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Campaigns & Elections. LO QUE QUIEREN LAS MUJERES: cómo conquistar el voto femenino que vive fuera de España

¿ESPAÑA está preparada para que lidere una mujer? En la situación actual, digamos que España está lista para muchas cosas, porque está hambrienta y sedienta, está cansada y agotada, y ahora también está apaleada. El voto femenino que vive fuera de España también lo está. Emigrantes que marcharon por muchos motivos buscando las oportunidades que esta España ciega se niega a ofrecer. Un análisis cualitativo en Gran Bretaña ha servido para conocer qué es lo que ellas piensan, qué es lo que ellas esperan, qué es lo que ellas votarían para que la situación mejorase. El siguiente paso es escucharlas…

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Campaigns & Elections. Pág. 22. Número 24. Febrero 2012

Campaigns & Elections. Pág. 22. Número 24. Febrero 2012

 

LO QUE QUIEREN LAS MUJERES

Cómo conquistar el voto femenino que vive fuera de España

 

Londres | Noviembre 2011

¿Quieren hombres o mujeres? Si es hombre, ¿guapo? Si es mujer, ¿ideal? Resulta paradójico pensar que las mujeres tengan un patrón a la hora de moldear a su candidato o candidata ideal, pero sorprendentemente no es así. Tras un análisis cualitativo con siete mujeres, nos damos cuenta de qué es lo que quieren ellas. Ellas, sí, mujeres que marcharon de España por la grave situación económica que asola nuestro país para que el aire británico rozase sus mejillas con otra temperatura. Diferentes mujeres de diferentes edades y con diferentes objetivos buscando su oportunidad en Londres. La oportunidad que no tienen en España. Capital humano, profesionales y peleonas. Mujeres de diferentes Comunidades Autónomas y con diferentes estudios y vocaciones. Pero ahora, eso sí, con algo en común: todas tienen un sueño.

Quieren que se las escuche

Si tuviésemos la oportunidad de coger un trocito de plastilina y moldear a nuestro candidato o candidata ideal, ¿cómo sería?, ¿qué tendría? Empezamos a escuchar las opiniones con atención sin entrar en el juego porque la comunicación tiene un secreto fundamental sencillo pero al mismo tiempo muy complicado: escuchar. Y el éxito de la escucha, también si es a nivel cualitativo, no pasa sólo por decir que se escucha, sino por saber hacerlo. Para este grupo de mujeres su candidato o candidata ideal debe tener principios. Pero unos principios que no le permitan ni venderse ni dejarse manejar. Debe ser inspirador/a y que mire hacia el futuro. Su candidato o candidata ideal debe dar confianza y ser sincero/a, debe tener una gran capacidad de comunicación. Valoran que se rodee de un buen equipo de trabajo con sus mismas cualidades, que tenga carisma y que se preocupe por el pueblo y por la gente. Y repetimos estas palabras: por el pueblo y por la gente. Que sus palabras transmitan claridad y transparencia. Ahora bien, para ellas es muy importante que tenga creatividad, “porque la creatividad da soluciones, es un verdadero arma para solucionar las cosas”.  Muchas de las participantes de este análisis están de acuerdo con las palabras, pero salen a la luz dos más que merecen especial atención: “que sea constructivo y no destructivo para la oposición”.  Y volvemos a repetir: constructivo y no destructivo. Destructivo porque esa es la percepción que se tiene de la clase política en nuestro país cuya consecuencia no es otra cosa que algo llamado hartazgo donde ha ganado el “y tú más” en vez de la defensa de los valores y principios, ideales y democráticos que atenten tanto a la emoción como a la razón.

¿Hombre o mujer? Ninguna se decanta especialmente porque su futuro líder sea hombre o mujer. Lo que verdaderamente quieren es que todas las cualidades anteriormente expuestas estén representadas por un candidato masculino o por una candidata femenina y, curiosamente, también ponen encima de la mesa la opción de un candidato o candidata inmigrante.

“Me gustaría que no fuese ni de izquierdas ni de derechas, me gustaría que fuese “político, con vocación”. Analizando esta afirmación llegamos a la conclusión de que es una opinión fruto del contexto social en el que España está viviendo en estos momentos donde ya no vale un político o política de un partido u otro que diga “vótame”, sino una persona preocupada por los problemas de la sociedad y que no sólo aporte soluciones sino también credibilidad, ilusión y esperanza. ¿Por qué? Porque es precisamente lo que esperan estas mujeres. La clave principal es saber transmitirlo para que el electorado perciba que así es.

Quieren principios y valores

Lejos de resaltar cualidades físicas, estas mujeres han resaltado adjetivos, principios que creen que carecen los políticos de hoy en día en nuestro país. Algo que se traduce y que coincide con el resultado de los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) el cual nos informa de que el tercer problema de nuestro país son los políticos. ¿Los políticos? Sí, los políticos, por encima de la educación o la sanidad.

Los principios y los valores van en el ADN de la persona. Los principios como idea fundamental que impera en nuestros pensamientos. Los valores… Los valores son cualidades que aportan un añadido a nuestra persona, cualidades positivas para desarrollar una actividad, nuestra actividad. Cuando este grupo de mujeres defienden los principios y lo valores por encima de todo, están cuestionando que las figuras políticas de nuestro país las tengan. ¿Y las tienen? Los políticos tienen principios y valores diferentes en cada forma. El problema surge cuando estos principios y valores no son capaces de percibirse por ese electorado en concreto y saltan afirmaciones de este tipo: “los políticos en España no tienen principios”.

La confianza y la sinceridad son cualidades propias que debe defender el político tenga el padre y la madre que tenga y con las siglas que tenga. Una confianza y una sinceridad que atente a la emoción de aquellos a los que se dirige. Si no se logra transmitir esa confianza y esa sinceridad, puede ocurrir que, como resultado, no vean a ningún político como verdadero líder capaz de defender no sólo su propios valores, sino también los de la gente a la que representan.

Quieren liderazgo

El liderazgo tiene que ver con las capacidades de uno mismo. Y esas capacidades están relacionadas con la posibilidad de influir en un colectivo. Pero esa influencia no tendría efecto sin una dirección que la encauce y que ejerza el efecto oportunamente impuesto.  Y ellas quieren liderazgo pero no el liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato a la presidencia del Gobierno español por el PSOE, y no el liderazgo de Mariano Rajoy, candidato por el PP. Ellas prefieren el tipo de liderazgo que demuestra Gaspar Llamazares, el líder de Izquierda Unida (IU) y tercera fuerza política en España; el liderazgo del alcalde de Madrid por el PP, Alberto Ruiz Gallardón; o el liderazgo del presidente del Congreso de los Diputados y ex presidente de Castilla – La Mancha por el PSOE, José Bono. ¿Y qué es para ellas ser líder? Podemos hablar de una ecuación perfecta: agitar la credibilidad y la pasión en la misma coctelera.

¿Y las mujeres? Tienen claro que hacen falta más mujeres en política, que hace falta más protagonismo femenino en la esfera pública. Pero al hablar de liderazgo, les viene a la cabeza Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid por el PP, pero no por ser el mejor ejemplo, sino todo lo contrario. Las mujeres no quieren el liderazgo de Esperanza Aguirre porque creen que es una líder que “no quiere a la gente”. Aseguran que “representa el egoísmo político, no el liderazgo político”, algo dicen, no hay que confundir.  Y a este respecto opinan: tendría que tener el liderazgo de la Reina Sofía, ella sí que sería buena presidenta del Gobierno”.

Ejemplo de liderazgo femenino en estos momentos podría ser Angela Merkel, la canciller alemana. Consideran que “se come a los hombres” políticamente hablando, consideran que es una mujer que no titubea y que demuestra su sensatez. Además consideran que tiene esa visión de futuro que creen que tanto merece España, o al menos una visión de oportunidades laborales desde el punto de vista de los jóvenes. Ponen como ejemplo el caso de un chico o una chica con 25 años en España. Aseguran que tendrá que esperar muchos años más para que su trabajo sea conocido y reconocido: “en España se tiene la sensación de que una persona de 25 años debe esperar a hacerse mayor para hacerse valer, algo que no ocurre en otros países donde hay más oportunidades. Y, sobre todo, la oportunidad de promoción”.

A pesar del retroceso en popularidad que ha experimentado el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, lo cierto es que para estas mujeres Obama no sólo sigue siendo un líder, sino también un símbolo. Un símbolo porque encarna la ecuación del liderazgo y a pesar de no ser su mejor momento “sigue transmitiendo pasión por lo que hace”. Todo lo contrario que el aún presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien les transmite “cansancio”. Y ese cansancio no es otro que el propio desgaste. Desgaste profesional y desgaste personal. Un líder que fue creciendo poco a poco pero que se ha ido apagando también poco a poco perdiendo incluso algo primordial que debe garantizar y transmitir un presidente de Gobierno: credibilidad. Y cuando la credibilidad se pierde, todo está perdido. De ahí que a lo largo del último año haya dado un giro a su estrategia emitiendo un discurso más positivo a pesar de las circunstancias para no dar sensación de muerte política y haya optado por mantener una imagen más “clara” al utilizar en prácticamente todos los actos camisas blancas o claras y corbatas en tonos más rojos o granates, más vivos.

Quieren vocación

La Real Academia de la Lengua Española en la tercera y cuarta acepción, define la palabra vocación como la “inclinación a cualquier estado, profesión o carrera” y como “convocación y llamamiento”. Las mujeres quieren y desean que los políticos españoles tengan pasión y que se imponga ante los problemas que se le plantean. Pero que la tengan, no que sólo digan que la tienen.

Cientos de personas se marchan de España a otros países buscando nuevas oportunidades. Personas naturalmente vocacionales que creen que pueden tener algo que en su país no tienen: un trabajo y una nueva vida por la que ilusionarse y en la que creer. Estas mujeres buscan y buscan sin descanso un trabajo con muchísima esperanza. Traducen cartas de presentación para poder enviarlas a todos lo sitios que sean posibles. Y en esas cartas de presentación sólo encontraremos las descripciones de quiénes son ellas y qué saben hacer. Pero, sobre todo, en esas cartas encontraremos sueños y palabras cargadas de sentimientos. En esas cartas leeremos la formación y el trabajo de toda una vida, el esfuerzo y el sudor. Pasan procesos de selección y entrevistas presenciales y no presenciales en un idioma que no es el suyo, en un país que no es el suyo y en ciudades que desconocen. Y lo hacen solas. Y repito: solas. Luchan en contra de dos situaciones: la inmigración y el hecho de ser mujeres. Lo que ellas quieren no es otra cosa que el que su líder o la persona que las va a representar tenga la misma iniciativa que ellas, las mismas ganas, la misma vocación, la misma pasión y, por supuesto, que lo haga con el mismo empeño.

Can you…

… create a different product with the same process? La respuesta es no. Así es como definió Einstein la locura, hacer siempre la misma cosa una y otra vez esperando conseguir resultados diferentes. Y eso es lo que perciben estas mujeres: que los dos grandes partidos políticos de nuestro país están haciendo una y otra vez la misma cosa con el objetivo de obtener resultados diferentes porque así lo necesita el pueblo español y, sobre todo, los cinco millones de parados. Por eso lo que ellas quieren es “otra cosa” porque esperan de su país “algo nuevo y diferente”. Ellas no quieren que los políticos “hagan cosas por el pueblo”, quieren que los políticos “hagan cosas con el pueblo”.

Hay tres elementos que al relacionarlos forman lo que llamé hace algo más de un año “el reloj de tres agujas”: esos tres elementos no son otros que un líder, el producto que representa y el contexto en el que se mueve. Ese líder está representado por una persona, candidato o candidata, con caracteres que lo hacen único, original e irrepetible; que representa una marca padre, en este caso las de unas siglas, las del partido, que es más que una marca (hablamos de ideas y valores); y ese contexto, en política, no es otro que los ciudadanos que componen este país, que el electorado, las personas en su conjunto para las cual uno o una gobierna. Cada acción, cada propuesta, cada idea que se propone debe estar perfectamente relacionada tomando en cuenta los tres elementos, jugando con ellos al unísono. No se puede empezar nada, crear nada, proponer nada olvidándose de uno de ellos. Los tres elementos viven entre sí en completa armonía aunque en determinados momentos no vivan con la misma intensidad. A día de hoy uno de esos elementos grita con rebeldía pidiendo ayuda. Sólo es cuestión de tiempo y, sobre todo, de una buena estrategia para que el que el resto de elementos trabajen en de la misma forma y en el mismo engranaje con el único objetivo de hacer mover las agujas de ese reloj en la misma dirección.

“Si observamos la historia, todo han sido hombres. A las mujeres nos colocaron en la cocina y ahora resulta que los mejores chefs que salen en la prensa y en las revistas también son hombres”. Al escucharlas, podemos sentir que ellas tienen casi todas las respuestas para mejorar la situación económica española. Por eso no es de extrañar que propongan para el nuevo ministerio de Economía a una “ama de casa y madre de familia”, a quien consideran una persona práctica y capaz de administrar el dinero que entra en un hogar por escaso que éste sea.