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CUATRO palabras, en vez de tres. Algún castellanomanchego ya se habrá olvidado de alguno de los pilares que acaba de levantar María Dolores de Cospedal en su investidura como presidenta de Castilla – La Mancha: honestidad, transparencia, austeridad y empleo.

  • Honestidad: hace falta, siempre. En política hay que pasar de la acción al pronunciamiento de la mera palabra. Las PYMES manchegas necesitan de la honestidad política para recuperar la credibilidad, sobre todo en el sector del transporte donde empresas de otras comunidades autónomas están haciendo que las manchegas pequeñas y familiares desaparezcan.
  • Transparencia: el Gobierno regional tiene que hacer un gran esfuerzo en este sentido, y como decía una gran profesora de la Universidad de Navarra, “datos, datos y datos”. La intuición puede ser sabia, pero hay que demostrarla con hechos para que la credibilidad y la confianza no decaiga. El PP ha ganado, pero no es transparente. El silencio estrategico ayuda, pero no es suficiente: depende del cuándo y del dónde.
  • Austeridad: los populares no son el mejor ejemplo de austeridad. Cospedal tampoco. De modo que tendrán que empezar desde cero si quieren que esos recortes sean efectivos y centrar el tiro, sobre todo en el mensaje de “austeridad” si quieren  conseguir la coherencia política entre lo que dicen y lo que hacen.
  • Empleo:  de dos millones de habitantes, más de 200.000 están en desempleo. Los socialistas le piden a la popular que comunique cómo va a conseguir la creación de tal cosa. Pero la estrategia de comunicación en este caso no es suficiente. Los manchegos creerán en sus propuestas en tanto que empiecen a ser efectivas. En este pilar ya no valdrá ni se podrá confundir ni relacionar el mensaje de “Castilla – La Mancha está en quiebra”.
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RESULTA un auténtico misterio dar un paseo por las calles de las localidades españolas para oler el ambiente a campaña electoral. Eso le comentaba la pasada semana con el consultor político César Martínez. La cosa, como dicen muchos, está muy tranquila. Los presupuestos son austeros y se ha optado por dirigir la mirada hacia las redes sociales. Es momento de ser estratégicos y de atinar en el tiro porque hacer campaña online no significa sólo estar, sino estar bien, saber dónde estar, saber escuchar y saber conversar.

El otro día le preguntaba a una candidata gallega si creía que Internet ha contribuido a que los políticos sean más transparentes. Ella no dudo un instante: dijo que sí. Contribuye, porque eso es lo que necesita la ciudadanía ante un momento muy grave de desafección política donde el ciudadano ha perdido la credibilidad y la confianza. Ahora bien, no se consigue en su totalidad. Muchos perfiles de políticos son gestionados por terceras personas y, en un alto porcentaje, estos políticos desconocen la actividad que hay detrás de la pantalla del ordenador y la intervención de la ciudadanía ante diversos temas. Este es un hueco de la comunicación online que hay que cubrir para que, efectivamente, la comunicación online haga que la política de los políticos sea más transparente contribuyendo así a no fomentar más esa desafección política. Una desafección política que no pasa por los mensajes, sino por la actitud de muchos de nuestros políticos hoy en día.

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