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LA tarde del pasado viernes, 22 de noviembre, fue una tarde estupenda donde pude reconstruir con los alumnos del Máster de Comunicación Política y Corporativa (MCPC) de la Universidad de Navarra la derrota electoral inevitable, la peor derrota electoral de la historia socialista, desde el pedestal de la comunicación política.  La tarea no era nada fácil. Pero paso a paso fuimos desgranando la estrategia, las claves del contexto político y social que llevaron al PSOE a diseñar una campaña como la que se diseñó y que llevaron a emitir a Alfredo Pérez Rubalcaba un discurso como el que emitió el pasado 9 de julio de 2011. A pesar, como preguntaban ellos, de no haber una mínima esperanza de ganar las elecciones. Sus inquietudes eran enormes. Y subrayo que de las inquietudes, de las reflexiones y de las preguntas se extrae el mayor aprendizaje posible. 

A medida que íbamos avanzando en los elementos de esa campaña de principio a fin, y que cuento de manera exhaustiva en este libro, se iban abriendo los debates… Debates que podríamos haber continuado tranquilamente sin minutero en el reloj. Entre ellos, sobre los porcentajes que salen en los titulares de los medios de comunicación inmediatamente el día después del debate electoral y por qué considero que esos porcentajes no son la esencia imprescindible que marque el ritmo de la noticia porque… ¿qué es noticia? ¿qué es los más responsable como medio de comunicación tras un debate electoral? ¿qué es lo que esperan los ciudadanos de esa noche?  Otro tema que se abrió fue acerca del lema de campaña “Pelea por lo que quieres” y la campaña de publicidad que echó por tierra Elena Valenciano con aquel “Hagamos que suceda” porque, según ella, pelear por lo que querían era lo que estaban haciendo cada día en aquella campaña electoral. Un mensaje negativo decían los compañeros del Máster… ¿necesario? También se intentó responder al por qué es más conveniente, quizás, que en los perfiles de los candidatos que se especifiquen las personas que llevan dicho perfil en el caso de que el candidato no lo gestione únicamente… En esta campaña electoral, sobre todo, cuando ni Mariano Rajoy ni Alfredo Pérez Rubalcaba tenían posicionamiento en la red ni credibilidad en ella para afrontar tamaña campaña. Un tema más surgió a raíz del porcentaje de engagement en Facebook y sobre la relación entre el número de seguidores frente al número de seguidores a los que le interesa lo que se publica. En este sentido, les traslado este artículo del momento y además les recomiendo que sigan a Mari Luz Congosto y a David Álvarez.

MUCHAS fueron las inquietudes, muchos los comentarios y muchas las cuestiones que se abrieron en relación a esa campaña electoral heroica, como dijo Teodoro León Gross en la presentación de Málaga, donde el objetivo nunca estuvo en cambiar ningún voto, ni en mover a los indecisos, sino sencilla y llanamente a conectar con su propia militancia y con su propio electorado, el que sí votó en el 2008 y el que decidió muchos meses antes de las elecciones de 2011 que no iría a votarles aunque no supieran a quiénes fueran a votar. Más 4 de millones de votos se centrifugaron en esas elecciones. Y mucha ilusión me hizo contarles todo esto a alumnos y compañeros que estaban sentados donde un día yo lo estuve no hace mucho. Y se lo estaba contando a aquellos que también, no dentro de mucho, diseñarán campañas electorales, a quienes, desde mi humildad, tendrán que aprender más de las derrotas que de las victorias. Imaginaos el reto…

PERO es cierto que me faltó tiempo el pasado viernes en esa charla-coloquio para compartirles algo que me parece importante resaltar en el hoy. Y aprovecho este pequeño espacio para que las palabras no se queden en el olvido deseando con toda ilusión que esto que les cuento les sirva de algo. El escritor Ambroise Bierce dijo un día que para que los sueños se hagan realidad, había que estar despiertos. Soy consciente –creo, porque un día también lo sentí- de que los alumnos del MCPC sueñan con salir de ese Máster con una mochila lo suficientemente cargada como para afrontar los retos profesionales y personales del mañana. Tienen ilusiones, esperanzas, compromisos consigo mismos y con lo que se les viene. Mi consejo es sencillo… Mi consejo es que gestionen muy bien las expectativas. Mi consejo es que un “título” únicamente no aporta la suficiente diferenciación si se trata de conseguir un trabajo o si se trata de conseguir aquello que cada uno desee. Pero por el contrario, cada uno, consigo mismo, con sus valores, con sus sueños, con las personas que le rodean –familiares y amigos, pareja…- y con sus actitudes va marcando, pasito a pasito, ese camino que le llevará a conseguir todo aquello que se proponga. La formación que cada uno elija, o en el caso de este Máster en concreto, sus contenidos, la formación, la academia, las relaciones… son un instrumento. No es el fin único. Pero sí es un grandísimo instrumento para aquellos que tienen la gran suerte y la grandísima oportunidad de poder estudiarlo, de poder participar en él, de poder ser parte de él, de poder aprovecharlo, de poder aprender de él… Un instrumento. El fin está en vosotros mismos y en todo lo que os envuelve, en cada estudiante. El fin está en vosotros mismos, en la paciencia, en la perseverancia, en los sueños de cada uno y en el no rendirse nunca para hacerlos realidad. El reto está en saber escuchar a los demás y, ante todo, aprender a escucharse a sí mismos…

“El futuro pertenece a quiénes creen en la naturaleza de sus sueños”

Eleanor Roosevelt, la primera dama del mundo

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MUCHOS de aquellos que nos dedicamos al mundo de la información, nos dedicamos por vocación. Y esa vocación, desgraciadamente, no se ve reflejada en otras profesiones. Reducir la ignorancia ciudadana a partir de información veraz es, creedme, vocacional. Y cuando a una sociedad, a una ciudadanía, le amputas de ese valor educativo, formativo e informativo, lo haces más ignorante y con ello más vulnerable para poder manipularlo. El poder hace ignorantes y lo aprovecha para manipular. Lo ha hecho durante años. Y siglos. Y sigue.

Mi herramienta es la palabra. Con ella cuento, narro, informo, comunico, asesoro y analizo. Decidí vivir de ella porque a ella me rindo y a ella sirvo. Y es la palabra la que me incita a escribir este post dedicado a la mala educación: la que ahora nos imponen y que poco tiene que ver con un film de Pedro Almódovar. Recuerdo cómo mi madre lloraba cuando entró a la Universidad de Navarra y vio donde su hija estaba estudiando el Master de Comunicación Política. Ese día lloraba porque no se creía que ella, una autónoma conductora de autobuses, junto con mi padre, también autónomo conductor, y junto con mi trabajo de años y años, y beca tras beca, pudiésemos haber ahorrado como para poder continuar con mi formación y mis estudios. A Washington no llegó porque, entre otras cosas, jamás ha tenido la oportunidad de coger un avión. Junto con mis sueños, también iban los suyos, los de mis padres… Pero… ¿tendrán mis sobrinos las mismas oportunidades? Ojalá Octubre, como decía Juan Cruz

Mientras Rajoy pide unos pocos euros, muchos jóvenes que quieran tener acceso a la Universidad, no podrán. Vivimos en un cuentagotas en el que cada céntimo es recogido del suelo si vemos que alguno ronda la acera. Reducir las universidades supone “quitar educación” y reducir oportunidades. Que las tasas sean 540 euros más no sólo supone un esfuerzo, supone que no sólo cuentan con el coste de los créditos, hay que pensar también en el material diario, fotocopias, libros, transporte (y más aún si se vive fuera de la comunidad), transporte que ha subido un 11% en la Comunidad de Madrid, comida, vestirse, el vivir el día a día y el alquiler (más gastos) para aquellos que viven fuera de sus poblaciones. No son 540 euros, es todo lo demás…

Esos 540 euros más se suman a los impuestos, a la reforma en Sanidad, a la subida del transporte, al aumento de la cesta de la compra, al aumento del gasoil, de las facturas… Pero, cuando seamos todos ignorantes nos harán ver que lo que eran impuestos, eran apuestas; que lo que eran recortes eran reformas; que lo que era apretarse el cinturón, era estilizar la figura… Y nos convencerán. Pasaremos de la mala educación, a la mala comunicación. Hasta que llegue un punto en el que a todos nos falte el aire suficiente como para aportar más palabras que ayuden a incentivar nuestra economía, y ya no podamos gritar más eso de… “señores, no nos hagan más pobres ni nos traten como a ignorantes”.

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II Seminario alumni, 4 de febrero de 2011. Apmf

ESTAS son las palabras en lainformación.com de Julie Barko, ex directora del Institute for Politics, Democracy & The Internet en la George Washington University y actual vicepresidenta de la consultora norteamericana, DCI Group. Las menciona en un momento clave y estratégico para España, donde cientos de candidatos municipales y autonómicos empiezan a calentar motores, algunos más que otros, para las próximas elecciones de mayo. La comunicación online como tema principal, la estrategia a seguir, cómo comunicar, por qué comunicar y un caso de estudio: Barack Obama.

El pasado 4 de febrero, ex alumnos del Máster de Comunicación Política y Corporativa (MCPC) de la Universidad de Navarra, y la George Washington University, nos reunimos en el edificio de Telefónica en Gran Vía, Madrid, para escuchar a Jose Lui Orihuela, a Rafa Rubio y a Julie Barko. La estrategia online fue la protagonista. La comunicación online como una herramienta más dentro de la comunicación política. Pero no la única, sino esencial para la transparencia de los que hacen buen uso de ella en una campaña política. Y, sí, es cierto que en “Internet no se ganan votos”, pero como comentó Rafa Rubio, “se pueden ganar elecciones”. Y bien es cierto que una campaña se puede perder por falta de organización. E, incluso, por falta de contenido en los soportes de Internet, por mal utilizar información bruta que no sirve para nada y por no entender la relación entre canales.

Repito la cita de Julie Barko: “Los políticos que usen de una forma eficiente Internet van a ganar”. Sin embargo, hay que partir del concepto que tienen los políticos españoles sobre Internet: una amenaza más que una oportunidad. E incluso los partidos políticos. Cuando se externaliza a una empresa privada la estrategia de comunicación online, todo puede ser más productivo. El dilema principal que se plantea es cuando el partido/candidato rompe esa estrategia y se involucra, de manera inconsciente y personal, en una comunicación que puede ser contraproducente para él/ella. En España, lo puramente de partido choca con lo profesional y no hay una gran cultura de trabajo en equipo entre lo interno y lo externo. Algo que demuestra que aún queda mucho por hacer… Este sólo es el principio.

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