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Campaigns & Elections. LA POLÍTICA, BITE A BYTE: El matrimonio del s.XXI entre la informática y la política

YA nadie duda de que la informática y la política es un matrimonio consolidado incuestionable en el siglo XXI. El siguiente paso es que las personas que conviven con él entiendan el lenguaje en el que se comunican. Porque es un lenguaje de apertura, transparencia y de nuevas oportunidades. En este nuevo número de Campaigns & Elections, analizo, junto con un informático de calado y consultor de innovación, Miguel Ángel Blanco, este matrimonio en la sociedad de hoy.

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Campaigns & Elections. Pág. 37-39. Número 26. Edición Mayo-Junio 2012

Campaigns & Elections. Pág. 37-39. Número 26. Edición Mayo-Junio 2012

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LA POLÍTICA BITE A BYTE

El matrimonio del s. XXI entre la informática y la política

Queríamos empezar de otra manera, exponer de otra manera y presentar de otra manera. Pero un acontecimiento de última hora nos ha hecho reflexionar sobre el comienzo de este artículo que no pretende otra cosa que poner de manifiesto un matrimonio que se viene dando desde hace años casi sin papeles firmados con tinta y casi sin contrato previamente pactado. El matrimonio entre la informática y la política.

El pasado 11 de abril se presentó el libro de César Calderón “Otro Gobierno”. Él es una de las voces españolas que tratan la influencia de Internet y las TIC’s en el entorno de lo Público. Y Público con mayúsculas. Y su libro no es más que un “destape” en este asunto de la lejanía ciudadana en un momento en el que más cercanos debían estar los políticos a la sociedad, más abiertos los Gobiernos, pero más abiertos los Parlamentos también. Y aludir a su prologuista es nuestra intención, Antonio Hernández-Rodicio, quién arranca así las primeras páginas de esta obra: “Una izquierda con tarea pero sin brújula. Gobiernos con responsabilidades y compromisos teóricos pero sin instrumentos ni voluntad. Periodistas que no hallan las respuestas correctas porque formulan las preguntas erróneas. Partidos que han parcelado un espacio ideológico pero que carecen de discurso. Poderes que se han quedado las escrituras de propiedad de los BOEs, las Leyes y los Decretos pero han tapiado las ventanas y no tienen a dónde asomarse. Desafíos sin soluciones. Retos sin resolver. Nuevos paradigmas para problemas antiguos. Revoluciones en red y redes voluntarias. Una legión de ciudadanos globales, formados, conscientes de sus derechos y exigentes que no tienen quién les escriba. Muchachas quinceemes licenciadas, remasterizadas y leídas componiendo su último escozo y regalando su primer beso a la espera de que Doisneau las retrate bajo el oso y el madroño del Sol que menos calienta”.

Y entre tanto devenir de palabra, un sentimiento negativo. Negativo en un momento en el que todo debería cambiar porque, quizás, la verdadera crisis no sea económica, sino de carencias de escucha. En un momento en el que decenas y decenas de herramientas están a nuestro alcance para ser más cercanos, para escucharnos más, para ser más eficaces y eficientes en nuestras respuestas… Todo parece caerse porque todo parece actuar sin control ni conocimiento. La política y la informática se unieron para un fin: unirse y no alejarse, responder y no apartarse, conseguir y no competir, mejorar y no retrasar, proyectar y no evitar, comunicar y no ignorar.

“- ¿Por qué piensas que soy de izquierdas?, dijo ella. – Por el mismo motivo que tú piensas que soy de derechas; respondió él. – Si yo hubiese nacido en el siglo pasado, ya estaría fusilada; cerró ella la conversación”. Este no es más que el diálogo entre dos personas que hablan en pleno siglo XXI. Puede haber tenido lugar en la calle, en una taberna clandestina o en la sede de un partido político prohibido en la era del mayor oscurantismo español donde la comunicación se llevaba a cabo sin palabras a base de palos y encierros en prisiones. A día de hoy, esta conversación puede haber sido entre dos personas cualquiera en cualquier rincón del mundo. Y entre ambos diálogos puede haber cientos y cientos de kilómetros de distancia. Esta conversación puede haber tenido lugar en Facebook, Linkedin, a través de DM’s en Twitter, mediante correos electrónicos e incluso a través de la aplicación telefónica Whatsapp. Pero lo más importante de esta conversación es que las palabras de ambos interlocutores los hace libres. Libres como ciudadanos, libres como partes de una sociedad cada vez más globalizada y cada vez más accesible y flexible. Incluso, esta conversación puede haber tenido lugar entre un ciudadano o ciudadana de a pie y un diputado o diputada a través de las diferentes herramientas de las llamadas Tecnologías de la Información. La innovación se abre camino entre las formas de comunicación. Sí. Pero el acercamiento a todo ello no sería posible si por parte de nosotros no existe aquello llamado disposición de aprendizaje, dinamismo ante lo estático, intención de cambio ante el dicho de… “si es que siempre se hizo así….”.

Los políticos, cada vez más, utilizan la informática y se abren paso en este camino donde no sólo están ellos en un hemiciclo. Utilizan smartphones y tienen la intención de aprender a utilizar aquellas aplicaciones más relacionadas con la comunicación, instalan ordenadores en sus puestos de trabajo cada vez más sofisticados (siempre que el presupuesto público lo permita), y los mas “onlainizados” ya tienen su Ipad bajo el brazo. Ahora bien, esto no significa que las TIC’s tengan éxito en la política. Para que esto ocurra tiene que existir la intención de aprender utilizarlas para atender a quién más les afecta sus decisiones y, lo que ahora es si cabe más importante, sus comportamientos.

Tal y como dijo Manuel Castells, “La tecnología no sirve de nada sin educación ni desarrollo cultural y educativo para el país. Sirve de mercado para las multinacionales, pero no le sirve a  la gente”. Al igual que los periodistas más vocaciones solicitamos información para la gente, también hay que hacer tecnología para la gente. Se acabó aquello de “esto para unos pocos”.

Las empresas, los expertos y los investigadores, cada vez más, hacen nuevas propuestas de nuevas herramientas, nuevos espacios, nuevas plataformas nuevas oportunidades no sólo de cara al ciudadano y no sólo de cara a los políticos, sino también para mejorar la Política. Sí, Política también con mayúsculas. Y de cara a desarrollar nuevos espacios de lo Público con la intención de mejorar.

El camino que emprendió este matrimonio es un camino hacia una apertura de puertas, hacia un cambio abierto, hacia una participación, hacia esa transparencia tan demandada. Cuidado con reírse de aquellos que dicen eso de… “yo quiero cambiar el mundo”.

Bajando al inframundo de la informática

Aquellos que dicen “quiero cambiar el mundo” desde el punto de vista informático lo hacen pensando en ese lenguaje de ceros y unos, bite a byte. Un lenguaje que pocos políticos entienden a la hora de emplear herramientas cuya parte más tecnológica desconocen pero que, sin ella, todos estaríamos perdidos…

Hablamos por hablar todos y cada uno de nosotros, pero en la sociedad existen distintas formas de interacción entre todos los grupos de interés que desean colaborar entre sí, como ocurre, por ejemplo, en el plan a seguir de estos grupos de cara a la estrategia de una campaña electoral. Todas estas formas de interacción se pueden clasificar en función del tiempo y del lugar cuándo y dónde se realice dicha interacción.

Aquella que decía haber sido fusilada en otro tiempo en la conversación que estaba manteniendo con su interlocutor, podría estar utilizando una herramienta denominada Groupware o CSCW (Computer-Supported Cooperative/Colaborative Work). En la actualidad, este tipo de herramientas se utilizan para la resolución  de problemas de comunicación en distintos ámbitos sociales o económicos y existen grupos de investigación en Universidades españolas (un claro ejemplo es la UCLM) que continúan trabajando en el diseño y desarrollo de herramientas CSCW en el ámbito de la educación.

¿Sabemos lo que es la interacción sincrónica distribuida? Probablemente estas palabras en su conjunto denoten cierta desconfianza cuando queramos buscar un significado claro. Sin embargo, sí conocemos lo que es Messenger, Skype y seguramente el lector que tenga en sus manos este artículo haya utilizado el chat de Facebook. Todo esto son herramientas de comunicación sincrónica, herramientas telemáticas que permiten la comunicación en tiempo real entre distintas personas mediante diferentes formas de comunicación.

Si recordamos el pasado 15M en España, un movimiento que nació de ese sentimiento de hartazgo, cansancio, angustia, descontento y, por qué no decirlo, también desesperación en esta época de crisis económica, lo recordamos porque un alto porcentaje lo siguió de cerca a través de la red de redes, a través de la desarrollada Web 2.0, a través de las llamadas redes sociales las cuáles han llegado hasta nosotros para quedarse, y donde aquellos que nos dedicamos a la comunicación las empleemos con un fin estratégico. Estratégico hasta tal punto, como ocurrió con Obama, de ganar unas elecciones. Pero todo esto no hubiera sido real ni posible si no se hubiese dado un paso más en la investigación hacia la interacción asincrónica distribuída.

El discurso informático

Hablar de análisis de discursos, es hablar de analizar la semántica y el lenguaje natural del ser humano y eso es hablar de Inteligencia Artificial, la rama de la Informática que se dedica a aportar inteligencia a las máquinas electrónicas. Alan Turing quiso comprobar en su test, llamado Test de Turing si una máquina es inteligente, y defendía en dicha prueba que una máquina es inteligente cuando actúa con inteligencia, es decir cuando al actuar se confunde con la actuación del ser humano.

¿Cuál es una de las principales acciones inteligentes de las personas? Entender el Lenguaje Natural Humano en el proceso de comunicación. Ahora bien, para que una máquina entienda el tratamiento del Lenguaje Natural Humano hay que dotar de “Inteligencia” a una máquina de cómputo.

El tratamiento del Lenguaje Natural se puede utilizar, por ejemplo para el desarrollo de herramientas software como agentes inteligentes que pueden ayudar a un visitante a navegar en un portal Web o bien para analizar discursos políticos que puedan ayudarnos como ciudadanos a entender el mensaje político, o como asesores para ayudar a crearlo.

Para la realización de este tipo de herramientas, se usan técnicas de análisis matemático que  ayudan a descifrar la sintaxis y la semántica de un mensaje escrito en Lenguaje Natural, independientemente del idioma en el que el mensaje esté escrito, así como a desgranar las similitudes que puedan existir entre varios discursos identificando las partes más importantes de los discursos. Ya son varias las empresas que han desarrollado este tipo de herramientas y que ofrecen servicios tanto de análisis como de producción de cara al discurso político. Todo ello para facilitar, todo ello para acercar.

La informática transparente: Política 2.0

La intención informática para ser aplicada: eso es lo que existe hoy en día y, como decíamos anteriormente, para mejorar, ofrecer oportunidades, relacionar a las personas que conforman esta sociedad con esa clase política a la que le sobra la palabra “clase” para adquirir ese tono vocacional de servicio a la sociedad. Y en este paradigma, un trío: la Web 2.0, la sociedad y los políticos. Y en este trío, un fin: la relación democrática.

Por eso no es de extrañar que se estén llevando a cabo determinadas iniciativas para continuar abriendo las barreras al campo, para ser más transparente y demostrar que no sólo es útil, sino que es positivo porque sólo basta un grupo de personas comprometidas para cambiar el mundo. Y en este paradigma de la comunicación, algunos ejemplos…

Tuderechoasaber.es es un portal que facilita solicitar información a cualquier institución pública española porque España es el único país de Europa con más de un millón de habitantes que no cuenta con una ley de acceso a la información o ley de transparencia. Y como bien dicen en su página web, conseguir información de nuestras instituciones públicas es difícil, pero no imposible.

Apps.gov, tal y como muestra César Calderón en su libro “Otro Gobierno”, es una plataforma puesta en marcha por el gobierno estadounidense en la que cualquier gobierno, empresa, organización o ciudadano puede tomar aquella aplicación que le interese – algunas gratuitas, otras no-, para su gestión.

Y si damos un pasito más hacia las plataformas de participación ciudadana en España, encontramos iniciativas como Aragón Participa, Opina Extremadura o Irekia. Esta última, respondiendo a la voluntad de “open government” del lehendakari Patxi López en el País Vasco.

El Partido de Internet también es una realidad en España aunque, de momento, sólo sea una herramienta para recoger la voluntad social y esa voluntad social se vea representada en la votación del diputado en el Congreso si llegase a conseguirse tal escaño. Sólo es cuestión de tiempo y de una buena estrategia el que la existencia de este partido cobre posicionamiento. ¡Ah! Por cierto, los padres de esta iniciativa querían cambiar el mundo…