Your address will show here +12 34 56 78

Volcán Tungurahua. Baños. Ecuador
 

Publicado en BEZ el 12 de Marzo de 2016

“Los ecuatorianos son seres raros y únicos: duermen tranquilos en medio de crujientes volcanes, viven pobres en medio de incomparables riquezas y se alegran con música triste”, dijo Alexander von Humboldt entre el siglo XVIII y el siglo XIX, el alemán considerado el padre de la Geografía Moderna Universal. Naturalista, humanista, astrólogo… que realizó viajes explorando desde Europa hasta América del Sur, del Norte y Asia Central. Hoy, posiblemente pocos en la ciudad ecuatoriana de Baños de Agua Santa, o simplemente Baños, situada en la zona Andina de Ecuador, se acuerden de él. Las 13.000 personas aproximadamente que viven en ella, más toda la comunidad turística que diariamente la visitan, se despiertan cada día al ritmo de un volcán en erupción, el Tungurahua, activo desde 1999. Sí, desde 1999.

 El bramido del volcán

5 de marzo, 20h. El Mirador natural de Bellavista es uno de los mejores lugares y más visitados desde donde se puede contemplar la belleza nocturna de la pequeña ciudad de Baños, famosa por sus aguas termales, sus cascadas y su bellísimo paraje natural donde el deporte extremo es la gran atención para el viajero que busca aventura. Pero también es uno de los mejores lugares porque, frente a frente, uno se puede topar con la magnificencia de la naturaleza viva retándose a sí misma, seas quien seas y vengas de donde vengas: el volcán en erupción. Un volcán en alerta naranja durante estos días que no deja de maravillar al que lo visita. En ese Mirador, muchos turistas se congregan esperando que los guías les sirvan canelazo bajo la luz de las estrellas. Pero también curiosos, periodistas y científicos.

“Hay gente que viene a Bellavista de noche con el objetivo de ver el volcán, y se topan con purititas nubes”, se oye decir a un guía, y efectivamente, esa noche y a esa hora, la atracción defrauda. Las nubes tapan el volcán en erupción. Unas nubes que se iban desplazando cada vez más a la ciudad quedándose sin vista alguna. Puede haber suerte o no, todo depende de la climatología. Y ante esta situación, no queda otra que buscar otro punto de la ciudad y otra hora con la esperanza de poder ver su viveza en la oscuridad.

Dos horas después, se intenta llegar al sector de las Antenas, como lo llaman los vecinos, otro punto alternativo al que se llega en transporte específico. Ahora hay que esperar a que alguien esté dispuesto a subir… porque el volcán no espera, eres tú el que debes esperarlo a él para verlo. Ese punto está ubicado en el Mirador ojos del volcán, llamado así porque cuando se le pidió a la ciudad de Baños evacuar en octubre 1999, desde ese punto vigilaban la actividad del volcán. El sendero no es fácil de transitar, por las curvas y la pendiente. Los todoterrenos de particulares, periodistas y científicos no paran de subir y bajar. No hay miedo, pero sí respeto. La idea es encontrar un punto homólogo a la altura del volcán con la esperanza de que las nubes no tapen su actividad y, en la oscuridad de la noche, se pueda contemplar la lava. Cámaras quietas, trípodes rectos, y equipos abrigados hasta con sus caras cubiertas por el frío.

El volcán Tungurahua está a 5.020 m de altitud y desde el viernes 26 de febrero su actividad se ha incrementado. Desde ese punto hasta el volcán, se aprecian unos 8 kilómetros de distancia. Y ahí está, toda su viveza, en la oscuridad de la noche, fuego ardiente de un naranja vivo, y sólo cuando lo ves derretirse en la ladera, es cuando escuchas todo su estruendo. Emisión de vapor y ceniza que, según el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, alcanza una altura de 2kms. Es la incandescencia del cráter lo que se observa, son los bramidos del volcán los que se escuchan en la oscuridad, son los bloques incandescentes que ruedan por los flancos hasta 2000 metros bajo el cráter. Las lluvias, además, por pequeñas que sean, generan el descenso de lahares por el flanco occidental. Entre julio y agosto de 2006 se sucedió el episodio más violento desde que lleva activo: la lava y los flujos pircoclásticos provocaron grandes daños materiales en varias poblaciones como Cusúa y Bilbao, se perdieron los cultivos, miles de animales perecieron calcinados, unas 3.000 personas evacuaron y casi una decena de personas murieron.

El volcán no espera

“Nunca vamos a olvidar el día que nos tuvimos que ir de Baños en octubre del 99”, dice un taxista que responde al nombre de Darwin, “los albergues estaban llenos, y no nos podían ubicar. Algunos se marcharon con familiares que vivían en poblaciones de los alrededores. Algunos volvieron, otros no. Y en enero entramos a la fuerza. Que no digan que nos abrieron las puertas de nuestras casas porque no fue así, el pueblo de Baños entró a la fuerza y se plantó a los militares que les estaban robando sus casas”. Darwin habla de una época que fue y que no quieren que se repita. Los vecinos de Baños no quieren dejar sus casas apenas sí esté el volcán a 5kilómetros de distancia. Pero la “Mama Tungurahua”, lleva despierta muchos años -conocido también así por la mitología indígena-. Y aunque el volcán sea hoy, y aún, una atracción turística, lo cierto es que el peligro existe y puede ser máximo. El volcán no espera, eres tú el que debes esperarlo a él.

6 de marzo. 8h. La Mama por el día gris, por la noche fuego. La columna de humo impresiona pero no asusta. Es despertar bajo su boina gris, conducir sobre el gris de su falda. En cualquier terraza abierta de la ciudad hay que limpiar mesas y sillas de ceniza. El fuerte rugir del volcán se oye. Pero los vecinos siguen con su actividad, gritando a voz en vivo por la calle quién quiere sánduches y chochos para desayunar. A la venta, jugo de caña pura, para endulzar la vista. La actividad del volcán es moderada-alta según las autoridades y el Instituto Geofísfico. Y así sigue. En estos momentos hay 27 volcanes activos en el Ecuador incluyendo las Islas Galápagos, entre ellos el más conocido, el Cotopaxi, el coloso, cuya actividad alertó en agosto de 2015 y permanece en alerta amarilla. Los extranjeros caminan, las bicicletas empiezan a recorrer los alrededores, el calor acecha, las empresas turísticas gritan la chiva que arranca en ese momento hacia la ruta de las cascadas para ver el Manto de la Novia y el Pailón del Diablo, en Río Verde. La aventura prosigue hasta nuevo aviso. Impresiona ver a unas personas que llevan 16 años en convivencia con los bramidos del Tungurahua… hasta que él diga. Viven tranquilos pero alertas. Es el hombre y la naturaleza frente a frente. Es la naturaleza frente a la vulnerabilidad del hombre. La costumbre de los Baneños es ya… esperarlo. Porque como dijo Humboldt, los ecuatorianos son esos seres raros que viven en medio de crujientes volcanes.

0

Publicado en BEZ el 02 de Marzo de 2016

“El futuro pertenece a quiénes creen en la naturaleza de sus sueños”, dijo Eleanor Roosevelt, considerada la primera dama del mundo. Y estas palabras son el origen de inspiración de muchos hombres, pero también de muchas mujeres, más aún por el relevante papel que la esposa del ex presidente Franklin D. Roosevelt jugó en la lucha por la igualdad. Pero… ¿por qué tenemos que conocerla o reconocerla a ella, o a tantas mujeres, por ser la mujer de, la esposa de, la hermana de…? ¿Es que no es la cita de Eleanor Rooselevelt lo suficiente inspiradora y potente como para reconocérsela a ella por su nombre? Realmente sí, pero este sencillo ejemplo sirve de muestra para evidenciar uno de tantos errores que cometemos al citar a mujeres, o al reconocerlas, que han marcado un antes y un después en la historia o que han sido motivo de cambio social.

Me adelanto a decir que las palabras que se dibujarán a continuación, y pido disculpas de antemano a la comunidad científica, son fruto de la experiencia profesional en el campo de la comunicación política y corporativa centrándose especialmente en qué falla el liderazgo femenino o en qué fallamos las mujeres. Fallos que, al fin y al cabo, van alimentando la enfermedad de la desigualdad y de la escasez de oportunidades y que, en la mayoría de los casos, son provocados por nosotras mismas, aunque me duela reconocerlo.

1. Retractarnos

Nos retractamos. Nos desdecimos de aquello en lo que creemos cuando escuchamos la opinión de un hombre, o de varios, o de un grupo de personas liderado la mayoría por hombres. Nos retractamos porque, además, pensamos que es un error lo que estamos diciendo, aunque no lo sea, por no conseguir la aprobación del interlocutor. Nos retractamos cuando queremos hacer algo y con vanas palabras que no nos convencen intentan hacernos que nos alejemos de nuestro objetivo. No estamos convencidas de retractarnos, pero nos retractamos porque no conseguimos la aprobación de quien menos merece que debería dárnosla. Nos retractamos cuando pedimos opinión y no escuchamos lo que querríamos o lo que nos gustaría oír, sobre todo si esa opinión viene de un hombre.

2. Ceder

También solemos ceder más, constantemente, independientemente del cargo que ocupemos. Si el jefe es hombre, no cabe duda de quién cede aunque no lleve la razón. Pero el jefe… ya sabéis, siempre la tiene aunque no la tenga. Cedemos ante peticiones, demandas, solicitudes. Y en muchos casos dejamos de hacer algo importante con nuestras familias o para nosotras mismas para complacer a quién nos pide algo, así sepamos que no es la hora, ni el momento y que no nos conviene.

3. Estar disponibles

Estamos disponibles aunque no lo estemos. Si creemos que no llevamos la razón, que nuestras decisiones no cuentan y que lo que se nos pide es para “ya”, además de ceder, nos ponemos a disposición. Ocurre en muchas ocasiones, en el entorno político y también en corporativo, jugándonos un tiempo que no volverá y un retorno en positivo que no sumará en nuestras vidas profesionales –y mucho menos aún personales-.

4. Aplazar sueños

Ante el miedo de perder el salario de final de mes, sobre todo en el mundo corporativo, se aplazan sueños por no compartirlos con aquellos para los que trabajamos. Existe, además, un riesgo si se comparten esos sueños: i) que aquellos para los que trabajamos piensen que estamos pensando en otras cosas que no es el trabajo del día a día y que, por tanto, estamos perdiendo un tiempo que deberíamos dedicarlo a cumplir los objetivos empresariales marcados por ellos; ii) que aquellos para los que trabajamos se adueñen de la idea bajo la marca que aporta el salario mensual. Cuando se aplazan los sueños, se aplazan las oportunidades. Y la vida… irremediablemente pasa.

5. Inseguridad

Nos sentimos inseguras, o creemos que lo somos, cuando nos retractamos, cedemos contantemente y aceptamos que estamos en el error cuando pedimos opinión en relación a nuestros sueños e ilusiones. Y cuando nos sentimos inseguras, dejamos de dar los pasos que deberíamos dar para avanzar en nuestras vidas profesionales, incluso también personales. Una mujer en política no podría dar el paso si se sintiera insegura. Una emprendedora jamás emprendería si se sintiera insegura. Pero el entorno nunca juega a nuestro favor. Y cortar el hielo a base de argumentos que hagan convencer a los demás no es la mejor estrategia. O no siempre.

6. Dejar de hacer lo que creemos que hay que hacer

Cuando no conseguimos el apoyo del resto, sencillamente descartamos lo que creemos que hay que hacer. Y esto es fruto de una inseguridad y un temor ante la falta de apoyos cuando se quiere dar el paso. Hay que hacer lo que hay que hacer cuando creemos que es el momento oportuno. Y saber cuando es el momento oportuno es vital para no desaprovecharlo. Es la única manera de avanzar.

7. No reconocerse

Cuando las mujeres no se reconocen, no reconocen su identidad, lo que las mueve a hacer las cosas que deben hacer para sentirse completas y felices, desconocen quiénes las reconocen y desconocen lo que suponen para los demás. No darse importancia y desconocer lo que importas para los demás no es tanto un símbolo de inseguridad como de debilidad. Y la debilidad es el mayor enemigo de las mujeres. Lo ha sido siempre. Y débiles… las mujeres no lo son. Reconocernos es el primer paso para actuar, porque actuar no es una opción es la decisión que debemos tomar.

8. Estar y ser visible

Al no reconocernos, hacemos lo que creemos que hay que hacer para los demás, para la empresa e incluso para la organización de la que formamos parte. Creemos que la visibilidad de aquellos para los que trabajamos es lo correcto, pero… si tú no visibilizas tu talento y lo que mejor sabes hacer, jamás tendrás la oportunidad de que te conozcan, te reconozcan y te sepan valorar. La diferenciación no está en hacer lo que todo el mundo hace, sino saber visibilizar lo que mejor sabes hacer. Y, en este punto, las mujeres tenemos una gran oportunidad así como cientos de organizaciones que apoyen esta iniciativa.

En Lima, Perú, en diciembre del pasado año, presenté una investigación en el marco de la Cumbre de Comunicación política que titulé “Educación para la igualdad, mujeres para la acción política”. Y expuse: El talento no tiene género, que diría May Ferreira. Tampoco la inteligencia (…) Según publican Andrés Santana, Xavier Coller y Susana Aguilar después de una investigación sobre las parlamentarias regionales en España, “distintos estudios coinciden en señalar que, aunque las representantes llegan a un número creciente al legislativo, no desempeñan un papel relevante en las cámaras”. Y este es el principal punto que hay que cambiar. Cuando se llega al poder, no se trata de que lleguen más mujeres para contentar al electorado o incluso para contentar a los hombres del partido político. Se trata de llegar para hacer más política y más política representativa.

La educación es el primer paso para la igualdad, pero también para el impulso de la igualdad de oportunidades y para tratar de evitar problemáticas como las planteadas en relación al crecimiento de las mujeres en los ámbitos de desarrollo público y privado. Reitero también que las TICs son una oportunidad para el empoderamiento y la visibilidad de las acciones de las mujeres en sus ámbitos de dedicación.

Hagamos más y visibilicémoslo. Hagámoslo por nosotras. Hagamos más y mejor, no nos dejemos hacer. Y tengamos la libertad de soñar y alcanzar nuestros sueños. No nos sintamos hatadas por aquello que no nos haga felices. Tengamos la libertad de ser, pensar y decidir qué ser y hasta dónde queremos llegar. El futuro nos pertenecerá si creemos en la naturaleza de nuestros sueños.

0

POSTS ANTERIORESPágina 3 de 10POSTS SIGUIENTES