Your address will show here +12 34 56 78

VIERNES noche. Conducía por las calles, concentrada. Aparcó el coche justo enfrente de casa. Gira la llave, desconecta el motor de arranque. Recoge sus cosas y sube a casa. Librarse de las cosas que llevaba encima era su prioridad, pero sonó el teléfono.

–       ¿Has visto lo que ha pasado en los aeropuertos?

–       Ummm… No, acabo de llegar a casa. Aún no he encendido la televisión y esta tarde no he podido leer ningún medio…

–       ¡Los controladores se han puesto en huelga masiva y todos los aeropuertos están parados!

–       ¿Todos?

–       Sí, ¡toda España!

–       Sí, sí. Lo estoy viendo ahora mismo en la televisión. Acabo de encenderla

–       ¡He cogido el último avión en Barcelona! ¡Antes de que pasara! Poquito ha faltado para que no llegase a Madrid…

  • Primera impresión, primer pensamiento: -Ufff… A Zapatero esto no le conviene… Paso A: creación de gabinete de comunicación y gestión de crisis.

Sábado, 8:00 AM. “El Gobierno piensa comunicar el Estado de alarma si la situación no se controla”. Se pasó, prácticamente, todo el día conduciendo hasta llegar a su destino. La única conversación que escuchaba era la de la radio: noticias, comentarios, comentarios y noticias, mesas de debate, llamadas telefónica de oyentes; la historia narrada de viva voz por los periodistas que se iban turnando en sus puestos de trabajo para “dar lo último” de una situación aparentemente ingobernable, de una desesperación incontrolada.

  • Estado de alarma: “es un régimen excepcional que se declara para asegurar el restablecimiento de la normalidad de los poderes en una sociedad democrática”.
  • Estado de alarma: la primera vez que sucede en la democracia de España.

Sábado noche, 22:00 PM. Segunda impresión: Rubalcaba sale y comunica. Salgado sale y comunica. Blanco sale y comunica. AENA sale y comunica. ¿Y dónde está Zapatero? Mal, Zapatero no sale. Pero lejos de venirle mal, lo está reforzando: la gente afectada, miles de víctimas en contra de los controladores; el Gobierno, criticando la actuación de los controladores y respondiendo con mano dura; el PP, en contra de los controladores (y Granados apoyando la gestión del Gobierno).

  • Consecuencias: millones de euros perdidos en una situación económica nacional de declive, miles de personas desesperadas víctimas de las falsas bajas masivas de un colectivo que, a priori, no tiene por qué quejarse cuando hay más de cuatro millones de parados en este país quejándose, pero aguantando la situación y luchando, como pueden, por sobrevivir. ¿Qué pasaría si ellos se levantasen y empezasen a arremeter con todo lo que encuentran a su paso? ¿Habría ejército suficiente para pararlo?
  • Pregunta: Ahora, ¿qué pasará con los controladores? ¿Serán despedidos? ¿Se tomarán medidas como la que tomó Reagan en su día?

5

ESTA fue la novela que presentó el político en la pasada feria del libro de Madrid donde se congregaron no pocas personas en el Retiro. La luz crepuscular, una obra donde conviven la realidad de un momento de la historia y la ficción pasajera que alimentó la mente literaria del socialista cántabro.

Puede que, mientras se leen sus páginas en lugares públicos, como el metro, se dirijan a ti muchas miradas con desgana y desconcierto, e incluso con afán de desprecio. Quizás Joaquín Leguina no ha sabido cultivar o cuidar una reputación que cuesta mucho construir y se destruye en tan sólo milésimas de segundo. Y quizás sea por eso que los valores positivos se pierden en el olvido cuando la gente recuerda al político que formó parte de la historia de la comunidad madrileña.

Cierto es que no se puede estar de acuerdo en muchos aspectos a lo largo del recorrido histórico en el que Leguina hace perder al lector. Y es normal que muchos periodistas y consultores, ¡pero qué digo!; es normal que muchas personas que habitan este país echen de menos entre sus páginas palabras dedicadas a la vocación natural y la honestidad de un político: ¿por qué una persona se hace o se dedica a la política? Es la misma pregunta que un periodista podría hacerse: ¿por qué te hiciste periodista?

Aún así, la narración de la época y el posterior cargo que le tocó vivir a Leguina no tiene desperdicio. Es por ello que algunas citas de interés no pueden resultar indiferentes a nadie:

  • “A fin de sacudirme aquella inoportuna aprensión, recurrí al viejo razonamiento de Heráclito: ‘Mientras yo esté, la muerte no está y, cuando ella esté, ya no estaré yo’”.
  • “Él y su régimen conocían ese instante, el de su cuartelazo, y pretendían eternizarse y eternizarnos en ese preciso minuto. (…) Calles, plazas, hospitales recibieron el nombre de 18 de julio, cuyo santo del día –como nos lo habría de recordar Cela- era San Camilo de Lelis. Un día convertido en eternidad, como sueño de aquella Dictadura que parecía inamovible por disponer de un tiempo propio, de un arcano nacional, fuera del mundo. La historia, su historia, sólo tenía un sentido y disponía de un solo narrador: Francisco Franco”.
  • “(…) tener miedo no equivale a ser un cobarde. Los locos o los irresponsables son quienes pueden darse el lujo de no tener miedo; los demás mortales lo tenemos. Se trata sin embargo, de intentar no dejar que nos paralice. A quien, con el miedo dentro, es capaz de hacer lo que hay que hacer, a quien sabe cumplir con el deber impuesto, se le llama valiente”.
  • “Fue en una de esas sentadas donde conocí a un estudiante de Derecho que no procedía de Madrid, sino de Sevilla. Era un tipo alto, con notable acento andaluz, quien, desmintiendo el tópico, era corto de palabras… pero en hechos largo, como demostraría algunos años después. Se llamaba y se llama, Felipe González Márquez.
  • “Lo subjetivo y lo que uno mismo considera objetivo se retroalimentan poniendo en marcha un mecanismo en el cual confluyen y se mezclan la pasión y la razón, y ambas operan en forma multiplicativa, convirtiéndose en una máquina de autodefensa y, a la vez, en un impulso ofensivo. Quien no haya sentido estas sensaciones en sus carnes desconoce la emoción política”.
  • Baltasar Garzón entró en 1993 como número dos por Madrid en las listas del Psoe y pocos dudaban de que si los socialistas ganaban las elecciones sería nombrado ministro. Cuando, contra pronóstico, el Psoe ganó aquellas elecciones generales, Garzón quedó relegado. Otro juez, Juan Alberto Belloch, le madrugó, convenciendo a Felipe González de que Garzón era una nulidad política. Probablemente Belloch tenía razón, pero si González hubiera nombrado a Baltasar Garzón ministro del Interior (…) se habrían evitado muchos dolores de cabeza… Pero no lo hizo, frustrando las ambiciones de Garzón y dejándolo humillado…”
  • Rodríguez Zapatero no es el primer presidente del Gobierno que fracasa en una negociación con los etarras. Antes lo hicieron Suárez, González y Aznar y, por lo tanto, sería injusto pedirle más cuentas que a sus predecesores, pero lo malo en este caso han sido las grandes esperanzas que él ha depositado en el ‘proceso de paz’”.
4

ADIÓS, que no “a Dios”, a los «corrillos» de “la vice”. Adiós a su puesto, el que hoy ya no tiene junto a Zapatero, después de que el sumo jefe ejerciera sobre ella el poder de la decisión. Adiós a María Teresa Fernández de la Vega en Moncloa después de cada rueda de prensa los viernes tras el Consejo de Ministros. Adiós a ese terremoto de periodistas que la rodeábamos cuando los focos de las cámaras en penumbra quedaban y ya sólo el afán de la conversación se hacía presente entre la multitud donde ella era la protagonista, era ella la que hablaba mientras la escuchábamos con pluma y papel en mano. Pregunta tras pregunta. Respuesta tras respuesta. Porque era en ese corrillo donde “la vice” hablaba y hablaba para que nos enterásemos de aquello que se contaba, pero de otra manera, quizás en los entresijos del secreto a voces o bien mal escuchado o bien mal recibido. Porque era en ese corrillo donde se hacía conocer y donde contaba y decía lo que a los periodistas más nos interesaba. Ella marcaba el tiempo, el qué y el hasta dónde. Hasta que se abría paso en ese corrillo de ansiosos y hambrientos periodistas de información “no añadida formalmente” ante las cámaras, después de que nos dejase contentos tras adelantarnos la agenda del día siguiente o del día después. Y así se abría paso, así marchaba. Y así se ha marchado. Adiós a los corrillos de “la vice”.

NOTICIAS RELACIONADAS

5

POSTS ANTERIORESPágina 7 de 18POSTS SIGUIENTES