguidores después de una reunión con el presidente Zapatero. A continuación rectificó, pero el mensaje que encontramos en la Red es el que Rajoy dejó para el recuerdo. El motivo de dichas palabras fue la ruptura del alto el fuego de ETA.

El coñazo de desfile

En octubre de 2008, un micrófono abierto le jugó una mala pasada a Mariano Rajoy. ¿Un lapsus o verdaderamente sentía lo que decía? “Mañana tengo el coñazo del desfile. En fin, un plan apasionante”. Eso es lo que dijo Rajoy a Javier Arenas cuando el andaluz le preguntó por sus planes después de su estancia en Galicia. Seguro que el desfile le resultó menos coñazo después de que el mensaje le llegara los medios de comunicación.

La letra ilegible 

Rajoy aseguraba cuando estaba en la oposición que podría arreglar el problema económico español en dos años. En un programa de televisión, una joven le preguntó qué medidas incluiría en su programa para crear empleo. A priori, una pregunta fácil, de las de argumentario, pero Rajoy no habla, balbucea… no fue capaz de contestar en un minuto porque se hizo un lío que nadie esperaba: “Me ha pasado una cosa verdaderamente notable. Lo he escrito aquí y no entiendo mi letra”.

El bonobús

Según el PSOE, el debate de 2008 lo tenían ganado hacia la mitad porque el “bonobús” hundió a Rajoy. “Qué es eso”, le preguntó a José Luis Rodríguez Zapatero en pleno debate. Y al preguntarlo, quedó en entredicho su capacidad de poder hacer controlar y gestionar políticas sociales. Hoy quizás sí sepa lo que es un bonobús.

Zapatero por Rubalcaba

En el último debate electoral en noviembre del 2011 hubo muchas dudas sobre este lapsus. Se dirigió a Rubalcaba como Rodríguez, aludiendo a Zapatero. ¿Se equivocó a conciencia? Pudiera ser. Pero es muy complicado pensar que lo hiciera cuando Mariano Rajoy acumula tantos errores. “Ha empezado su intervención el señor Rodríguez Ru… eh… Pérez Rubalcaba… eh…”.

 

Fernández por Pérez

“Isabel Fernández Espinosa es el futuro”. Antes de decir el nombre, Rajoy duda. Y duda porque no se apellida Fernández, sino Pérez.  En enero de 2011, Rajoy cometió ese error al ensalzar la labor de una candidata para la presidencia del  Principado de Asturias cuyo apellido olvida. Decir también que, aunque no fue un lapsus, la palabra Cascos ni apareció…

 

 

Detrás, delante, de lado

Rajoy nunca ha dudado de Camps, “siempre estaré detrás de ti, o delante, o a un lado”. En un momento crucial en la carrera política de Francisco Camps, ex presidente de la Generalitat Valenciana, al que es hoy presidente del Gobierno no se le ocurre otra cosa que decir esas palabras para ofrecer toda su confianza a Camps. El calor que arreciaba en junio de 2009 le hizo a Rajoy expresar tal sentimiento que en su día dio lugar a muchos chistes que nada tenían que ver con la política: detrás, delante, de lado. ¿De qué lado está ahora Camps?

 

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