De Cerca
Compañeros de copas, rivales en mus…
Por fin se ha celebrado la tan esperada reunión entre el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy. Una “mesa de reformas estructurales”, eso es lo que le ha ofrecido el ejecutivo al popular junto con una propuesta de avance en el Pacto de Toledo. Pacto que “establece líneas de actuación y de reforma” en el sistema de pensiones contributivo. El Presidente socialista se ha comprometido a informar a Rajoy sobre las medidas financieras que se han tomado en los últimos días. En concreto, el aumento de hasta 100.000 millones de euros de garantía para los bancos y las cajas de ahorros en España y el fondo, a tarea del Tesoro Público, de hasta 50.000 millones.
Parece que contento, Rajoy ha aceptado las medidas del ejecutivo. Sin embargo, no todo han sido sonrisas. Antes de la reunión entre los líderes políticos, en el Senado, en la sesión de control al Gobierno, se han vivido serias escenas de tensión entre Pío García Escudero y el padre de la Moncloa. Los imborrables sucesos del pasado en política económica han hecho sombra en las voces de ambos políticos. Zapatero ha preguntado a gritos: «¿Ustedes pronosticaron que los grandes bancos de EE UU iban a quebrar? ¿Ustedes pronosticaron que los principales bancos de EE UU e Inglaterra iban a ser nacionalizados? ¿Ustedes pronosticaron que viviríamos el momento más grave de la historia financiera? ¿Hasta qué punto pueden hacer un juego tan hipócrita?». Los populares, con la voz en pie, han respondido positivamente a cada pregunta.

3 comentarios
Domingo
Yo estoy harto ya de tanta foto, de tanto humo y de tanta mamandurria. Que agarren pico y pala y se pongan a currar, y cuando hayan conseguido algo, pero algo concreto, que vengan y se hagan la fotito de marras, pero no antes. Basta ya de vacuas escenificaciones.
luferura
La verdad es que cada vez me creo menos sus tribulaciones, poco a poco me voy convenciendo de que esa vocación de servicio al pueblo de uno y a España de otro no es más que una fachada y que sus verdaderas tribulaciones consisten en convencer a un electorado cada vez más apático.
Un abrazo.
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