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RESULTA difícil tomar siempre las decisiones acertadas porque antes de tomarlas no sabemos si lo serán. El resultado de la toma de decisiones es desconocido a priori aunque sepas el camino que tomará en función de aquello a decidir. Sin embargo, la historia nos muestra errores y aciertos cometidos de los que siempre, siempre, debemos aprender después de analizar los procesos que condujeron a tal cosa. La crisis económica que padecemos todos, como la gran enfermedad que jamás podremos curar, hay que tratarla con delicadeza, tomando decisiones con inteligencia, dejándose asesorar, y comunicando, comunicando y comunicando. Justo uno de los motivos achacados a Zapatero en los inicios de la crisis económica: la falta de comunicación. A colación de las reuniones que está manteniendo Mariano Rajoy con diferentes colectivos antes de dar a conocer lo que aún desconocemos, me viene a la cabeza aquello que llamó Bill Price, en la biografía sobre Winston Churchill, como “The Biggest Mistake”. Esperemos que España emprenda un nuevo camino alejado de los errores, porque el coste, entonces, será demasiado grande…

“(…) In response to the conflicting advice he received, Churchill eventually accepted the views expressed by the Treasury and the Bank of England and, in his budget speech in May 1925, announced the Britain would be returning to the gold standard, a move which resulted in sterling being revalued upwards to its pre-war exchange rate with the dollar of one pound to $ 4.86. In later years, Churchill would reflect that this had been the biggest mistake of his life and that Keynes had been right about the consequences of such a move. It resulted in British exports becoming significantly more expensive, and there was a consequent decline in overseas orders for much of the country’s major industries, including shipbuilding, cotton milling and steel making. Coalmining was hit particulary hard, with coal supplies from competing countries becoming significantly cheaper, thus leading mine owners to attempt to impose wage cuts on miners in order to maintain their profits. This inevitably caused industrial dispute and mining unions threatened to strike unless the prospects of wage cuts were withdrawn. The Goverment offered the industry a subsidy to make up wages, averting a strike in 1925, but no agreement had been reached by the time the subsidy ran out in March of the following year and the miners walked out.”

Winston Churchill: War Leader

Bill Price

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DE «tesis doctoral», insisto, en que así deberíamos observar la comunicación online de los dos candidatos a la presidencia del Gobierno español. Dos dinosaurios políticos que apostaron por estar porque es un activo muy importante en este siglo XXI sencillamente porque ahí también está la gente. Ahora bien, una cosa es estar y otra es conectar. ¿Se ha conseguido?

En el post Comunicación vs. Números en la campaña 2.0 del 20N, observábamos cómo el número de seguidores o el número de “personas a las que le gusta esto” no significa un éxito en comunicación. El éxito en comunicación pasa por conseguir el objetivo marcado -que depende de cada partido- antes de iniciar la campaña y por conseguir interactuar con las personas a las que te diriges, saber que el contenido interesa, genera debate y que consigue ser viral.

A pesar de que Mariano Rajoy ha logrado tener más personas detrás de él, la influencia la ha marcado Alfredo Pérez Rubalcaba al finalizar la campaña. Y no sólo en Twitter, cuyos datos analizamos detenidamente hace unos días y quién se ha mostrado más activo y más preocupado por interactuar con la gente en el formato off/on del #YoRespondo; sino también en Facebook, donde ha logrado en un tiempo record una influencia dos veces mayor que la de su rival.

 

Con Rubalcaba en Facebook arrancó la campaña el día 4 de noviembre con poco más de 15.000 «amigos». Tras el debate electoral y, concretamente, el día 10 de noviembre logró obtener un total de 10.000 “amigos” más, algo que no es relevante en términos de comunicación. Pero lo que sí es relevante es alcanzar casi 48.000 y tener una influencia de 31.022 personas al finalizar la campaña. Teniendo casi 21.000 amigos menos que Rajoy, Rubalcaba ha conseguido que 20.146 personas se interesen por su contenido y se comparta. Algo que no ha conseguido el líder popular con sus casi 69.000 seguidores, de los cuáles sólo 10.876 hablan de él, número que fue descendiendo a medida que avanzaba la campaña.

¿La comunicación importa? Sí, sobre todo si es estratégica. El perfil de Alfredo en Facebook al iniciar la campaña no sólo fue más estratégico que el de Rajoy. También creó un relato por día y aumentó las publicaciones en casi 50 por jornada relacionándolas con otros formatos en Red con contenido que se iban moviendo a la misma velocidad. Dio mucho protagonismo a la mujer e incluso puso voces a las personas en sus publicaciones compartiendo experiencias  personales con el resto de usuarios. Informaba y comunicaba. Y sus mensajes eran positivos, movilizadores y enérgicos. Mariano Rajoy trasladó el silencio de la calle a las red social: apenas 4 publicaciones por día cuyo contenido por excelencia era el vídeo, la comunicación era plana pero clara, y pedía al usuario qué quería del contenido: que fuese viral. Por lo tanto, muévelo.

Sin embargo, la crisis económica se llevó por delante al PSOE sin remedio haciendo que el PP lidere el Congreso de la forma más absoluta. Vemos que la comunicación online, aunque exitosa, en este caso no ganó las elecciones

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