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14:52 horas. En este preciso momento, Trinidad Jiménez, Ministra de Sanidad y Política Social, tiene 2562 amigos a los que “le gusta esto” en Facebook. Su homólogo en la contienda madrileña, Tomás Gómez, le aventaja con 2750.

A lo largo del día de ayer y de hoy, los medios están publicando cómo, desde que Jiménez hizo pública su candidatura a la Comunidad de Madrid, los “amigos” de Gómez están aumentando en la famosa y más poblada red social. ¿Y esto qué significa? Eso no es más que un solo dato que varía a cada segundo porque, mientras escribo estas palabras, seguramente algunos de los dos candidatos que pasarán por unas “primarias internas” ya hayan aumentado su número de contactos reflejados en “amigos imaginarios a los que le gustan esto”.

Porque como bien dice el consultor Juan Carlos Gozzer, el síndrome “Roberto Carlos” de nada sirve si no va acompañado de una estrategia y algo que contar, el relato del propio candidato. No hay que confundir en unas elecciones internas de partido el número de amigos con el número de militantes que van a votar, como tampoco hay que confundir ese mismo número de amigos que varía a una velocidad descontrolada por el número de ciudadanos madrileños que acudirán a las urnas el próximo año, más pronto que tarde, a votar. El confundirlo sería un error, como, entre otras cosas, ocurrió con el candidato Mockus en Colombia.

Como tantas otras, Facebook no es más que una herramienta de comunicación online, no la propia estrategia la cual nos lance hacia un éxito asegurado. No. La estrategia de comunicación tiene una base más sólida, consecuencia de un estudio exhaustivo de diagnóstico, cuantitativo y cualitativo, análisis del entorno y los principales actores, nuestros candidatos y el potencial público. A partir de ahí, hay que definir una estrategia comunicativa acorde al momento, al líder y al objetivo que se quiere conseguir. No hay que ir dando pasos de ciego según sople el viento ese día.

Y cuidado: Facebook es una herramienta más, pero no la única.

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Ángela Paloma Martín | Washington DC

TERCER y último día del VI Taller de gerencia política y herramientas de cambio. Hay cinco personas en el escenario. Pero no son solo personas exponiendo de manera módica sus palabras. Son los grupos más representativos e importantes de un país, de cualquier país. El Gobierno, la oposición, los sindicatos (dos personas) y el sector empresarial. Todos ellos defendiendo sus propios intereses, como en la vida real. En este caso se debatía la nacionalización o no de la industria petrolera como fin para el bienestar social. ¿El protagonista? Sin duda el papel de la oposición de la voz de Luis Freites, ese hombre de Santo Domingo que exponía sus ideas, cual actor sin papel, sin pelos en la lengua, como hoy en día hay que hacer. Y como hoy en día les falta a muchos políticos que sí están ahí arriba en el mismo escenario en el que él danza a placer por el soniquete que lo vio nacer.

Sin duda, este ejercicio ficticio, pero real, donde los participantes del Taller han sido los protagonistas por un momento y donde han trabajado conjuntamente, ha sido el preferido y más valioso, porque no sólo se aprende a trabajar, gestionar, gobernar o liderar, también a comunicar y establecer el discurso correcto para un tema controvertido (la nacionalización o no del petróleo) donde el error se puede cometer con tan sólo introducir un sustantivo, verbo o adjetivo poco adecuado, donde la construcción de la oración hay que llevarla a cabo con meticulosa suavidad, originalidad y elegancia para que suene estratégica y positiva, y evite el tono insultante. Así lo hizo Luis Freites.

Pero el último día no ha estado exento de participación con ponentes de calidad:

  • Mary Crannell ha hablado sobre la toma de decisiones políticas y las herramientas predictivas llevadas a un entorno en concreto: Afganistán. Lo más llamativo de su ponencia ha sido cuando ha mencionado que no hay una posición clara en este territorio. No se puede comunicar el éxito en Afganistán claramente porque no existe el éxito. Por tanto, ejercer la comunicación se hace complicado y difuso a la hora de defender un solo argumento. Cerró su ponencia con esta afirmación: “Debemos dejar a los niños manejar los hilos de la política para que hagan de este mundo un mundo mejor. Ellos son el futuro”.
  • En la esfera española, sobra presentar a Andoni Aldekoa, él lo hace como “político”. Sabio de información, comunicación y política. Maneja la dirección de la alcaldía de Bilbao con un claro ejemplo de éxito que es ya hoy caso de estudio. Él, entre otras muchas, ha hecho una afirmación obvia pero que a veces se olvida: “la política es una profesión apasionante que requiere mucho sacrificio”. Además, la “acción” tomó protagonismo: afirmó rotundo que, una vez en el Gobierno, no nos podemos pasar cuatro años pensando, planificando: “Hay que dejar en algún momento de planificar para ejecutar”.
  • Y por último, John Magdaleno y Jose Luis Ramírez han explicado los casos de Venezuela y Colombia respectivamente. La oposición, la autoridad y el miedo, se pusieron de manifiesto en el discurso de Magdaleno, así como la estrategia constante que sigue Chávez a la hora de gobernar. Por su parte, Ramírez dejó caer sobra la mesa dos cosas principalmente: (i) la tan cuestionada estrategia online de Mockus en las últimas elecciones, donde el número de fans en Facebook se confundieron con la cantidad de votos en mesa; (ii) y el noviazgo aparente entre Uribe y Santos. Así finalizó su presentación: “Santos puede hacer un mejor gobierno que Álvaro Uribe, pero sin los mismos niveles de popularidad”.
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ÁNGELA PALOMA MARTÍN | Madrid

POCOS días antes de que Juan Manuel Santos ganase la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia, los medios latinoamericanos pronosticaban un empate en las encuestas. Antanas Mockus era (o es) su principal rival en el ring. Un ring donde ambos saben que no juegan solos.

Desde la península, leíamos que Mockus era el fenómeno electoral en Internet. A pesar de ese pronosticado empate, algunos tenían la fiel esperanza de que resultase ganador. Ganador por la gestión de una estrategia: la comunicación a través de Internet.

El crecimiento de Facebook en la campaña del ex alcalde de Bogotá ha llamado la atención a los profesionales de la comunicación que están desarrollando su labor allí, y se han sorprendido del poder de Internet: éste no sólo obtiene resultado en Estados Unidos. Pero en esta campaña online, sin duda, algo ha fallado…

Que los políticos están intentando hacerse un hueco en las redes sociales es cierto, pero no funciona igual una estrategia para todos los países. Cada entorno social es diferente, sólo hay que saber identificarlo y descubrir cuál es la forma ideal de actuar.

Según Enrique Dans, “el secreto del uso de Internet en política hoy no está en Facebook, ni en Twitter, ni en blogs, ni en páginas Web: está en entender Internet, en tener claro qué es lo que Internet ofrece a los ciudadanos, y lo que puede conllevar en la maltratada relación entre políticos y ciudadanos”.

Ben Self fue una de las personas que idearon la estrategia online de la campaña de Barack Obama. En marzo de 2009 hizo públicos en Australia estos nueve secretos a voces bien gestionados:

1.- Aportar información actualizada, pero información: mensajes y vídeos informativos breves y contundentes. En una palabra: claves.

2.- Hacer que la gente que participaba se conociese entre sí: aquí entra el ciudadano como pieza principal del juego. A través del correo electrónico y google maps se facilitaba el contacto con otros seguidores.

3.- Pedir a la gente que hiciese cosas: “the move voters are asked, the more they gave”. Estas son las palabras de Ben Self en la que quiere reflejar que “cuánto más pides a los votantes, más te dan”. Aquí entra en juego el despertar la motivación del ciudadano que está al otro lado de la red: el ciudadano como participante activo.

4.- Hablar mucho con la gente: nuestro hombre clave en esta campaña consiguió también que tres millones de personas se adscribieran a su página de Facebook y dos millones más a la red social propia de Obama. Pero aquí no acababa todo: los mensajes eran respondidos cada minuto que pasaba y se enviaban correos electrónicos con eventos participativos.

5.- Dar TODA la información: publicar todo acontecimiento. Además, no se escondían a la hora de pedir dinero para recaudar fondos. Hasta el director general de la campaña de Obama, David Plouffe, fue protagonista de un vídeo explicando incluso en qué se invertiría lo que se recaudase. En este “dar TODA la información” lo que se pretendía era ser transparentes en los mensajes que se lanzaban.

6.- Dejar a los seguidores que hiciesen su “propias” campañas: dejar libertad a los seguidores para que éstos fuesen los creadores de sus propios eventos.

7.- Hacer “microtargetting”: para interactuar con personas que compartiesen las mismas características registraron a los seguidores atendiendo a unas variables personales como por ejemplo la edad, lugar de residencia, intereses, etc. El objetivo era enviar mensajes más personalizados en función de unos intereses propios.

8.- Investigar: esta sea quizás una de las claves más importantes. Investigar. Saber con qué grupo de personas me voy a enfrentar y si el mensaje que lance va a tener éxito o no, o va a satisfacer sus necesidades o no.

9.- Transmitir pasión: según Ben Self este es el gran secreto de su estrategia. Si este falta no hay éxito por muchas cosas que se hagan.

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