De Cerca

El lector de Julio Verne

Fotografía de la portada. @anpamar

Fotografía de la portada. @anpamar

EN muchas ocasiones se es fuerte porque se aprende a serlo, aunque a veces no se consiga… En otras, hay que nacer así para poder sobrevivir. Nino nació fuerte, aunque no lo sepa. Como tantas personas que esperaron y esperaron un regreso que jamás llegaría. Como tantas personas que esperaron a lo largo de los años cuarenta muertos en vida y, otros, muertos en la distancia.

A pesar de la novelesca obra que Almudena Grandes ha dibujado entre palabras de la historia -que es presente- todos podemos reconocer una época que existió, el Franquismo. Y aunque muchos quieran enterrarla, es una época que vive en la esencia de lo que hoy somos. No hay otra explicación.

Nino es el verdadero protagonista de esta historia, que la cuenta en primera persona con una profundidad abrumadora, con giros bellos y delicados que la buena literatura nos ofrece, la de Almudena.

Pero aunque Nino sea el verdadero protagonista de esta historia, permítanme hablar de un género que cobra fuerza en este relato. La mujer.  La mujer líder que espera, que es paciente. De un bando o de otro. La mujer que cría en soledad a sus hijos. La viuda a la que le quitan todo, la huérfana de amor insostenible. La abuela que educa y embellece, la que pasa hambre. La que reprocha al rival sin dudar. La novia, la esposa, la nieta que ama en silencio. La que huye con él. La embarazada que se enfrenta y defiende un amor que ahora es compartido entre el que espera en el monte y el que espera en su vientre. La que besa en mitad del peligro. La que trabaja y resiste. La que se hace más roja que nunca. La huele en la oscuridad de las tinieblas. La que es violada una y otra vez por la peor calaña, ex delincuentes de la Benemérita. La que sólo desespera cuando ve llegar por su casa aún más sangre. La que siente y actúa. La que se fortalece con el miedo y lucha.

Esa mujer que también se ve reflejada entre estas páginas. Son mujeres que penan y sufren. Pero son mujeres que comparten una cualidad: la seguridad. Mujeres civiles y políticas. El lector de Julio Verne admiraba a esas mujeres, convivía con ellas, aprendía de ellas. Las amó. Nino supo aprender de lo mejor de esa época: la valentía…

“En las personas valientes, el miedo es sólo consciencia del peligro (…), pero en los cobardes, es mucho más que ausencia de valor. El miedo también excluye la dignidad, la generosidad, el sentido de la justicia, y llega incluso a perjudicar la inteligencia, porque altera la percepción de la realidad y alarga las sombras de todas las cosas. Las personas cobardes tienen miedo hasta de sí mismas”

El lector de Julio Verne, 2011: pág. 196.