Your address will show here +12 34 56 78

LOS hombres también lloran, no cabe duda. Y en política, el llanto, también es política. Porque la política también atiende a emociones. Y las emociones cuentan, como los sentimientos, en comunicación política. ¿Y por qué? Porque hay que dirigirse a un target específico: el electorado. Y para las elecciones legislativas de Estados Unidos, no cabe duda de que el llanto del republicano John Boehner caló a ese público al que se dirigía, a su propio target.

El que se ha convertido el tercer hombre más poderoso de EEUU ese “próximo presidente  de la Cámara de Representantes” rompió a llorar, así es, a llorar. Y lo hizo en su discurso al anunciar la victoria de los republicanos justamente cuando afirmó que toda su vida ha estado “persiguiendo el sueño americano”.

¡Bingo! Ese fue su relato político. Un hombre con casi 62 años, líder de la minoría republicana, nacido en Ohio y trabajador de conserje para poder pagarse los estudios universitarios. El segundo de doce hermanos escogió como mentor a un ultraconservador, Newt Gingrich.

Muchos políticos utilizan el llanto como estrategia política en momentos determinantes y decisivos, como puede ser en campaña electoral. Otros no. Pero el llanto es inevitablemente un acto natural, una respuesta de nuestro organismo ante acontecimientos extraordinarios que suceden puntualmente. Llorar es una respuesta emocional, para bien o para mal. Boehner, con la voz entrecortada y mostrando su más sincera personalidad, lloró mientras “perseguía el sueño americano”. Y ese llanto, también despierta pasiones entre sus votantes, claro que sí, con todos aquellos con los que conecta y con los que ha logrado, a lo largo de la campaña, identificarse.

5

OCTUBRE. Estamos en este mes donde muchos piden o desean para que ocurra un milagro el próximo mes de mayo, como Juan Cruz en ese libro que escribió “Ojalá octubre”. Y ojalá que sea… Mientras tanto, los partidos políticos se ponen las pilas. Y no sólo a nivel autonómico, también municipal. Porque muchos son los partidos locales que existen sin ideología política y que existen por el mero hecho de defender unos intereses acordes a las necesidades de esa ciudadanía a la que representan. Pero pocos son conocidos por sus conciudadanos y a pocos les interesan que los representen por desconfianza o porque sienten, y repito lo de sienten (porque en política la emoción cuenta, y mucho), que no van ganar. Y que, como no van a ganar… ¿para qué votarles?

En este tiempo, también los partidos locales ponen en marcha las locomotoras en España para hacerse un hueco en los ayuntamientos. Y… ¿cuál es el objetivo que persiguen?: ¿ganar las elecciones municipales? ¿ser partido bisagra? ¿que se cumplan unos intereses incumplidos en la anterior legislatura? Ahí está la clave de la cuestión, estudiar cuál es el objetivo para maquinar un plan de comunicación política acorde a sus necesidades, porque, aunque sean partidos locales desconocidos, estos, como los grandes, también necesitan una estrategia política.

¡Camarero! ¡Póngame un plan de comunicación para este partido!

15

NO HAY POSTS MÁS ANTIGUOSPágina 2 de 2POSTS SIGUIENTES