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Publicado en BEZ el 21 de Febrero de 2016

“Mientras la habitación se iba llenando con el oro de las ofrendas, Atahualpa se iba poniendo cada vez más callado y más melancólico; Hernando de Soto le enseñó a jugar al ajedrez y el rey alcanzó a igualar con él algunas partidas, hasta que la certeza de que sus captores de todos modos lo matarían apagó su voluntad de hablar con ellos”, escribió  en “El País de la Canela”. Y es que el ajedrez siempre ha estado presente en las estrategias y en las negociaciones, en los diálogos y en los pactos, así nos remontemos a fechas en las que muchos españoles ni se reconozcan. El ajedrez es estrategia, y la estrategia también es política.

De Zúrich a Quito pasando por Madrid para hablar con Leontxo García, ajedrecista con larga trayectoria y periodista imprescindible en términos estratégicos que ya me contó un día que las mujeres estaban tan capacitadas o más que los hombres para jugar al ajedrez, alguien a quien Arturo Pérez-Reverte no duda en consultar cuando tiene que escribir “El tango de la guardia vieja”. Y nadie mejor que él para hacer el símil ajedrecista sobre la partida política que se está jugando en España en estos momentos.

 ¿Quién es quién?

Si empezamos a imaginar la partida… ¿qué pieza sería Rajoy dentro del tablero? Leontxo reconoce, localiza y dice: “desde luego me resisto a llamarlo rey. En realidad el verdadero poder no lo tiene Rajoy, está más arriba de él. Sería más una dama que un rey. Una dama con mayor poder de movilidad, como un Presidente del Gobierno. Pero el que toma las decisiones no es él. El poder fáctico dicta que Rajoy, además, no puede seguir siendo el líder del Partido Popular en este momento”. Y Pedro Sánchez, ¿qué sería? “Pedro Sánchez sería una figura intermedia entre el rey y la dama. Tiene mucha movilidad al ser Secretario General del PSOE, pero ahora mismo también tiene poder real, aunque no todo. Provisionalmente es el rey, pero un rey con una vida limitada si no gana la próxima partida”. ¿Y Pablo Iglesias? “El alfil le cuadra bastante bien porque es muy incisivo y los alfiles pueden ser peligrosos en diagonales abiertas. La metáfora que yo suelo emplear cuando analizo una partida en la que uno de los bandos tiene dos alfiles muy activos, y con diagonales abiertas, es que estos alfiles cortan como cuchillos muy afilados. Podemos no representa un alfil, sino a una pareja de alfiles en una posición muy abierta que cortan al influir mucho en política”. Y, por último, ¿qué sería Albert Rivera? “Rivera podría ser un peón pero que ha llegado hasta la séptima fila y le falta sólo un paso más para convertirse en dama”.

La jugada de Mariano Rajoy

A partir de aquí, arrancan unas jugadas envueltas por la sensación de hacerlas sin cuidar demasiado el tiempo. Pero no tanto por el tiempo descuidado de espera entre el respeto que se puedan tener los contrincantes, como el que les puedan tener los contrincantes a sus espectadores. No es bueno hacernos esperar… tanto. Pero, como apunta Leontxo, “en ajedrez, al igual que en la vida no puedes hacer casi nunca lo que tú quieres sino lo que la situación te permite. Hay que tener en cuenta siempre la objetividad, el análisis frío de la posición, y el sentido común”.

Por tanto, “choca ante el sentido común y la objetividad que alguien como Rajoy que está implicado en corrupción –con eso no pretendo decir que él se haya llevado dinero a su bolsillo- pero políticamente, y sin duda alguna, está implicado, quiera seguir insistiendo en ser Presidente del Gobierno”. Y sigue: “En esta posición, Rajoy y el PP en su conjunto, no pueden jugar a ganar, pero sí pueden jugar a conseguir tablas”. ¿Y qué significaría conseguir tablas? “Existe una figura en ajedrez que es que, cuando estás casi perdido, a veces puedes conseguir una posición de fortaleza, es decir, una posición defensiva, que es claramente inferior, pero en esta posición tu rival no te puede ganar al crear esa fortaleza defensiva. El PP tiene esa jugada a su disposición al tener esa mayoría en el Senado”, confirma. Leontxo está convencido de que el PP tiene esa estrategia en sus manos porque podría aceptar una investidura de Pedro Sánchez apoyado por Ciudadanos a cambio de hacer un pacto de legislatura en aquellos temas clave y de carácter más ideológico. Al hacer esta jugada, dice, “el PP debería apartarse de la partida durante tres o cuatro años para limpiarse. Porque, en términos de corrupción, desde el Caso Naseiro en 1989 el PP no lo ha hecho”. Con esto, dice, el PP podría limpiarse por dentro de una manera muy digna dando una imagen de responsabilidad, “incluso de patriotismo”, mientras afronta ese proceso de limpieza. Además, “esta situación haría el país más gobernable”.

Para Leontxo, que esta jugada situara a España como más gobernable significa que “en los asuntos que encajan bien con la ideología del PP, el Gobierno obtendría el apoyo del PP. Y en los asuntos que sean claramente progresistas, el PP votaría en contra pero se supone que los de Podemos, por responsabilidad, aunque estuvieran muy enfadados por no estar en el Gobierno, no tendrían más remedio que votar a favor, porque de vez en cuando tendrán que dar una imagen de coherencia con sus propias ideas”, enfatiza.

La jugada de Pedro Sánchez

La situación de Pedro Sánchez es más compleja al tener dos frentes abiertos. Una sería el formar Gobierno, la otra su propio partido. Por lo tanto, y ante la situación que le deja el Rey, Leontxo García cree que está en una situación muy delicada porque la estrategia que debe elegir es mucho más difícil que la de Rajoy. Y es curioso. Rajoy siempre parece tener un único camino frente a sus rivales. Sólo tiene un camino con Pedro Sánchez, y también sólo tuvo un camino para escoger cuando tuvo de rival a Rubalcaba, el camino que lo llevó a la presidencia sin hacer prácticamente nada.

Pedro Sánchez, dice, tiene más de una estrategia, pero todas tienen sus riesgos: “recuerdo una partida del ex campeón del mundo, Tigrán Petrosián, y cuando el comentarista resaltó en su texto que la jugada fue algo así como “amagar por la izquierda y dar por la derecha”. Y esto lo identifico con la situación actual de Pedro Sánchez. Él en este momento tiene que dar la impresión de que puede atacar de la misma manera por el flanco izquierdo que por el flanco derecho, o por el centro. Tiene que dar la sensación de que no ha elegido el lado del tablero por el que tomará la iniciativa. Y eso es bueno para él para mantener el mayor número de posibilidades abiertas”.

Si Pedro Sánchez elige ir por la izquierda, Leontxo ve el problema de que deba depender de la abstención o el voto a favor de partidos independentistas catalanes “cuyas fuerzas son incontrolables”. Y aclara: “unos partidos, como CiU o ERC, que pretenden forzar una situación tan irracional en Cataluña -y que reclaman la independencia sin tener siquiera el apoyo del 51% de la población, cuando lo deseable sería el 66% o incluso el 75%-, pueden comportarse de manera irracional en el Parlamento español en un momento dado para justificar posturas ante sus votantes o para lanzar nubes de humo que tapen sus verdaderas vergüenzas. Lo que está en juego no es sólo la legislatura, es la gobernanza. Si una gobernanza de tres o cuatro años tiene que depender de unos partidos que están en una situación irracional, la estabilidad del Gobierno es más que discutible”. ¿Por eso Pedro Sánchez debe saber jugar también en el flanco derecho? “Con independencia de que Podemos esté más o menos maduro para gobernar, el problema es otro. Por eso debe jugar por la izquierda y por la derecha. Incluso la jugada que creo que debe hacer Rajoy le daría a Pedro Sánchez la excusa perfecta para poder rechazar a Podemos”.

La reina del PSOE

¿Y si gana Pedro Sánchez perdiendo a “la reina” de su partido? “Pedro Sánchez estaba obligado a huir hacia delante y lo ha hecho bien. Ahora nadie puede frenarle, a menos a corto plazo, al menos mientras duren los intentos de formar Gobierno. Una vez más, en esa posición interna del PSOE, he visto una falta de sentido común por parte de los barones. Cuando se ha elegido democráticamente a un líder, el sentido común indica que no se puede poner zancadillas a ese líder justo cuando está intentando ser el Presidente del país”. Con esto, se puede interpretar que los barones dieron la sensación de no comprender bien cuál era su papel en la jugada tras las elecciones. O sí, pero jugando mal de manera intencionada, aunque posteriormente parece que dieran la sensación de entenderlo, como apunta Leontxo. “Si Pedro Sánchez fracasa después tendrán toda la legitimidad para buscar otras vías. La única actitud lógica que tiene el PSOE es apoyar a Pedro Sánchez”.

La jugada de Podemos y Ciudadanos

“Lo que aplaudo de Podemos es el sentido de la oportunidad. Podemos tiene la habilidad de hacer la jugada que más molesta a su rival en cada momento”. Parte de la afirmación de Leontxo García en este sentido está basada en el reconocimiento de su aparato de comunicación política. Hay jugadores, dice Leontxo, “que pueden no ser geniales, pero sí son capaces de hacer la jugada que más molesta a su rival, y eso puede ser tremendamente eficaz, sobre todo si el rival llega a perder el control de los nervios”.

La alegoría ajedrecista que hace con Ciudadanos es reflexionada pero contundente: “Ciudadanos está practicando un ajedrez para el que la derecha de este país todavía no está preparada. Un ajedrez demasiado sofisticado”. Cree que hay varios millones de españoles que tienen su cabeza llena de porquería alimentada por lo que él llama telemierda y que insufla aún más una gran ignorancia política que ya existe, en el sentido más teórico de la palabra. Frente a esto Leontxo se pregunta: “¿con qué criterio van a votar si no tienen ninguno?”. Y él cree que buena parte de estas personas han estado votando al partido de Mariano Rajoy contra todo pronóstico, “especialmente resulta sumamente llamativo que el PP siga ganando elecciones en Valencia a pesar de todo lo que ha ocurrido”. Por eso piensa que las personas conservadoras con un nivel cultural medio alto son las que tienden a votar a Ciudadanos, “y tal vez si España eleva su nivel cultural, que es la parte de la transición que nos falta, Ciudadanos podría ser un partido con más futuro que presente”, puntualiza.

Jaque mate

“La partida terminaría en tablas si Rajoy aplica la inteligencia: ceder, marcharse o ceder antes de marcharse”, dice Leontxo. Por lo tanto, “el PP quedaría como un partido que estaría haciendo un servicio al país al facilitar el Gobierno y al llegar a consensos razonables. Además, un partido que debe limpiarse por dentro no lo puede hacer mientras gobierna”.

Pero… ¿y si los que pierden son los espectadores en vez de los jugadores? “Podemos perder todos mucho si los jugadores lo hacen mal. Depende de Rajoy, y de los poderes fácticos que están por encima de Rajoy, el que todos salgamos ganando”.

 

Entrevista también publicada en El Telégrafo de Ecuador.
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Publicado en BEZ el 26 de Enero de 2016

Creer que se puede alcanzar lo inalcanzable es empezar a romper barreras que se tejen con prejuicios, palabras que te venden sin valor alguno, prohibiciones en el marco de un querer ser y no poder porque te lo impida el vanidoso cuento de lo monetario frente a los sueños que se tiñen imborrables en los corazones de muchas personas. Creer que se puede es el primer paso para convencerse de que será posible. Pero… no todos los pasos suenan de la misma manera bajo el piso. Podemos escuchar tacones en la acera con ritmo, sin gracia y con prisa, zapatillas que cuelgan de un banco y rozan la arena, chanclas en el devenir de un barrio caluroso o la suela de tus pies desnudos trepando las rocas del Pacífico. Y, cada uno de esos pasos, marca la señal de una diferencia y posibilidad económica.

Se celebró el pasado año en octubre la Reunión anual del Grupo Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional en Lima, Perú. Y, en esos días, pudimos leer muchos titulares y hacer muchas lecturas de una situación que arrecia evidente. La recesión en Venezuela, el retroceso en Argentina, la caída de la economía en Brasil y la desaceleración en China riegan de incertidumbre el panorama internacional. Y a esto se suma, por ejemplo, una mayor preocupación en Brasil por tres factores principalmente: la incertidumbre política, la falta de confianza de los inversores y el deterioro político que sufre la actual presidenta, Dilma Rousseff. Además, en medio de esta tormenta, hay que añadir el grito que emite una parte de la sociedad en las redes sociales en Brasil. Grupos que nacen en pos de participar para influir. 2016 se presenta con más dudas que certezas.

Sin embargo, los tecnicismos macroeconómicos sobran cuando el foco lo ponen las personas, cuando sobra cualquier reunión que el común de las personas no sienta o perciba en sus vidas, en sus bolsillos, en sus día a día. Los datos y los números dejan de tener sentido y mueren cuando falta un plato de comida en alguna casa de cualquier país del mundo. No se confundan. El enemigo de Latinoamérica no es el precio petróleo. El gran enemigo de los países latinoamericanos –e incluyo a África en este punto- es la pobreza y la desigualdad. Porque si bien es cierto que la clase media ha aumentado, ahora está en riesgo, y los límites de la desigualdad se profundizan. Hay una fina línea entre la pobreza y la miseria. Y la miseria, sigue siendo, la gran tarea pendiente de los países en desarrollo. Aunque muchos países están apostando por políticas que impulsen la igualdad como principio, y la justicia social como motor, se necesita tiempo, mucho tiempo. Y que la cordura y la inteligencia pesen más que la ideología. Es necesario no cometer el error de imponer estrategias de reacción cuando ya es demasiado tarde… Prepararse no es una opción: es la decisión.

Las crisis de barro, paja y miseria, las de casas sin ventanas construidas bajo el lodo, las de puentes de madera a los lados de los ríos que unen comunidades indígenas y que son, al final, lo que todo lo aguantan, las de familias vendiendo fruta en las medianas de las calles más seguras de las ciudades mientras dejan aparcados a sus hijos de un año a un metro del hilo que forman los coches cuando pasan, las de niños de cuatro y cinco años limpiando botas a señores a los que les sobra el nombre y les falta decencia… Esas crisis, que solo es una, y es la nuestra, la de todos, vivamos donde vivamos, son las crisis que hay que afrontar.

En España y en Europa llevamos lidiando con una crisis casi 10 años. Una crisis injusta provocada por los intereses de unos pocos y alimentada por el egoísmo de quienes no sospechábamos que existían y, por consiguiente, de lo que hacían. Una crisis hija de los errores, más que de los aciertos. Una crisis bancaria a golpe de ladrillo que ha expulsado la dignidad de toda una sociedad. Una crisis que siguen peleando nuestros abuelos y nuestros padres, quiénes ya lo hicieran antaño para que nosotros, sus hijos, gozáramos de derechos y calidad de vida. Y que se ha llevado por delante la credibilidad, la confianza, los principios y los valores de lo bello y de lo humano. Los miles de kilómetros de distancia que separan los países en desarrollo de los países desarrollados subrayan los límites de la pobreza y la miseria.

¿De verdad no somos capaces de salir? ¿De verdad no somos capaces de ayudar a quiénes se quedan sin sus casas, pierden sus trabajos y no tienen qué darles de comer a sus hijos? ¿De verdad no somos capaces de mirar más allá de los intereses individuales para empezar a mirar por los intereses colectivos? ¿De verdad no somos capaces de ver la realidad de otras crisis que banalizan hasta la categoría de chiste la nuestra propia? ¿En qué momento, incluso, dejamos que nuestra propia libertad estuviese en crisis? Creer que se puede es el primer paso para convencerse de que será posible. Pero hay que querer para que esos pasos suenen al mismo ritmo, con la misma fuerza y circulen por el mismo camino. La solidaridad no es una opción, y tampoco es una decisión: se trata de humanidad. Nada es inalcanzable para el que sueña. Y querer es el primer paso que lo hará posible. En nuestro mundo faltan palabras llenas de ideas, y sobran ideas vacías de palabras.

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Publicado en BEZ el 28 de Diciembre de 2015

 

A pesar de que la Ley de Igualdad de aprobó en 2007 en España, es en esta legislatura cuando se ha conseguido el mayor porcentaje de mujeres en el Parlamento español, puesto que habrá un total de 138 diputadas, es decir, un 39,42%. Nunca antes se había conseguido este dato. Y aunque no se acerque a la igualdad, sí se acerca a la paridad que perfila una proporción de 60/40 para cualquiera de los sexos. Esta información es un paso, y motivo de alegría. Pero aún insuficiente. ¿Por qué? Porque aún son muchas las barreras que hay que saltar frente a los problemas que atañen a las mujeres y no son sólo de igualdad, sino también de derechos y oportunidades.

Los titulares de los medios de comunicación torturan nuestra vista para despertar nuestras conciencias un día sí y otro también. Y con razón. “Ser mujer, un riesgo mortal para muchas latinoamericanas” y La inclusión de las mujeres, una batalla pendiente (El País), “¿Qué partido presenta las listas más paritarias para las elecciones generales?” (eldiario.es), “¿Por qué han matado a cinco mujeres en cinco días?” (El Mundo), “El Gobierno cuenta 12 asesinadas por violencia machista menos que la Fiscalía” (BEZ.es), “La diferencia salarial entre hombres y mujeres en España supera la media europea” (El Confidencial). Y así sucesivamente. Pero… ¿Mostrarlo cada día es suficiente? No, evidentemente no. Son muchos los problemas que nos rodean, que nos persiguen, incluso acabando con nuestras vidas. Aún son muchos los problemas relacionados con igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el mundo. Y al igual que los medios de comunicación llenan de portadas mostrando los problemas como noticias, al resto de personas que están en puestos de decisión se les llena la boca de intenciones que nunca parece que se materialicen en compromisos.

Más acción para el cambio colectivo

En pleno siglo XXI siguen existiendo obstáculos que dificultan el liderazgo de las mujeres en política, a pesar de que la evolución de la sociedad y la transformación de la familia requieren de un estilo de liderazgo más femenino, como afirma la investigadora Susana Pulido. Obstáculos como el querer y no poder acceder a puestos de liderazgo y toma de decisión, problemas de crítica y soledad de la mujer cuando ya está en cargos políticos, y el “problema que supone para las demás mujeres, el hecho de que la mujer que llega a situación de liderazgo se olvide de llevar a cabo políticas y estrategias de igualdad de género”, sentencia Pulido.

Pero, el romper con esos obstáculos depende de todos y también de nosotras mismas. El momento actual que vivimos de crítica unitaria y de frustración colectiva, demanda de más diálogo, de nuevas y más relaciones con personas y entre personas, de optimizar la gestión del tiempo y trabajar más de manera conjunta. Esto que demanda el momento actual social y político no podría hacerse sin las mujeres puesto que las mujeres poseen estas capacidades de manera innata. Y esas capacidades innatas que poseemos las mujeres son, según la bióloga Helen Fisher, habilidad verbal, capacidad para interpretar posturas, gestos, expresiones faciales y otros signos no verbales, sensibilidad emocional, empatía, excelente sentido del tacto, del olfato y del oído, paciencia, capacidad para pensar y hacer varias cosas simultáneas, una amplia visión contextual de las cosas (…), talento para crear redes de contacto y para negociar (…), preferencia para cooperar, llegar a consensos y liderar sirviéndose de equipos igualitarios.

El futuro será con nosotras o no será. Pero uno de los pasos más importantes que hay que dar es ganar presencia política para tener la posibilidad de hacer más cosas que impliquen más cambios sociales. La primera acción es “estar” porque es necesario y pertinente no porque el cargo que se representa, se represente porque es “lo que toca”. Y hay que decir “no” a tiempo cuando son los hombres los que ofrecen cargos para que hagamos las mujeres lo que ellos deciden. Hay que aprovechar las oportunidades, no ser oportunistas engañándonos a nosotras mismas, porque entonces alimentaríamos la bestia de la desigualdad. El victimismo no nos ayuda y, además, no lo necesitamos. Por otro lado, hay que olvidar los prejuicios y afrontar el riesgo como una oportunidad para el éxito, romper el techo de cristal y denunciar las críticas –muchas veces injustas- que recibimos cuando se tiene poder. Cuanta más participación, más acción política. Cuanta más acción política, más oportunidades para la humanidad.

Educación para la igualdad

El talento no tiene género, que diría May Ferreira. Tampoco la inteligencia. Es por eso que deberíamos hacernos muchas preguntas acerca de leyes y medidas que tomamos para que las mujeres sean más, pero que no implica necesariamente una mejor democracia o una mejor calidad democrática, como por ejemplo… ¿serían machistas las cuotas? Según publican Andrés Santana, Xavier Coller y Susana Aguilar después de una investigación sobre las parlamentarias regionales en España, “distintos estudios coinciden en señalar que, aunque las representantes llegan a un número creciente al legislativo, no desempeñan un papel relevante en las cámaras”. Y este es el principal punto que hay que cambiar. Cuando se llega al poder, no se trata de que lleguen más mujeres para contentar al electorado o incluso para contentar a los hombres del partido político. Se trata de llegar para hacer más política y más política representativa. Puede interpretarse de la “ley de desproporción creciente” de Robert Putman, mencionada por Santana, Coller y Aguilar, que “los grupos menos favorecidos de una sociedad están tanto más infrarrepresentados cuanto mayor es la valoración social, el prestigio o el poder que confiere una determinada posición”. En la política y en el sector privado se refleja día tras día una infrarrepresentación social.

La educación es el primer paso para la igualdad, y para la igualdad de oportunidades. Educar para la igualdad. Educar en igualdad. No, el talento no tiene género, ni la inteligencia, ni el esfuerzo, ni la reflexión, ni la capacidad. Los colegios y la infancia son el primer punto de arranque para educar en valores no sexistas, empezando por el lenguaje. No hay colores de niños o de niñas, tampoco deportes de niños o de niñas, como no hay cargos políticos de hombres o mujeres. Hacemos lo que nos gusta, lo que nos hace felices y se potencian habilidades y competencias en función de lo que mejor se sabe hacer. Analizar estudios nos lleva a pensar que, desde la infancia, hay que trabajar más por desarrollar y potenciar habilidades innatas, sobre todo de las mujeres, que permitan hacer más cuando se llega a posiciones de influencia. No podemos permitir escuchar más veces que “las mujeres, con mayor frecuencia que los hombres, desarrollamos actividades políticamente poco relevantes”. Porque las mujeres han hecho mucho, pero… ¿se visibiliza? Hoy las TiCs son, además, una oportunidad para el empoderamiento y la visibilidad de las acciones de las mujeres por la sociedad, por causas que son justas para avanzar de manera colectiva. Si no se lucha por estar y permanecer cuando se está en puestos de influencia, no dará tiempo a implementar acciones a largo plazo que eviten problemas que se siguen arrastrando, como la desigualdad salarial o la violencia machista.

“Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo. La educación es la única solución”, dijo Malala Yousafzai, como la educación también es libertad. Libertad de ser, libertad de pensar y decidir qué ser y hasta dónde se quiere llegar.

 

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