De Cerca

Mensajes positivos frente a mensajes negativos

Felipe González, ex presidente de España, en el acto con militantes. 28 de enero de 2012. Fotografía de @anpamar

Felipe González, ex presidente de España, en el acto con militantes. 28 de enero de 2012. Fotografía de @anpamar

EN estos momentos, mientras escribo estas palabras, el PSOE está emitiendo en directo su 38 Congreso Federal. Cientos de mensajes positivos se están escuchando por voz de aquellos que ya han participado. Mensajes positivos.

La semana pasada tuve la oportunidad de asistir como invitada al acto en el que participó Felipe González, Patxi López, Alfredo Pérez Rubalcaba y María González Veracruz. Allí, el que fuese presidente del Gobierno español en los duros años donde se abandonó mucho para empezar tantas otras cosas, dijo dos frases que tuvieron gran relevancia. A sus años, no representa la juventud de hoy ni la era del lenguaje 2.0, pero sí se identifica con todos cuando dice: “creo lo que digo y hago lo que creo”. Y cuando hace lo que cree, pocos asesores necesita. Ahí tenemos un mensaje positivo. ¿Y al referirse a Chacón? La quiere mucho, pero.. “Que no interpreten mis silencios, que al menos interpreten mis palabras”. La cuestión, en comunicación, es que hay muchos silencios que se interpretan, quizás demasiados; y algunos son más necesarios y potentes que algunos vacío de contenido. De nuevo, mensaje positivo.

En ese acto, el público objetivo era un grupo militantes del partido que necesitan escuchar palabras con ilusión, ganas, fuerza, y esperanza. Un discurso que los haga crecer, no que los entierren en el mismo hueco pero más profundo. Y eso intentaron los que allí estaban o los que allí apoyaban a Alfredo Pérez Rubalcaba para darle la oportunidad, este mismo fin de semana, de ser el próximo Secretario General del Partido.

Paulo Coelho, en su obra “El vencedor está solo”, argumenta: “Cada vez que veía en los periódicos o en las revistas a los políticos de siempre utilizando el calentamiento global o la destrucción del medio ambiente como plataforma para sus campañas electorales, pensaba para sí: “¿Cómo podemos ser tan arrogantes? El planeta fue, es y será siempre más fuerte que nosotros. No podemos destruirlo; si traspasamos una determinada frontera, nos eliminará por completo de su superficie, y seguirá existiendo. ¿Por qué no hablan de “no dejar que el planeta nos destruya”? Porque “salvar el planeta” da sensación de poder, de acción, de nobleza. Mientras que “no dejar que el planeta nos destruya” puede conducirnos a la desesperación, a la impotencia (…)”.

Las consecuencias de lo que decimos pueden dar lugar a sensaciones que no esperamos y que no queremos transmitir. El PSOE, en su batalla interna por el liderazgo, quería conseguir una sensación determinada sin el ataque al partido que hoy es más rival que nunca tras las elecciones del 20N, el Partido Popular. Y no lo hizo, no ataco. Todos ellos aludieron a un contexto económico que España no se merece, pero todos los mensajes fueron en positivo, ilusionantes, haciendo uso del storytelling como lo hizo Patxi y haciendo partícipes a los asistentes de su mensaje, porque es a ellos a quienes hay que conquistar ahora. El momento no son unas elecciones a la presidencia de un Gobierno. El momento son unas primarias, unas elecciones de carácter interno. Los votantes son otros. Y los candidatos también son otros. Adaptar el mensaje y saber conectar también es sinónimo de éxito… si se consigue. Pronto llegará El momento decisivo