De Cerca
Una jura Real
Esta tarde no ha sido una tarde cualquiera. En Zarzuela había celebración. La sala estaba bella, iluminada, lista. Eran las 17 horas exactas cuando los 20 candidatos para formar el nuevo CGPJ (Consejo General del Poder Judicial) entraban por la puerta situada justo enfrente de la prensa. Detrás del nuevo equipo, han entrado Zapatero y Bono acompañados de los representantes de las instituciones judiciales. Dos minutos después y al grito de “¡sus majestades los Reyes de España!”, Don Juan Carlos y Doña Sofía se hacían ver en la sala para presidir el acto.
Uno a uno, las nuevas personalidades han jurado su cargo. Frente a una mesa y frente a una cruz cristiana. Frente a un símbolo con histórica polémica. El Rey se balanceaba de delante hacia atrás. La Reina asentía en cada juramento. El Presidente del Gobierno ha permanecido con los puños cerrados todo el acto. Su mirada ausente lo decía todo. Bono, con más pelo que nunca, se movía de vez en cuando y compartía alguna que otra palabra con su colega, el del Senado, Javier Rojo. Hernando no parecía triste aunque la ocasión lo mereciese: deja de hacer doblete, deja de ser el presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ. Será el «religioso» Carlos Dívar quien ocupe su lugar. Emilia Casas, presidenta del Tribunal Constitucional, estaba elegante y serena. Es de esas mujeres que, con mirarla una vez, sabemos de inmediato que es una “tía lista”. El que parecía atento y contento era el ministro de Justicia. Bermejo estaba orgulloso cual profesor que prepara a sus alumnos para la temida prueba de selectividad. Así parecía que se sentía Bermejo. Orgulloso.
Al final, Don Juan Carlos y Doña Sofía han felicitado a los novatos del Consejo, el que ahora garantizará la independencia del Poder Judicial. Al final, todos contentos, al igual que los cervatillos de Palacio, que caminaban a sus anchas por la finca sin inmutarse. Observando atentos el autobús que transportaba a la prensa. Observando a los forasteros que llegaban, que ya se iban.
Fotografía: Ángela Paloma Mf

5 comentarios
Álvaro
Joder! El texto no tiene desperdicio …. «Frente a un símbolo con histórica polémica», «El Rey se balanceaba de delante hacia atrás», «Su mirada ausente lo decía todo», «Bono, con más pelo que nunca», «Hernando no parecía triste aunque la ocasión lo mereciese», «Es de esas mujeres que, con mirarla una vez, sabemos de inmediato que es una “tía lista”», «Así parecía que se sentía Bermejo. Orgulloso.»
La verdad, esto es mucho más que periodismo …..
luferura
O que resulta difícil de entender es que el PSOE y PP tengan que acordar con dos años de retraso el nombremiento de nuevos magistrados para asegurar la independencia del Poder Judicial???
Fernando Solera
Menudos trapicheos debe de haber por debajo de la mesa. Por eso no me extraña que Bermejinsky esté contento.
Muy buena crónica, Ángela. Desgraciadamente los hechos que narras jamás estarán a la altura de tu estupenda prosa.
Domingo
Zapatero y Rajoy han fracasado en su intento de configurar un órgano de gobierno de los jueces independiente del poder político. El perfil partidista de algunos de los vocales pactados por PSOE y PP no invita al optimismo. Con estos mimbres, creo que el CGPJ se convertirá en un miniparlamento al que se trasladarán las batallas políticas del Congreso. No será tarea sencilla que este órgano desprestigiado devuelva la confianza de los ciudadanos en la Justicia y no será fácil porque los elegidos olvidan a menudo que se deben a sus gobernados y no a sus nombradores.
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