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A veces tan sólo hace falta que nazca una idea, dejarla escapar incitada bajo una interrogación que no se esconde, que palpita en la mente de una… Más que la duda, será siempre la curiosidad la que te empuje a buscar respuestas. Más que la casualidad el hecho mismo de ocurrir y querer saber qué ocurre y por qué ocurre.

El baile es movimiento, es girar rápidamente sobre un mismo eje. El baile a veces también es magia, es conexión y emoción, es sentirse bien. Es… sentir. ¿Y qué sintieron las mujeres en España con las campañas electorales de las mujeres candidatas para las Elecciones Europeas de 2014? ¿Se movilizaron? ¿Qué campaña valoraron más? A este baile, quizás un tanto lento por escaso movimiento, es al que intento dar respuesta. Así surge esta idea, como casi todas entre cafés, conversaciones y copas de vinos compartidas. Desde que Elena Barrios me invitó a participar en el III Congreso Internacional de ALICE (24 a 27 de septiembre de 2014 en Santiago de Compostela) tuve claro que quería investigar sobre algo distinto, diferente y relacionado con aquella parte de la profesión que necesita un poquito más de atención y profesionalidad, siempre con el fin mismo de mejorar. Aquellos que bien me conocen saben que con un ladrillo, incluso estando resquebrajado, intento construir un castillo sólido. En el ámbito de las campañas electorales y de las mujeres hay un gran vacío, un vacío por descubrir, por investigar y por explotar. Pero sobre todo, hay un mundo que necesita de atención necesaria e imprescindible para construir más y mejor sociedad.

Esta investigación es tan sólo un granito de arena más para ir tapando ese vacío. Sólo hay que ir poco a poco. Y con constancia. Las horas dedicadas han sido un regalo para quien ama y cree que hay que encontrar soluciones a problemas reales que existen pero que apenas se perciben. La foto está ahí, sólo hay que coger la cámara y poner el foco en el momento exacto en el lugar idóneo. Sólo deseo que esta fotografía relacionada con las campañas electorales de las mujeres españolas candidatas a las Elecciones Europeas de 2014 y el vínculo existente entre sus mensajes y el comportamiento del electorado femenino español en esas elecciones para con ellas sirva para reflexionar. Reflexionar para aprender. Reflexionar para comprender. Reflexionar para mejorar.

Mujeres y política no son dos conceptos. Es un hecho digno de más y mejor atención.

Por último, tengo que dar las gracias a Pablo Orduña. Él ha sido quien le ha dado la forma técnica con esta aplicación a toda la investigación. Por su experiencia y su profesión, sus preguntas nunca prometieron ser fáciles, pero a mí me permitían siempre pensar más y dar un paso más allá desde el que partía. Su curiosidad compartida y su habilidad han sido imprescindibles en este proyecto.

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En septiembre dejaré mi escaño en el Congreso y volveré a mi Universidad.

Han sido 21 años, 21, que son muchos, menos de los que algunos habéis dicho. No llevo 30 ni hice la Constitución, no. Llegué en el 93, han sido 21 años y sí quiero deciros una cosa y que es que el mayor honor que puede tener un político, el mayor, es ser diputado, no hay otro más importante, no hay otro puesto más relevante, no hay otro puesto más importante, no hay otro puesto más gratificante y por tanto han sido 21 años de un honor para mí, a los que pongo fin ahora.

Como también dije, me quedaré de secretario general hasta que el congreso decida el nuevo nombre y voy a seguir de secretario general y por tanto seguiré de presidente del grupo parlamentario. Por tanto, si hay plenos extraordinarios, pues haré lo que me toca, pero es verdad reitero que es el último pleno ordinario y por tanto el momento de decirlo.

Termino ya. Muchos lleváis, no sé si tantos años, pero muchos años conmigo. No es una insinuación, no lo entendáis mal. Lo único que deseo es que me echéis tanto de menos como yo os voy a echar de menos a vosotros.

Y nada más. Gracias por todo. Suerte.

 

Alfredo Pérez Rubalcaba

Congreso de los Diputados, 26 de junio de 2014

EL adiós de Alfredo Pérez Rubalcaba no ha sonado a derrota. Sus palabras huelen a un tiempo nuevo como nueva huele la lluvia al caer después de un tiempo seco que no se espera. Como nuevas son las iniciativas de aquellos del PSOE que están apostando por la secretaría general de su partido. Derrota es la palabra que más se ha empleado al referirse a él estos últimos años desde que Mariano Rajoy se hizo con las riendas de una España en crisis. O derrotas. Aludiendo a ese cuestionado liderazgo en la oposición y a las dos campañas electorales que ha protagonizado, primero la de 2011 y la aún reciente campaña para las europeas del 25 de mayo. Alfredo Pérez Rubalcaba ha dicho adiós sereno, incluso sonriendo a los periodistas. Tranquilo, como es él, como lo fue siempre. Ha cerrado una etapa dejando el debate abierto sobre si debió o no haberlo hecho antes. Pero ese es otro tema…

Curioso es analizar los artículos de los medios de comunicación, ahora elogiando a una persona que han desgastado paulatinamente. Y curioso es escuchar las palabras de aquellos políticos que han crecido con él en el oficio de representar al pueblo. “Me he enterado esta mañana con gran tristeza que nos va a abandonar en los próximos meses de su escaño don Alfredo Pérez Rubalcaba. Como presidente del Congreso, y creo que represento la voluntad de la inmensa mayoría de los diputados, quiero agradecerle su labor durante todos estos años, su labor en el escaño que ha dado categoría y altura a la función de diputado. Siempre serás recordado como una gran figura del parlamentarismo del siglo XXI. Muchas gracias”. Estas han sido las palabras de Jesús Posada. Y, tras ellas, todos los diputados que se encontraban en el hemiciclo han aplaudido de pie a lo largo de 39 segundos. Ha sido en este momento donde hemos encontrado a un Rubalcaba más emocionado, en su escaño, sentado y con las piernas cruzadas mientras el resto aplaudía.

Apoyo casi unánime cuando se dice adiós. Soledad absoluta cuando a uno le toca jugar las cartas que parecen no corresponderle, aunque se empeñe en jugarlas, como ocurrió al dar el paso de ser el candidato del PSOE para las elecciones de 2011. A Alfredo Pérez Rubalcaba se le pueden reprochar muchas cosas, pero fue un gestor que se entregó al devenir de muchas batallas. Alfredo el negociador. Alfredo el dialogante. Alfredo el orador. Alfredo el profesor. Alfredo también el político desconfiado, como lo califican algunos periodistas, ha sido una figura representativa de nuestro tiempo: ministro de Educación y Ciencia (1992-1993), ministro de la Presidencia (1993-1996), portavoz del grupo parlamentario socialista (marzo 2004-abril 2006), vicepresidente primero del Gobierno y portavoz (2011) y ministro del Interior (2006-2011). Alfredo Pérez Rubalcaba siempre ha sido una persona líder de sus propias ideas y de sus propias convicciones. Y muy valorado, aunque ahora muchas personas se empeñen en no recordarlo.

La campaña electoral del 20 de noviembre de 2011 fue la carrera más difícil para este político cuya vida personal apenas conocíamos. Poco o mucho tuvo que ver esa campaña con los 100 metros lisos que corrió en 11,1 segundos en 1975. Muchos metros en pocos segundos, mucho que perder y poco tiempo había para ganar un futuro que se le resistía. Esa campaña electoral Se llamaba Alfredo… porque de él dependía aminorar la caída. Una campaña electoral centrada en su persona: Alfredo… Una campaña, ahora sí, cuya derrota era inevitable. Se llamaba Alfredo… no es ahora sólo el título de un libro o la descripción de una campaña electoral, se convierte en una colección de palabras con un valor especial: su única oportunidad, la única vez que pudo optar a la presidencia del Gobierno de España.

Como periodista sentí que era justo recomponer las piezas de un rompecabezas inconcluso, las de esa campaña electoral de la que poco se conocía. Un acontecimiento único que queda para la historia. Un protagonista y su propia declaración. El 3 de julio de 2013 lo entrevisté en su despacho en Ferraz junto a Elena Valenciano. Y más que una entrevista fue una conversación. Quería que fuese así. Tenía claro que debía ser así. Tenía claro que quería que me contara qué ocurrió para después poder compartirlo con esa sociedad con sed de respuestas. Y así empecé: “Alfredo, cuéntanos…”. Y contó. Después varios periodistas me comunicaron el valor de esa entrevista porque es difícil que las suela conceder. Pero Alfredo se la concedió a esta periodista que se empeñó en escribir un libro por y para la gente, en su sentido más amplio, votase a quien votase en unas elecciones.

Tras el adiós de Alfredo me alegro de haber contribuido a escribir parte de nuestra historia y parte de la vida de un histórico de nuestro tiempo. De devolverle a la sociedad información que es suya y solo suya. Para una periodista no hay nada más gratificante que contar, que vivir para contarlo…

 

“Si yo hubiera dicho no, probablemente el Grupo Socialista hubiera votado no. Y Zapatero hubiera tenido que abandonar el Gobierno. Y eso hubiera supuesto una crisis tremenda. Hubiera sido la primera vez en la historia que el Partido Socialista abandona y dejar caer con una votación a su presidente del Gobierno. Yo creía que no podía hacerlo. (…) Yo acepté la candidatura porque creía que era mi responsabilidad. No daba un duro por mí mismo. Sabíamos que íbamos a perder. Lo que pasa es que creía que era el que estaba en mejor posición de hacer frente a la dificilísima situación por la que atravesábamos”

 

Entrevista de Ángela Paloma Martín a Alfredo Pérez Rubalcaba para

Se llamaba Alfredo… Las claves de una derrota electoral inevitable

 (Laertes, 2013)

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Publicado en Sesión De Control (13 de junio de 2014)

Las elecciones europeas mostraron que el ciudadano demanda otros códigos, otras formas y otros mensajes. Y también la abdicación real.

Si Truman Capote o John Hersey vivieran en este preciso instante, posiblemente empezaran a rellenar páginas y páginas  de hechos plasmados con el más puro estilo periodístico entre humo de tabaco y ruido. Porque eso tendrían que hacer precisamente, bucear entre el ruido para contar, para construir una historia que nos atrajera tanto que al mismo tiempo que la leemos nos convirtiera inconscientemente en actores de un mismo escenario que apenas molestan: sólo sienten, escuchan y temen.

Aunque después de que Capote escribiera ‘A sangre fría‘ y tachase a Hersey de ser “un simple mecanógrafo” tras escribir Hiroshima’, lo cierto es que este tiempo echa de menos más mecanógrafos que describan la realidad de los hechos y más mecanógrafos que escriban palabras que conecten y no ahuyenten. Necesitamos más historias que historietas y trabajar esa otra forma de comunicación cuyo efecto sea engordar las ansias de conocer. O más bien las ansias de creer, y creer que se puede. Pero para contar y aprender a contar, primero hay que escuchar.

Y si sólo existiera una manera para calificar la crisis política, económica e institucional que se está viviendo, podríamos resumirlas en una profunda crisis de escucha.

Unas europeas muy locales

Los políticos para las elecciones europeas que culminaron el pasado 25 de mayo tenían un único cometido: construir un liderazgo capaz de excitar. En varios ocasiones advertí que aquél que se hiciera con el voto huérfano y con el perezoso ganaría las elecciones. Y los resultados no se hicieron esperar. Nuevas formas de comunicación, nuevas formas de liderar y, sobre todo, nuevas formas de conectar le ganaron la batalla al discurso rancio de siempre del “y tú más” que tanto alimenta el hartazgo social. España necesitaba entender más a Europa y el impacto de ésta en nuestras vidas. Y no se explicó, ni se contó, ni se molestaron en hacerlo. Mientras unos políticos querían recuperar el sueño europeo, a otros les da sueño explicar cómo recuperarlo.

Los dos partidos políticos mayoritarios de nuestro país se enzarzaron en la batalla de machacar a aquel que cometiera un error, como ocurrió con la falta de tacto de Cañete. Y mientras esto ocurría, partidos minoritarios empezaron a escuchar más, a comunicar más, a conectar más. La recién pasada campaña electoral fue la precampaña de las elecciones municipales de 2015. Pero tanto el PSOE como el PP se equivocaron de obra de teatro, de escenario, de personajes y de guión. Ellos seguían cantando sin público creyendo que gritando más lograrían captar su atención. Pero el patio de butacas, vacío…

El PSOE, con esta, suma ya su segunda derrota electoral inevitable. La primera ‘Se llamaba Alfredo…

Tras el desangre electoral, el líder socialista anunció su retirada y la celebración de un congreso extraordinario. Y el baile empezó, eso sí, con más sombras que luces. Las redes sociales echaban humo solicitando participación en el proceso. Primero un militante, un voto; después un ciudadano, un voto.  Y más tarde los rumores de pasos hacia adelante y pasos hacia atrás de los que ansían el futuro del partido. Pero difícil es bailar cuando la pista está llena de gente, cada uno baila al compás de su propia canción y cuando hablas al de enfrente y apenas te entiende (o no te quiere entender). El PSOE no necesita un “simple mecanógrafo”: necesita al mejor. Al mejor para escuchar y reescribir sobre folios nuevos con tinta fina y con una letra, por fin, comprensible para todos.

Abdicación real

Real porque sucedió. Un 2 de junio, lunes, y un Rajoy que convoca a la prensa a las 10:30. Y tras la convocatoria, un rumor y el discurso del presidente del Gobierno con cuatro mensajes: abdica el Rey, se celebra Consejo de Ministros extraordinario el martes, es necesario una Ley Orgánica que permita la abdicación, elogios a la figura histórica del Rey estrecha a la democracia, la cual no se entiende la una sin la otra. Poco después, hablaba el Rey. Un discurso de poco más 5 minutos para despedirse después de 39 años de reinado.

 

Y en ese discurso, algunas notas sobre el papel: colocó palabras en positivo como libertad, estabilidad y progreso; reconoció su propio trabajo: “he querido ser Rey de todos los españoles”; alusión a lo construido: “conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación”; el motivo de su adiós: “hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana”; el papel de la mujer queda en un segundo plano: “y mi gratitud a la Reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca”. Punto. Ninguna mención más a ella.

El Rey escoge así a su propio mecanógrafo: “Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica”.

Pero a partir de este momento, el discurso social entra en acción solicitando un referéndum y abriendo más que el paso al concepto de república. Sin embargo, no es tanto la demanda por una república que por el hecho mismo de decidir qué se quiere o a quién se quiere. De permitirse, posiblemente Felipe VI ganara la batalla y eso lo convertiría en el único mecanógrafo capaz de escribir un libro nuevo: el de su propia monarquía apoyada para el pueblo y por el pueblo.

Aquellos que no votaron en el 78 quieren hacerlo, quieren tomar parte de su propio futuro. Porque, como decía el mismo Rey Juan Carlos, son una generación nueva, más joven y con otra energía. De permitirse, en la imagen de la Corona empezarían a desaparecer las manchas. De lo contrario, se acumularán. Curioso es que una semana antes de lo sucedido los políticos llamasen a los ciudadanos a votar para las elecciones europeas y ahora los obvien como si nunca hubiesen existido. La falta de coherencia nunca se premia en positivo.

El pasado 11 de junio en el Pleno del Congreso, un Cayo Lara impulsivo, reflexivo, seguro y decidido entró en campaña -por fin-. Tocaba debatir un único artículo de esa Ley Orgánica que permite a Don Juan Carlos abdicar y la sucesión en la Corona a su hijo. Y aunque no tocara, prefirió trasladar el sentir del calor social.  Alfredo Pérez Rubalcaba ofreció argumentos al “sí” de su grupo, porque decir que “no” sería obligar al Rey a serlo aunque él no quiera. “Los españoles no somos súbditos, somos ciudadanos de pleno derecho”, dijo. Pero pesó más la norma ya escrita, la ley y la Constitución que la palabra social que puede cambiarla, por mucho que Rajoy dijese también que sintonizaban con todos los españoles, con los de 1978 y con los de 2014. La cuestión aquí es si los de 2014 quieren sintonizar con ellos.

Este proceso ha permitido un mecanógrafo rápido, que no ágil. Demasiado rápido. Y los renglones torcidos nunca se han entendido con el paso de la historia. Sepan cuantos esta carta vieren que no es tiempo de paleografía.

 

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