De Cerca

El lenguaje de la crisis

RECORDAR la crisis es una tarea imposible en la mente de un ciudadano. No es que no la recuerde, es que la sigue viviendo, altanera, prácticamente imposible de sanar, como una enfermedad perenne…

Y el Gobierno y la llamada clase política continúan gestionando una comunicación pensando en términos pasados que ya pasaron sin saberse adecuar aún al contexto actual, sin ser conscientes de que juegan en el atril equivocado y que manejan un lenguaje que antes generaba prudencia, después miedo, y ahora pánico. Un lenguaje que no sólo malusa el área de la política, sino también el sector de los medios de comunicación. Estos últimos tienen el poder de influir y generar opinión pública, un poder brutal, y tienen el deber de informar. Algunos utópicos seguimos luchando porque esto sea así… Lucha eterna la nuestra.

A propósito de la rueda de prensa de hoy del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en Génova, rescato el reportaje de Diego Campo publicado en la revista Época el pasado 4 de marzo. El periodista quiso saber mi opinión y la de algunos expertos como Pau Canaleta o Antonio Núñez sobre el lenguaje de la crisis económica y acerca de cómo nos la han contado. Y este fue el resultado.

El lenguaje de la crisis es tarea de todos. Las buenas prácticas en torno a su uso también. Dependiendo de cómo sea contada, las consecuencias será unas u otras. Las consecuencias actuales, ya todos las conocemos.