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TIEMPOS en que la Corona española está viviendo sus peores momentos. Tiempos en que la credibilidad y, sobre todo, la confianza, penden de un hilo fino que apuesta por romperse en cualquier momento. ¿Y después qué? El rey reina, pero no gobierna. Y ese «reinar» es el que siembra tantas y tantas dudas en la sociedad española. Una reputación mermada, una imagen desteñida por los hechos que tarde o temprano debían conocerse. Un «yernísimo» que ha optado por emplear mal un poder desmedido que no le pertenecía. Y un rey que opta por cometer errores del tamaño de un elefante.

La Familia Real española ha sufrido un desgaste importante en los últimos meses. Proyectan debilidad en una España más que debilitada. Y cuando se cree que todas las esperanzas parecen haberse agotado, aparece Letizia y sus fotografías. Esa periodista que carecía de sangre real, la embargaban todas las cualidades que rodean a la mujer autónoma e independiente del siglo XXI y acabó casándose con el príncipe Felipe. Y quizás, por eso, por ser diferente (o normal como cualquier otro ciudadano) la han tomado como pieza clave del ajedrez en el mismo momento en el que cumple 40 años, pero, ¡uy!, también en el mismo momento en que la sociedad española ha decidido movilizarse contra los recortes de Mariano Rajoy… 

En esta estrategia de comunicación aparece la princesa más auténtica de la mano del marido perfecto y abrazada por unas bellas hijas. Una estrategia  para lavar la imagen de la corona o al menos para purificarla. Una imagen que maquilla cualquier atisbo de pensamiento negativo sobre la Familia Real. Y en las imágenes que nos ofrece la fotógrafa Cristina García Rodero, un detalle: las alianzas de los príncipes. Ella en la mano derecha. Él en la mano izquierda (no en la derecha como su esposa). Un detalle que se repite en cada foto, donde cada foto quiere subrayar el compromiso que esa alianza significa y lo que conlleva significar el «lado derecho» en la Casa Real. Las manos están colocadas a la altura precisa, con el gesto preciso para que no se nos escape, una y otra vez, el compromiso de Letizia para con el príncipe, para con la corona, para con sus hijas y esa familia que ha construido. La alianza que supone el amor y la felicidad, la que esta familia actuando de la forma más natural, nos quiere hacer ver. Esas fotos desean comunicar compromiso y fortaleza, contrarrestar esa debilidad impropia que, hasta la fecha, la corona española nos ha demostrado poseer. No cabe duda de que Letizia y su alianza son las piezas claves del ajedrez.

 

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CUATRO palabras, en vez de tres. Algún castellanomanchego ya se habrá olvidado de alguno de los pilares que acaba de levantar María Dolores de Cospedal en su investidura como presidenta de Castilla – La Mancha: honestidad, transparencia, austeridad y empleo.

  • Honestidad: hace falta, siempre. En política hay que pasar de la acción al pronunciamiento de la mera palabra. Las PYMES manchegas necesitan de la honestidad política para recuperar la credibilidad, sobre todo en el sector del transporte donde empresas de otras comunidades autónomas están haciendo que las manchegas pequeñas y familiares desaparezcan.
  • Transparencia: el Gobierno regional tiene que hacer un gran esfuerzo en este sentido, y como decía una gran profesora de la Universidad de Navarra, “datos, datos y datos”. La intuición puede ser sabia, pero hay que demostrarla con hechos para que la credibilidad y la confianza no decaiga. El PP ha ganado, pero no es transparente. El silencio estrategico ayuda, pero no es suficiente: depende del cuándo y del dónde.
  • Austeridad: los populares no son el mejor ejemplo de austeridad. Cospedal tampoco. De modo que tendrán que empezar desde cero si quieren que esos recortes sean efectivos y centrar el tiro, sobre todo en el mensaje de “austeridad” si quieren  conseguir la coherencia política entre lo que dicen y lo que hacen.
  • Empleo:  de dos millones de habitantes, más de 200.000 están en desempleo. Los socialistas le piden a la popular que comunique cómo va a conseguir la creación de tal cosa. Pero la estrategia de comunicación en este caso no es suficiente. Los manchegos creerán en sus propuestas en tanto que empiecen a ser efectivas. En este pilar ya no valdrá ni se podrá confundir ni relacionar el mensaje de “Castilla – La Mancha está en quiebra”.
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