De Cerca

El Blog de Ángela Paloma Martín

El populismo no existe

Ángela Paloma Martín

Publicado en BEZ el 24 de Febrero de 2017

El proceso de las elecciones ecuatorianas está marcando un antes y un después en la política latinoamericana haciendo dudar de la eficacia de los Estados de propaganda. Y con las elecciones ecuatorianas, de nuevo a debate la palabra “populismo”. Con Podemos, su Congreso, y los últimos movimientos de fichas en el tablero de ajedrez el término se acentúa. Y así titulan los medios de comunicación el escenario político internacional más alineado a la derecha.

Del pueblo para el pueblo

“El gran debate de Podemos, a riesgo de que se entienda mal o banalice, es si debemos seguir siendo populistas o no”, dijo Pablo Iglesias en octubre de 2016 en la presentación del libro Horizontes neoliberales en la subjetividad de Jorge Alemán en La Morada. Esas palabras levantaron ampollas al dejar ver las costuras de una intención que era más que evidente. “Iglesias reivindica el “populismo de izquierdas” para mantener a Podemos con “un pie en la calle””, se escribía en El Español. Quédense con “populismo de izquierdas”.

A colación de las elecciones americanas, no han sido pocos los medios de comunicación que han escrito la palabra “populismo” al lado de Donald Trump. Eso sí, confirmando que el populismo norteamericano había girado claramente a la derecha. Nada que mencionar al respecto cuando se habla de Hillary Clinton y su campaña para movilizar a las minorías en Estados Unidos. Raro.

María Dolores de Cospedal afirmó en febrero de 2012 algo que podría haber mencionado cualquiera de los populares aunque nos chirriara: “El PP es el partido de los trabajadores”. Resulta ser un buen titular cuando, 5 años después, lo recordamos como si lo hubiese dicho ayer. Una actuación populista al mismo tiempo que una falacia. Pero, si regresamos aún más en el tiempo, nos encontramos con compromisos políticos como el de Mariano Rajoy, el cual se comprometió en 2008 a promover el pleno empleo y crear 2,2 millones de puestos de trabajo. ¿Populista también?

Para atraer y para atacar

¿Es el pleno empleo una promesa populista cuando, en realidad, no todo el mundo la quiere? ¿Qué es todo el mundo? ¿O… qué es toda la gente? ¿La Administración Trump o Trump mismo miente? ¿Por qué el populismo de Syriza se topó con la realidad? ¿Ha mentido alguna vez Clinton? ¿O Putin? ¿O Le Pen? ¿Es populista el PP por llamarse Partido Popular? ¿Era populista el… “no es no”?

Según la RAE, “populismo” es la tendencia política que pretende atraerse a las clases populares. Todos aluden al pueblo para conseguir algo de él, a esa parte del pueblo que necesitan, con la que quieren conectar al compartir intereses comunes. Todos aluden, izquierda y derecha, a lo que el pueblo quiere porque el pueblo los quiere. Pero no todos aluden al pueblo como un todo, sino sólo a esa parte que necesitan, en campaña y en periodo de gobierno porque, aunque un presidente represente a todo un país, dudamos de si gobierna para todos en igualdad de condiciones.

Y todos aluden al término también, para atacar.

En el mundo académico el término delimita confusión. Lamentaba Ariel Jerez, profesor en Ciencias Políticas de la U. Complutense, en el Huffington Post, que el término tuviese ahora una carga peyorativa. Si no entonces… ¿por qué aluden al concepto “populista” algunos políticos cuando quieren descalificar al adversario? El término, ya, está muy manido en argumentos políticos poco profundos, y dudamos de si efectivos, para desautorizar palabras o acciones del rival. Este dardo verbal se ha convertido en una estrategia poco eficiente pero muy mediática.

El populismo como amenaza

La tendencia se ha convertido en una amenaza internacional, sobre todo si miramos hacia Latinoamérica. En muchos países donde el “socialismo del siglo XXI” resulta ser una bandera, sus gobiernos se acercan a las clases más populares, entendidas éstas como esa parte de la sociedad más necesitada, menos formada, más desfavorecida. En Latinoamérica es norma manipular información para conseguir algo a cambio del pueblo, como por ejemplo su confianza y su credibilidad. Cuando no obtienen apoyo por parte de la clase más formada, y de esa clase media que ellos mismos han construido, no dudan en descalificarlos y llamarlos “corruptos”. Literal. Y, sí, no resulta ser muy inteligente.

El populismo no existe cuando no es a toda la gente a la que quieren referirse, aunque lo parezca. Tampoco debería existir como descrédito y tampoco se deberían escapar frases inciertas por algunos políticos desde el marco populista aun sabiendo que resultan ser un error.  El populismo no existe cuando no es el todo para el todo, cuando impera el oportunismo a la oportunidad. No llamemos populismo a lo que en realidad es demagogia.


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