De Cerca

Hazme saber que sabes, hazme saber que sabes, hazme saber que sabes…


José María Ricarte

“HAZME saber que sabes”, esa es la frase que repetía una y otra vez José María Ricarte Bescós en sus clases, en su discurso, en sus apuntes. Un hombre alto y cuyo físico andaba ya cansado. No así su mente, que la mantenía despierta, viva y llena de enseñanzas. La creatividad le rondaba constantemente, y él lo sabe, pero difícil era hacer que sus alumnos lo fuesen.

¿Hazme saber QUE sabes o hazme saber QUÉ sabes? Le pregunté un día en Navarra, en ese aula del MCPC. Recuerdo que él me miró con ojos extrañados como quien mira al más desconocido insecto que se acaba de cruzar en su camino “sin control ni conocimiento”. Yo intentaba explicarle que en esas dos frases veía diferencias. Y él volvía a mirar a ese insecto que advertía aún más feo que antes. Hasta que un buen mexicano salió en mi defensa y con ese soniquete pausado de su tono hizo entrar en razón al profesor y éste logró explicármelo con astucia.

Ricarte fue un referente para los alumnos de las ediciones del Máster de Comunicación Política y Corporativa. Gestión creativa de la comunicación persuasiva era la materia que impartía aunque sus enseñanzas no acababan aquí: asesoraba a los alumnos en los proyectos que, en grupo, estaban llevando a cabo y los vivía como si fuese para él también su primer proyecto. Y era increíble su actitud, pues con dos ideas bien comentadas parecía tener la clave y la solución. ¿Dónde está el problema? Para él ya no había ninguno.

El profesor Ricarte, a sus 77 años, era muchas cosas. Sólo él sabe a ciencia cierta todo lo que fue. Entre otras cosas, guionista cinematográfico y realizador, publicista y teórico de la creatividad, catedrático de comunicación audiovisual y publicidad en la Universidad  Autónoma de Barcelona, profesor de la Universidad de Navarra y miembro fundador de Publiradio. El profesor Ricarte era todo lo que esa libretilla, que llevaba consigo a cada lado para no olvidar nada, le dejaba ser.

Hace una semana, el 22 de junio, el “hazme saber que sabes” dejó de repetirse en sus labios. Hoy son sus alumnos quiénes lo repiten.