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El pasado 14 de junio tuve el placer de participar en el Seminario para doctorandas y doctorandos que celebraron la Universidad Rovira i Virgili, Universitad de Girona, Universitad de Barcelona, Universidad Autónoma de Barcelona y Universidad de VIC junto con Instituto Interuniversitario de Estudios de Mujeres y Género. Mi participación estuvo relacionada con mi tesis, la presencia de la mujer española en el espacio público para el cambio social, pero desde una perspectiva histórica. Resulta complejo pensar que las mujeres en las actualidad, sobre todo aquellas que ostentan cargos públicos, tienen menos «poder» de movilización; que sus palabras no tienen el mismo peso que antaño; que su iconografía ha evolucionado y en algunos casos ha involucionado; y que padecemos una gran crisis de liderazgo en la actualidad si empezamos a comparar otros momentos históricos no tan lejos de nuestro presente. Sería pretencioso por mi parte compartir la presentación de este Seminario, puesto que lo que presenté es una pequeña parte de la investigación que estoy desarrollando y que está cargada de ideas que pueden arrojar más dudas que certezas. Sin embargo, sí me gustaría compartir algunas de las reflexiones que, a partir de mi exposición, compartí. Para esta primera parte, me centré en una selección de medios de comunicación y revistas. Las conclusiones están basadas en el análisis de las primeras revistas:

  • Mujer (1931)

  • Revista mensual del hogar y de la moda (1937-1962)

  • La mujer en su casa (1902-1936)

  • La mujer y el trabajo (1926-1931)

  • Portavoz de las mujeres antifascistas (1936)

  • Mujeres católicas de España (1937-1938)

  • Mujeres españolas (1929-1931)

  • Mujeres libres (1936)

  • Dona catalana (1928-1938)

Las reflexiones que comparto a continuación nacen a partir del análisis de estas revistas, concretamente Portavoz de las mujeres antifascistas (1936). 1/ Discurso bélico. La palabra negativa. El lenguaje como arma Como ya compartiese en otra publicación en este blog, a lo largo de estos años 30, se crearon agrupaciones de mujeres y feministas, comités nacionales y las corrientes dentro de los partidos. Frente a la amenaza del fascismo, empiezan a surgir de manera más repetida palabras como “paz” y “libertad”. Ese fue el origen de la “guerra en defensa de la democracia”. El “pacifismo realista” no perseguía otra cosa que derrotar al fascismo para conseguir la paz duradera. La Agrupación de Mujeres Antifascistas desarrolló un discurso militarista con un fin concreto: garantizar la paz.

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Es posible que el discurso de las mujeres en los años 30 fuese bélico e incitase a ganar la guerra a partir de este, pero ese mismo era su objetivo: la paz. Y, a pesar de la guerra, el discurso no es victimista. No hablaban de ilusión, ni esperanza, pero sí de certezas. Si pensamos en nuestras demandas actuales, como por ejemplo la lucha contra la violencia de género, la petición de igualdad salarial… etc. podemos analizar que no existe un discurso bélico, pero sí negativo y pesimista, focalizado más en la queja que en la acción, por poner un ejemplo. 2/ Iconografía Desde las publicaciones periódicas que seleccioné para el análisis, a grandes rasgos diré que rara veces aparecían solas: porque inspiraban, parecían fuertes; porque parecían fuertes, movilizaban.

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3/ Liderazgo En los años 30, las áreas donde ejercían el liderazgo era el campo, en la cultura, el deporte y la ciudad. Y se las calificada de «heroínas». Desde el liderazgo que ejercían, una de las cosas que más repetidas por la que abogan era la unidad. 

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“HAZME saber que sabes”, esa es la frase que repetía una y otra vez José María Ricarte Bescós en sus clases, en su discurso, en sus apuntes. Un hombre alto y cuyo físico andaba ya cansado. No así su mente, que la mantenía despierta, viva y llena de enseñanzas. La creatividad le rondaba constantemente, y él lo sabe, pero difícil era hacer que sus alumnos lo fuesen.

¿Hazme saber QUE sabes o hazme saber QUÉ sabes? Le pregunté un día en Navarra, en ese aula del MCPC. Recuerdo que él me miró con ojos extrañados como quien mira al más desconocido insecto que se acaba de cruzar en su camino “sin control ni conocimiento”. Yo intentaba explicarle que en esas dos frases veía diferencias. Y él volvía a mirar a ese insecto que advertía aún más feo que antes. Hasta que un buen mexicano salió en mi defensa y con ese soniquete pausado de su tono hizo entrar en razón al profesor y éste logró explicármelo con astucia.

Ricarte fue un referente para los alumnos de las ediciones del Máster de Comunicación Política y Corporativa. Gestión creativa de la comunicación persuasiva era la materia que impartía aunque sus enseñanzas no acababan aquí: asesoraba a los alumnos en los proyectos que, en grupo, estaban llevando a cabo y los vivía como si fuese para él también su primer proyecto. Y era increíble su actitud, pues con dos ideas bien comentadas parecía tener la clave y la solución. ¿Dónde está el problema? Para él ya no había ninguno.

El profesor Ricarte, a sus 77 años, era muchas cosas. Sólo él sabe a ciencia cierta todo lo que fue. Entre otras cosas, guionista cinematográfico y realizador, publicista y teórico de la creatividad, catedrático de comunicación audiovisual y publicidad en la Universidad  Autónoma de Barcelona, profesor de la Universidad de Navarra y miembro fundador de Publiradio. El profesor Ricarte era todo lo que esa libretilla, que llevaba consigo a cada lado para no olvidar nada, le dejaba ser.

Hace una semana, el 22 de junio, el “hazme saber que sabes” dejó de repetirse en sus labios. Hoy son sus alumnos quiénes lo repiten.

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